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El Despertar de las Periferias

Si un presidente refrendado con el 67 por ciento de los votos no puede gobernar… entonces la democracia es un mito

19/09/2008 - Autor: Moámmer al-Muháyir
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Evo Morales, el presidente más legítimo.
Evo Morales, el presidente más legítimo.

La situación política de Bolivia es un mapa de bolsillo para apreciar algunos fenómenos sociales que se están produciendo a nivel mundial en distintas escalas, globales, nacionales y provinciales.

Desde la revolución industrial, estamos habituados a aceptar como condición necesaria del progreso que las periferias del mundo exportan materias primas y recursos a las capitales y centros del poder político. Pero el acelerado progreso material de los últimos doscientos años y la concentración moderna de cultura y recursos en tales centros, ha producido un fuerte retraso social, cultural y espiritual generalizado en la humanidad, sellado por el capitalismo. Entenderán a qué me refiero cuando digo que viendo un programa televisivo de concursos, un puede preguntarse con incertidumbre cómo alguna vez una sociedad humana pudo haber desarrollado lenguas monumentales como el árabe o el chino, o componer sinfonías como las de Mozart. Tal concentración de riqueza y monopolización de la cultura por parte de las grandes metrópolis, está probado, no han producido un avance general para la humanidad. Hasta hace sólo 20 años, bastaba encender la televisión en casi cualquier país de Latinoamérica para advertir que en la “ventana al mundo” las realidades de las periferias estaban silenciadas hasta la inexistencia, a tal punto que la gran mayoría de los metropolitanos del mundo aún creen ilusa y estúpidamente que el grueso de la población mundial tiene agua potable y acceso a la información como tienen ellos y compran pizza por teléfono.

Pero todo exceso en un entorno natural trae una reculada, una reacción, y para quien no lo sepa, la humanidad es y será siempre un entorno natural más, sometido a leyes bien estudiadas por la biología y la ecología, pero semidesconocidas aún para ciencias como la política.

Las periferias están despertando. Políticamente, esto puede verse en Latinoamérica y el mundo de varias formas:

- Es evidente que las provincias ricas como Santa Cruz en Bolivia han creído quizás por siglos, que ellos son Bolivia. Y ahora, de golpe y porrazo, despiertan de ese sueño ilusorio y se dan cuenta de que en el patio trasero del Oriente Boliviano no vivía sólo el perro, sino que estaba lleno de gente que los estaba mirando. Y que ahora, encima, reclaman el derecho de hacer un país. Indignante, sin duda.

- Situación análoga se dio y se sigue dando en Argentina. Durante el reciente conflicto del gobierno con “el campo”, la selecta minoría acaudalada de las capitales que detenta más del 60 de las tierras cultivables del país y que se inició en el latifundismo con la Campaña del Desierto de Julio A. Roca (el exterminio de la población aborigen), nucleados en organizaciones de tradición golpista como la Sociedad Rural Argentina, defendieron con desabastecimientos, amenazas a legisladores y exabruptos de compadrito, su ilegítimo derecho a seguir arruinando y envenenando los suelos más productivos del país con soja transgénica y agroquímicos de la perversa Monsanto.

Pero este enfrentamiento poder central-periferia, ya se había evidenciado mucho antes de la manera más alevosa, cuando la crisis del 2001 llevó extrañamente al poder a un gobierno que por primera vez en casi 50 años, detuvo el monólogo prepotente de las minorías adineradas y acusó recibo de algunas de las demandas de la población común, es decir, del restante 98 de los habitantes. El proceso político iniciado entonces dio como resultado un gobierno nacional con ecos en lo popular, y un gobierno central capitalino opositor, más sordo y derechista de lo previsto. Esto se evidenció en las propias declaraciones del entonces Jefe de Gabinete Alberto Fernández después de las elecciones nacionales para presidente, en que Cristina Kirchner fue investida por amplia mayoría de votantes en todo el territorio nacional, al mismo tiempo que en las grandes ciudades del país obtenían un amplio triunfo candidatos de la oposición como Elisa Carrió o Roberto Lavagna.

Mientras los opositores hablaban con pedantería del “voto calificado”, el entonces jefe de Gabinete Alberto Fernández criticó acertadamente a los porteños y les reclamó que “dejen de votar y pensar como una isla en el país”, al tiempo que los tildó de “soberbios".

Cualquier parecido entre estos dos escenarios y los resultados del reciente referendo en Bolivia es pura conicidencia.

Una situación similar se respira a nivel mundial. Mientras resurgen políticamente naciones del olvidado tercer mundo, y toman protagonismo voces como las de Hugo Chávez contra los excesos centralistas del Imperio Estadounidense, sube al poder en ese país y en dudosas circunstancias un gobierno que representa la respuesta ya advertida de los poderes centrales a los reclamos de las periferias:

Más centralismo, más soberbia; más represión salvaje, más saqueos a los recursos naturales. Europa no se queda atrás, sancionando leyes conjuntas anti-inmigratorias que muestran su endurecimiento y encono contra los habitantes de esas periferias que tanto gustaba saquear, mientras el ingreso de Turquía a la Unión Europea y la imagen de un musulmán turco viajando con pasaporte europeo puebla de pesadillas las noches de la derecha europea.

Bien. ¿A dónde vamos con todo esto? Creo que lo que están cambiando no son sólo las relaciones políticas, de producción o la distribución de cultura y riqueza: está tocando a su fin la monstruosa y salvaje era del progreso. El agotamiento progresivo del petróleo y la ausencia de un recurso energético capaz de movilizar las industrias colosales y redes de transporte a las que estamos acostumbrados, no vienen solos. Un progreso material que para traernos todos los juguetes por los que ahora los hermanos se sacan los ojos en un programa de concursos, impulsó sangrientas represiones que exploraron las profundidades de la perversión humana en plena era de la ilustración y la tecnología. Porque debemos recordar que las actuales condiciones del capitalismo no se impusieron sin genocidios que cortan la respiración, y dictaduras militares donde se torturaron con electricidad hasta a las embarazadas y a los recién nacidos. Siempre, desde los poderes centrales hacia las periferias.

Nunca olvidemos que el progreso material vino de la mano con estas cosas, que por cada uno de nosotros que compraba un auto con computadora integrada, miles de seres humanos allá en alguna parte, en algún olvidado patio trasero del mundo, en una ignota periferia, retrocedía a una extraña edad de piedra, donde tampoco había agua potable pero sí interminables basurales con bolsas de polietileno y desechos hospitalarios.

Ahora llega el momento en que las periferias le impongan sus condiciones a las grandes metrópolis y a su prostitución ideológica. Abandonemos ya la estupidez esa de decir que los gobiernos populares dividen al país. Lo que hacen es evidenciar las divisiones que existieron históricamente, al tratar de resolverlas. En realidad, el país lo dividieron nuestros abuelos hace mucho al mudarse del campo a la ciudad, y por eso ahora sus nietos tienen ideas separatistas. Porque, si están leyendo este artículo conmigo, me atrevo a adivinar que ustedes no pertenecen a esa periferia. Ni yo tampoco.

Es hora de pensar cómo vamos a recibir a esas muchedumbres de humildes y oscuritos. Si con los brazos abiertos como lo hubiera hecho el Che, o con seguridad privada. Presiento que como sea, estallemos de felicidad o de odio y frustración, nos van a imponer sus condiciones y su cultura, como nosotros lo hicimos durante siglos. Y también presiento que serán algo más equitativos y menos violentos que nosotros.

Ahora los dejo, porque ya tengo que ir pintándome de negro, de mulato, de obrero y de campesino. Tengo que apagar la televisión y salir a gritarle al mundo que si un presidente refrendado con el 67 por ciento de los votos no puede gobernar… entonces la democracia es un mito.

                                


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