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Explicacion muy simplificada sobre la crisis financiera estadounidense

26/10/2008 - Autor: Ánas Ben Faisal Al-Haji - Fuente: Webislam
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Feliciano Depresón, vive junto a su familia en un piso de alquiler con un sueldo que siempre se le agota antes de finalizarse el mes en curso. El sueño de Feliciano, ha sido el de tener un piso propio en Amerilandia, y así, dejar de pagar los 700 $ de alquiler todos los meses. Un día, Feliciano fue sorprendido por su compañero de trabajo Despi Distraído cuando este le dijo que se habia comprado una casa y que la estaba pagando a plazos.

Lo que le sorprendió a Feliciano, fue que su sueldo era el mismo que el de Despi, y que ambos, no podían siquiera comprar un coche de segunda mano a plazos. Así que, ¿cómo es posible comprarse una casa? Se lo contó a Despi, y este, le aseguró que él también podría comprarse una casa igual y le facilitó el número de teléfono de la inmobiliaria donde se había comprado la casa.

Feliciano, no se creía lo que oía, pero sus ansias de tener una casa propia no le dejaron dormir aquella noche. Al día siguiente, lo primero que hizo fue llamar a la inmobiliaria y se sorprendió del interés que se tomó la secretaria Susana Estafas para convencerle para que venga con su esposa a visitarla a la oficina lo antes posible. Ahí, Susana le explicó que no era posible conseguir un crédito de ningún banco debido a su bajo salario por una parte, y a la falta de cualquier hipoteca que le avale, por la otra. Sin embargo, ella le iba a ayudar a conseguir el crédito pero con elevadas tasas de interés y porque a Susana Estafas le encanta echarles una mano a los trabajadores oprimidos como Feliciano, así que, se ha propuesto rebajarle la tasa de interés al principio para que pueda enderezar sus finanzas. Todo ello, no importaba nada a Feliciano, porque lo que le importaba era que la letra no superase los 700$ al mes.

Resumiendo, se compró Feliciano una casa en la calle de Los Miserables cuyas letras mensuales igualaban los 700 $ que pagaba en concepto de alquiler. Estaba tan feliz cada vez que contaba este gran acontecimiento, ya que, cada vez que pagaba una letra, significaba que tenía un trozo de su casa, y que el valor de esta letra, era lo que él abonaba por el alquiler de su piso. Y el banco, el Banco de Crédito Popular, accedió a facilitarle unos intereses bajos, apoyando así el eslogan de “una casa para cada ciudadano”, eslogan esgrimido por el Sr. presidente D. Dormido Despertares durante su discurso en el Consejo de Presidentes Tribales para hacer frente al continuo aumento del precio de la vivienda.

Feliciano se sintió aun más feliz al comprobar que su piso ahora vale más que el día en que lo compró, pudiendo Feliciano, venderlo ahora y así conseguir unas sustanciosas ganancias. Feliciano tuvo la certeza de esta ventaja cuando le llamó su primo Serpentino para decirle que como su piso ahora vale 10.000$ más, pudo conseguir del banco un crédito de 30.000$ hipotecando parte de la casa. Y le dijo que iba a gastar este dinero en unas soñadas vacaciones en las islas de Quintopino, en unas reformas de la casa y el resto lo utilizaría para efectuar el primer pago de un nuevo coche.

Las leyes no protegen a los ingenuos, así pues, ni Feliciano Depresón ni Despi Distraído habían leído la letra pequeña del contrato de venta donde explicaba que los intereses eran variables, y que sus valores eran bajos al principio, pero que irían aumentando con el tiempo. Y existe otra clausula que dice que el valor del interés aumentaría si el Banco Central aumentaba el tipo de interés sobre su moneda nacional. Otra clausula habla de que por cada letra devuelta, el precio del interés se triplicaría, y la clausula más importante, dice que durante los primeros tres años, las letras abonadas, irían integras a cubrir los intereses. Es decir, que las letras no cubren, en este periodo, la posesión de ninguna parte de la casa.

Al poco tiempo, el Banco Central subió el tipo de interés, meses después, lo volvió a subir, y así, subían las letras hasta llegar a los 950$. Feliciano retrasó el pago de una letra, lo que hizo aumentar el precio de las letras a 1200$ mensuales. Y porque era incapaz de pagarlas, se le acumularon las sanciones y los intereses hasta quedarse Feliciano ante dos elecciones: alimentar a su familia o pagar las letras. Tuvo que escoger la primera opción, descubriendo después en el trabajo, que su compañero Despi, había sido desahuciado de su casa, teniendo que volver a vivir en casa de su madre, y que esta historia, ha ocurrido a muchos otros compañeros. Cientos de miles de los habitantes de Amerilandia sufrieron el mismo trance que al final, derivó en la quiebra del mercado inmobiliario.

Las ganancias del banco que le hizo el préstamo a Feliciano, debían limitarse sobre el neto de los intereses del mismo, sin embargo, el banco se había extralimitado vendiendo el préstamo en forma de bonos de inversión para los inversores, algunos de estos inversores, son de los países del golfo arábigo, obteniendo el banco así, comisiones y tasas por los servicios prestados. Es decir, que el banco ganó todo lo que pudo de comisiones y derivó el riesgo hacia los inversores. Los inversores ahora poseen bonos avalados por inmuebles, y, obtienen intereses cuya fuente son las letras mensuales de Feliciano y Despi. Es decir, si Feliciano y Despi dejan de pagar las letras, se podrá recuperar la casa y venderla para avalar los bonos. Sin embargo, los mencionados inversores habían hipotecado dichos bonos como garantía a cambio de nuevos préstamos para invertir en más bonos. Así es, han utilizado a los préstamos para adquirir nuevos préstamos. El problema radica en que los bancos se pasaron a la hora de hacer la vista gorda, hasta tal magnitud, que se llegó a obtener préstamos 30 veces más que el valor del crédito de origen.

Resumiendo, Feliciano pensaba que la casa era suya, y el banco también. Los inversores, también piensan que la misma casa es suya, pero como habían hipotecado los bonos de inversión, entonces, el banco que les había concedido los créditos (Banco Construcciones Monte del Duende) cree que existe una casa en algún lugar que cubre el valor de los bonos, sin embargo, la cantidad de los préstamos es 30 veces superior al valor de la casa. El Sr. Serpentino (el primo de Feliciano), se gastó el crédito en sus vacaciones, las reformas y el pago de una entrada de 2000$ para su nuevo coche. El resto del valor del coche fue financiado por el Banco Ratóncity, quienes a su vez, transformaron el crédito en bonos de inversión y lo derivaron hacia un banco de inversiones llamado “Nipámi Nipáotros”. Este a su vez, se quedó con parte de los bonos y vendió los demás a cajas de ahorro a lo largo y ancho del mundo. Serpentino piensa que posee el coche, el banco Ratóncity piensa lo mismo, el banco Nipámi Nipáotros también, y, los inversores creen que sus bonos tienen valor porque en alguna parte hay un coche que avala sus bonos. El problema, es que todo empezó por la subida del valor de la vivienda de Serpentino, así pues, podemos imaginar lo que podría pasar cuando este valor se devalúe y se quede Serpentino sin trabajo.

El relato aún no ha terminado; como quiera que el valor de los bonos y sus intereses dependen de la estimación que de ellos hacen las empresas de tasación, en base a la capacidad de los clientes de devolver los préstamos, ya que no todos los que compran casas pueden cumplir, entonces no todos los bonos de inversión son iguales. Aquellos, cuya fidelidad está contrastada, son calificados como bonos A, otros serán calificados de B y algunos más no tendrán calificación alguna por su toxicidad e incapacidad de recuperación. Para evitar dicho problema, los bancos inventaron un sistema para proteger a los bonos a través de las aseguradoras, teniendo que pagar el inversor una tasa mensual para asegurar a los bonos en caso de quiebra del banco o, de los compradores de los inmuebles, razón por la cual, se animaron muchos inversores a lo largo y ancho del mundo a obtener más bonos de inversión, convirtiendo de esta manera a Feliciano y a Serpentino en los héroes de la economía mundial.

Al final, Feliciano dejó de pagar las letras, lo mismo que Despi, Serpentino y muchos otros compradores. Los bonos perdieron su valor, quebraron bancos de inversión y cajas de ahorro, pero aquellos que aseguraron sus bonos se les devolvió el valor íntegro de los mismos, lo que a su vez derivó en la quiebra de la aseguradora AIG. Las quiebras, obligaron a los bancos a reducir los riesgos a través de reducir las operaciones de préstamo y crédito, afectando a muchas empresas industriales que necesita liquidez para concluir sus operaciones financieras diarias. Comenzaron a aparecer los primeros efectos de la gran recesión, obligando al gobierno de Amerilandia a incrementar la liquidez en el mercado bombeando enormes cantidades de dinero para refrescar la economía que, empezó a tambalearse bajo el efecto de los créditos de inversión sobre los créditos.

El Dr. Ánas Ben Faisal Al-Haji es Académico y experto en asuntos del petroleo.
Traducido al español para Webislam por Jamal Halawa.
Fuente: Revista de Aleqtisadia (La Economía) del 23.09.08 en el siguiente enlace: http://www.aleqt.com/article.php?do=show&id=10563&archivedate=2008-09-23
 
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