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El discurso sobre las mujeres en el Corán ¿Basado en derechos o en obligaciones?

16/07/2008 - Autor: Asghar Ali Engineer - Fuente: Instituto de Estudios Islámicos
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Los textos medievales no pueden ser impuestos mecanicamente hoy. Ha de ser a traves de un re-pensamiento en el contexto moderno. (Foto de Sheila Smart
Los textos medievales no pueden ser impuestos mecanicamente hoy. Ha de ser a traves de un re-pensamiento en el contexto moderno. (Foto de Sheila Smart

Lo concerniente a las musulmanas se ha convertido en un tema muy importante en el mundo contemporáneo a causa de numerosas razones. Las mujeres, hoy en día, están recibiendo más educación que nunca antes y esta educación es una educación moderna y secular, no sólo religosa. Asi mismo, muchas de ellas trabajan de manera independiente y muchas son incluso expertas financieras de sus propios derechos. Por esta causa, ya no dependen de sus padres, maridos o parientes varones. Esta independencia las hace más asertivas de sus derechos.

Al contrario que en el pasado, los medios de comunicación juegan un gran papel refiriendo casos de discriminación sexual o de empobrecimiento de las mujeres. Ahora, además de los medios de comunicación impresos, contamos con los electrónicos que tienen mucho más impacto. Por ejemplo: Cuando el caso de manutención de Shahbano tuvo lugar a mediados de los ochenta, los medios electrónicos no estaban tan en boga y el caso apareció sólo en periódicos y revistas. Pero, recientemente, cuando el caso de la violación de Gudia o de Imrana ha tenido lugar, fue ampliamente cubierto por los medios electrónicos y hubo debates en varios canales.

Todo esto ha incrementado el despertar de su condición entre las musulmanas, así que están presionando para cambiar las leyes relativas al divorcio, herencia, violación, etc. Hay un factor más que juega un importante papel. Es la formación de mujeres NGO. Estas mujeres NGO son mujeres conocedoras de sus derechos, organizadas y luchando por su beneficio. Las musulmanas no son una excepción de esta regla.

Hombres y mujeres disfrutan en el Islam de igual dignidad

Recientemente, algunas mujeres formaron su propio gabinete de abogados y están desafiando decisiones tomadas por el Gabinete de Abogados de la India Musulmana, el mayor cuerpo de sabios conservadores, de gran calado machista, que basa todas sus opiniones en textos medievales, desarrollados mayormente por interpretadores machistas del Corán y los hadizes.

Los textos medievales no pueden ser impuestos mecanicamente hoy. Ha de ser a traves de un re-pensamiento en el contexto moderno. Los derechos de las mujeres son cruciales hoy y, la manera en que los derechos de las mujeres son violados en las sociedades islámicas, atrae amplias críticas en los medios de comunicación y también en circulos de eruditos. Muchos eruditos islámicos modernos han estudiado detalladamente varios textos islámicos en relación a los derechos de las mujeres, incluido el Corán y estan tratando de reinterpretarlos.

Todas las aleyas del Corán relativas a las mujeres, hablan de derechos, excepto dos que son prescripciones de conducta.

Un cuidadoso estudio del texto coránico, mostraría que el discurso completo del Corán, acerca de las mujeres, esta basado en derechos y el discurso acerca de los hombres está basado en obligaciones. Pero en las leyes de la Sharia esto ha sido cambiado, si no completamente en parte, por costumbres y tradiciones. En este artículo arrojaremos, al detalle, luz sobre el texto coránico en relación con hombres y mujeres y veremos cuan lejos está la verdad. En realidad, la más importante fuente de legislación islámica debiera de ser el Corán y aquellos hadizes que estén en consonancia con las enseñanzas coránicas, no cualquier hadiz sirve. Cualquier hadiz que contradiga el corán debería de ser rechazado no importando la autenticidad de sus relatores. Desafortunadamente el hadiz, hoy, prevalece sobre el Corán, incluso si lo contradice.

El discurso coránico sobre las mujeres

Todas las aleyas del Corán relativas a las mujeres, hablan de derechos, excepto dos (4:34,24:31) que son prescripciones de conducta. Pero incluso estas aleyas necesitan ser cuidadosamente leídas, como veremos, utilizan palabras muy elegidas para no ir en contra de las mujeres o hacer de las mujeres sirvientes de los varones como a menudo los textos de la Sharia, de varios eruditos, tratan de retratarlas. Los sabios ortodoxos han abusado de estos textos para reratar a las mujees como “ un sexo subordinado”. Sin embargo, una lectura cuidadosa de esas aleyas no indica, de ninguna manera, que las mujeres son un sexo subordinado. Ha de ser advertido que las mujeres aparecen como un sexo subordinado en las sociedades islámicas contrariando el texto coránico.

Las enseñanzas coránicas son basicamente normativas y trascendentales y, por lo tanto, todas las prescripciones sobre mujeres están basadas en derechos, trascendiendo la constricción de tiempo y el espacio. Cuando leyes concretas fueron establecidas durante el gobierno omeya, los musulmanes ya habían entrado en contacto con las culturas bizantina y sasánida, que estaban basadas en valores feudales y los eminentes juristas del Islam que vivieron aquellos tiempos estaban influenciados en sus puntos de vista por esos valores feudales y patriarcales.

Antes de discutir ésto, vamos a echar un vistazo a las aleyas pertinentes. Me gustaría referirme a la aleya 2:228, que es una declaración de igualdad entre sexos y un intento del Corán de proyectar un discurso basado en los derechos de las mujeres. No hace falta decir que que en la Arabia preislámica también, con unas poscas excepciones, las mujeres eran un sexo subordinado y el discurso sompleto estaba basado en obligaciónes para las mujeres y derechos para los hombres.

El Corán, que establece la dignidad humana (17:70) como su su propuesta fundamental, no podía aceptar esta situación. Hombres y mujeres disfrutan de igual dignidad y, cómo la sociedad sólo aceptaba la superioridad de los varones, el Corán revierte esta prioridad y propone su discurso sobre las mujeres basado completamente en derechos y el de los hombres basado en obligaciones. Pero, desafortunadamente, la sociedad bajo influencia feudal revirtió, de nuevo, la situación y estableció la mayor parte de su discurso sobre las mujeres en las leyes de la Sharia, basado en obligaciones para las mujers y derechos para los varones.

Así, el Corán comienza con una declaración de igualdad entre sexos y continúa prescribiendo derechos para las mujeres. Las mujeres no tenían nada que ver en la elección de su pareja conyugal. El Corán no sólo hace del matrimonio un contrato (4:21) sino que permite que la mujer estipule sus propias condiciones y determine su dote. Podría pedir hasta un montón de oro si quisiera. En la sociedad preislámica la dote pertenecía al padre, pero el corán establece que le pertenece a la mujer. Sólo si ella quiere, puede darle parte o todo a su marido. Incluso la Sharia tuvo que reconocer que la mujer podía establecer cualquier condición que quisiera en su contrato de matrimonio y el matrimonio solo será válido si esas condiciones son aceptadas por el marido.

Por supuesto, se puede decir que la poligamia va en contra de los derechos de las mujeres en el matrimonio y que ellas han de vivir con otras co-esposas. El Corán establece derechos para las esposas en los matrimonios polígamos.

Primeramente, la aleya de la poligamia es un consejo en vista de la situación a la que se llegó después de la batalla de Uhud en la que gran número de hombres habían sido matados y había gran número de viudas y huérfanos de los que cuidar. Entonces se les permitió a los hombres casarse con hasta cuatro de entre esas viúdas y huerfanas (ver 4:3) Pero la aleya de la poligamia esta también basada en derechos para las mujeres y obligaciones para los hombres. Los hombres son advertidos estrictamente a ser equitativos o, si no, mejor casarse con una (4:3) y todavía va más lejos en 4:129 dónde dice que no podrán ser equitativos por mucho que quieran y que no deben de dejar a la primera esposa colgada en el aire. El verdadero sentido de estas aleyas nos muestra que están proponiendo derechos para las mujeres y obligaciones para los hombres. Los teólogos de la Mutazila, insisten en que las dos aleyas referentes a la poligamia, 4:3 y 4:129, han de ser leidas juntas. Insisten en que el Corán recomienda la monogamia, enfatizando rigurosa justicia para las co-esposas en caso de poligamia, lo que resulta humanamente imposible. Esta aleya está claramente promoviendo el derecho de las mujeres.

El divorcio en la sociedad preislámica era un privilegio exclusivo disfrutado por el varón. Las mujeres no tenían derecho a divorciarse por lo que el diorcio era bastante arbitrario. El corán corrige esta práctica “de un solo lado” y permite a las mujeres también liberarse de sus maridos si sentían que que no podían satisfacer los límites (hudud) de Allah, vease la aleya 2:229. Este derecho de las muejres a obtener jula de sus maridos es absoluto y es confirmado por el hadiz en el que el Profeta (PBSE) permitió a Jamila divorciarse aunque su marido, Qais bin Thabit, la amaba y mantenía generosamente. Pero a Jamila no le gustaba su marido por lo tanto se dirigió al Profeta y él garantizó su jula´. ( ver Bukhari, Hadith 197-199, Vl. 7 Libro 63)

Así, en la sociedad árabe, no existía derecho al divorcio para la mujer, era transferida de una manera absoluta. Como quiera que, en una sociedad feudal donde la mujer era confinada en su casa y no jugaba ningún papel activo en la vida pública, su derecho al divorcio fue sometido al consentimiento del marido, lo que no es un requerimiento coránico. Hoy, de acuerdo con las leyes de la Sharia, la mujer tiene que pedir el consentimiento del marido para el divorcio. El marido, a menudo, la acosa negándose a dar su consentimiento o demandando alto precio, en dinero, por el mismo.

Incluso si el marido la divorcia, ella tiene derechos asegurados. El Corán, de manera muy clara, salvaguarda sus derechos si su marido decide divorciarse. De acuerdo al Corán, el marido, no puede tomar de nuevo la dote, incluso si le hubiera dado un montón de oro, tampoco puede ser echada de la casa de su marido hasta que termine su iddah ( un periodo de tres meses tras el pronunciamiento del divorcio).

También, después de completar el periodo de iddah, el marido es requerido a: o bien retenerla de manera amigable o dejarla ir buenas maneras (2:229). La misma aleya dice claramente que el varón no puede tomar nada de lo que le haya dado, no importa lo que le hubiera sido dado. La mujer tiene derecho a retener todo lo que se le hubiera dado al tiempo del matrimonio.

Cuando el marido intenta divorciarse, no puede hacerlo de manera arbitraria, como a menudo sucede en las sociedades islámicas, El Corán requiere un proceso de arbitrio, antes del divorcio, en el que la esposa tiene derecho a designar un arbritro junto con su marido quien puede designar uno de entre su gente. ( Ver 4:35) En este arbitrio, la esposa no puede ir sin representación. El divorcio ha de ser establecido en presencia de dos testigos (65:2). Vemos que el Corán establece el procedimiento adecuado para el divorcio. Así las mujeres no serían victimas de arbitrariedad. Desafortunadamente todo estó se perdió con las leyes de la Sharia mediante las que el varón conserva el derecho a divorciar a su esposa como y cuando quiera. Esto es totalmente contrario al Corán.

El Corán toma en consideración otras posibilidades de divorcio: El divorcio antes de la consumación del matrimonio y antes de el pago de la dote. En ese caso el marido ha de pagar a la esposa alguna compensación, los ricos de acuerdo a sus posiblidades y los pobres de acuerdo a sus posibilidades. (2:236) Si él la divorcia antes de la consumación del matrimonio pero después de fijada la dote, ella tiene derecho a la mitad de la cantidad (2:37) La mujer no puede ser dejada de lado sin más.

Incluso después del divorcio la mujer tiene derecho a la manutención (2:241) y, si uno se adhiere al significado literal de la aleya, tiene derecho a la manutención mientras permanezca divorciada ya que el Corán no prescribe un periodo de tiempo. El Corán dice en la aleya 2:241 que, proveer a las divorciadas con amabilidad, es obligación de los maridos. Una vez que la mujer se case de nuevo o muera cesa el derecho de manutención.

Si el esposo muere, ella no puede ser echada de la casa de su esposo, al menos durante un año y, es obligación del marido, testar en ese sentido. Pero si la mujer quiere irse, puede hacerlo (2:240) También tendrá derecho a heredar un octavo de las propiedades de su marido.

Hemos visto que el discurso del Corán, sobre el matrimonio y divorcio de las mujeres, está basado en derechos . Sus derechos, en todos esos casos, han sido dichos claramente y sin ninguna ambigüedad. Todavía, la práctica de esos derechos no es posible para la mujer, debido a la ética social del patriarcado.

Debería disfrutar esos derechos como casada y como divorciada. Tiene derecho a la manutención, incluso si disfruta de sus propios ingresos, mayores que los de su marido. El marido es requerido a mantenerla en cualquier caso.

Incluso en la Sharia ortodoxa, la manutención ha sido bien definida. De acuerdo a una fatwa dada por los sabios durante el tiempo de Aurangzeb Alamgir y copiada en el Fatawa Alamgiri, la manutención es definida e incluye: 1) comida; 2) ropa; 3); casa y 4) otras necesidades como el mantenimiento de la salud y la belleza.

Sobre la comida, está claramente prescrito que la esposa no está obligada a cocinar y el marido ha de proveer comida cocinada para ella. Del mismo modo, tiene que proveerla de ropa y una casa independiente donde vivir. Si no es posible acceder a una casa separada, el marido debe habilitar para ella una habitación privada, con acceso separado para no estar obligada a compartirlo con otros miembros dela familia del marido. Él tiene, también, que proveer medicinas y otros artículos de aseo de manera que ella pueda mantener su salud y belleza.

Si el marido no prove todas esas cosas y tampoco paga una cantidad razonable, en efectivo, para su manutención, la Sharia le da el derecho a coger una cantidad similar de su marido sin ser acusada de robo. Si eso tampoco es posible y el marido la priva de su manutención prolongadamente, ella puede iniciar el proceso de divorcio.

El Corán le da derecho de propiedad, de la que disfruta de acuerdo a sus méritos (4:32). Su padre o marido no pueden obligarla a compartirla con ellos, unicamente si lo hace por propia voluntad. Se le dio el derecho a heredar como hija, como esposa y como madre aunque percibe la mitad que su hermano, su marido o su padre (4:11-12). El Corán estableció su derecho a la herencia donde no existía antes. La objeción de que se le otorgó la mitad puede ser justificada en el contexto actual pero no en el contexto del Siglo VII. Su derecho a ser mantenida como hija, como esposa y como madre compensa el reparto de la herencia. No obstante, la mujer consiguió su derecho a la herencia cuando era impensable en ningún sistema de leyes. El Corán le dio también derecho al padre a hacer testamento antes de morir y él puede testar más cantidad para sus hijas (4:11-12).

El Corán le dio igual dignidad como señalamos anteriormente y la protegió prohibiendo ciertas prácticas prevalentes en la sociedad preislámica ( ver 4:22) . Los hijastros podían desposar a las viudas de sus padres. El Corán prohibió estrictamente esta practica (ver 4:22). También era una práctica común en la sociedad árabe que el hijo mayor, tras la muerte de su padre, podía desposar a sus viudas, sin ninguna dote; o las casaban con otros; o les prohibían casarse (Bukhari, 65:iv, 6). El Corán prohibió todas esas prácticas como vemos en 4:19 y 4:22.

Para consolidar su dignidad, el Corán establece claramente que Allah ha creado a ambos, varones y mujeres de un solo ser (4:1) y así es refutada la anterior creencia de que Adam fue creado antes que Eva. Ambos fueron creados para ser compañeros mutuos (9:71) La historia de Adan y Eva es narrada en el Corán de manera que no carga a Eva con la responsabilidad de inducir a Adan a comer de la fruta del árbol prohibido. Ambos son responsables y Satán les lleva al extravío juntos (2:35).

Toda esta dignidad y derechos le fueron dados a la mujer hace cientos de años, cuando no existía, en absoluto, el concepto de derechos de las mujeres, sólo obligaciones. En ningún sitio el Corán prescribe obligaciones para la mujer, sólo derechos. Hay dos aleyas, señaladas antes, que son citadas por los sabios ortodoxos para establecer una posición secundaria para las mujeres al respecto de la posición masculina. Por ejemplo la aleya 4:34.

Esta aleya es muy debatida como establecedora de la superioridad de los hombres sobre las mujeres. De hecho, la palabra qawwam (sustentador, administrador de asuntos o quien se ocupa de algo, etc) es un término funcional y no implica superioridad bilólogica en singún sentido de la palabra. El hombre no es siempre el sustentador, ni lo es en todas las sociedades. Era así en la sociedad árabe al tiempo de la revelación del Corán. Hoy las mujeres también ganan sus salarios y, por lo tanto, también son sustentadoras y administradoras (i.e.qawwam). No es cuestión de establecer superioridad masculina sobre las mujeres y eso es confirmado por las siguientes palabras: Hemos dado más mérito a unos sobre otros. No dice: hemos dado más mérito a los hombres que a las mujeres. Es muy importante advertir las palabras utilizadas. Aún así, esta aleya es citada, a menudo, para probar la superioridad masculina.

La última parte de esta aleya, según los sabios mantienen, permite a los hombres golpear a sus mujeres (fadribuhunna) lo que es, de nuevo, muy cuestionable. La palabra daraba tiene numerosos significados en árabe e, incluso en la Edad Media, Imam Raghib Asfahani, un eminente lexicógrafo coránico, señaló que daraba ala señala a la camella yendo junto al camello. En esta aleya signifcaría que si la mujer es convencida tras su revuelta, el marido vaya junto a ella; no que la golpee.

Las mujeres eran participantes activas en todos los debates relativos a sus derechos y, cuando esta aleya fue revelada y estaba siendo debatida, fueron al Profeta y le preguntaron si esto implicaba que eran, de alguna manera, inferiores a los hombres. En respuesta a su embarazosa pregunta fue revelada la aleya 33:35 con el establecimiento de igualdad entre hombres y mujeres. Esta aleya se ve casi suprimida del discurso de los juristas ortodoxos sobre los derechos de las mujeres. Esta aleya prueba, sin duda, que el discurso coránico sobre las mujeres es basado en derechos y no en obligaciones. Esta aleya debería de tener la más alta prioridad en el debate de género basado en el Corán.

Otra prueba importante de la igualdad de sexos en el Corán es que todas las obligaciones religiosas son las mismas para hombres que para mujeres. Hombres y mujeres son requeridos a rezar cinco veces, ayunar en ramadan, ambos han de peregrinar, ambos han de pagar el zakat basado en sus ingresos. Las mujeres no están exentas de ninguna de estas obligaciones.

De igual modo, hombres y mujeres deben reforzar lo que es bueno y contener el mal. Basandose esto, Imam Abu Hanifa, Tabari e Imam Malik mantienen que la mujer puede llegar a ser jefe del estado y juez. Aun así, muchos juristas y sabios, a pesar de todo esto, mantienen que la mujer no puede llegar a ser jefa del estado, si bien, algunos de ellos, conceden que puedan ser juezas.

¿Por qué esta actitud negativa hacia las mujeres? La causa es, obviamente, social no coránica. Como he señalado antes, el comportamiento humano es moldeado por numerosos factores: sociales, economicos, culturales y políticos; no simplemente por las Escrituras Sagradas. El auténtico significado de la Escritura experimentó drásticos cambios o han sido creados otros textos (como los hadizes) para operar cambios en el entendimiento de la Escritura y su autoridad.

Los valores y teología islámicos esperimentaron un cambio radical en la estructura social del patrircado. En lugar de cambiar o transformar la estructura social del patriarcado, el auténtico significado de la Escritura, fue transformado para adecuarse a la sociedad feudal y patriarcal. El discurso coránico, basado en derechos para las mujeres, fue cambiado completamente por un discurso basado en obligaciones. El discurso basado en obligaciones para los hombres se convirtió en basado en derechos.

Es por esa transformación de derechos convertidos en obligaciones que las mujeres están sufriendo en la sociedad moderna. Hay un estrangulamiento de la comunidad por los sabios y los sabios están bajo el estrangulamiento de textos medievales. No tienen ni la capacidad para un pensamiento creativo en el nuevo contexto, ni tienen niguna formación para ello. Ante cualquier problema que aparece, consultan los textos medievales y las opiniones de los juristas clásicos y, basándose en esto, construyen sus sentencias jurídicas (fatwa).

A resultas de esta actitud, los musulmanes en general y las musulmanas en particular, continuan sufriendo. La sharia se ha quedado totalmente estancada y ha perdido su anterior dinamismo. Hoy tenemos una necesidad urgente de hacerla dinámica de nuevo, a fuerza de re-inspeccionar el texto coránico y restaurar, de nuevo, el discurso basado en derechos. Estó ayudara enormemente a las musulmanas que también dependen del Corán y no pueden hacer otra cosa. Será mucho mejor si las mujeres mismas desarrollan experiencia en la interpretacón del texto coránico. Necesitamos teologas feministas islamicas; más y, más que nunca antes.

Traducido por Shaie Brisam.
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