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Mujeres de Ruanda, Burundi y Congo hacen un llamamiento por la paz

Piden el reconocimiento de las mujeres como agentes y negociadoras

28/11/2008 - Autor: AmecoPress / CIMAC - Fuente: AmecPress
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Piden el reconocimiento de las mujeres como agentes y negociadoras.
Piden el reconocimiento de las mujeres como agentes y negociadoras.

El Colectivo de Paz y Desmilitarización de los Grandes Lagos de África, organismo que agrupa a mujeres de Ruanda, Burundi, de Kivu Norte/Sur de la República Democrática del Congo, aliadas a la Marcha Mundial de las Mujeres, hacen un llamamiento por la paz en esa región africana y en el mundo entero, profundamente preocupadas por la reactivación de las guerras y los conflictos armados y exigen el reconocimiento de las mujeres como agentes y negociadoras de la paz.

Dichos conflictos, señalan en un comunicado, afectan particularmente a las mujeres y a la niñez, haciéndoles sufrir graves consecuencias, como matanzas, violencia sexual y sobre todo la violación utilizada como arma de guerra, así como cualquier otra forma de violencia, como los secuestros, el tráfico sexual, los desplazamientos masivos y forzados de la población civil, el aumento de la pobreza, la propagación del VIH/ SIDA.

El Colectivo de Paz y Desmilitarización de los Grandes Lagos de África coordina los análisis y las intervenciones de las mujeres en materia de paz y desmilitarización y busca garantizar la participación de las mujeres en los procesos de paz a nivel local y en el plano internacional. Agrupa a mujeres de cuatro grupos: PRO-FEMMES de Ruanda, CAFOB de Burundi, CAFED Kivu Norte y COFAS Kivu Sur de la República Democrática del Congo.

La causa principal de la violencia infringida a las mujeres radica en el sistema patriarcal profundamente enraizado en el cual las mujeres viven la marginación y la negación de sus necesidades y derechos por razón de género, explican.

Advierten también de que la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU no se aplica y que los cascos azules presentes en la subregión no mejoran la situación. Contrariamente a las misiones que les son asignadas, algunos cometen también actos de violencia sexual, lo cual agrava el conflicto.

Señalan que el sistema internacional de gestión de conflictos, así como los mecanismos de la ONU, no son eficaces; que la fabricación, la venta y el tráfico sin control de armas contribuyen a que persista la inseguridad y la inestabilidad en la subregión así como en el mundo entero; y que la cultura de la impunidad ha elegido domiciliarse en la subregión y en el mundo entero.

La guerra, dicen, es el resultado del sistema patriarcal injusto que decide el reparto y el acceso a las riquezas del mundo, mientras los grupos rebeldes y las distintas fuerzas negativas con sus ideologías genocidas siguen operando en la región de los Grandes Lagos Africanos, situación propiciada por las potencias políticas y económicas, con el fin de saciar sus intereses económicos egoístas.

Denuncian a los grupos rebeldes y a las fuerzas negativas todavía presentes en la subregión, que siguen causando inestabilidad y violando a las mujeres, a las niñas y hasta a los hombres, comprometiendo así la paz.

Y denuncian también el papel negativo de los medios de comunicación nacionales e internacionales cuyos mensajes avivan los conflictos deformando la realidad, por lo cual piden que la comunidad internacional presione y responsabilice a los gobiernos de la subregión, suscriptores de los acuerdos que no hayan respetado los compromisos establecidos.

Intervención por la paz

Solicitan asimismo que las Naciones Unidas adapten su mandato a la situación que viven los países de los Grandes Lagos y desarmen inmediatamente a los grupos rebeldes y a las fuerzas negativas de la subregión. Que las Naciones Unidas sancionen a los cascos azules declarados responsables de los actos de violencia sexual infringida a las mujeres y a las niñas.

De igual forma, que las agencias de ayuda humanitaria protejan a la población civil, denuncien los actos de violencias sexuales infringidos a las mujeres y las niñas y aseguren un tratamiento apropiado a las víctimas de violaciones.

Y que los gobiernos de los países de los Grandes Lagos resuelvan los conflictos por medio de un diálogo sincero que integre a las mujeres conforme a la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Mujeres, agentes negociadoras

En el texto exigen que se reconozca el papel de las mujeres como agentes y negociadoras de la paz y que las mujeres participen en todos los procesos de prevención, gestión y resolución pacífica de los conflictos así como en la reconstrucción de sus respectivos países.

Que la Unión Africana asuma responsabilidades implicándose de manera efectiva en la resolución de los conflictos existentes entre los países africanos.

Reclaman el cumplimiento por parte de los distintos gobiernos de la subregión de los compromisos tomados al suscribir los diferentes acuerdos de paz, de alto el fuego, de desarme de las fuerzas negativas y la aplicación de los pactos de no-agresión.

Y llaman a la población civil de los países en conflicto a denunciar todos los actos de violaciones de derechos humanos, principalmente las violencias infringidas a las mujeres y a los niños así como la persistencia del estado de guerra.

Solidaridad

Las mujeres de Los Grandes Lagos declaran su solidaridad para con las mujeres que sufren conflictos y guerras en todo el mundo, así como con las mujeres de la región de los Grandes-Lagos africanos, Burundi, D.R. Congo, Uganda, Ruanda, donde sufren conflictos brutales y una violencia sexual sistemática contra las mujeres, a pesar de los acuerdos de paz y de los alto el fuego.

Las mujeres de Ruanda -señala el comunicado-decidieron juntas decir "nunca más" al genocidio. Por tanto, se solidarizan con las mujeres sudanesas, que durante este periodo de crisis sufren en su país violaciones masivas de los derechos de las mujeres, y con las de Birmania, que sufren la violencia del Estado. Y piden con firmeza al régimen militar birmano la liberación inmediata de la dirigente demócrata en quien ha recaído el premio Nobel, Aung San Suu Kyi

Hacen externa asimismo su solidaridad con las mujeres de América, de México a Panamá, donde cientos de ellas son víctimas del feminicidio; con las mujeres de Irak y de Palestina que viven en países ocupados y están privadas de todos sus derechos fundamentales, y con las mujeres de todo el mundo que se encuentran solas y aisladas en regiones en conflicto y zonas militarizadas.

Piden al Secretario General de la ONU que no escatime esfuerzos para instar a los Estados Miembros a que apliquen la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Piden a la comunidad internacional "que plante cara con nosotras a la violencia sexual y adopte medidas para prevenir que dicha violencia se perpetúe". A los gobiernos les piden que velen por que los autores de actos de violencia sexual sean imputados y juzgados.

Consideran que la participación de las mujeres en la lucha para crear una cultura de paz es crucial. "Si integramos plenamente la perspectiva de género en la prevención de conflictos, la gestión de crisis y la consolidación de la paz después de conflictos, garantizaremos a las mujeres un papel de relevancia en la edificación de la paz y aseguraremos el respeto de sus derechos", señala el comunicado.

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