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Las mujeres y la comprensión del Corán

Ha llegado el momento en que las mujeres puedan escoger, priorizar y defender la igualdad en su comprensión del Corán

16/09/2008 - Autor: Asghar Ali Engeener - Fuente: Institute of Islamic Studies
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Asghar Ali Engineer.
Asghar Ali Engineer.

Hasta muy recientemente había un monopolio masculino en la comprensión e interpretación de la Escritura, se elaboraban leyes de acuerdo a ese entendimiento y la comprensión coránica estaba teñida de una cultura patriarcal. Ahora se ha demostrado que el patriarcado ha jugado un papel muy importante en la comprensión de las Escrituras. Lo que se consideraba “divino” era, como mucho, de orientación masculina. Parecía como si Dios hablara, solamente, a través de los hombres y las mujeres fueran algo secundario en el esquema Divino.

El hombre era sujeto y la mujer objeto del conocimiento Divino. El hombre legislaba a través de ordenanzas divinas y las mujeres eran requeridas a obedecer esas leyes. Ellas no podían ni entender ni intervenir ni mediar en ninguna situación. También servían a Dios a través de los hombres. Primero el padre y luego el marido debían ser obedecidos casi con la obediencia debida a Dios. En la tradición islámica esto está bien representado por un hadiz que dice que el Profeta (DBS) dijo: “si se hubiera permitido la sajda (postración) ante los humanos, yo habría ordenado a las mujeres postrarse ante sus maridos”.

La mujer fue requerida a obedecer al hombre: padre, marido o incluso hermano mayor. El derecho a ser wali (guardián) en el matrimonio fue otorgado al mayor o al menor de los hermanos si no existían padre, abuelo o tío. Según las leyes de la Shariah el matrimonio no puede ser celebrado sin un guardián masculino. La mujer fue siempre susceptible de errar y por eso necesitaba guía masculina.

La influencia del patriarcado fue tan grande que, incluso el Corán, cuyo esquema principal aparece para establecer igual posición para las mujeres, falló en la implantación de ese objetivo en la sociedad. Hemos mostrado antes (Islam and Modern Age, enero de 2007) que el discurso coránico sobre las mujeres está enteramente basado en derechos y el de los hombres enteramente basado en obligaciones. Las sociedades islámicas han dado la vuelta al discurso coránico y, de nuevo, el discurso sobre las mujeres se convirtió en algo basado en obligaciones y el de hombres en derechos. Ese es el poder del patriarcado. El pensamiento del Profeta (PBS), incluso en su discurso de despedida, recordó a las mujeres y exhortó a sus seguidores a tratarlas de buenas maneras.

Ibn Ishaq reportó que el Profeta, en su discurso de despedida, dijo: “OH gente ¡Es cierto que teneis ciertos derechos en lo concerniente a vuestras mujeres, pero ellas también tienen derechos sobre vosotros. ¡Recordad que las habéis tomado como esposas únicamente bajo la confianza en Allah y con Su permiso! Si ellas mantienen vuestros derechos, entonces, a ellas les pertenece el derecho a ser alimentadas y vestidas en buena manera. Tratad bien a vuestras mujeres y sed amables con ellas porque son vuestras compañeras y ayudantes. Y es vuestro derecho que ellas no hagan amistad con quien no aprobéis, y también que no sean infieles!

Estas palabras resultaron, como quiera que se miren, revolucionarias cuando fueron pronunciadas (hace más de catorce siglos). El Profeta (PBS) fue extremadamente protector de los derechos de las mujeres, su igualdad con los hombres y su dignidad como ser humano. ¿Cuál fue la urgencia del Profeta para exhortar a los hombres acerca de los derechos de las mujeres en su discurso de despedida? Porque sabía que las mujeres eran maltratadas por los hombres en la sociedad, incluso la exhortación coránica era ignorada. Por eso reforzó la exhortación coránica sobre los derechos de las mujeres en su discurso de despedida. Menciona la infidelidad de las mujeres por razones históricas. En Arabia, antes del Islam, era muy común tener relaciones extra matrimoniales. Los lazos maritales no eran muy fuertes en muchas tribus, especialmente fuera de Meca. El Islam puso énfasis en la castidad de las mujeres y condenó fuertemente las relaciones extramatrimoniales, por eso el Profeta también enfatizó esto. No fue de modo derogatorio para las mujeres.

Ahora, en el mundo contemporáneo, la situación de las mujeres está cambiando rápidamente. Las mujeres no sólo acceden a la educación, también están incrementando su independencia económica. No están satisfechas con la interpretación tradicional del Corán. No sólo las musulmanas, también las mujeres de otras tradiciones religiosas quieren revisitar sus respectivas Escrituras reinterpretándolas desde su perspectiva. Todas las universidades han abierto departamentos de investigación femenina.

Hay mujeres que son seculares y rechazan el papel de la religión en sus vidas, pero también las hay (la mayoría) que quieren mantener los mandatos de su fe pero no están satisfechas con la comprensión tradicional de sus Escrituras. Esto va mucho más lejos cuando concierne a las musulmanas. Están convencidas de la Verdad y proveniencia Divina del Corán y quieren entenderlo desde su punto de vista.

Una cuestión importante es si necesitan ser expertas en árabe para entender el Corán. Algunos Ulama (sabios) insisten en afirmarlo: cualquiera que quiera interpretar el Corán debe ser experto en árabe. También debe tener gran conocimiento de la literatura del hadiz y debe saber cómo se usaban en el período de la jahiliyyah (período preislámico) las palabras usadas en el Corán. Esas son, según los Ulama, condiciones esenciales para el entendimiento del Corán.

El clan de los Ulama sabe muy bien que la generalidad de los musulmanes no reúne esas condiciones por lo que no se atreverían a tratar de entender el Corán por ellos mismos; dependerían de los Ulama por siempre y el entendimiento del Corán continuaría siendo su monopolio. Por esa razón los Ulama condenaron la traducción del Corán a otros idiomas.

Incluso una gran autoridad del Corán como Shah Waliyullah, en el siglo XVIII, fue reprimido y castigado por traducir el Corán al persa. Pero debemos advertir que esa no es una posición coránica. El Corán mismo dice que ha sido revelado en un lenguaje simple y que todo el mundo puede entenderlo fácilmente. No olvidemos que el Corán fue dirigido a la gente más iletrada de Arabia. Es bien conocido el hecho de que los árabes no tenían en gran consideración el estudio si no era el de su linaje. Más bien, tenían en baja estima un alto grado de conocimiento. En la historia islámica, incluso el estudio del Islam: teología, filosofía, filología etc. fue enriquecido por no-árabes. Los árabes difícilmente mostraban un gran interés por la educación superior. Es por esta razón que el Corán mantiene que ha sido revelado de manera que pueda ser tan fácilmente entendido (yessarnal Quran) que incluso un árabe iletrado puede entenderlo. Esto fue cuando el Islam estuvo confinado a Arabia pero, cuando el Islam se expandió entre otros pueblos, aparecieron nuevos problemas.

Una razón de por qué los no-árabes tomaron tan gran interés en adquirir elevados conocimientos de jurisprudencia, teología y filosofía islámicas fue porque sólo en estas áreas podían superar a los árabes, no en”arabidad”. Después de todo, en la historia temprana del Islam los árabes eran la clase gobernante y, a pesar de repetidas exhortaciones en el Corán y los hadices, continuaron mostrándose muy orgullosos de su etnicidad y siguieron menospreciando a los no-árabees como inferiores.

Los no-árabes no querrían depender de los árabes para la comprensión del Corán y comenzaron a especializarse en el conocimiento y filología del árabe, apareciendo un campo de estudio altamente especializado. Actualmente los musulmanes no árabes sobrepasan a los árabes y, para ellos, el conocimiento del Corán es una iniciativa muy seria. Ultimamente, el Corán comenzó a traducirse a varios idiomas y ahora es posible encontrarlo en todos los idiomas del mundo.

Es necesario darse cuenta de que en el Islam no existe el concepto de sacerdocio. Mucho menos una Iglesia autorizada a interpretar el Corán y emitir mandatos. Las mujeres nunca tuvieron impedimentos para conocer e interpretar el Corán. De hecho, en la historia del Islam ha habido prominentes autoridades coránicas y autoridades del hadiz entre las mujeres. De acuerdo a una reciente investigación del Centro Islámico de la Universidad de Oxford, ha habido más de 38.000 muhaddithin (narradores de hadices) mujeres. Sus biografías han sido publicadas en ocho volúmenes.

Las mujeres siempre han tenido gran interés y desarrollaron un apreciable conocimiento en estudios coránicos. Pero la mayoría de esas mujeres aceptaron a reconocidas autoridades masculinas como su modelo de estudio y raramente desarrollaron una comprensión del Corán desde la perspectiva femenina, independiente y autónoma. Su excelencia en el estudio era derivada, casi siempre, de autoridades masculinas.

Pero no todas aquellas mujeres que reciben inspiración del Corán son expertas en árabe, especialmente en árabe clásico. Incluso muchas mujeres árabes, cuya lengua materna es el árabe, hablan dialectos y no están muy versadas en el árabe clásico coránico. ¿Qué deben hacer? Si acuden a las autoridades establecidas, encontrarán que todas ellas son autoridades tradicionales y no admiten ninguna nueva comprensión del texto coránico.

¿Qué deben hacer esas mujeres no árabes o no versadas en árabe clásico coránico? ¿Su comprensión debe permanecer subyugada a la comprensión tradicional? En ese caso, no sólo no podrán conseguir su liberación de la orientación masculina en la interpretación coránica, tampoco estarán inspiradas por los mandatos coránicos como es su aspiración.

La única alternativa es que traten de entender el Corán en su lengua materna y traten de darle un sentido desde la perspectiva femenina en su propio idioma. Se puede ser un buen erudito coránico estudiando el Corán en el idioma materno, a condición de que el estudio del Corán sea completo. Conozco gente que no sabe una palabra de árabe y son capaces de citar las aleyas apropiadas en casos de su interés.

Ahora surgen dos cuestiones: 1) la autenticidad de la traducción y 2) el punto de vista del traductor. Ambas son cuestiones importantes. En lo concerniente a la traducción: hay disponibles algunas traducciones muy auténticas, especialmente en inglés pero también en otros idiomas. Sin embargo, la segunda cuestión, la del punto de vista, es más crucial cuando aparece la perspectiva feminista.

No es fácil encontrar traducciones que hayan sido hechas de manera inclusiva y desde una perspectiva feminista. La mayoría de traducciones han sido hechas desde el punto de vista masculino y esto es considerado bastante natural. Es sólo después de mediados del siglo XX que algunos/as eruditos/as comienzan a estudiar y escribir sobre el Corán desde su propia perspectiva. Por citar algunas: Riffat Hassan y Amina Wadud desde América; Ziba Mir-Hosseini desde U.K.; Asghar Ali Engineer desde India; etc.

Han escrito extensamente sobre Corán y derechos de las mujeres pero ninguno de ellos ha traducido el Corán desde una visión feminista. Recientemente lo ha hecho Laleh Bakhtiar, residente en USA de origen iraní. Su traducción es inclusiva (de ambos sexos) y ha traducido aleyas concernientes a las mujeres de una manera muy sensible con el género. Su traducción de la aleya 4:34, por ejemplo, es bastante interesante:

Los hombres son sustentadores (qawwam) de las mujeres porque Dios les ha dado a unos ventaja sobre otros (faddalna badahum ala badin) y porque ellos gastan de sus bienes. Así las que viven de acuerdo con la moralidad, son las que son obligadas por su moral, las que guardan oculto lo que Dios ha puesto a salvo. Pero aquellas cuya resistencia (nushuz) temáis: amonestadlas, abandonadlas en sus lechos y entonces separaos de ellas (wadribuhunna); y si os hacen caso, no busquéis nada contra ellas.

Aquí hay unas pocas palabras clave como qawwam, nushuz y wadribuhunna. Aquellos que traducen desde un punto de vista machista, traducen qawwam como administrador, durante períodos tempranos incluso como autoridad. Laleh Bakhtiar lo traduce como “sustentadores”. Esta traducción tiene en cuenta las sensibilidades femeninas. En realidad, también esta en consonancia con el significado de la palabra qawwam que significa: mantener, sustentar financieramente.

Otra palabra crucial es nushuz que generalmente significa levantarse en contra, revelarse. Si vamos al discurso de despedida del Profeta después de su última peregrinación (como es relatado por Ibn Ishaq) nushuz puede ser también oponerse a la autoridad del marido.

Si la esposa se resiste o rechaza soportar los deseos del esposo, él debe persuadirla, si no consigue persuadirla, debe dejarla sola en el lecho y si todavía persiste en su resistencia “separarse de ella” i.e. dejarla. Generalmente la palabra wadribuhunna ha sido traducida como “golpearla” lo que resulta ofensivo para la sensibilidad femenina moderna.

Hay quien señala que, en realidad, nushuz significa mala conducta sexual; citando el último sermón del Profeta. Mantienen que el castigo es por mala conducta sexual lo que justificaría el que, a menudo, los maridos maten a sus esposas por tales comportamientos en países asiáticos y africanos. Pero el Profeta estaría aconsejando sólo un castigo (sin daño) lo que es más humano y sensible con los sentimientos de las mujeres.

Un erudito turco ha interpretado wadribuhunna como “divorciadlas” si persisten en su nushuz (resistencia, rebelión o mala conducta). Un argumento más en contra del castigo está en la aleya (2: 229) donde dice: “retenlas de forma honorable” Si debemos retenerlas de forma honorable ¿Cómo encajamos el castigarlas o golpearlas? Retener a las esposas de forma honorable se repite en el Corán numerosas veces.

Un argumento en favor del “castigo” podría ser la visión histórica del texto coránico. En el siglo VII no se podía esperar otra cosa. En aquellos días golpear a la esposa era socialmente aceptable y el Corán lo prescribe sólo en casos extremos de mala conducta sexual (interpretando nushuz como mala conducta sexual) unido a la advertencia de no causarles daño. Más amabilidad que esa no podía esperarse en la Arabia del siglo VII.

Pero el argumento contrario podría ser que el Corán estableció igual estatus para las mujeres (ver 2:228 y 4:32), lo que era igualmente impensable en la Arabia del siglo VII. Esto puede incluir la prohibición de golpear a las esposas lo que es un comportamiento bastante indignante. Podría haber argumentos y contra argumentos, al final todo dependerá de nuestro punto de vista y si es feminista o no.

Actualmente hay mujeres expertas que estudian el Corán desde un punto de vista feminista y traducen el Corán desde esa perspectiva. Para esas mujeres, que traducen el Corán a otros idiomas, el conocimiento del árabe es muy necesario. Pero toda mujer que quiera conocer lo que el Corán dice sobre sus derechos no necesita ser una experta en árabe. Pueden, ciertamente, seleccionar una traducción que sea más sensible con sus necesidades.

Sin embargo, no puede haber otra opción para las mujeres que quieran conocer sus derechos coránicos más que estudiar el Corán. O estudian el Corán en árabe o en cualquier otro idioma.

Incluso las mujeres cuya lengua materna es el árabe enfrentan un grave problema en lo concerniente a los Ulama. Ellos mantienen, en contra del Corán, que no es fácil entender el Corán incluso si se conoce el árabe y que se necesita estudiar tafsir (comentario y explicación) del texto coránico para entenderlo. Pero el Corán mismo mantiene, como he señalado arriba, que es fácil de entender ya que ha sido revelado para la gente común, para ser su guía. Hay dos tipos de aleyas en el Corán llamadas muhkamat y mutashabihat (unas aleyas que son lo bastante claras y entendibles y otras que son ambiguas y con más de un significado). Sólo los maliciosos califican las aleyas referentes a las mujeres como mutashabihat (ambiguas).

Todas las aleyas pertinentes a las mujeres están en la categoría de muhkamat (claras) y pueden ser entendidas directamente sin la intervención de los Ulama. Además los mismos Ulama difieren unos de otros en la comprensión de esas aleyas. Incluso hay controversias sin fin sobre qué hadiz debería se utilizado para entender una aleya y cual es irrelevante.

En vista de estas controversias; ¿por qué una persona corriente, con conocimiento del árabe, no debería tratar de entender la intención Divina por el estudio del Corán? Nos beneficiaríamos del desarrollo de nuevas perspectivas en la comprensión del Corán en el contexto actual y en el ambiente actual. Los ulama intentaron entender el Corán a la luz de sus propias experiencias y en su propio ambiente cultural en los primeros tiempos del Islam. ¿El conocimiento que alcanzaron debe atarnos para siempre?

El Corán fue comprendido y comentado únicamente por hombres ya que las mujeres carecían de educación superior debido a las numerosas restricciones que se les impusieron durante la Edad Media. Por entonces, las mujeres habían perdido todos los derechos y privilegios que el Corán les había dado. Ellas están intentando ahora revertir esa situación y cada día mas mujeres están accediendo a la educación superior, investigación femenina y ciencias Divinas.

Esas mujeres están hoy en mejor situación para entender el texto coránico desde su propia sensibilidad. El mérito real de un texto como el Corán es que puede ser entendido e interpretado en múltiples formas y uno puede escoger la mejor de ellas. Las mujeres también tienen el derecho a entender esas aleyas, de la mejor manera posible, de acuerdo a su sensibilidad.

El Corán fue revelado para crear una nueva sociedad basada en valores como justicia, compasión, verdad y amor; no simplemente en tradición. No obstante, las tradiciones sociales se han asentado de nuevo y los valores se ven subordinados a la tradición. El Corán mismo fue entendido a la luz de la tradición. Los valores como justicia, amor y compasión aparecen en favor de los sectores más débiles de la sociedad y, ciertamente, las mujeres pertenecían al sector más débil.

Si se hubieran priorizado los valores coránicos sobre la tradición, las mujeres habrían disfrutado de la mejor posición posible en la sociedad. Ya que los hombres, detentadores de la autoridad, no permitieron a las mujeres disfrutar del estatus coránico; ha llegado el momento en que las mujeres puedan escoger, priorizar y defender esos valores en su comprensión del Corán. Es su derecho y nadie puede quitárselo.

 
Traducido por Shaie Brisam

 

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