webislam

Jueves 22 Agosto 2019 | Al-Jamis 20 Dhul-Hiyyah 1440
925 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=11611

Abdul Halim: pintor sufi

El sufismo es una tradición que busca conectar al hombre con el corazón

01/12/2008 - Autor: Ulises Naranjo - Fuente: MDZ
  • 2me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

El pintor y una de sus obras. ULISES NARANJO / MDZ
El pintor y una de sus obras. ULISES NARANJO / MDZ

Nació en Buenos Aires y, como tantos, fue del punk al Islam, de los excesos al exceso de luz. Vive en la comunidad sufí Naqshbandi, en San Carlos, Valle de Uco. Pinta. Y ahora, cree. Y su fe lo lleva a vincular la creación con la religión y su religión con otras religiones. Un buen día Alan Fioravante recibió un nombre nuevo y, claro, después de eso fue un hombre nuevo. Conoce su historia.

"La Bestia huye de Ti, oh Amado
mientras que los ángeles
y los Profetas no pueden dejar de buscarte
como mariposas en la fuente de la Creación".

Toma el pincel y pinta sólo para que el silencio sea más puro y el mundo más bello, porque pintar es un movimiento del pincel que no tiene un fin en sí mismo, sino que, más bien, es un ademán de la belleza, pero ni siquiera la belleza. Eso es todo.

Alan Fioravante pinta y al pintar ha dejado atrás todo pasado, incluso su propio nombre, ese tatuaje de lo inolvidable. Aquella vida alocada, plena de excesos y trazos gruesos en Capital Federal, fue cambiada luego de su entrega al Islam, culto que le puso delante de los ojos un lienzo increíblemente blanco. “Tu paleta es la vida”, dijo Allah desde un rincón, sin presionar. Y él acepto y comenzó así su última pintura.

Ahora, Alan ya no se llama Alan. Ahora, su nombre es Abdul Halim, el servidor del tolerante o el indulgente. Coincidió el trance con la llegada de Gabriela Pezzi, su mujer, a su vida. Y Gabriela ya no fue más Gabriela: ahora es Latifa, la sutil. Y Allah trajo ventura a sus días venturosos y llegó, con sus latidos y sus propios sueños Iriel Nur, la luminosa.

Juntos, los tres que son uno, viven en la Finca Naqshbandi, una discreta comunidad islámica en San Carlos, en el Valle de Uco, una comunidad sufi que es como el sufí mismo: se va haciendo cada día y haciéndose brinda respuesta a la pregunta interminable por la vida.

Zairaster Abdul Halim

Antes que nada, antes que fiel y que marido, que padre y que indulgente, el muchacho es pintor. Y uno de puta madre. Sus colores van camino a ser colores. Sus pinceladas, eso es, sus pinceladas, no son nada en sí mismas: unas junto a otras cobran un movimiento que es como el sufi mismo: un además interminable. Cambiemos de tema.

En este instante no existe Dios. Sin embargo, la divinidad existe desde siempre.

Esta cerrada noche a mis espaldas no fue obra de ningún Todopoderoso. No obstante, el tener a mano una palabra para decirla, apoyada en el silencio, hace nacer un acto de fe.

Así es como los crepúsculos y los verbos se acumulan y siempre terminan creando dioses. Y es justamente la divinidad –esa energía, es madre silenciosa, esa forma de vida indecible– quien se encarga de parir dioses. Y eso es todo. No hace nada más. Se queda mirándolos, los deja morir y luego vuelve a cumplir su cometido.

Por eso, porque los dioses van y vienen como el viento en las pinturas, como los amores de primavera. Sin embargo, he aquí la maravilla: hay también ciertas llaves de lo indecible que, sin decirlo, trascienden y se conectan con otras manifestaciones profundas de la vida: el haiku, el zen, la cuarteta y el soneto, la tonada y la bulería, el silencio y la palabra son, en el fondo la misma cosa.

O como lo diría San Juan de la Cruz, tal vez el mejor poeta de la lengua castellana, en su “Cántico Espiritual”:

“En soledad vivía,
y en soledad ha puesto ya su nido,
y en soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido”.

Lo indecible

Mientras Halim pinta, dejamos que nos llegue el mensaje: el sufismo es, ante todo, un camino de espiritualidad (no una morada) en el mundo del Islam. Como la poesía, el zen, la mística o el chamanismo es una manera de vivir o, como suele decirse, una actitud ante la vida.

Una búsqueda y no una consecución es el sufi. Una pregunta, jamás una respuesta es el sufi. Y sólo basta que alguien lo conozca, para que en ese mismo acto lo desconozca y deba comenzar el ciclo del conocimiento nuevamente.

El sufí busca la Iluminación, intentar imaginar el dulce y manso rostro de Allah, el que todo lo sabe. Así, “lo que se puede expresar con palabras no es sufismo”, dicen los islámicos, algo que también diría un poeta de su poesía o un budista del zen. La maravilla, también aquí, radica en lo indecible.

Por eso, pinta Halim, a los musulmanes –árabes y persas, sobre todo– les gusta tanto la poesía y tanto el silencio: porque la divinidad habita en ellos. Y Dios, lo sabemos, para hacerse conocer, habla. Y para hacerse rogar y querer, calla, castiga y abandona.

Re-punky y musulmán

Extraños sucesos de la vida hacen que nos encontremos con Abdul Halim en un puesto bellísimo llamado "Los Toldos", montaña adentro, montaña arriba, en San Carlos. Las palabras no son muchas, aunque suficientes.

Y decimos: para el sufí, las palabras son organismos con poder en sí mismos. Así las cosas, dejemos que Allah, el Infinitamente Sabio, el Diseñador de Formas, ponga palabras y pinceles en las manos de Abdul Halim.

“Viví la mayor parte de mi vida en Buenos Aires. Vendía cuadros a los turistas de San Telmo. Y también libros hechos a mano: hacía copias caligráficas de Poe o Lovecraft y las ilustraba… O hacía body painting en los boliches. Era una época de excesos permanentes. Yo no era creyente, era re-punky”, inicia.

Sobre su matriz, sintetiza: “Mi madre es pintora. Ella, Mirtha, me inculcó el arte. Ella es porteña y mi padre, Rui, brasileño. Los dos son re-hippies. Yo empecé a pintar a los siete años gracias a ellos”.

- Y gracias a Allah…

- Un día llegó el amor. Y llegó el Islam y fueron la misma cosa. Inicié un camino con mi amiga espiritual y mi vida dio un vuelco. Ya sabés, no es muy raro, a mucha gente le pasa que un día le cae la ficha y empieza de nuevo. Yo lo hice. Nos casamos por el Islam y me vino todo junto: el hijo y la conciencia de Dios. Así fue, más o menos”, sigue.

- Te iluminaste

- Es que fueron muchas cosas, sobre todo, el misterio del amor y el misterio de la creación confluyendo.

- Y la pusiste el cuero, tu propia vida a esos misterios.

- Me sirvió también conocer al Sheik Ahmed, que es quien dirige la comunidad acá. El es discípulo de un maestro sufi, Sheik Nazim, que vivía en Turquía. Ahmed es quien dirige el camino y nos da nombres nuevos. “Es como una parcela de tierra nueva que te dan para cultivar”, me dijo y me gustó esa imagen.

- ¿Cómo es la vida en la Finca Naqshbandi?

- La vida es muy tranquila. Aquí cada uno está como en la suya, cada uno tiene su laburo, pero todos tenemos prácticas espirituales en conjunto, los jueves y viernes. Compartimos un espacio y algunos tiempos, pero sobre todo un camino espiritual, el sufismo.

- ¿Y qué es, para vos, el sufismo?

- El sufismo es un camino muy espiritual y muy artístico. Tiene una tradición poética muy fuerte. Y nuestra espiritualidad se conecta con otras espiritualidades, como el hinduismo o el chamanismo. El sufismo es una tradición que busca conectar al hombre con el corazón.

- ¿Y lo más específicamente religioso?

- Nosotros seguimos las cuestiones islámicas corrientes al pie de la letra. Sobre todo los cinco pilare del Islam: la oración, la peregrinación a la Meca, el zácat (diezmo), el ayuno de Ramadán y atestiguar que Dios es el único Dios que hay que venerar.

- ¿Planes?

- Ya no nos queremos volver a Buenos Aires. En todo caso, querríamos irnos a vivir a Pareditas y a hacer un centro cultural allí, con el músico y poeta Iván Zotelo. Y estamos a full con Pueblo Barro, una iniciativa alucinante para rescatar y poner a luz toda la movida cultural, artística, turística y social de San Carlos y su relación con la Ruta 40, en particular en la zona de Pareditas. Esta es nuestra nueva vida. Ahora, somos una familia sancarlina más.
 

Anuncios
Relacionados

Los atributos del nafs

Artículos - 27/06/2010

Sheij Ahmed Dede, maestro de giro derviche

Artículos - 07/12/2013

Cartas de un maestro sufi

Artículos - 23/10/2000



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/34959-abdul_halim_pintor_sufi.html