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La convivencia andalusi

Entre el mito y la realidad

22/05/2008 - Autor: zineb Abbaci - Fuente: Webislam
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Mezquita
Mezquita

La estructura social en al Ándalus

Si consideramos los factores que condujeron a la decadencia y caída final de Al Ándalus, difícilmente podemos omitir la estructuración y composición étnica de la sociedad andaluza, (1) pues, ¿Quiénes eran los andalusíes?

En su mayoría procedían de una masa de población local que se incorporó, arabizándose e islamizándose, a una nueva sociedad compuesta de elementos de origen étnico muy diverso (árabes, beréberes), que llegaron a la península a partir de 711, incluyendo también a los esclavos, y a los autóctonos (cristianos y judíos).

La aportación externa más importante, numéricamente hablando, a esa nueva sociedad, fue la de los beréberes, aunque la minoría árabe se mantuvo como portadora de los signos de prestigio social más relevantes.(2)

El islam reconoce una clase social: la umma o comunidad de creyentes. Es imposible concebir correctamente la estructura política de Al Ándalus, como cualquier otra sociedad política islámica, sin tener una idea correcta de la “Umma” real. La comunidad islámica diseñada por la predicación vida y obra del profeta Muhámmad, que la paz sea con él, fue una sociedad para todos, cuya soberanía pertenece a Dios y que se estructura según la religión única (Din Allah). (3)

La primera estructura social de al Ándalus constaba de cinco grupos humanos que serán estudiados en su lugar:

1) los árabes: fueron la minoría dominante en el al Ándalus, como dueños y señores por derecho de conquista, y se asentaron fundamentalmente en las ciudades.

2) los beréberes: fueron la mayoría musulmana de los conquistadores, dueños por el motivo anterior, pero menos señores por estimación árabe, sin olvidar que fueron el grupo mas importante que participo en la conquista de Al Ándalus.

3) los muladíes: son la mayoría de la población andalusí, son los conversos cristianos al Islam y sus descendientes.

4) los mozárabes: se llamaron muzárabes a los hispanos romanos e hispano visigodos cristianos que vivieron bajo la dominación árabe, los muzárabes conservaron sus riquezas, sus instituciones, su nobleza y su iglesia. Utilizaron la lengua latina, romance entre ellos, y el atabe con los musulmanes.

5) los judíos: poco numerosos, con gran cohesión social, y un estatuto social propio por la misma razón que los mozárabes; vivieron en las ciudades.

Para completar el variado paisaje humano de el al Andalus, no hay que dejar de mencionar la presencia de:

— los esclavos: de orígenes muy diversos, pero sobre todo procedentes de la Europa cristiana y del África subhariana. Como el resto del Islam medieval, la esclavitud en al Ándalus era fundamentalmente de tipo doméstico o militar.

Muchas de las madres de los emires o califas andalusíes fueron esclavas rumies o beréberes; el trabajo doméstico en las casas de familias acomodadas, dependía a menudo de esclavas gallegas o francas.

— Los eslavos: fueron la población blanca y rubia de las fronteras septentrionales del imperio. Su consideración social era muy alta, tanto en su condición de esclavos como en la de libertos. (4)

Entre el mito y realidad. La tolerancia y la convivencia en al Ándalus

Como el islam se mantuvo fiel a una política de escrupulosa tolerancia en todos los países musulmanes, incluyendo al Ándalus, la población no musulmana hizo un uso pleno de las oportunidades que se le brindaban y contribuyó al desarrollo de la vida social. (5) Así, Américo Castro en su obra “Historia de España , cristianos, judíos, y moros”, explicó la idea de tolerancia: «los españoles cristianos vivían bajo un horizonte de tolerancia trazado por el Islam, y creaban su vivir en función de aquel horizonte, porque ésa era la vida dentro de la cual existían…» , además , añadió: «con el Alcorán, fruto del sincretismo religioso, era ya un momento de tolerancia, puesto que fundía las creencias islámicas con las del judaísmo y del cristianismo. (…) esta postura de tolerancia se fortifico durante la expansión del Islam, a cuyo dominio político hubieran de someterse pueblos de creencias muy diversos…» además: «la convivencia religiosa facilitaba la explotación de los países conquistados, y ofrecía horizonte amplio al musulmán cosmopolita….»

A propósito de la tolerancia del islam en el Al Ándalus, los judíos vinieron a instalarse en España soposrtando las persecuciones de los cristianos visigodos. Con los monarcas arrianos se revocaron diez de las leyes romanas que establecían las condiciones para su discriminación: el proselitismo estaba prohibido y los castigos previstos para quien convirtiera a un esclavo eran muy duros; no autorizaban la construcción de nuevas sinagogas; ningún judío podía desempeñar cargos que le permitiesen ejercer jurisdicción sobre cristianos.

Estas leyes estaban orientadas a encerrar a los judíos en un círculo de limitaciones. Pues, entre los mozárabes se conservo viva la memoria de la participación de los judíos en la pérdida de España. Para las nuevas autoridades, los judíos que se negaban a abrazar el islam, como antes habían rechazado el cristianismo, no podían aspirar sino a una generosa tolerancia (6) bajo el poder islámico en al Ándalus. Con una religión basada en el amor de Dios, que hizo decir a Ibn Arabi, el gran sufi andalusí:

Mi corazón puede tomar cualquier forma: es un pasto para gacelas y un convento para monjes cristianos. Un templo para ídolos; y para la K’aaba de los peregrinos, y para los tablas de la Tora y para el libro del Alcorán. Sigo la religión de amor, sea cual fuere el rumbo de los camellos de mi amor, allá están mi religión y mi fe. (7)

Por consiguiente, el islam no justifica una guerra agresiva o exterminadora, como hace la Tora en los primeros cinco libros de la Biblia; El islam es una religión mas realista que el cristianismo. Cuando Muhámmad, la oración y la paz sean con él, envió a Zaid como lider del ejército musulman a pelear contra los cristianos, le dijo: peleen por la causa de Dios valientemente pero haganlo humanamente, sean mas tolerantes, no debéis molestar a sacerdotes, religiosas, monjes, ni tampoco a civiles débiles o gente no apta para pelear: “no debe producirse una masacre entre los civiles ni cortar un solo árbol, ni ningún edificio se podrá destruir”(8)

Bajo el sol, o dentro de sí mismo, camina el muslim hacia lejanos y mudables horizontes, aunque bien anclando en la profundidad de su corazón, sin usar la fuerza para convertir a los cristianos visigodos ni a los judíos a su propia fe, como Dios manda en el Alcorán a los creyentes combatientes en la senda de Dios: “no hay violencia en la religión” (9)

Al Ándalus era una sociedad de pura tolerancia y hermandad y de una convivencia utópica. Así, en 863, el emir Cordobés Muhámmad I convoca un congreso para la unión y fraternidad de judíos, cristianos y musulmanes. El erudito español Torroba Bernando de Quirós nos confirma esta crónica, muy poco conocida, pero históricamente fidedigna: “…tras la ruina del estado visigodo, los israelitas irrumpen nuevamente en España de la mano de los musulmanes; comenzó entonces la época dorada de judíos españoles… se instalaron por doquier y prosperaron por todas partes. Encontraron un ambiente de tolerancia, característica de los árabes en sus conquistas.”(10)

Los ideales de la tolerancia y convivencia alcanzaron su punto más alto durante los siglos X y XI, a pesar del empuje cada vez más intenso de los conquistadores del norte. Alfonso X el Sabio crea la primera escuela de traductores que reúne a judíos, cristianos y musulmanes, aunando los esfuerzos de los sabios de las tres culturas de al Ándalus, para auspiciar lo que posteriormente se desarrolló como renacimiento de las humanidades en occidente.(11)

Como nos comenta C. Sánchez Albornoz en su obra “De la invasión Islamica al estado continental (entre la creación y el ensayo): «el convivir constante con los musulmanes, en el mismo suelo hispano, había creado en las minorías cultas de los reinos cristianos españoles un espíritu de tolerancia en Europa en los siglos medíos…»

El estado musulmán casi siempre, y desde luego en el periodo Omeya, fue de una tolerancia sorprendente con cristianos y judíos, tan vez favorable para sus intereses fiscales, (12) pero después de aquel tiempo, almorávides y almohades venidos de Africa pugnaron por introducir rigidez en la dominante laxitud. Y cuando las masas comenzaron a atropellar a los judios, éstos no podian ya cobijarse bajo la misma cúpula, porque se habia roto el orden vigente en España: el pueblo cristiano guerreaba, el moro le labraba las tierras y el judio lo señoreaba como agente del fisco y como hábil técnico. Sobre tan extraño complejo se alzaba el poder de reyes y ricos hombres, que los mantenía juntos en convivencia. (13)

A partir del siglo XIV, la idea de convivencia de las tres culturas va cediendo paulatinamente y los andalusíes pierden derechos ante el auge de la intransigencia de los ocupantes. Muchos de ellos abandonaron sus tierras y emigraron al reino de Granada. (14)

Desde fines del siglo XV, los conquistadores echaron a un lado al moro y arremetieron conta el judio. España, pues, comenzó a estar regida por una sola creencia, que había absorbido el ímpetu de las otras dos.

Coexistencia real y límites de la convivencia social

La relativa discordancia entre el ordenamiento legal y la dependencia social en al Andalus dio lugar a una falta de sincronicidad entre la coexistencia real de los grupos y su convivencia social.

La clase noble islámica, en tanto que necesitó de los mozarabes y judios como astrónomos, diplomáticos, financieros, médicos, traductores....etc, convivió socialmente con ellos. Los notables, en especial, aquellos que por sus funciones públicas trataban con la nobleza, convivieron también con las clases sociales superiores mozárabe y judía. La masa por el contrario, no pasó de una coexistencia por lo general conflictiva. Los mozárabes nobles y algunos de los letrados estuvieron también bien considerados por el establecimiento Omeya.

Si las criticas de los mozárabes integristas, como Álvaro y Eulogio, no son exageradas, dichos grupos convivían con las dos clases superiores islámicas, gozaban de bienes abundantes y seguian los costumbres y modas islámicas.

La convivencia cultural fue fructífera, bien es verdad que en provecho de la clase dominante, como sucedia en tales casos. Ni la resistencia de los mártires mozárabes cordobeses ni la rebelion y apostasía del muladí Umar b. Hafsún modificaron la tolerancia religiosa y la convivencia cultural y así, algunas de las fiestas cristianas eran celebradas tambien por los musulmanes.

La relacion social de los judios fue más limitada; la monarquía Omeya y la nobleza se limitaron la convivencia cultural en provecho propio, si bien los judíos aceptaron los vehículos culturales y lingüísticos de los musulmanes andalusíes. Pero, mientras las clases productivas judias gozaron de la convivencia cultural, los ricos fueron odiados y despreciados por las clases superiores musulmana y mozárabe, ya que ejercieron como financieros y mercaderes que, pese a tal condición, fueron tenidos por ricos acomodados que disimulaban sus riquezas ocultas, y así no alcanzaron convivencia alguna y casi siempre les fue negada una aceptable coexistencia. (15)

La intolerancia musulmana

En suma, a medida que esta población hispanorromana vaya convirtiéndose al islam como consecuencia lógica de una presión duradera desde el poder, irá constituyéndose el contigente de musulmanes de nuevo cuño -muladíes- que deberán convivir con los otros musulmanes llegados –baladíes-. Con el tiempo, la tolerancia dejará de ser necesaria al consumarse la islamizacion de Al Ándalus y así se iniciará la andadura histórica del ente andalusí. (16)

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