webislam

Sabado 19 Octubre 2019 | As-Sabat 19 Safar 1441
849 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=11441

Perspectivas Islámicas y Budistas sobre el desarrollo económico

Este artículo discute las perspectivas sobre el desarrollo económico contenidas en las tradiciones y textos religiosos Budistas e Islámicos

11/11/2008 - Autor: Vineeta Shanker - Fuente: Revista Compas n° 9
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Ahora se reconoce cada vez más que la fe puede proporcionar fuentes para reincorporar los estándares éticos y morales en el comportamiento
Ahora se reconoce cada vez más que la fe puede proporcionar fuentes para reincorporar los estándares éticos y morales en el comportamiento

A lo largo de los últimos años, hubo mayor interés en la respuesta de las religiones a las cuestiones de desarrollo social y económico. Esta nueva preocupación es notable, especialmente debido a que viene luego de años de esfuerzos concertados para mantener a la religión estrictamente en la esfera de lo privado, en un intento de secularizar las cuestiones de desarrollo económico. Este artículo discute, primero, las perspectivas sobre el desarrollo económico contenidas en las tradiciones y textos religiosos Budistas e Islámicos. Luego, explora los motivos por los cuales las perspectivas sobre el desarrollo económico nuevamente se hallan ganando legitimidad.

En la actualidad, se reconoce ampliamente que el capitalismo de mercado, si bien es un instrumento eficiente para la creación de riqueza, es fundamentalmente incapaz de considerar las cuestiones de su distribución equitativa. Esto ha devenido en resultados moralmente indefendibles de pobreza en medio de abundancia. La forma para salir de este dilema moral parece ser una integración entre las aspiraciones de la justicia social global, por un lado, y la libertad individual por el otro. Sin embargo, al haber sido las religiones relegadas al trasfondo, no existe una autoridad moral obvia para negociar las tensiones entre las preocupaciones sociales e individuales. ¿Cómo podemos, ahora, lidiar con estos desafíos morales?

Todas estas preocupaciones están llevando a una reevaluación de las religiones como ‘obstáculos al crecimiento y desarrollo económico. Ahora se reconoce cada vez más que la fe puede proporcionar fuentes para reincorporar los estándares éticos y morales en el comportamiento económico y social.

¿Quién es responsable?

En las sociedades capitalistas, es la responsabilidad del gobierno y de la sociedad civil el corregir la distribución no equitativa de la riqueza, y las injusticias sociales consecuentes de la economía de mercado. El Islam y el Budismo explican, desde perspectivas muy distintas, el motivo del fracaso aparente de estas dos instituciones en muchas partes del mundo. De acuerdo al Islam, el motivo para una mayor desigualdad económica yace en el hecho que los gobiernos y la sociedad civil se han enfocado exclusivamente en cambios en el mundo externo, ignorando la necesidad de cambio dentro de las personas mismas. Muchas prácticas islámicas se enfocan en la transformación individual. Algunos ejemplos son zakat , que es la contribución obligatoria que efectúan los Musulmanes de un décimo de su ingreso para el bienestar de los pobres, y el Ramadan , el ayuno ritual comunal realizado anualmente.

La fe Budista asigna incluso más énfasis en la transformación del individuo. Desde una perspectiva Budista, el sistema del capitalismo de mercado, con su dependencia exclusiva en el autointerés material individual, tiende a alentar la codicia, que es la principal causa de dukha , o sufrimiento humano. Los tres males, a nivel individual, la codicia, la mala voluntad y la ilusión, deben reemplazarse con generosidad, compasión y sabiduría. Esto también llevará a instituciones sociales y económicas íntegras.

Metas de desarrollo

La meta de las religiones en general es más amplio y más holístico que el del mero desarrollo económico. En última instancia, las formas de fe se preocupan de ayudar a los seres humanos a hallar el sentido y la esencia de su existencia, y ven el desarrollo económico como tan sólo uno de los factores necesarios para una vida armoniosa y espiritualmente rica.

Muchas veces esta preocupación con lo espiritual ha sido considerada como implicando que las formas de la fe solamente alientan a un acercamiento no materialista de la vida. Hasta cierto grado esto es cierto – sin embargo, todas las religiones, incluyendo el Budismo y el Islam, reconocen la importancia de obtener los niveles mínimos de comodidad material y física. De hecho, existe una historia famosa de cómo un peregrino pobre y hambriento debía ser alimentado antes de que se le pudiera predicar sobre el camino de la salvación.

La pobreza material y la riqueza

Ni el Islam ni el Budismo alientan la pobreza material. De hecho, ambas religiones ven a la pobreza como fuente de infelicidad, una causa de colapso social y un obstáculo a la búsqueda de metas espirituales. En la parábola Budista famosa, el Sutra del Rugido del León, el hecho que el rey no haya compartido su riqueza lo llevó a la pobreza, que, luego, se convierte en la causa principal de comportamiento inmoral y eventual descomposición social.

Desde estas dos formas de fe, la percepción de la riqueza se puede resumir en tres elementos: (1) La riqueza material como oportunidad: en el Islam, la riqueza es percibida como una bendición, que permite que una persona sea verdaderamente Musulmana, ya que lo libera de las luchas mundanas que obstaculizan la búsqueda de las enseñanzas del Corán. El Budismo aboga por una forma materialmente simple de vida, porque el apego a la riqueza es visto como una de las principales causas de dukha , o infelicidad. Pero si se obtiene apropiadamente y se usa de manera adecuada (y para ello sus textos establece reglas), entonces la creación de la riqueza puede traer consigo el bienestar individual así como el social. Esto asegura la paz esencial para seguir el sendero espiritual.

En ambas religiones, la riqueza material también es vista como (2) una recompensa, o indicación de virtud. Esto deviene de la creencia Budista en el karma y el renacimiento, y la idea de que la riqueza en esta vida es la recompensa por la generosidad en la vida anterior. En el Islam, todas las cosas fluyen desde Alá, el Todo Compasivo, y, por ello, la riqueza es vista como un regalo que permite cumplir con el destino que uno tiene de vivir una vida de entrega al Todopoderoso, y permitir a otros hacer lo mismo. Finalmente, la riqueza también (3) permite que uno practique dana , o la entrega, y desarrollar el arte de la compasión. De hecho, las colectividades Budistas o la comunidad de monjes viven de la caridad o generosidad de aquellos que tienen más de lo suficiente par abastecer sus necesidades.

Se prohíben los intereses elevados

Estas dos tradiciones de fe no solamente ven la creación e la riqueza como una búsqueda legítima y honorable, sino que también reconocen el ‘auto – interés como una fuerza motivadora dentro de la vida humana. La recompensa por el esfuerzo es reconocida y los resultados se logan tanto en la vida actual como en la vida posterior. Sin embargo, tanto el Islam como el Budismo sientan un marco moral dentro del cual estos esfuerzos se pueden llevar a cabo. Los conceptos islámicos de haram (quello que es prohibido), halal (aquello que es permitido) y la noción Budista de Forma Correcta de Vida exponen lo que es permitido en términos de actividades. Estos conceptos proporcionan un filtro moral para el comportamiento moral. Uno de los principales filtros morales dentro del Islam es la prohibición del elevado interés en los préstamos, denominado riba o usura. Esta prohibición se basa en el argumento que afirma que el interés que se paga en capital acumulado tiende a mantener la riqueza dentro de la minoría rica. Los eruditos argumentan que no se trata de que el Islam no permita una recompensa por el capital; simplemente se opone a una recompensa fija y predeterminada. Esto alienta a compartir riesgos y a un uso más justo de los recursos. La prohibición islámica a la usura es similar a las reglas contra ésta en el Cristianismo de los tiempos premodernos. Aristóteles (citado en Deepak Lal, 2003) escribió: “ La usura es detestada por encima de todo y por el mejor de los motivos. Crea lucro del dinero mismo, no debido al objeto natural del dinero… el dinero fue creado como medio de intercambio, no para incrementar interés.”

En el Sutra Budista del Rugido del León, se alienta al Rey a redistribuir su riqueza de tal forma que promueva la actividad económica, y permita a los pobres a sobreponerse a su pobreza, y llevar una vida honesta. No se le alienta a usar su riqueza para generar más riqueza. El Sutra Mangala, otra parábola Budista, aconseja guardar un cuarto del ingreso de uno, para usarlo como inversión y seguro contra dificultades no previstas. El ahorro es visto como una disciplina social. Al abogar por una forma sencilla de vida y un rechazo al materialismo, dentro de la fe Budista, no precisa alentarse el ahorro a través de elevadas tasas de interés; el ahorro ocurre como un producto natural de la forma de vida Budista.

Límites a la propiedad privada

Esto nos trae a la cuestión de la forma de organización abogada por estas dos tradiciones de fe. Desde las perspectivas y puntos de vista contenidos en varios textos Islámicos y Budistas, pareciera que ninguna religión tiene objeciones fundamentales a la empresa privada, la economía de mercado o la ganancia privada, que se hallan en la base del sistema económico actual. En el Islam, la propiedad privada es vista como un derecho inalienable y la empresa privada es reconocida como un modo natural de actividad económica. Sin embargo, los derechos de propiedad se hallan sujetos a límites morales, y se deben usar para cumplir con los objetivos éticos mencionados en el Corán.

De la misma manera, el Budismo reconoce la importancia de la propiedad individual, así como la posibilidad de su mal manejo. Sin embargo, al seguir el ‘camino correcto, estas trampas se pueden evitar.

Justicia social

El Islam pone mucho énfasis en la justicia, y cree que no es permisible involucrarse en el desarrollo económico sin justicia. La opresión pone un fin al desarrollo, mientras que el trabajar en función de lo justo acelera el desarrollo. La justicia social se estructura en perspectivas islámicas de una cantidad de maneras, incluyendo la obligación legal de zakat , que implica dar un décimo del ingreso de uno a los pobres. De esta forma, zakat también es una forma de extender la preocupación desde el nivel individual al social.

El concepto Budista de dana, , ‘dar caridad, hace énfasis especialmente en los beneficios espirituales y morales de quien da. Pero el impacto es similar al zakat , ya que rectifica las desigualdades económicas e inculca un sentido de responsabilidad social. De hecho, es una manifestación práctica de la visión de mundo de la mayoría de las religiones tradicionales, que incluye la interdependencia entre todos los seres humanos, así como entre seres humanos y su entorno natural y espiritual. El filtro moral se aplica no solamente a la creación de la riqueza, sino a todas las actividades humanas, incluyendo el uso de la riqueza. En el Sutra Mangala, Buda establece las reglas mediante las cuales la gente laica debería dirigir su vida económica, incluyendo el uso de la riqueza. Estas prescripciones, si bien reconocen los intereses individuales, hacen énfasis en la necesidad de extenderla para incluir a la familia extendida, la comunidad y la nación. El concepto Islámico de Khalifa , que implica el rol de humanos como vice regentes o representantes de Dios en la tierra, estimula esas riquezas para permitir a los menos privilegiados vivir una vida honorable.

Conclusión

Lo anteriormente expresado resalta sólo algunas de las perspectivas del Islam y el Budismo en las varias cuestiones de desarrollo. Ambos sistemas de fe colocan a los seres humanos en el centro de las cuestiones del desarrollo. Ambas formas de fe expanden la definición del desarrollo más allá de un concepto materialista estrecho, para incluir el bienestar y satisfacción espiritual al hacer énfasis en la interconexión esencial entre los distintos aspectos de la vida. Tanto las tradiciones Islámicas como Budistas se enfocan en crear una sociedad más justa e igualitaria, donde la libertad se integra con la responsabilidad, y la eficiencia con la compasión y la justicia.

En la práctica, resulta importante diferenciar entre una perspectiva o comprensión de vida religiosa, por un lado, y las instituciones religiosas por la otra. Las religiones mismas tienen un mensaje fundamental que transmitir sobre los valores básicos que mantienen juntas a las sociedades humanas. Sin embargo, resulta dolorosamente obvio que las instituciones religiosas muchas veces fracasaron en actuar de acuerdo a su visión y pueden ser verdaderos obstáculos al bienestar social y económico. Esto implica la necesidad de un mayor involucramiento con las tradiciones religiosas, y exploración de formas mediante las que, nuevamente, puedan convertirse en la fuente de autoridad moral, y que no sean apropiadas por intereses e instituciones religiosas sesgadas.

Vineeta Shanker
Faith and Development Consultant
C 215 Sarvodaya Enclave
New Delhi 110017, India
E-mail: vineeta_shanker@hotmail.com
Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/34813-perspectivas_islamicas_y_budistas_sobre_el_desarrollo_economico.html