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Lucha armada, ONGs en el tercer mundo y el triunfo de la democracia occidental

Desde hace años se vive un clima de violencia extrema producto de la descomposición social que genera la pobreza y la falta de justicia

13/08/2008 - Autor: Julio Abdel Aziz Valdez
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Carlos Vinicio Gómez, el Ministro de Gobernación, muerto en un accidente aéreo en el norte del país.
Carlos Vinicio Gómez, el Ministro de Gobernación, muerto en un accidente aéreo en el norte del país.

El día viernes 27 de junio en horas de la tarde se precipitó a tierra, en el departamento de Alta Verapaz, norte de Guatemala, un helicóptero donde se trasladaban el ministro y viceministro de Gobernación (el mismo puesto en otros países sería conocido como el de Interior y/o Seguridad Pública). Este hecho lamentable dejó en una posición muy vulnerable al gobierno de la república ya que desde hace años se vive un clima de violencia extrema producto de la descomposición social que genera la pobreza, la falta de justicia y sobre todo los cambios culturales que se han producido en los últimos treinta años.

Durante las ceremonias fúnebres cristianas comenzó a surgir la duda en relación a la persona que tendría que ser nombrado como el sucesor del puesto que ahora se encontraba vacante, en este momento de nuestro análisis me gustaría compartir con los lectores una información contextual que le puede servir para entender la lógica de la negociación política en Guatemala. Actualmente no existen partidos políticos en el, amplio sentido de la palabra, en el país lo que existe son una serie de empresas electorales (autodenominadas partidos) que configuran estrategias cada determinado tiempo para poder alcanzar puestos de elección popular, fuera de este tiempo un grupo reducido de políticos-empresarios fundamentan la vida política a nivel nacional, y la ciudadanía queda en el plano de observador, en la mayoría de veces sin opinión, hasta que se acerca la próxima elección. En este ámbito, los altos funcionarios además de tecnócratas son maestros del juego político donde juegan con prebendas, ajustes de cuentas, y otro tipo de actividades que son aceptadas como válidas en el ámbito para poder sobrevivir, al menos cuatro años (que es el período presidencial).

Muchos de estos funcionarios o son representantes de sectores financistas de campañas o en algún momento han demostrado algún tipo de capacidad para poder asirse al poder del candidato, en el mejor de los casos con capacidad profesional, aun cuando no es un requisito indispensable. En Guatemala muy pocos funcionarios se pueden catalogar como de carrera en el servicio público, todos los puestos en el Estado son negociables , esto tal vez para nuestra tranquilidad inquisitiva es una de las grandes herencias que nos dejó la colonia y de la cual se hace alarde con la famosas barridas de cada cuatro años.

Regresemos al hecho de la reciente muerte del Ministro y vice ministro de Gobernación, no es la primera vez que en Guatemala sucede que, por razones accidentales, un alto funcionario deja su cartera ya sea por muerte o por que en el juego político su cabeza ruede frente al palacio de gobierno (en el sentido figurado) pero lo interesante de este momento, a diferencia de otros tiempos, es que una de las más importantes figuras para ocupar estos puestos ya no son personajes salidos de los círculos financistas o de las llamadas “roscas” de políticos-empresarios más bien el viceministro es una persona que se forjo en las trincheras de la lucha armada guerrillera, que después de que finalizó el conflicto (por lo menos formalmente en 1996) se sumó a la actividad académica en el ámbito de las ONGs, incluso lo paradójico de tal hecho es que en tiempos del conflicto el Ejército de Guatemala no le tembló la mano para asesinar a parientes muy cercanos a dicho personaje y, ahora, en manos de dicho señor se encuentra mucha de la responsabilidad en el tema de seguridad nacional, ¿cómo es que una nación que alcanzó tales niveles de violencia política, la política vuelve a juntar actores y los mezcla en torno a un proyecto de nación?

Guatemala: Laboratorio de experimentación

Hace tan solo un par de meses la prensa nacional reprodujo varios comentarios vertidos por el embajador de los Países Bajos, uno en particular que no levanto revuelo en los círculos políticos era donde calificaba que Guatemala era un Estado Fallido debido a la incapacidad de sus instituciones por constituir un Estado de Derecho, seguido de ello mencionó la posibilidad de que algunos funcionarios debiesen renunciar cuando su gestión no funcionara, días después pidió disculpas por sus declaraciones, lo que no se mencionó en prensa es que la nación que dicho embajador representaba ha apoyado con millones de dólares al año en programas de desarrollo y transformación del Estado y por lo tanto su reacción más bien era una clara muestra de defensa de los intereses de los ciudadanos de aquella nación, que con sus impuestos mantienen tales programas, era la voz de la impotencia de saber que año con año su gobierno destina dinero que termina en las manos de funcionarios estatales y privados y las cosas simplemente no cambian, pero, dicha situación ¿ha sido ha siempre la misma?

Hacia mediados de los setentas la cooperación internacional no pasaba de ser una expresión mínima en el espectro de propuestas de carácter filantrópico o simplemente humanitario, algunas estaban más en el campo limitado del intercambio tecnológico, las embajadas eran representantes más de los intereses empresariales de algunos ciudadanos dispersos que se habían aventurado en estas tierras, hacia el 2001 la cooperación internacional estaba alcanzando la cifra de 3,219,00 dólares americanos donde el 78 correspondía a instituciones multilaterales y el restante 22 a ayudas bilaterales, este ultimo representa un total de 708.18 que es la ayuda que se reparte preferentemente en cientos de ongs locales y con altos contenidos políticos, por su puesto que este informe elaborado por el BID no incluye los millones de dólares provenientes de entidades sindicales y partidistas que se reparten en organizaciones de similar naturaleza.

En febrero de 1976 se produce un terremoto a nivel nacional y ocasiona la muerte de veintidós mil seres humanos y el desamparo de millones, este evento sismológico desnuda la realidad de pobreza que el país padecía y la muestra en los titulares de los principales noticieros del mundo. Esto atrajo a decenas de instituciones de humanitarias para que se acercaran a este país y comenzaran a llevar ayuda inmediata, hay que reconocer que la iglesia católica consolido mucho su poder a nivel rural al servir de canal para este tipo de asistencia.

Para ese entonces la disidencia política de izquierda a través de brazos diplomáticos y académicos en Europa, México y en universidades norteamericanas habían denunciado la corrupción de los gobiernos militares en Guatemala. No pasó mucho tiempo antes de que agencias de cooperación comenzaran a apoyar a algunas organizaciones que promovían el desarrollo fuera de los ámbitos del Estado, especialmente las que estaban ligadas a la iglesia católica en áreas rurales y marginales. Es improbable que las organizaciones europeas que recaudaban dinero para Guatemala, en aquellos años, dirigidas especialmente por personas de izquierda no supieran que muchos de estos fondos eran desviados, por encima de las causas humanitarias, a actividades de apoyo logístico e incluso militar a simpatizantes, militantes y combatientes.

Estos apoyos “al desarrollo” crearon las primeras elites de funcionarios de ONGs, “comprometidos políticamente”, “conocedores de la realidad…”, “personas de campo” y demás que se convirtieron en “portavoces de los sin voz”, es así como dichas agencias tenían dos lecturas de lo que acontecía en Guatemala, la que provenía de una voz desacreditada que para colmo de males en 1980 incendia la Embajada de España con una treintena de personas adentro (entre campesinos, estudiantes y funcionarios de la otra voz provenía de campesinos, obreros, estudiantes, mujeres e indígenas que pregonaban “genocidio”, “exclusión”, “lucha y resistencia”, evidentemente estas voces sonaban más en los oídos socialdemócratas o en las conciencias cristianas, muchas de las cuales se debatían (o debaten) en medio de la culpa por el colonialismo “salvaje” que sus estados promovieron a lo largo de los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX.

Las élites de funcionarios eran los oídos y ojos de esas conciencias en el tercer mundo, constantemente viajan a Europa, se presentan en simposios, parroquias, universidades, e incluso en escuelas públicas y privadas y, luego de recurrir a la imágenes de lo que algún comentarista llamó “pornografía del sub-desarrollo” (imágenes de niños y madres desnutridos, desfiles militares, luchas callejeras y demás) o las desgarradoras narraciones de la represión política solicitan la impronta de la ayuda económica no para resistir con armas al Estado sino para apoyar “al pueblo” (maya, mujeres y niños) para superar una “situación impuesta”, claro esta que dichas ayudas comenzaron a fluir por medio de organizaciones “solidarias”, otras de carácter político no tenían el empacho con apoyar esfuerzos igualmente políticos ese es el caso de los sindicatos y los mismos partidos políticos a través de sus fundaciones y centros de formación.

Aún cuando los informes de Esclarecimiento de la Verdad Histórica bendecidos por la misma cooperación internacional, reconocen el intervencionismo extranjero en el conflicto y lo visualizan en el apoyo de parte de los Estados Unidos y Cuba, en el escenario de la Guerra Fría, se deja a un lado el apoyo de las sociedades civiles europeas, México con todo su beneplácito para que existieran oficinas de URNG y , de otro número de ONGs ligadas a ella, en su suelo patrio, además de base de descanso para las tropas irregulares de la guerrilla o, incluso, el apoyo dado por las redes de apoyo que existían dentro de los Estados Unidos que facilitaban la compra de armamento, por supuesto para los fines del discurso político en ese momento el reconocer que la compra del armamento se hacía en dólares americanos con traficantes en Los Ángeles, Florida, Texas y no tanto en la Habana y en Managua como se pretendía hacer creer , podía esto no caer en gracia a los centenares de militantes y simpatizantes en Guatemala.

La dinámica de la “donación de fondos” (en ese entonces) tenía dos pantallas, la venta de la necesidad en medios altamente influenciables y por otro, el desvío de esos fondos para empresas no tan humanitarias como sería el caso de apoyo a bases de retaguardia, líneas de abastecimiento, comunicaciones, esto con la voluntad expresa o a veces con la simple actitud de dejar hacer.

Cuando los medios de comunicación, de los países del primer mundo, se abarroto de noticias sobre el conflicto en America Central la fluidez de los fondos se apresuró, las organizaciones insurgentes retomaron la vieja practica de constituir empresas fantasmas que no solo recaudaran los fondos sino que los destinaran a “proyectos en el campo” y de paso, sostener las redes de militantes exiliados en la retaguardia.

El financiamiento de la revolución que originalmente provenía de los aportes de los militantes y simpatizantes, además de las extorsiones al sector empresarial, cada vez más frecuente, se suma una tercera fuente la “solidaridad internacional” que a diferencia de las antiguas ayudas que se recibían del bloque comunista durante la década de los sesentas y parte de los setentas, estas salían de “democracias liberales” y gran parte de ellas de los llamados proyectos de combate a la pobreza o de fortalecimiento al proceso de democratización.

Evidentemente esa “cooperación internacional” no era homogénea en sus fines y objetivos, pero coincidía en el hecho de que la ayuda brindada estaba ayudando a acabar con una situación de vulnerabilidad social producida esencialmente por la pobreza, al final era la opción por lo pobres en relación a acabar con su pobreza, a esta posteriormente se le agregó la variable de exclusión, donde además de carencia de medios de sobrevivencia se agrega el componente político, el indígena se convierte, en este sistema de ideas, en el sujeto “excluido” por excelencia luego devienen las mujeres, niños, tercera edad y enfermos de VIH.

Mucha de la ayuda internacional del gobierno de los Estados Unidos, al igual que la proveniente de iglesias protestantes de aquel país, durante el conflicto estaba claramente aliada a un proceso de pacificación, con carácter contrainsurgente. La propuesta de desarrollo humano que estas entidades manejaban carecían de sentido sin la acción represiva del Estado, ejemplo de ello fue la inversión en población desplazada o que había sido arrojada a planos dramáticos de pobreza producto de la violencia.

Ayudas y más ayudas

Las ayudas financieras provenientes de los países del primer mundo en la época del conflicto armado que se prolongo, en forma artificial, hasta 1996 , y destinadas a mantener ONGs tenían implícita una crítica sórdida hacia el Estado ineficaz y delincuente, los apologistas del accionar del Ejercito de Guatemala en esos años, que tenían acceso a los cables de noticias que se generaban en aquellos países acusaban al aparato diplomático de la insurgencia de estar vendido una imagen distorsionada de Guatemala, por lo tanto se les acusaba de “apátridas” y “vende patrias” en la propaganda oficial. Esto contradecía la aparente complacencia que ese mismo Estado tuvo en relación a los fondos que ingresaban en forma de divisas. Se dieron casos de violencia en contra de los trabajadores de ONGs “comprometidas”, pero proporcionalmente fueron menores a los que se produjeron en contra de activistas “ad honorem” de las organizaciones clasistas y revolucionarias.

La primera inyección de millones de dólares se produjo con la atención al Retorno de miles de refugiados que se encontraban en México desde 1992. se compraron decenas de fincas y se inyectaron fondos para “capitales semilla” para actividades productivas. Este retorno se manejo políticamente por las organizaciones que se habían ubicado en el sur de México como la retaguardia estratégica, al gobierno le significó su primera gran apuesta diplomática para mostrar el cambio de políticas hacia la disidencia, muchos fondos de entidades multilaterales como el ACNUR se canalizaron a través de secretarías estatales, se inicia la formación de las elites burócratas “con apertura y conciencia” la muestra más palpable de ello es el actual presidente del ejecutivo, el Ingeniero Alvaro Colom, quien se inicio su carrera como Director del Fonapaz (fondo nacional para la paz) donde tuvo la responsabilidad directa en la compra de fincas para los retornados.

Valor agregado al financiamiento

El financiamiento externo proporcionaba un manto de seguridad, ya que las amenazas y atentados repercutían inmediatamente a nivel internacional, eso contradecía los discursos de apertura y respeto de derechos humanos que manejaba el mismo Estado en sus campañas de propaganda en el extranjero.

Los sindicatos y las organizaciones populares dejaron por un lado los cobros hacia sus miembros para mantener sus luchas, porque además del clima de violencia e intimidación que estaba expulsaba a centenares de simpatizantes de sus filas, el solicitar dinero en condiciones de pobreza generaría una especie de “harakiri político”, es por eso que se acudió a la alternativa que la solidaridad internacional estaba proporcionando, sin pedir cuentas, es así que comenzaron los requerimientos por medio de “proyectos”, destinados a la ejecución de actividades específicas, al principio, festivales, propaganda, movilización, capacitación de bases. En un segundo momento, cuando las relaciones estaban desarrolladas, se procedió a la solicitar la contratación de personal de tiempo completo como capacitadores y organizadores, este salto cualitativo definió el momento en que las organizaciones internacionales asumen el papel activo de lucha por “una idea de democracia y libertad que provenía de preceptos de la civilización occidental cristiana”.

El florecimiento de las ongs se produce a lo largo de la década de los ochentas y la mitad de los noventas, bajo argumentos de calidad, esmero, identificación en la ejecución de los fondos para cubrir las necesidades de los pobres de Guatemala pero además esta el argumento básico de “confianza política” que se había cimentado con la empatía sociopolítica de muchos exiliados con funcionarios.

La multiplicación de las ongs también respondió a procesos de:

1. Desestructuración de las organizaciones políticas producto de diferencias conceptuales pero también de rencillas personales y por el manejo de dinero.

2. Incremento de los financiamientos externos, producidos por la creciente actividad de las organizaciones recaudadoras en el primer mundo

3. Geopolítica. Gobiernos de algunas naciones europeas dirigidas por partidos socialdemócratas y verde ecologistas tratan de sentar bases de resistencia a los agresivos planes de la contrainsurgencia financiada por Estados Unidos de América.

4. Esos mismos gobiernos europeos intentan ganarse la complacencia del electorado interno, mucho de sus políticas hacia el tercer mundo proviene del desarrollo de la conciencia política de los votantes. Entre finales de la década de los ochentas y principios de los noventas se percibo por medio de la “casi” imposición de los principios de la democracia civilizada occidental por medio del enfoque de género, medio ambiente, y luego de 1992 (durante la conmemoración del 5to. Centenario del “Descubrimiento de América”) la multiculturalidad, en el mismo informe presentado por el BID se puede apreciar que para el 2,001 la ayuda de países europeos ascendía a 280,522 aproximadamente, la mayor parte de esta condicionada a expandir valores y visiones de la democracia occidental como es la conciencia ecológica, enfoque de género, participación, multiculturalidad

De financiamientos a financiamientos

Durante un coloquio donde tuvimos a bien de participar con un artículo sobre este mismo tema, compartimos el lugar con un distinguido profesional que formó parte de las filas “institucionales” de la insurgencia guatemalteca, que luego de la firma de los acuerdos de paz, se transformó en varias ONGs. En un punto de la discusión se me ocurrió comparar la situación de Guatemala con la de Cuba de inicios de la década del dos mil, cuando luego de una extensa investigación por parte de los cuerpos de seguridad del Estado, desestructuraron varias ongs y arrestaron a empleados y autodenominados periodistas, luego que se comprobó que el financiamiento que recibían no solo provenía de la oficina de intereses de los Estados Unidos en Cuba, y esta a su vez triangulaba los recursos desde oficinas de inteligencia y desde la misma “disidencia en Estados Unidos”, todo esto con el argumento ideológico que lo que se promovía en Cuba era el “cambio democrático”. Ciertamente ese dinero no estaba armando a ciudadanos en Cuba, pero si mantenía a una pequeña elite de intelectuales que trataban de influir en la opinión pública, y desde ahí “generar los cambios”.

Al hacer esta comparación con lo que sucedía en Guatemala, con la diferencia que acá no se encarcelaba a los trabajadores de ongs, y aún cuando se presente en el exterior que estos sufren de persecución, los datos de la relación entre la cantidad de personas que nos dedicamos a vivir en este mundo de cooperación, en relación a la que sufre acoso por su actividad, es realmente diminuta; esto por supuesto no gustó, y se pretendió aclarar que ambas realidades eran distintas, con lo cual estoy de acuerdo, sin embargo, la lógica de la “cooperación”, en ambas realidades distintas pareciera ser la misma.

¿Por qué en Cuba esta ayuda es el resabio del colonialismo e intervencionismo y en Guatemala no? Pues la respuesta lejos de ser simple es mucho más compleja de lo que parece, en primer lugar la imagen que Guatemala se posee en Europa y Estados Unidos es diversa, desde los míticos guerrilleros indígenas y mestizos, hasta el de los niños que mueren de hambre, diversos paisajes y las industrias, últimamente esta adquiriendo importancia la imagen de artistas destacados como Ricardo Arjona, que mostrado a lo interno se muestra para evidenciar que “no todo esta perdido”.

Para los donantes las imágenes son muy importantes en el abanico de posibilidades para poder financiar , en el momento que la lucha armada comenzó a tener menos posibilidades dentro del horizonte de cambio, y más cuadros simpatizantes y militantes se ubicaron en las organizaciones de desarrollo y humanitarias cobró más importancia la imagen del niño desnutrido, la pobreza, sobre esa imagen se construyó un discurso que evidentemente vendió la necesidad de ayudar.

Al mismo tiempo las organizaciones de derechos humanos, que originalmente se formaron para que se respetara la vida de los dirigentes, militantes y simpatizantes, con la distensión en el conflicto armado , se amplio el conteo de las victimas de la violencia política a la violencia común que prontamente superó a la primera. Estas organizaciones se convirtieron en los ojos y oídos de la comunidad internacional en la supervisión del respeto de los derechos humanos, pero internamente, cuando enfilaron sus ojos hacia la sociedad en su conjunto, grandes porciones de la sociedad los inculpó de cubrir a delincuentes, esto marco un nuevo hito en la institucionalidad de la Ong que poco a poco se aislaba de la opinión pública para convertirse en la opinión de su burocracia y de los entes financieros, lo mismo sucedió con la pena de muerte que tiene gran simpatía en la sociedad, hoy en día no hay ninguna ongs, con financiamiento externo, que este de acuerdo con tal pena, o bien que cuestione los extremos de las entidades etnicistas y feministas (que también reciben financiamiento externo)

La misma USAID, logra ubicarse, luego de la firma de los acuerdos de paz en 1996 en una de las principales fuentes financieras de la Paz, en el año 2,001 el monto de tal ayuda alcanzaba los 332,5 millones de dólares repartidos en 75 proyectos independientes, que solo para la desmovilización de los excombatientes y reinserción de combatientes de la guerrilla había 6,3 millones , con ello la cooperación del gobierno de los Estados Unidos fomentaba “la reconciliación y los procesos democráticos”, la hipótesis era clara si se apoya la reinserción de la disidencia armada se legitimiza el Estado que en algún momento impulso políticas criminales contra la población, esta disidencia, entre otros aspectos de desarrollo de alternativas productivas, utilizó el financiamiento para estructurar un partido político, como un instrumento valedero en el contexto de la nueva democracia, solamente pasaron dos períodos presidenciables (de 4 años) para comprobar que dicho instrumento no estaba cimentado en base sólida, los que dijeron que representaban los más grandes anhelos de los excluidos hoy en día no pasan de captar el 3 de los votos válidos.

Hoy en día las organizaciones populares y la formación política no sobreviven sino es con el financiamiento externo, desde una marcha campesina que conlleva gastos de transporte, alimentación, propaganda y pago de salarios de organizadores no son sostenidos por simpatizantes ni militantes, de igual manera organizaciones como Fundación Konrad Adenauer, Fundación Federich Ebert, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y otras de tendencias liberales y hasta conservadores, se encargan de la formación de cuadros medios de los partidos políticos, estos por su parte esgrimen dificultades económicas para destinar fondos para esto, no así cuando se acercan las elecciones cuando abundan los financistas locales, solo el partido ganador de las elecciones gasto Q.131,445,004.00 que al cambio de Q7.60 por dólar americano son aproximadamente 17,295,395,26 que en el contexto de un país que tiene el nivel de analfabetismo más alto de América, o la tasa de desnutrición más alta, después de Haití, el invertir tantos millones de dólares en una campaña política caracteriza al sistema democrático existente.

La izquierda neo-insurgente, por su parte, que encontró en el financiamiento externo una fuente de existencia, aprendió que las sobrevivencia político electoral esta definida por el financiamiento particular, y ni aún así logró despegar en las últimas elecciones, URNG gastó Q13,210,549.00, ANN Q.42,325,420 y Encuentro por Guatemala (que impulsó la candidatura de la Premio Nobel Rigoberta Menchú) con Q.6,039,664.00, entre los tres alcanzaron el 5.8 de los votos emitidos,

¡Ha muerto la Ong! ¡Que viva el desarrollo y la nueva Ong!

Antes de la firma de los acuerdos paz, el Estado Liberal había identificado en la figura de las ONGs una vía alterna para el proceso de privatización de la acción pública, prontamente los trámites para legalizar estos entes se agilizó, lo que antes era visto como “organizaciones quinta columna de la subversión” ahora eran la expresión “más significativa de la organización de la comunidad”.

El proyecto revolucionario y la contrainsurgencia son conceptos que dejaron de tener razón de ser en el marco de la reestructura del Estado. La iniciativa privada no se puede reducir al accionar netamente económico, o bien a las acciones altruistas, dicha iniciativa se encuentra también en la prestación de servicios, en estos mismos años muchas de las ongs rehúyen de esta denominación original y se autoproclaman como “Organizaciones Privadas de Desarrollo”.

La legislación guatemalteca, a pesar de la existencia de cientos de estas organizaciones y de los millones de dólares que manejaban, no es sino hasta el 2,003 cuando emite la Ley de Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo (decreto 02-2003) que reafirma mucho de los procedimientos anteriores, por ejemplo el hecho que una Ong en realidad es una ASOCIACIÓN compuesta esencialmente por ciudadanos “sin animo de lucro”, la contradicción para esta figura es que es una Ong, con los mismos derechos y obligaciones, una asociación de vecinos de una aldea que no maneja más de un par de miles de quetzales en donaciones a otra que sustente financiamientos de entes financieros extranjeros por varios millones de dólares al año.

Ahora hay que agregar que uno de los principales entes financieros de las ongs es el mismo Estado, este mecanismo de sobrevivencia fue perfilado por la misma cooperación internacional cuando anuncia el cierre de líneas de financiamiento post-conflicto. El mecanismo tiende a ser similar al que se maneja en los países del tercer mundo, donde además de contar con las correspondientes agencias de cooperación gubernamental, los Estados destinan parte de sus fondos de “cooperación con el tercer mundo” hacia entidades no gubernamentales locales, estas a su vez se convierten en intermediarias o otras intermediarias en los países de destino.

Cuando en Guatemala, mucho de la tecnocracia que se formo en las onges locales da el paso cualitativo como funcionario gubernamental, se lleva sus contactos con las financieras internacionales pero para apoyar iniciativas gubernamentales, ejemplo de ello es el mismo caso de los archivos históricos de la antigua Policía Nacional , que tiene a su cargo la Procuraduría de Derechos Humanos de Guatemala, (ente estatal) que actualmente recupera información de los años de las dictaduras con dinero extranjero, gran parte del personal que ejecuta tales proyectos provienen de ongs “alternativas”.

Democracia guatemalteca con olor a dólar y euro

Con impotencia sonaban las declaraciones del embajador holandés sobre la incapacidad de que el Guatemala responda al problema de la aplicación de justicia, y afirma “Guatemala, es un Estado fallido”, las dimensiones de la catástrofe social en esta región de Centroamérica se no solamente se puede percibir en la falta de un Estado de Derecho, o la incapacidad de las instituciones, más bien se encuentra en la misma sociedad civil organizada, movimientos, asociaciones, grupos, redes de ciudadanos se forman en torno a la posibilidad del financiamiento.

En esta semana un grupo de aproximadamente quinientos campesinos marcharon por la ciudad para presionar al gobierno para que cumpla con sus promesas de campaña, dicha marcha detuvo el transito de la congestionada ciudad ocasionando un atasco de más diez mil vehículos, con la consiguiente contaminación que conlleva, mujeres y niños trasladados en buses y pernoctando en la calle para demostrar fuerza en la calle, líderes que se hacen proclamar como representantes del “pueblo maya” o “de la clase campesina” reciben salarios de agencias donantes, y pagan transporte con planillas.

Hoy en día, la existencia de la una centena de ongs trata de determinar, por medio de la presión de los medios de comunicación, y con aparatos diplomáticos, cambios de leyes, emisión de nuevas, políticas públicas en tal grado que las onges son grupos de presión y cabildeo, más que de transferencia de tecnología o de impulso de alternativas de desarrollo (con sus excepciones) el flujo de fondos prosigue pero entre menos interlocutores, la veta para el desarrollo de la cultura del pedir se encuentra en convencer que se necesita y esa es precisamente la base de la dependencia.

Al hito de la democracia dirigida fue que después de diez años de firma de la paz Guatemala es el único país que posee un cuerpo de investigación criminal financiado totalmente por la cooperación internacional. Cuya hipótesis de existencia parte de la inexistencia de la capacidad para poder investigar casos paradigmáticos de violencia social, tal y como sucedía en la época colonial.


 

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