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África: los diversos colores del oro

África tiene un 30 por ciento de las materias primas más cotizadas del planeta

28/07/2008 - Autor: Pascual Moreno Torregrosa - Fuente: Revista Pue
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África: los diversos colores del oro (Foto de Martin Mancho)
África: los diversos colores del oro (Foto de Martin Mancho)

Malí, febrero de 2001. El presidente de la época, Alpha Konaré, declara en la inauguración de la mina de oro de Morila: "Esta mina no dejará solamente un gran agujero en la tierra, traerá también el desarrollo. Esta mina nos ayudará a construir más escuelas. Nos ayudará a combatir la malaria y el SIDA. Nos ayudará a construir carreteras"1. La mina iba a ser explotada por la multinacional sudafricana AngloGold Ashanti (filial de la Anglo American Corporation perteneciente a la familia Oppenheimer) que extrae el 80 por ciento del oro de África, a través de un contrato de once años, con una participación del Estado maliense del 20 por ciento. Sus directivos podían estar satisfechos de la operación pues, como declaraba el director Bobby Godsell: "Hay mucho oro y éste se encuentra en la superficie, con lo que vamos a recuperar rápidamente la inversión. Morila va a ser una máquina de hacer dinero".

Han pasado ya siete años desde la puesta en explotación de Morila, y Malí es el tercer país productor de oro africano, que sustituyó como esperanza de desarrollo al algodón. Malí produce un total de 60 toneladas de oro al año, que en un 90 por ciento se exportan, y que al precio de mercado (30.000 euros el kilo) representa la nada despreciable cifra de 1.800 millones de euros. Pero Malí continúa siendo hoy uno de los tres Estados más pobres del mundo.

De los 53 Estados que conforman África, 34 son productores de oro, que ponen en el mercado 600 toneladas al año, lo que representa el 25 por ciento del total mundial, y se calcula que la mitad de las reservas mundiales del precioso metal se encuentran en este continente. El oro es, tras el petróleo, una de las materias primas que más volumen de negocio mueve en el mundo: 65.000 millones de dólares anuales.

Podría pensarse que por el hecho de tener un mineral tan valioso un país automáticamente iba a ser rico, como le ocurrió al presidente de Malí al iniciarse la explotación de la mina de Morila, y más en un momento en que el dinero se refugia en valores seguros. ¡Y tan seguros! La onza de oro (30 gramos) que en el año 2001 se cotizaba a 250 dólares, ha pasado a valer hoy en día 1.000 1 . Pero las grandes ganancias del oro no van para los países productores de África, que se quedan con el desastre medioambiental que significa la explotación a cielo abierto, con sus poblaciones desplazadas, sus campos de cultivos abandonados, sus capas freáticas contaminadas por el mercurio y el arsénico que se utilizan para el procesamiento del mineral, etc., sino para las multinacionales como la Newmond Mini canadiense, la IAMGOLD inglesa o la ya citada AngloGold Ashanti.

Un detalle final sobre Morila: a la compañía minera se le había establecido por parte de la Dirección Nacional de Geología un plan de explotación sobre la cantidad de oro a extraer en los años de concesión, que venía a ser de 11 toneladas /año. El Ministerio de Economía e Industria francés, en sus análisis sectoriales sobre África, calculaba que la cantidad extraída en 2001 fue de 19.647 toneladas, de 31.746 en 2002 y de 24.696 toneladas en 2003. Los dos tercios del mineral de la mina han sido ya extraídos, de manera que con esta sobreexplotación en tan poco tiempo se pretenden pagar los mínimos impuestos posibles al Estado de Malí.

Del negro al azul

Pero África no sólo tiene la riqueza del metal amarillo. Diamantes, cobalto, níquel, wolframio, zinc, bauxita, titanio, hierro, etc… Níger ocupa entre los países productores de uranio el tercer puesto (es el país más pobre del mundo). En la República Democrática del Congo, en la provincia de Kivu, el "incontrolable" noroeste del país, se calcula que se encuentra el 80 por ciento de las reservas mundiales de columbita-tantalita (coltán) material usado en electrónica, telefonía móvil y en la industria aeronáutica para ciertos componentes, y en los últimos años llegó a suministrar el 20 por ciento de las necesidades de estos sectores industriales. Zambia tiene igualmente una gran diversidad y abundancia de minerales, entre ellos el cobre. Las multinacionales First Quantum Minerals canadiense y la suiza Glencore International (con el apoyo financiero del Banco Europeo de Inversiones a través de los acuerdos ACP de la Unión Europea) tienen en explotación las minas de Mopani. La tasa de royalties que el consorcio va a pagar del mineral extraído al Gobierno de Zambia es del 0,6 por ciento. Con estos royalties no es de extrañar que el país ingresase en 2006 por las actividades mineras desarrolladas en su territorio por multinacionales extranjeras la cifra de ¡11 millones de dólares! 2

África es rica también en “oro negro”. El 10 por ciento de los recursos mundiales de petróleo se encuentran en este continente. Petróleo de mucha calidad por su bajo contenido en azufre, lo que hace menos costoso el refinado. Su producción actual representa el 12 por ciento de la mundial. Gabón, Nigeria, Guinea, Angola, Malí, Sudán, Argelia, Libia, … son la Nueva Frontera del petróleo y de las petroleras. África está en plena fiebre del “oro negro”, sobre todo el Golfo de Guinea, por estar más abierta a las compañías extranjeras, ya que muchos países no han decidido tomar las riendas de esta riqueza y perciben solamente los royalties que pactan con las compañías 3.

¿Y que decir del “oro verde”? África tiene el 15 por ciento de la superficie arable del planeta pero únicamente el 4 por ciento del territorio está cultivado. Sus tierras en regadío son el 5 por ciento cuando en América Latina representan el 14 y en Asia el 37. Las potencialidades de las agriculturas africanas son muy grandes, y sin necesidad de recurrir a "revoluciones verdes" ni a la utilización de semillas genéticamente modificadas, solamente aplicando políticas agrarias que apoyasen a los agricultores con créditos, formación, buenos canales de comercialización, protección en frontera de sus cultivos alimenticios propios, y allá donde se haga necesario, realizar reformas agrarias para dotar de recursos a los campesinos, se haría desaparecer el fantasma del hambre que ha recorrido en ocasiones el continente. Recientemente, en una conferencia en A Coruña el profesor Mbuyi Kabunda analizando la "pobreza" de África recalcaba que sólo cultivando racionalmente la República Democrática del Congo sería posible conseguir alimentos para dar de comer dos veces a todo el continente 4. Según un estudio de la FAO sobre Angola, este país, que durante más de 30 años de conflicto bélico ha tenido que recibir ayuda alimentaria del Programa Mundial de Alimentos, si pusiera en producción sus tierras y utilizase convenientemente el agua de sus ríos (dos de los más caudalosos del continente la atraviesan) daría trabajo a ocho millones de campesinos y crearía empleo para catorce millones de angoleños más en el sector agroalimentario (Angola tiene apenas 15 millones de habitantes).

Y aquí llegamos a otro de los recursos que poseen muchos países africanos: el agua, el "oro azul". Cierto es que ésta se distribuye irregularmente por el continente, que hay países que tienen un déficit hídrico importante, (sobre todo los del Magreb y los del África sahariana), pero otros van sobrados del líquido elemento. Por allá donde transcurren el Nilo, el Congo, el Níger, el Zambeze, el Senegal y otros centenares de ríos de menor caudal, con un aprovechamiento racional, los aumentos de productividad en agricultura están garantizados, así como el suministro de agua para sus poblaciones. La abundancia de agua no significa, desgraciadamente, poseer la seguridad de su potabilización, lo que en África continua siendo un grave problema.

El África de los Grandes Lagos (Victoria, Tanganica y Malawi), además de agua, posee una enorme biodiversidad en peces: el 16 por ciento de todas las especies de agua dulce del mundo 5. Y qué decir de la riqueza piscícola de sus mares, tanto del Atlántico como del Índico, que está siendo explotada por las flotas de los países industrializados, y explotada a fondo.

Sabido es que los bosques tropicales son una reserva de biodiversidad. Lo es la Amazonía, pero también lo son los bosques primarios del África tropical, los bosques de vegetación perenne, los de hoja caduca, los de zonas húmedas como los manglares, los de alta montaña de vegetación escalonada, y las sabanas arboladas. La biodiversidad es una riqueza que tiene África, que para multinacionales farmacéuticas y de semillas está al "alcance de la mano". "Si usted se encuentra una sustancia natural en la calle, ¿debemos suponer que pertenece al país en el que la encontró?", declaró el director de la compañía SR Pharma, Melvyn Davies, y prosiguió, "la cuestión no es dónde aparece el producto sino el trabajo que se ha invertido para desarrollarlo". E hizo estas cínicas declaraciones cuando su firma fue acusada de apropiarse de una bacteria en los años setenta en Uganda que hoy se utiliza para el tratamiento de enfermedades virales crónicas, como el SIDA. Razonamientos similares podrían tener los ejecutivos de Bayer que obtuvieron en el lago Ruiru de Kenia otra bacteria gracias a la cual han desarrollado el fármaco Precose que ha generado ya 218 millones de euros; o los de la empresa norteamericana Genencor International que consiguió microorganismos igualmente en Kenia, en el valle del Rift, que se utilizan como decolorantes de pantalones vaqueros; así como las semillas patentadas por la canadiense Option Biotech procedentes del Congo (Aframomum stipulatum) gracias a las cuales se ha conseguido el medicamento contra la impotencia Bioviagra. La inefable Sygenta recogió en los montes Unsambara de Tanzania una planta que comercializada en jardinería le procuró solo en el año 2004 unas ventas de 85 millones de euros 6. ¿De todo ello que han percibido los países africanos?

Y aunque África sólo represente el 1 por ciento del PIB mundial, el 2 por ciento del comercio mundial así como que sea receptor únicamente del 2 por ciento de las inversiones directas, tiene un 30 por ciento de las materias primas más cotizadas del planeta. Lo cual despierta la codicia de las grandes multinacionales y de los Estados que las albergan.

Y cómo no, la guerra

Hace más de 35 años que se publicó la novela Los perros de la guerra, de Frederick Forsyth, donde se relatan las aventuras de un grupo de mercenarios que luchan por un cambio de régimen en un país africano, cambio que beneficiaría a una multinacional. Temas más recientes abordados por el cine en relación con África son El señor de la guerra, Diamantes de sangre o el magnífico documental La pesadilla de Darwin, sobre la pesca de la perca en el lago Victoria y el tráfico de armas de los aviones que van a cargar el pescado para la exportación.

La realidad supera a la ficción. Y ahí tenemos a Simon Mann encarcelado en Guinea Ecuatorial por su intento de derrocar al dictador Teodoro Obiang al frente de un grupo de 140 mercenarios. En Francia acaba de morir Bob Denard, el aventurero francés que recorrió todas las guerras de África desde las independencias de los años sesenta, hasta que recaló casi perpetuamente en sucesivos golpes de Estado en las Comores. Din Corp es una empresa de seguridad norteamericana que dirige hoy el ejército de Liberia. Y por otros países africanos se mueven como consejeros y asesores militares los mercenarios de Halliburton Corporation que, como se sabe, tienen su principal base de operaciones en Irak, y en su consejo de administración un elenco de primeras espadas de ex políticos norteamericanos. Pero esto es lo anecdótico. Lo verdaderamente serio es, y han sido, los durísimos conflictos armados por los que ha pasado África, con intervenciones no sólo locales sino incluso con la participación de soldados y técnicos militares extranjeros (franceses, cubanos, soviéticos, norteamericanos, ingleses, etc.). Las múltiples guerras que han desangrado el continente.

Desde 1990 las guerras africanas promovidas generalmente desde el exterior (el 45 por ciento de las guerras del mundo en los últimos años se daban en el África subsahariana) han consumido más de 300.000 millones de dólares 7. Y aún hoy el gasto armamentístico africano viene a ser de 18.000 millones de dólares, con el que se alimentan guerras como la de Darfour en Sudán, el Tchad, Malí, Etiopía, la República Democrática del Congo, Nigeria, Somalia, etc. Se ha constatado que las guerras desorganizan las economías y los sistemas agrícolas y son las que verdaderamente provocan el llamado "riesgo alimentario". Con guerras no hay desarrollo posible.

Sin la codicia de las multinacionales, sin el interés por perpetuar el neocolonialismo (es el caso de la Unión Europea), sin eliminar las ambiciones imperiales de la geoestrategia norteamericana, sin el egoísmo miope y déspota de muchos de sus dirigentes, otro oro no se le escaparía a África: el oro rojo de la sangre de sus hijos, de quienes fueron asesinados por desear el bienestar para sus pueblos como Patrice Lumumba, Mehdi Ben Barka o Thomas Sankara, el de millones de hombres y mujeres sin nombre, el oro en recursos humanos que significa quienes huyen de los países en conflicto, buscando paz y bienestar, y que en ocasiones pierden la vida en el intento.

*Pascual Moreno Torregrosa es Dr. ingeniero agronomo y profesor de la Universidad Politécnica de Valencia. Este artículo ha sido publicado originalmente en el nº 32 de la Revista Pueblos, junio de 2008.
Notas
1 "El precio de la onza de oro vuelve a batir su récord en Londres". Libertad digital.es .
2 Bouchanine, Majda et Simpere, Anne-Sophie (nov. 2007): "Banque européenne d´investiment: six ans de financement du pillage minier en Afrique", Les amis de la Terre, France.
3 Sangronis Padrón, Joel: "África en el ajedrez mundial del petróleo", CEPRID. En: www.rebelion.org (13/04/2008)..
4 Kabunda, Mbuyi: "La dictadura neoliberal aumenta la pobreza e impide la recuperación de África, donde hay recursos más que suficientes", Simposio Internacional "Pobre mundo rico". En: www.rebelion.org (13/04/2008).
5 Wackermann, Gabriel, director (2006): L´Afrique en dissertations corrigées, Editorial Ellipses, París, páginas 106 y 10.
6 Artículo en The Independent, Londres, 22 de abril de 2008.
7 Lesourd, Michel (2003): L´Afrique: Vulnérabilité et défis, Editions du temps, París.
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