webislam

Sabado 23 Noviembre 2019 | As-Sabat 25 Rabi al-Auwal 1441
745 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=10399

Escuchar a Juan Goytisolo

La insuficiencia del análisis de Goytisolo la encuentro principalmente en esa reducción a la dualidad

06/07/2008 - Autor: Guillermo Menéndez De Llano - Fuente: blogs.elcorreodigital.com
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Guillermo Menéndez Del Llano
Guillermo Menéndez Del Llano

Señaló Goytisolo (El País, 13, 6, 08) que como un siglo atrás, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, vivimos en una época de ensimismamientos identitarios y religiosos, nacionales o étnicos en la que el razonamiento individual es asfixiado por una presunta voluntad colectiva. En el nosotros o ellos, la fortaleza identitaria presupondría la existencia de un adversario del que hay que defenderse a toda costa.

Con esta perspectiva del momento, Goytisolo encuentra un elemento común en grupos “aparentemente” tan dispares como los abertzales etarras o de la ilegalizada Batasuna, la jerarquía ultramontana de Cañizares y Rouco Varela, los cristianos del entorno de Bush, y el islamismo radical ya sea de los salafistas, talibanes o yihadistas de Al Qaeda. Todos ellos se expresarían –otra reducción identitaria que formula Goytisolo- como depositarios de una misión encomendada por la divinidad o por una causa patriótica; Pero ¿vamos a aceptar que se consideren también términos iguales, sin aclaración previa, divinidad y patria, por ejemplo? ¿No advertiremos aquí una operación forzadamente reduccionista para clasificar apriorísticamente a “otros” como “ellos” con un ejercicio de ya sospechosa economía?

Como si se nos quisiera convencer de que “ellos” -los que no son yo o como yo- son todos iguales o cortados por el mismo patrón, se aprietan oscuramente en el mismo estante una pluralidad de variadas nociones. Presentimos un espectáculo de magia, y sin acusar a nadie de traición, no vamos a detenernos en el análisis de un documento que quiere presentarse como crítica, y darle un salvoconducto gratuito para que no se nos confunda con ese “uno” que ya se diseñó para enclaustrar a los “otros” con las mismas descalificaciones.

No tendremos la debilidad inicial de asumir una mala conciencia con la que parece se nos quiera encerrar si discutimos lo escrito. Facultad de razonar la tenemos todos, y todos podemos usarla para fijar la individualidad de nuestra voz, aunque no la avale ningún prestigioso titular como máscara de otro posible irracionalismo.

Si la disyuntiva exclusiva del “nosotros o ellos” ya se nos presentó como inválida ¿encontraremos ahora una propuesta a la que se debe veneración cuando habla de el “yo o ellos”? ¿Se nos dirá después que todos los que no son como “yo” son como “ellos”, y luego que ese “nosotros” póstumo iguales al “yo” son los individuos portadores de derecho, y en consecuencia con la posibilidad -ahora legítima- de ser considerados jurídicamente un colectivo? ¿No será esto el cuento de nunca acabar? Tal vez sí, pero no perdamos de vista el comienzo de la historia.

Con el planteamiento que se ofrece vamos viendo a todos los “otros”, como “uno”, y ¿no es el “uno” la raíz de todo misticismo? Pero no debe ocultarse que es Goytisolo el que diseña esta unidad de percepción con el análisis que formula. Seguiremos escuchando la voz de un extraordinario escritor sin dejarnos envolver por la seducción de una música que tampoco es celestial, aunque llegue a parecerlo. Tampoco es esto lo que se espera aquí de nadie.

Lo que a Goytisolo le preocupa es el discurso propagado por los altavoces del exclusivismo religioso, nacional o ideológico cuando convierte a las sociedades atrapadas por el redil consumista en ovejas sin voz. No ocultaré mi simpatía con Goitysolo en este momento, como también cuando añade que sólo las críticas sensatas y juiciosas a la presunta inevitabilidad del choque de civilizaciones puede devolvernos a la razón.

Seguidamente, el escritor hará un avance notable en su razonamiento, pero no nos referiremos a este desarrollo sin antes llamar la atención sobre el marco general en el que ubica su discurso, pues este será el fundamento primero de su progreso y tal vez el de nuestra crítica al propio artículo de Goytisolo.

Comenzó –ya lo señalé- escribiendo que, como un siglo atrás, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, vivimos en una época de ensimismamientos identitarios y religiosos, nacionales o étnicos. Nuestro momento se advierte explícitamente así como histórico, y al señalarse con similitudes semejantes a las vísperas de la Primera Guerra Mundial se nos pone en un contexto alarmante que podría provocar la inmovilización de nuestro pensamiento ¿para facilitar así el sometimiento al discurso de otro? Evitaré este reflejo.

Comencemos por no situarnos en vísperas de nada, y abramos los ojos a un presente ya por sí mismo cargado de importante significación. Luego veremos si hablar de nuestra época para definirla como de ensimismamientos identitarios nos ayuda a comprenderla o refuerza nuestra ceguera ante lo que nos está pasando.

Goytisolo quiere desvelarnos el verdadero significado que encierra la noción de choque de civilizaciones que considera un eufemismo para ocultar el enfrentamiento entre dos de ellas, la del Occidente-cristiano o laico-y la del Islam. Ya tenemos la cuestión reducida otra vez a dos términos. ¿No vuelven a quedar demasiadas cosas borradas, confundidas o indiscriminadas por el camino cuando se habla sin dificultad de un Occidente cristiano o laico opuesto al Islam. No se imaginen un Occidente opuesto a Oriente porque eso aquí Goytisolo no lo dice.

Así que con la noción del choque de civilizaciones estaríamos, en realidad, ante la oposición únicamente significativa de “dos” términos, según Goytisolo. Y esto es -nos dice- lo que habría que evitar. Se apela a la actitud de nuestro razonamiento crítico como si la percepción de la realidad dual que se nos presenta fuese lo obvio. Pero es a este lugar donde primero se dirigirá nuestra atención para considerarlo.

Estaríamos ante un enfrentamiento que se remonta a la época del califato de Damasco y la expansión del credo musulmán en el Magreb y Al Andalus. Sería ante todo un viejo conflicto mediterráneo. La novedad de la última década estribaría en la asunción de dichas tesis por el fundamentalismo neoconservador y mesiánico del poder instalado en la Casa Blanca. Desaparecido el fantasma comunista el enemigo es ahora el Islam por su incompatibilidad con la democracia. Tenemos así efectivamente instalada por el sistema otra dualidad en oposición. Una forma de percibir el mundo actual en términos activos de “nosotros” o “ellos”. Todos tendrían que elegir entre uno de estos dos polos para ser reconocible su identidad, tal como además explícitamente se nos dijo. La realidad es plana y sólo presenta dos caras. ¿De qué lado estás?

Así que en esta supuesta oposición frontal entre las dos civilizaciones que se mencionan el resto desaparece automáticamente como en un agujero negro y silencioso de la “sinmemoria” histórica. Más que ante un choque de civilizaciones parecería que vamos a asistir a una merienda de civilizaciones. Un tema que parece plantearse casi en términos ecológicos, como si nos encontráramos ante una descripción semejante a la actual desaparición de especies vivas en el planeta.

Goytisolo, queriendo oponerse a la perversa dinámica que se diseña, se esfuerza en demostrar que el Islam no es sustancialmente opuesto a la democracia, ni en relación con el tema distinto a otras religiones que se desarrollan sin problemas en los espacios que nosotros consideramos democráticos. Considero ahora especialmente significativo su planteamiento cuando señala que el quid del problema radica en una pregunta: ¿por qué la virtualidad latente en ellos (en los textos de las religiones que cita) se activa en un determinado momento en la mente de sus fieles y se convierte en un instrumento de muerte y de terror? .

Si Goytisolo piensa que esto es lo que se pretende hacer ahora debería detenerse en responder a esta cuestión, porque esta activación de la violencia que todos hemos sentido y algunos lamentado, busca y propone precisamente un mundo dual como su punto de partida. Trágicamente, este es el mismo punto dual que Goytisolo reproduce en su análisis. Su verdadera estrategia no es en realidad o “ellos” o “nosotros” por muchas víctimas que tengan las dos partes, porque la raíz profunda del drama estará no en los que mueran de las dos partes, también dramáticamente, sino en los que desaparezcan sin dejar ni rastro, ni posibilidad de prolongar sus formas de conocimiento o de vida por no haber llegado nunca ni a ser ni “ellos” ni “nosotros”. Por ser irreductibles a una dualidad supuestamente ontológica. Formarán la “sinmemoria” histórica.

No discutiré la sensibilidad ética de Goytisolo para referirse a la actualidad. No es aquí donde mi reflexión se distancia de su perspectiva. Lo siento con especial proximidad cuando señala que no hay que tomar la parte por el todo sino subrayar al contrario la diversidad de situaciones existentes en el mundo islámico. Añadiría por mi parte, que existentes en todo el mundo. Aquí es donde me diferencio.

Independientemente de la crítica que vengo desarrollando a su artículo, el respeto que merece un texto con el que Goytisolo casi termina su página, me obliga a reproducirlo: “Conscientes del fatalismo creado por el peso de la historia, los intelectuales árabes más lúcidos defienden una política pragmática que rehúya la democratización impuesta desde fuera. No hay que confundir, precisan, la creencia religiosa con su expresión temporal y legal. La labor crítica y educativa debe ser gradual para ser efectiva. La violencia engendra nueva violencia y la espiral sangrienta así abierta…resulta difícil de cerrar. Reforma y no espada….Libertad de interpretación religiosa, crítica, reforma: tales son los pasos de quienes en el seno de las sociedades musulmanas, aspiran a un compromiso entre democracia e islam…el reformismo pragmático es el único medio de remediar gradualmente el ensimismamiento y desigualdad que les agobian….” Estamos, recordémoslo, ante una masa de 1.300 millones de musulmanes.

La insuficiencia del análisis de Goytisolo la encuentro principalmente en esa reducción a la dualidad con la que sigue operando al principio para comprender la realidad del momento histórico que vivimos, porque mientras no se libre de ese nudo dual en su fundamento, incluso contra su voluntad, pienso será un fiel propagador del mismo sistema al que pretende oponerse. Un sistema que para desarrollar su dinámica precisa imponernos la idea inicial de que vivimos en un mundo binario. Nada que ver con las propuestas de Dinamorfismo. No se trata, sin embargo, de una idea sino de una creencia enmascarada. Así se busca crear un campo de oscuridad donde se escape su esencia irracional al radar de la crítica. Esa iluminación que todos los individuos podemos tener mediante la conciencia.

Termina Goytisolo literariamente su página escribiendo: “No imaginar las alas del libre vuelo, sino moverlas”. Prefiero por mi parte pensar que no se trataría tampoco de limitarnos a imaginar las alas del libre vuelo, sino de levantarlo.

No pretendo haber encerrado críticamente todo el discurso de Goytisolo en la lectura de esta página a la que me he venido refiriendo por lo que ninguna decisión sería menos acertada que la de no seguir escuchándole.

Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/33902-escuchar_a_juan_goytisolo.html