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Manuscritos de época de Ibn Jaldún

La llegada de Ibn Jaldún a Egipto supone un nuevo impulso intelectual y científico para este

26/12/2008 - Autor: Ayman Fuad Said - Fuente: Ibn Jaldun
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Ibn Jaldún.
Ibn Jaldún.

El siglo catorce del que Ibn Jaldún es contemporáneo (1332-1406), fue una época de grandes aportaciones intelectuales por parte de los eruditos musulmanes. En el caso de Egipto, la llegada de la dinastía mameluca y su contención del avance mogol en Ain Yalut después de que estos se hicieran con el poder del Califato con la toma de Bagdad, dió lugar a que los sultanes mamelucos recogieran el testigo de la supremacía política y cultural en el orbe islámico, lo que provocó una emigración nada desdeñable de sabios en el Oriente islámico que hicieron florecer con sus obras la vida intelectual egipcia.

De entre las grandes obras que en este siglo seguirán la tradición científica islámica hay que destacar la obra de Ibn Watwat al-Kutbi (muerto en 1318) como la iniciadora de la historiografía del siglo XIV, teniendo su epígono en el erudito egipcio al-Qalqasandi. Sin embargo, pocas serán las obras que brillen por su originalidad tanto como la Muqaddima de Ibn Jaldún.

Tan grande había sido la aportación de los científicos musulmanes a lo largo de los siglos en todos los campos del saber que el sabio de la época no hubiera podido emplear toda su vida en aprehender lo escrito en su especialidad, aún cuando hubiera puesto todo su empeño en este cometido. Los tratados enciclopédicos dominaron la producción científica en el siglo XIV, y ofrecían a los estudiosos obras que resumían buena parte de los saberes acumulados en siglos precedentes. Estas obras fueron criticadas por Ibn Jaldún en su Muqaddima (Prolegómenos) como una señal de la decadencia científica de la época.

En la época de los sultanes mamelucos, estas enciclopedias surgen en Egipto escritos por operarios e intelectuales con el fin de facilitar la labor de los funcionarios de la administración, aunque tuvo como efecto el que fueran utilizadas por intelectuales que encontraban en ellas obras que trataban de manera general y más completa todas las ramas del saber. Lo cierto es que los compiladores de estos tratados no se consideraban a sí mismos como eruditos sino como meros funcionarios de la administración, que fueron adquiriendo con el tiempo una gran destreza en la composición de estas obras. Este ambiente tuvo como consecuencia que se produjeran unos trabajos que se atenían a un esquema compositivo que reflejaban en cierto modo el sistema organizativo de la administración mameluca. La obra que mejor representa los parámetros compositivos de la época quizás sea Subh al-´Acha de al-Qanqasandi.

De entre los compendios enciclopédicos que se escriben en esta época destacan las obras dedicadas a relatar la historia general del mundo islámico como el Tarij al-Islam (Historia del Islam) de al-Dahbi o el Kitab al-‘Ibar de Ibn Jaldún, obra que sobrepasa los límites del mundo islámico y que incluye relatos de la historia de los griegos, romanos, judíos o persas. La obra al-Wafi bil wafiat de Jalil ibn Abik al-Safdi (muerto en 1363) destacó como el tratado enciclopédico más ambicioso de la época. Su autor recoge en 30 tomos las vidas de los sabios que vivieron en el mundo islámico hasta el siglo XIV, y que destacaron en el ámbito de la política, la literatura, la jurisprudencia islámica o la medicina, entre otros campos del saber.

El primer tratado enciclopédico compuesto en el siglo XIV fue la obra Mabahij al-fikr wa manahij al-Ibar de Yamal al-Din Mohamed ibn Ibrahim ibn Yahya al-Kubti al-Warraq, más conocido como al-Watwat. Este autor no procedía del entorno de los funcionarios de la administración sino que se había dedicado al comercio de libros. Su contemporáneo al-Safdi dijo de él que “tenía un gran conocimiento de los libros y del valor que estos tenían”. Escrito en una cuidada prosa literaria, el Mubahij de al-Watwat es un tratado donde los estudios geográficos y sobre ciencias naturales se apoyan en citas poéticas y narrativas bien seleccionadas; y se divide en cuatro capítulos principales donde se tratan otras tantas materias: astronomía, geografía, zoología y botánica. El capítulo más importante es el dedicado a los estudios sobre geografía, donde su autor nos ofrece datos de gran valor sobre el sistema agrario y la geografía de Egipto.
Esta obra jugó un importante papel en el posterior desarrollo de los tratados enciclopédicos. En otra obra de la época, al-Nuwayri, contemporáneo de nuestro autor, tomará el Mubahij como modelo, llegando a utilizar la misma clasificación temática, y desarrollando especialmente el apartado dedicado a la botánica.

El único manuscrito completo que ha se ha conservado de esta obra se encuentra en la biblioteca al-Maruniya, en Alepo (Siria). Existe una copia de esta en la Biblioteca Nacional de Egipto, donde también se conserva un antiguo manuscrito de 1357 con los capítulos primero y segundo, en las dependencias de la biblioteca Taimuriya. También hay que señalar que existe otra copia incompleta del Mabahij en Estambul. Por último, y también en Estambul, existe una copia resumida depositada en la Biblioteca Ahmed III, firmada por Mansur bin Mohamed al-Abadi, si bien no se sabe si este es su autor original.

El segundo tratado enciclopédico más importante de esta época es Nihayat al-Arb fi Funun al-Adab de Shihab al-Din Ahmed bin Abdalwahab al-Bakri al-Nuwayri (1278-1332). Como ya apuntábamos más arriba, este utilizará la misma estructura temática que el libro de al-Watwat, añadiendo un apartado temático nuevo dedicado a la historia.

Al-Nuwayri dedicó más de 20 años a componer esta obra dividida en 31 grandes tomos. La parte más importante está dedicada a la historia, y en ella cabe destacar el apartado dedicado a la vida de los autores de la época, algunos de los cuales no han dejado obra conocida en nuestras días. El trabajo realizado por al-Nuwayri tiene el mérito de habernos dado a conocer la vida de autores de época mameluca como Ibn Abik al-Duwadari, Ibn Furat o al-Maqrizi.

Hay que agradecer a Ahmed Zaki Pacha (1826-1934) el que hoy se pueda conservar una copia de esta obra en la Biblioteca Nacional de Egipto. Este ejemplar posee algunos añadidos que no se encontraban en su versión original y llega a los 33 tomos.

Una de las obras más importantes compuesta en tiempo de los sultanes mamelucos es Masalik al-Absar fi Mamalik al-Amsar de Shihab al-Din Ahmed bin Yahya ibn Fadl Allah al-Umari (1301-1349). Al-Safdi dijo que era “un libro tan completo que no tiene igual”. La obra se divide en dos grandes capítulos dedicados respectivamente a la descripción de la tierra y el mar, y a la descripción de los pueblos y sus gentes. A su vez al-Umari divide cada uno de estos dos capítulos en otros más pequeños a los que denomina “tipología” (n’awa). Si bien este libro tiene como materias principales la historia y la geografía, al contrario que las obras citadas de al-Watwat y al-Nawayri, que abarcan más materias, hay que destacar el hecho que nuestro autor fuera capaz de componer una obra como Ta’arif bil Mustalaha al-Sharif, que resulta más novedosa y clara en su tratamiento que las de sus dos contemporáneos. Las obras de al-Umari se encuentran entre lo más destacado del patrimonio intelectual del siglo XIV. Los historiadores del período tardío del dominio de los sultanes mamelucos acudían a sus páginas para obtener información sobre diferentes aspectos de la administración del Estado mameluco. Cabe citar la influencia que tuvo en la obra de historiadores como al-Qalqasandi, al-Maqrizi, al-Suyuti o Ibn Shahin al-Dahiri.

El Masalik al-Absar de al-Umari está considerado como una fuente de primer orden para estudiar el período mameluco. La posición del autor dentro de la administración local como secretario, el conocimiento con diplomáticos y embajadores, y el acceso que tuvo a documentos oficiales, le permitieron escribir un texto rico en información sobre las relaciones diplomáticas establecidas por los sultanes de la época. La variedad de fuentes manejadas por al-Umari contribuyen a un obtener un fresco detallado de la época que le toco vivir.

Los manuscritos más importantes de esta obra se conservan en la biblioteca de la mezquita de Santa Sofia y en la Biblioteca Ahmed III, ambas en Estambul. Algunos manuscritos de fragmentos del libro se conservan en distintas bibliotecas europeas y del Magreb: París, Londres, Oxford, la Biblioteca de San Lorenzo del Escorial en Madrid, y en la biblioteca de Qarauyin en Fez. A Ahmed Zaki Pacha se le debe que la Biblioteca Nacional en El Cairo posea sendas copias de los manuscritos que se conservan en Estambul. El pensador egipcio se propuso editar una nueva edición del manuscrito si bien sólo pudo llevar a cabo la edición del primer tomo, publicado en 1924.

Al-Qalqasandi (1355-1418) escribió el que se puede considerar como el último gran tratado enciclopédico de la época mameluca. Como ya anuncia el título de su obra Subh al-‘Acha fi Sinaa al-Incha (Luz matutina del débil de vista. Acerca del arte de la redacción) el objeto de esta no es otro que el describir el arte de la redacción en la administración de la época. Su autor lo empezó a escribir cuando se incorporó al cuerpo administrativo dedicado a la elaboración de documentos oficiales. Esta enciclopedia está escrita, a semejanza de otras obras de la época, con la intención de educar al erudito del Egipto del siglo XIV. Compuesta por una introducción y diez capítulos dedicados a temas tan variados como la geografía, la historia, y la literatura, hay que destacar en esta obra el apartado dedicado al arte de la composición caligráfica, donde se detallan las maneras de la redacción, los utensilios utilizados, sus tipos, así como una descripción documentada del funcionamiento de la administración egipcia en época islámica.

 

La llegada de Ibn Jaldún a Egipto coincide con el momento en que se produce un cambio de poder en el sultanato mameluco a finales del siglo XIV. Durante el último período de su vida Ibn Jaldún estará al servicio del sultán al-Barquq, a quién dedica la segunda edición de la Muqaddima y el Tarij, y más tarde del hijo de este Nasser al-Faraj. La vida de Ibn Jaldún en El Cairo transcurrirá rodeado de eruditos egipcios que acabaran influenciados por la visión que este tenía de la historia. El más importante de sus epígonos es sin duda el “jefe de los historiadores” de Egipto, al-Maqrizi (1364-1442), quién escribirá una obra admirable sobre la historia del Egipto desde la llegada del Islam hasta el siglo XV.

Entre sus obras más destacadas hay que nombrar el Kitab al-Suluk li-Ma’arifat Duwal al-Muluk o el Tarij al-Kabir (La Gran Historia), aunque la obra por la que será más conocido es su tratado enciclopédico Kitab al-Mawa´id wa ‘Itibar fi Dikr al-Jitat wal-Azar (Libro de las exhortaciones y consideraciones), o simplemente al-Jitat. Este trabajo recoge datos sobre la historia de Egipto así como una descripción topográfica y geográfica de su capital El Cairo. Al-Jitat es la única obra de la época mameluca que nos ha llegado hasta nuestros días, y que basándose en fuentes originales, hace una exposición completa y exhaustiva de la fundación y desarrollo de las capitales del Egipto islámico hasta el siglo XV. Para los estudiosos del Egipto islámico es un libro indispensable para mejor conocer El Cairo de la época, dada la profusión de información que nos ofrece sobre los palacios, mezquitas, madrasas, barrios y callejones de la capital mameluca. Nos han llegado numerosos manuscritos de la obra de al-Maqrizi; existe incluso un manuscrito del propio autor que se conserva en el Museo del Palacio de Topkapi en Estambul.

Quién escribe estas líneas ha publicado en Londres una edición crítica de esta obra.
La llegada de Ibn Jaldún a Egipto, después de su periplo vital por el Norte de África (Marruecos, Túnez y Argelia), donde escribe la primera edición del ´Ibar y de su famosa Muqaddima, supone un nuevo impulso intelectual y científico para este. Su entrada en contacto con los eruditos egipcios y con los sultanes del Egipto mameluco, a quienes trata y conoce, dió un nuevo impulso a las reediciones de sus o de 752/1351 (Bibilioteca del Real Monasterio del Escorial de Madrid).

Ayman Fuad Said, Director de Investigación del Instituto Francés de Antigüedades Orientales de El Cairo
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