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Las campañas desinformativas

La piedra angular de las relaciones de pareja en cualquier parte del mundo es la posesión sobre la base del respeto

07/09/2008 - Autor: Anwar Astilleros - Fuente: Blog de El Mutaizilii
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Una familia musulmana.
Una familia musulmana.

Una de las cuestiones fundamentales que todo musulmán debe debatir, rebatir y discutir es la cuestión de la mujer en las sociedades islámicas, su situación de supeditación al hombre, la interpretación patriarcal de los textos, las cuestiones de herencias y el testimonio de la mujer ante un juez. Estos asuntos creo que desde Webislam se han explicado muy acertadamente, en profundidad y con constancia.

Lo realmente sorprendente es que aún remitiendo a dichas aclaraciones que desde numerosos medios de comunicación como éste y otros relacionados con el islam y que se puedan exponer a personas musulmanas o gentes del libro sobre todos estos asuntos no influyen en lo más minimo en los hábitos e ideas preconcedidas y es que las diferencias entre la apreciación que tienen las sociedades occidentales sobre las relaciones sexuales y el matrimonio chocan radicalmente con las de los no musulmanes, al menos en teoría.

La piedra angular de las relaciones de pareja en cualquier parte del mundo es la posesión sobre la base del respeto, nos guste o no. El verbo querer no es casual y querer tal y como Fromm en su excelente libro "El arte de amar", tiene connotaciones inequívocas, se trata de posesión y según este autor puede colisionar con este otro, a saber, amar.

El amor tal vez este reservado a unos pocos, sería algo así como el último peldaño y sublime en las relaciones humanas.

Durante mi etapa de cristiano convencido aunque no católico siempre me ofendió la imposibilidad de que las musulmanas no aceptaran casarse con un no musulmán. Esto verdaderamente es controvertido en la actualidad pero produce un gran resquemor entre la gente del libro que se pudiera traducir en el discurso ultra contra el supuesto maltrato que produce el islam (el islam como entidad abstracta) hacia la mujer.

Estoy convencido de que este es uno de los motivos del discurso cristiano occidental que sustenta toda esta propaganda anti islámica que tan escasos resultados ha dado en Afganistán u otros países durante la despreciables colonizaciones y neocolonizaciones.

Estos héroes posmodernos que lloran sus víctimas como si se trataran de toda la humanidad empeñados en la hiperdignidad de sus ciudadanos utilizaron el pretexto de la liberación de la mujer para, como todo el mundo sabe, expoliar, robar, atacar, agredir y difamar el mundo bárbaro y extraño que representa para ellos el mundo islámico y que sin saber se reflejan en un espejo valleinclanesco.

Los ataques del mundo civilizado siempre se han ejecutado del siguiente modo: ofensiva sobre el eslabón más débil combinando la diplomacia y la guerra. Siempre han actuado del mismo modo. Atacando el sistema supuesto y real en numerosos casos el sistema patriarcal islámico y liberando a la mujer musulmana consiguen un doble objetivo: desestructurar las sociedades y conseguir independizar a la mujer del yugo paterno representante del islam "radical "y ortodoxo.

Por eso tenemos que ser cuidadosos con respecto a lo que queremos para nuestro modelo de familia. Esto lo realizan a través de la propaganda de la relatividad de las culturas. El gran éxito del capitalismo es el de unir al mercado laboral y de consumo a la mujer moderna y activa, independiente y no sumisa. Se obvia algo demasiado evidente: que tanto hombres como mujeres somos dependientes unos de otros. Esto deriva en un enfrentamiento de género y en ideas falsas sobre la libertad asociadas a la sexualidad y la capacidad de la mujer para elegir al hombre que desee.

No tengo nada que objetar salvo que tiene que haber algún tipo de reglaje y garantía para proteger a la mujer y al hombre ante futuras rupturas u otras cuestiones. El fenómeno que puedo observar en estas sociedades desestructuradas occidentales es tremendo. Se trata de numerosas mujeres en un segmento de edad que comprende los 30-40 años que han tenido pareja estable o varias parejas y tal vez algún hijo o hija y ahora se hallan solas y solos. El fenómeno es masivo.

Por lo general se trata de mujer trabajadora que apenas recibe remuneración de su ex pareja y que se ve obligada a buscar la ayuda de los padres para la educación de sus hijos, no disfrutando de su maternidad y desestabilizada por completo en el plano sentimental. Este es el modelo que los grandes y ridículos estrategas políticos quieren trasladar a los países de mayoría musulmana.

En una de las ediciones de Le figaro del mes pasado pude leer que están realizando una campaña para evitar los matrimonios forzados entre los magrebíes aprovechando la época estival. Aparecía en primera página. Parece ser que numerosos padres y familias aprovechan esta época para casar a sus hijas, generalmente con un primo, y así evitar la gran incertidumbre que se presenta de vuelta a Francia.

Además aseguraban que se trata de un fenómeno masivo de cientos de miles de mujeres, parece ser que obligadas a ello. Ponían como ejemplo a una bellísima argelina obligada a contraer matrimonio muy joven con la consiguiente y frustrada experiencia. Ahora parecía una joven feliz, casada con un francés por decisión propia. Lo cierto es que sin negar que se produzcan matrimonios forzados creo que no es lo más común. Nunca he visto algo parecido en Marruecos, por ejemplo. Siempre he observado cómo la mujer elegía junto su familia (incluida la madre) lo mejor para sí misma.

El concepto de amor romántico y enamoramiento a primera vista que surge durante el romanticismo francés tiene alguna virtud pero no todo son virtudes, pues resulta fácil que se convierta en un amor de consumo rápido y caprichoso. Otras culturas no tienen por qué aceptar esta forma de emparejarse y si ese querer no surge a primera vista tal vez surja con el tiempo en forma de amor con todo lo que ello implica.

No estoy defendiendo a priori esta u otra fórmulas de relaciones pero dejemos que sea la mujer la que decida de qué modo quiere establecer una relación, sin burdas propagandas y campañas claramente antiislámicas con un claro objetivo: desestructurar y crear una imagen de opresión del islam hacia la mujer, cuando cualquiera que no tenga demasiados prejuicios reconoce y conoce el Corán como una base excelente para la consecución total de la absoluta igualdad de la mujer con respecto al hombre.

Y que decida por ella misma por encima de pretensión paterna o materna, que por cierto se da en las dos direcciones. He tenido la experiencia de comprobar cómo un gran conocido y amigo mío rechazaba a una mujer tal y como le aconsejaba su madre (musulmanes ambos). Bien es cierto que la interpretación androcéntrica del Corán causa mucho daño pero se trata de una labor interpretativa en la que muchos musulmanes y musulmanas están llevando a cabo con enorme éxito. Enhorabuena a todos ellos y mi aliento.

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