webislam

Miercoles 13 Noviembre 2019 | Al-Arbia 15 Rabi al-Auwal 1441
753 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=9555

La rosa mística

Una epifanía sin tiempo, una oración sin palabras

06/04/2008 - Fuente: Humalda
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

En la quietud la luz te llama
En la quietud la luz te llama

 

LA ROSA MISTICA

I

Una mañana. Viento negro que se disipa en el contorno del valle de Persia. Caminan beduinos en procesión al fin del mundo. Sus cantos de alabanza cubren los techos pobres de las afueras de la ciudad. Un niño descalzo los ve como una ilusión, con sus mantos llenos de arena, rotos, sus barbas como un nido del silencio al que se arrojan. El niño alza la mano desde su interior para desearles la paz. Y se aleja a buscar un poco de agua para darles. Una mañana de un siglo de un despertar que no acaba. Volverá el pequeño y los caminantes ya sólo parecen estrellas negras refulgiendo en el desierto. "adiós espíritus, los sigo como un cometa", susurra dentro de sí, "adiós, ojalá que los vientos de occidente laven sus pies y sus heridas".

 

II

Cambia su pierna de un lado a otro. Está sentada entre las mesas del bar y un sonido triste la envuelve. Nueva York 1996, agua de mil idiomas, calles como serpientes de color rojizo. Vidrios. Ella mira a su amado pero siente un vacío en el pecho. Todo comienza pronto a darle vueltas, las bailarinas, el ocaso, las botellas de vino, todo se envuelve en mil colores, como si la tarde se metiera en los rincones de ese bar, como si su mismo corazón empezará a estallar. Triena canta de repente con voz extraña. Necesita agua, necesita agua, necesita un poco de otoño para sentir su cuerpo. Su amado piensa que ha tomado demasiado, ella comienza a caer, a caer; Nueva York, Nueva agonía; el alma de la joven entra en las raíces de los edificos, ve a hombres con el rostro madurado por la tierra, los ve con sus caballos buscando un pozo… mira la cara extraña que se aproxima a ella diciendo "¿qué tienes Triena?", "¿Qué té pasa?"; lo ve y recuerda su rostro frío sudando sobre ella, recuerda las palabras de amor que nunca pronunció. Se está muriendo Triena, se muere, y tal vez solo bastaría una caricia para que muriera tranquila. Afuera se escucha la música. Una ambulancia surca las calles de la nueva Babel para recoger a una chica que agoniza en el bar. "No estaba enferma, no bebió tanto, no bebió tanto", grita su amado que mira como se apaga su piel lentamente. Él tal vez vivirá lo suficiente para entender.

Los hombres a caballo, los colonos del nuevo continente descubrirán un pozo dulce, y crearan allí una ciudad llamada Nueva York

 

III

Los rayos son tan fuertes como mi miedo; me cubro la cabeza con hojas grandes de palmera y sigo mi camino. En mis bolsos hay pescado de la laguna. Pescado dorado, cobrizo, como las mejillas de mi hija Jerusalem. Voy en silencio porque la luna me sigue hablando, porque me dice: "nunca tu carga es más pesada que tu anhelo, nunca el delirio llama a tu frente como no sea con la palabra Verdadera". Soy el pescador y el curandero de mi gente, ansi camino por la brecha de los abuelos, de los hombres de paja y de maíz, de los hombres purepechas, del año de la Gaviota. Viví en China y en el Indostán, "hombre de la nada", me dicen, "indígena". Yo no lo sé. Los Cuatro Vientos arrancan mi persona.

 

IV

"Cubre la brecha, Margarita, cúbrela, toma el fusil con firmeza, ellos llegaran de improviso". ¿Qué pasa en tu alma, joven?, ¿Cómo fue que abandonaste tu casa y a tus padres?. Uruguay 1966. Margarita se queda sola, los ruidos de la maleza aquietan su diálogo interior. Ahora vez sombras pequeñas que pasan rosándote. ¿ En qué piensas pequeña?, ¿qué te conserva tan pálida y tan luminosa? ¿Piensas en la democracia o en el viento, en los jóvenes como tú que escaparán hoy, con tu testimonio, de esa cárcel, de ese presidio de torturas, de militares?. ¿Recuerdas acaso los abrazos de infinito que cobijaste a tu compañero antes que fuera abatido hace pocos días, piensas en tus 19 años?, ¿en cuál futuro piensas para el hijo que seguramente no tendrás…? Sombras llanas, grandes, se aproximan, Margarita toma el fusil que nunca ha disparado, lo vuelve a soltar y en lugar de ser como ellos comienza a cantar una oración...

Es medianoche, pero en sus ojos hay una luz hermosa. Una luz que se expande y libera.

 

V

Mi madre le ha dicho que no venga acá hasta que tenga edad, pero Angelo se obstina. Para que yo no lo vea se sienta en las mesas de atrás y comienza a oír las conversaciones. Cuando puede saca algún libro que robó, y con la luz obscura de cigarros y sensualidad se introduce en quién sabe que mundos extraños y terribles. Hago como no lo veo, pero sé que su angustia crece, crece tanto como si fuera una tormenta de hielo que lo devora. -Milán, cualquier día del mundo-. Después llega a casa con sus dientes sucios de soledad y se refugia en los rincones de las paredes, añorando, siempre añorando no sé qué. Y cuando le hablo, y le paso el brazo sobre el hombro, siento un calor, terrible y amoroso a la vez. Y me ve, pero me ve tan lejos, tan fuera de su cara de niño apenas púber; me ve y tiemblo al pensar que muy dentro de mí también existe su locura.

Angelo pinta, esculpe, raya. En la familia algo ha cambiado desde hace unos meses. Su mirada de silencio parece que se ha incrustado en las paredes.

Todos nos hemos vuelto más pensativos.

 

VI

La comunidad comienza la oración, una bebé está en la orilla del templo, su llanto se calma y comienza lentamente a soñar por todos nosotros.

Muy pronto ella será quien haga el llamado.

 

VII

Los beduinos ven a lejos un punto color ámbar. Detienen su marcha y caminan hacia él. El fuego del desierto se arropa en su pecho, no lo notan pero llegan a la orilla de una Ciudad. El Fin del Mundo, el fin del mundo, la Causa puede estar en ese vaso de agua que un niño descalzo les ofrece a los espíritus que tanto buscan...

El Néctar de la Unidad.

 

 

 

Anuncios
Relacionados

El ritmo

Artículos - 25/06/2003

Nacer en cada oración

Artículos - 20/01/2005

Una oración amanecer

Artículos - 08/11/2006



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/33257-la_rosa_mistica.html