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El Verdadero Festival (Id al Fitr al Mubarak)

El Festival real lo alcanzan aquellos que llegan a la fe, entran al Islam, pasan el día sin pecado, y dedican su vida entera a la causa de Dios

30/09/2008 - Autor: Sheikh Muzaffer Ozak al Yerrahi al Halveti
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Hay una similitud entre nuestros Días de Fiesta comunes y los del Más Allá.
Hay una similitud entre nuestros Días de Fiesta comunes y los del Más Allá.

Habrá triunfado quien se purifique, recuerde el nombre de su Señor y rece. Sin embargo preferís la vida de este mundo, cuando la Última es mejor y de mayor permanencia. Realmente esto ya estaba en las primeras escrituras, las páginas de Ibrâhîm y de Moisés.” Quran 87:14-19

De la estación anual de Ramadán, que tanto place a Allah, llegamos al festival en donde nuestro tren hace una parada al final del mes bendito. Adelante nuestro yacen otros muchos Ramadán y estaciones de Festivales, que quizás alcancemos o no.

Aquellos que mantienen el ayuno para complacer a Allah ganan el control de su yo inferior. El que sabe cómo practicar ese control llega a la comprensión de su propia impotencia y limitaciones, y para alguien que ha aprendido eso, Allah despliega Su banquete divino, diciendo: “Mi siervo especial, has mantenido el ayuno bajo Mi mando, ahora te invito a Mi banquete divino, come y bebe por medio de Mi gracia y generosidad”.

¡Comed y bebed alegremente por lo que adelantasteis en los días pasados Quran 69:23

El Glorioso nos dice que disfrutaremos de ese banquete, no sólo durante los Festivales de este mundo, sino cuando lleguemos al Paraíso también, pasando los obstáculos y escapando de las dificultades dolorosas en el Sitio de la Resurrección con nuestra fe intacta:

“Mis siervos especiales, ante Mi orden ayunasteis por Mí en el mundo de abajo, renunciasteis a comer y a beber por Mi bien. Ahora, disfrutad vuestra comida y bebida como una recompensa por esas buenas acciones que realizasteis en esos días pasados. Ahora, disfrutad de felicidad eterna por las adversidades que sufristeis y debido a vuestras buenas acciones. Ahora estáis limpios y puros. Habéis sido victoriosos en la lucha con el yo inferior, que se llama la Gran Lucha al-Jihâd al-Akbar.

Para ser verdaderamente humano uno debe conquistar a su yo inferior, subyugarlo y controlar sus deseos. Es mediante eso que la distinción entre hombre y animal se torna aparente. Hoy es vuestro “Día de la Victoria”.

Hay una similitud entre nuestros Días de Fiesta comunes y los del Más Allá. Morir, ser puesto en la tumba, aguardar la Resurrección y el momento del juicio, luego esperar hambriento, sediento y desnudo para pasar del Juicio a la Balanza, luego de la Balanza al Puente, luego del Puente al Paraíso o a las Aguas de Kawthar, todo eso corresponde a Ramadán. Beber de la Fuente de Kawthar, ataviarse con las vestiduras del Paraíso y obtener la salvación y el éxito, se puede comparar todo con el festival del final del Ramadán.

La persona común es adicta a comer, a beber y a las relaciones sexuales. Cuando adora, lo hace por el Paraíso, porque en el Paraíso, la comida, la bebida y el sexo están espléndidamente disponibles.

“Estarán sobre divanes tejidos de oro, recostados unos frente a otros. En torno a ellos irán pasando muchachos eternamente jóvenes con copas, vasijas y vasos de un vino que manará de un manantial y no les provocará dolor de cabeza ni embriaguez. Tendrán las frutas que elijan y la carne de ave que les apetezca. Y unas de ojos hermosísimos, parecidas a las perlas semiocultas. Como recompensa por lo que hicieron. Allí no oirán frivolidad ni incitación al mal, tan sólo la palabra: Paz, paz. Y los compañeros de la derecha. ¡Oh los compañeros de la derecha! Estarán entre azufaifos sin espinas y exuberantes árboles de plátano. En sombras perennes, agua en continuo fluir y abundantes frutas que no dejarán de producirse ni serán inaccesibles. En lechos elevados. Realmente las habremos creado de nuevo. Y las habremos hecho vírgenes, amorosas y de la misma edad.” Quran 56:17-39

Es diferente para los extraordinariamente pocos, la elite. En este mundo, los creyentes se dividen en tres grupos:

a) la gente común;
b) la elite;
c) la elite de la elite.

En cuanto al yo (nafs), cae en siete categorías:

i) el Yo Dominante; al-nafs al-ammâra
ii) el Yo Censurador; al-nafs al-lawwâma
iii) el Yo Inspirador; al-nafs al-mulhima
iv) el Yo Tranquilo; al-nafs al-mutma’inna
v) el Yo Contento; al-nafs al-râdiya
vi) el Yo Complaciente; al-nafs al-mardîya
vii) el Yo Puro. al-nafs al-sâfiya

Las primeras tres categorías representan el yo de la gente común. En otras palabras, un individuo se considera común si su lucha con el yo lo lleva hasta la tercera categoría. La cuarta, quinta y sexta categorías pertenecen a la elite, mientras que la séptima es particular de la elite de la elite. Habiendo dicho un poco sobre estas distinciones, describiremos ahora cómo se observa el ayuno en cada nivel.

En el nivel del Yo Dominante, un creyente se distingue de un incrédulo meramente por la afirmación de la Unidad Divina y por la conformidad con las reglas de la Ley Sagrada. Una persona semejante pronunciará la Profesión de Fe; cuando le pregunten a qué religión pertenece, dirá; “¡Soy un Musulmán!” Lleva un nombre Musulmán. Su cuerpo será enterrado en un cementerio Musulmán, y se llevará a cabo la oración fúnebre Islámica sobre el cuerpo.

En el nivel del Yo Censurador, una persona comete toda de clases de maldades igual que en el primer nivel, pero con la diferencia de que después se arrepiente, sintiendo remordimientos y censurándose. Deshace su arrepentimiento, y luego lo vuelve a renovar. Este estado es un primer paso hacia la salvación y a convertirse en una buena persona.

En el nivel del Yo Inspirador, una persona peca y después se arrepiente. Sigue pecando, pero también persiste en la adoración. Lamenta sus acciones, se lamenta y ora, luego vuelve a obedecer a su yo inferior. A veces lo domina, a veces cae bajo su control. El ayuno de la gente común, que describimos arriba, es el tipo de ayuno que observan los que se encuentran en este nivel.

En cuanto al ayuno de la elite, este es el ayuno que observan los individuos que se elevan desde el Yo Tranquilo hasta el del Yo Complaciente. Es diferente del ayuno de la gente común. Además de abstenerse durante el Ramadán de comer, beber y de las relaciones sexuales, la elite también se abstiene todo el tiempo de mirar objetos ilegales, de la calumnia, la mentira, del chismorreo, de maldecir y de las malas palabras; se esfuerzan para evitar que sus bocas pronuncien insultos y coman alimentos prohibidos, que sus oídos escuchen habladurías, y para mantener a sus manos y pies alejados de las acciones que disgustan a Allah.

La gente común celebra el final del Ramadán disfrutando de comida, bebida y sexo durante el día así como por las noches. El grupo de la elite también reanuda esos placeres después del Ramadán, pero con respecto a las otras cosas que mencionamos, mantienen a sus diversos órganos en un estado de ayuno de por vida. Cuando mueren en la fe celebran mediante la orden divina: “¡Regresa!”
“¡Oh alma sosegada! regresa a tu señor, satisfecha y complacida. Y entra con Mis siervos, entra en Mi Jardín.” Quran 89:30-32

A lo largo de toda su vida, ellos protegen sus ojos de las cosas ilegales, adoptan un punto de vista prudente, mantienen su lengua limpia de calumnia y la embellecen con el recuerdo de Allah.

Habiendo purificado su boca con la afirmación de la Unidad Divina, el grupo de la elite no se vuelve a ensuciar mediante la mentira y la calumnia. Hablando honestamente, preconizan la verdad y la paciencia. Iluminan sus bocas benditas con el recuerdo de Allah, y las embellecen recitando el Corán. Comen sólo comida legal. Sus oídos ya no escuchan cosas que le desagradan a Allah. Oyen la palabra de Dios, comprenden lo que oyen y actúan en base a su comprensión. Emplean sus manos en obras de caridad y sabiduría, usan sus pies para correr a los lugares que complacen a Allah, pasan sus preciosas vidas en la causa de Allah. Para la elite, el momento de celebrar el festival es cuando oyen, en el momento de la muerte, la orden divina: “¡Regresa!”

Hay todavía un tercer grupo, conocido como la elite de la elite. Se encuentran en el nivel del Yo Puro. Estos son los siervos que disfrutan la aceptación y la aprobación de Allah. Son los sucesores del Mensajero. Como bien sabemos, la lealtad al Mensajero es lealtad a Allah. El mundo honra a esos seres. Son seres de un gran valor, herederos de los poderes carismáticos del Mensajero, la paz sea con él.
Para ellos, el ayuno significa la abstinencia en Ramadán al pie de la letra según la Ley Sagrada, mantener de por vida a sus órganos en un estado de ayuno en todo otro momento también, y yendo más allá de todo eso, impregnarse con actitudes basadas en el Corán y en el ejemplo establecido por Muhammad (La paz sea con el), involucrándose interiormente nada más que con la verdad.
En el caso de la gente común, el ayuno se rompe al comer, beber, o tener relaciones sexuales.

El ayuno de la elite se rompe de la misma manera, pero también por la mirada ilegal, por decir una mentira, por escuchar calumnias, por ir a lugares malos, o por tocar cualquier cosa que disguste a Allah.

En cuanto a la elite de la elite, su ayuno se rompe por tan sólo pensar en alguna cosa que no sea la verdad.

Allah dice en su Corán:

....Estamos más cerca de él que su vena yugular.” Quran, 50:16

y:

“En un lugar de reposo verdadero, junto a un Señor Todopoderoso.” Quran 54:55

En otras palabras, estos seres tienen tanta intimidad con esa cercanía divina mientras aún están en este mundo, que son admitidos en el Paraíso más elevado. Para ellos, cada día es un festival, y toda noche es una Noche del Poder.

El bienamado de Allah nos ha dado la buena nueva de que en el noble mes de Ramadán, nos tornamos tan puros de pecados y desobediencia como el día en que salimos del vientre de nuestra madre. Esta buena nueva es para la gente común y para la elite, no para la elite de la elite. Estos últimos se encuentran en el océano de la Unidad. No piensan en el Paraíso, en Arasât, en los niveles del Paraíso o en sus huríes y asistentes, ni en las profundidades del Infierno y sus diversos tormentos. Se encuentran en la Verdad, íntegramente con Allah, enteramente con Él. . .

Para nosotros el momento del festival llega dos veces por año. Los Días de Fiesta religiosos llegan y se van cada año. Uno de ellos es el festival que finaliza el noble mes de Ramadán. Mientras que el otro es la Fiesta del sacrificio. Estos Festivales son para la gente común, días felices para los niños. Son para el niño que llevamos adentro.

El Festival real lo alcanzan aquellos que llegan a la fe, entran al Islam, pasan el día sin pecado, y dedican su vida entera a la causa de Dios. Dan las respuestas correctas a los Ángeles Interrogadores, están bajo el Estandarte del Mensajero en el Sitio de la Resurrección, obtienen la intercesión, son más pesados en el platillo de las recompensas de la Balanza, reciben su registro en la mano derecha, cruzan el Puente a salvo, beben las aguas de Kawthar de la mano del Mensajero, se salvan del Fuego, beben de la Fuente de la Vida, renuncian a su vida en bien de Dios y Su Mensajero, usan las ropas del Paraíso y celebran el festival viendo a Dios cara a cara.

Según Jarîr ibn ‘Abdillâh, que Allah esté complacido con él: “Estábamos sentados en presencia del Profeta, Allah lo bendiga y le dé paz, cuando miró la luna — en la noche del plenilunio — y dijo: ‘Todos serán presentados a su Señor’ ”.

Si celebrar el Festival fuera simplemente una cuestión de ponerse ropas nuevas, afeitarse y visitar el baño de vapor, los incrédulos podrían hacer otro tanto. Los que se comportan así, celebran por lo menos el festival de este mundo. Hay algunos desafortunados que ni siquiera han oído de los festivales.

El verdadero Festival se celebra escapando a los obstáculos y obteniendo las dádivas que hemos enumerado. Aquellos que celebran meramente vistiéndose con ropas nuevas, afeitándose y divirtiéndose, consintiendo a su yo inferior sin obediencia o consideración por la aprobación de Allah, se quedarán sin nada más que sus festividades mundanas. En ese Día terrible, cuando los creyentes y los amantes fieles disfruten la Fiesta de la eternidad, esos pobres desgraciados estarán de duelo. Para ellos, ese Día será un día de interminable frustración, agonía y tormento.

El derecho a celebrar el festival les pertenece a aquellos que creen en Allah, Sus Mensajeros, las escrituras y los ángeles, que tanto lo bueno como lo malo proceden de Allah, y en la Resurrección después de la muerte; que obedecen a su Señor y siguen Su orden, aceptándola agradecidamente como una bendición; que mantienen el ayuno de Ramadán con la esperanza de la recompensa de Allah; que realizan las oraciones Tarâwîh, le llevan felicidad al pobre y pagan las limosnas debidas. Pasan sus noches recitando el Corán y en la compañía de Dios, mientras que en las horas del día cultivan cualidades angélicas, purifican sus corazones de los atributos que desagradan a Dios, se limpian a sí mismos y embellecen la morada de la Visión Divina que es el corazón humano con el recuerdo de Allah y el afecto por Su bienamado y noble Profeta. El Mensajero nos dijo que aquellos que ayunan de esta manera se tornan tan inocentes como en el día que abandonaron el vientre de su madre. Ellos celebran el verdadero Festival. . .

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