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¿De qué lado estás, Mahmud Abbas?

09/03/2008 - Autor: Jalid Amayreh - Fuente: Al Ahram Weekly
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Mahmud Abbas y Ehud Olmert.
Mahmud Abbas y Ehud Olmert.

Con los habitantes de Gaza asesinados y mutilados por miles, y con el Viceministro de Defensa de Israel, Matan Vilnai, amenazándoles con un “holocausto mayor”, los palestinos –los intelectuales y la gente normal y corriente- se están preguntando cómo es posible que el desastre actual no termine de unirles y qué es lo que aún les puede pasar.

La pregunta no es retórica. Israel está aprovechándose de la prolongada escisión nacional entre Hamas y Fatah para sembrar tanta muerte y caos sobre los palestinos como la comunidad internacional –esto es, Occidente- tan tolerante ella, esté dispuesta a tolerar.

Israel le está diciendo al mundo, con todo el cinismo de que es capaz, que el asesinato de niños, mujeres y civiles inocentes es en aras de la paz y para “fortalecer” al Presidente palestino Mahmud Abbas. La respuesta de Abbas a esas declaraciones, que sólo sirven para degradar aún más a la Autoridad Palestina ante los ojos del pueblo palestino, consistió en una oferta para “mediar” entre Hamas e Israel.

De la misma ralea que Abbas, el Ministro de Información, Riyadh Al-Maliki, se escurrió también de la responsabilidad de la unidad nacional en tiempos de necesidad con una respuesta teñida en alguna medida de crueldad: “Condenamos el lanzamiento de esos inútiles cohetes tanto como condenamos las masacres de Israel”, dijo Al Maliki a los informadores esta semana en Ramala.

Al-Maliki un antiguo comunista convertido en “realista” fue más allá en sus declaraciones diciendo que Hamas estaba “permitiendo que Al Qaida consolidara su presencia en Gaza”. El mismo Presidente Abbas hizo idéntica acusación –infundada- unos cuantos días antes. Estas declaraciones han sido ampliamente condenadas por Hamas, así como por otros sectores no islamistas de la sociedad palestina, opinando algunos columnistas que culpar a Hamas sirve para “exonerar a Israel” e “invitarle a llevar a cabo un genocidio”.

Al-Maliki está apoyando eficazmente el punto de vista que postula que lo que Israel está haciendo en Gaza forma parte de la guerra mundial contra el terror; así es como ayuda a Israel a defender sus argumentos ante el mundo”, escribió un columnista en el diario Al Ayam, que tiene su sede en Ramala. El veterano dirigente de Fatah, Yebril Rayub reaccionó con firmeza, subrayando que las observaciones de Al-Maliki eran “realmente estúpidas”.

Estúpidas o no, esas observaciones minan sin duda aún más el poco respeto que queda hacia el gobierno de la AP en Ramala. A pesar de la simbólica suspensión de Abbas de las claramente fútiles conversaciones de paz con Israel, no parece estar dispuesto a tragarse su orgullo y acercarse a Hamas.

Al Ahram Weekly preguntó al veterano político palestino Hassan Jreishe por qué Abbas sigue todavía oponiéndose a un acercamiento con Hamas. “Porque a toda esa gente los dirigentes de la AP les preocupan más sus propios, y estrechos de miras, intereses que los de su pueblo”, dijo el parlamentario independiente. Jreishe señaló que la “carnicería perpetrada en Gaza ha unido a la calle contra Israel”. Por desgracia, añadió, “los dirigentes, los políticos, tienen sus propios cálculos, y parece que están esperando un holocausto mayor antes de darse cuenta de que deberían decir ‘No’ a Israel y a los Estados Unidos”.

Según el columnista palestino Hani Al-Masri, la AP se resiste a entrar en ninguna asociación con Hamas por dos razones principales. Primera, una nueva asociación con Hamas elevaría el “techo de las demandas palestinas”, especialmente con respecto a Jerusalén y el derecho al retorno, lo que sería inaceptable para Israel. “Israel argumentaría entonces que no podría negociar con un gobierno que incluye en sus filas a una organización terrorista que no reconoce el derecho de Israel a existir”, dijo Al Masri.

En segundo lugar, el acercamiento Fatah-Hamas llevaría probablemente a la reinstitución de las sanciones internacionales impuestas por EEUU contra la Autoridad Palestina, así como a la posible cancelación de la mayor parte, si no toda, la ayuda financiera comprometida en la conferencia internacional de donantes de París de hace tres meses.

Pero incluso estos fundamentos, que podían tener alguna lógica superficial, no son, en un análisis final, más que meras excusas y pretextos, especialmente en ausencia de ningún progreso significativo que ponga fin a la ocupación israelí. Efectivamente, los mismos dirigentes israelíes no hacen ningún secreto del hecho de que además de intentar derrocar al gobierno de Hamas en Gaza, el principal motivo estratégico que subyace en las atrocidades israelíes es eliminar la oposición a una “solución de compromiso” o “acuerdo realista de paz”, basado en la concepción que de esa paz pueda tener Israel.

Esa concepción israelí de la paz supone la liquidación final del problema palestino. De esto, a pesar de todas las evidencias insoslayables, Abbas parece no querer darse cuenta. Hace dos semanas un escritor palestino preguntó a Abbas en una conversación privada qué alternativas estaban considerando los dirigentes palestinos para el caso de que fracasaran las conversaciones de paz con Israel. Desconcertado, Abbas admitió, al parecer, que esa era “una pregunta confusa, embarazosa y frustrante para la que no tenía ninguna respuesta”.

Quizá la razón por la que Abbas no tiene respuesta tenga que ver con los cientos de millones de dólares que la administración Bush ha invertido para fortalecer y mantener el régimen de la AP. Se espera que esta semana, la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, que llegó el martes pasado a El Cairo, mantenga conversaciones en Ramala con Abbas donde al parecer le va a hacer una serie de advertencias contra “volver a acercar puentes con Hamas”, presionándole para que vuelva a reanudar el proceso de paz (*).

Además, para martirio de Abbas, la revista estadounidense Vanity Fair ha destapado un asunto meticulosamente investigado que demuestra la coordinación de la AP con la administración Bush durante los meses anteriores al contragolpe que Hamas llevó a cabo en Gaza en junio de 2007. El amplio artículo asegura que Abbas y su ayudante, Muhammad Dahlan, conspiraron activamente con la administración Bush para provocar una guerra civil que derrocara el gobierno de Hamas.

Los párrafos siguientes son extractos del artículo:

“Dahlan trabajó estrechamente con el FBI y la CIA… Dahlan dice que advirtió a sus amigos en la administración Bush de que Fatah no estaba aún preparado para las elecciones de enero 2006… ‘Todo el mundo estaba en contra de las elecciones’, dice Dahlan. Todos excepto Bush… Las elecciones siguieron adelante según el calendario fijado. El 25 de enero, Hamas ganó el 56% de los escaños del Consejo Legislativo.

“Muy pocos en la administración Bush habían previsto el resultado, y no habían preparado ningún plan alternativo para enfrentar la situación. Washington reaccionó con consternación cuando Abbas empezó a mantener conversaciones con Hamas en la esperanza de establecer un ‘gobierno de unidad’. El 4 de octubre de 2006, Rice viajó a Ramala para encontrarse con Abbas. El nivel de penetración estadounidense en los asuntos palestinos era mucho más fuerte de lo había sido en tiempos de Arafat. Abbas nunca había contado con una base independiente y fuerte y necesitaba desesperadamente restaurar el flujo de ayuda exterior y, con él, su capacidad de patrocinio. También sabía que no podía hacer frente a Hamas sin la ayuda de Washington”.

“En la conferencia de prensa conjunta, Rice sonreía cuando expresaba la ‘gran admiración’ de su nación hacia el liderazgo de Abbas. Sin embargo, a puerta cerrada, el tono de Rice era mucho más mordaz, según comentan los funcionarios presentes en aquella reunión. Aislar a Hamas no había funcionado, le dijo al parecer a Abbas, y EEUU esperaba que disolviera el gobierno de Haniyeh cuanto antes y celebrara nuevas elecciones”.

“Las semanas pasaban sin que hubiera señales de que Abbas estuviera preparado para cumplir la oferta de EEUU. Al final, enviaron a otro funcionario a Ramala. Jake Walles, el cónsul general en Jerusalén... Su objetivo era entregar un ultimátum, apenas disimulado, al presidente palestino. Sabemos lo que Walles dijo porque quedó una copia olvidada, al parecer accidentalmente, del memorándum con los ‘puntos de conversación’ que el Departamento de Estado le había preparado.

“’Necesitamos entender tus planes sobre un nuevo gobierno de la Autoridad Palestina”, decía el guión de Walles. “Le dijiste a la Secretaria Rice que estarías preparado para seguir adelante en un plazo de entre dos a cuatro semanas después del encuentro que mantuviste con ella. Creemos que ya es hora de que te muevas con rapidez y decisión’.

“El memorándum no dejaba lugar a duda sobre qué clase de acción estaba buscando EEUU: ‘Hay que plantearle a Hamas una opción clara, con un plazo concreto: … O aceptan un nuevo gobierno que cumpla los principios del Cuarteto o, si lo rechazan o no cumplen el plazo, informarles abiertamente de las consecuencias de esa decisión: Declarar un estado de emergencia y formar un gobierno de emergencia explícitamente comprometido con ese programa’.

“‘Si actúas siguiendo estas directrices, te apoyaremos tanto material como políticamente’, decía el guión. Se animaba también a Abbas a ‘fortalecer su equipo’ incluyendo ‘personalidades con credibilidad, que tuvieran una fuerte presencia en la comunidad internacional’. Entre esas figuras que EEUU quería que se incorporaran, dice un funcionario conocedor de toda esa política, estaba Muhammad Dahlan.

“‘A David Welch Secretario Adjunto no le preocupaba mucho Fatah’, dice uno de sus colegas. “Se preocupaba por los resultados y apoyaba a cualquier hijo de puta que hubiera que apoyar. Dahlan era el hijo de puta que mejor conocíamos. Era una clase de persona que podía funcionar. Dahlan era nuestro hombre’.

“El Teniente General Keith Dayton, nombrado en noviembre de 2005 coordinador de seguridad de EEUU para los palestinos, no estaba en situación de cuestionar el juicio del presidente sobre Dahlan. En noviembre de 2006, Dayton se reunió con Dahlan en la primera de una larga serie de conversaciones celebradas en Jerusalén y Ramala.

“Los dos hombres acordaron que trabajarían en un nuevo plan de seguridad palestino. La idea era simplificar la confusa red de las fuerzas de seguridad palestinas y hacer que Dahlan asumiera la responsabilidad de todas ellas con un puesto recién creado de consejero para la seguridad nacional palestina. Los estadounidenses ayudarían con suministros de armas y entrenamiento.

“‘Queremos ayudarte’, dijo Dayton. ‘¿Qué necesitas?’.

“Un funcionario del Departamento de Estado añade: ‘Todos los que estaban encargados de poner en marcha esa política decían: Haz lo que sea necesario. Tenemos que conseguir que Fatah derrote militarmente a Hamas y sólo Muhammad Dahlan tiene la astucia y la fuerza para hacerlo. Las expectativas existentes se movían alrededor de si todo esto podría acabar en un enfrentamiento militar’. Había, dice este funcionario, dos ‘programas paralelos’, el manifiesto, que la administración llevó al Congreso, ‘y uno secreto no sólo para comprar armas, sino también para pagar los salarios del personal de seguridad’.

“Legal o no, los envíos de armas se iniciaron pronto. A finales de diciembre de 2006, cuatro camiones egipcios entraron en Gaza por un cruce controlado por Israel, donde su carga fue entregada a Fatah. Esa carga incluía 2.000 rifles automáticos fabricados en Egipto, 20.000 dispositivos para munición y dos millones de balas.

“El Departamento de Estado preparó rápidamente una alternativa al nuevo gobierno de unidad. Conocida como “Plan B”, su objetivo, según un memorándum del Departamento de Estado, que ha sido confirmado por un funcionario que supo de él en aquel momento, era ‘capacitar a Abbas y a sus partidarios para llegar a un final definido a finales de 2007. Ese final pondría democráticamente en escena un gobierno de la Autoridad Palestina que aceptara los principios del Cuarteto”.’

“Al igual que el ultimátum de Walles de finales de 2006, el Plan B pedía a Abbas que ‘deshiciera el gobierno’ si Hamas se negaba a cambiar su actitud hacia Israel. Los objetivos de la administración Bush para el Plan B se concretaron en un documento titulado ‘Plan de Acción para la Presidencia Palestina’. A este plan de acción se llegó después de varios borradores y fue desarrollado por EEUU, los palestinos y el gobierno jordano. Sin embargo, diversas fuentes están de acuerdo en que tuvo su origen en el Departamento de Estado.

“Los proyectos exigían incrementar el ‘nivel y capacidad’ de los 15.000 integrantes del personal de seguridad de Fatah, añadiendo 4.700 tropas en siete nuevos ‘batallones especializados en actuaciones de especial dureza’. El plan también prometía organizar ‘en el extranjero ese entrenamiento especializado’, en Jordania y Egipto, y se comprometía a ‘proporcionar el necesario equipamiento y las armas para que el personal de seguridad desarrollara sus misiones’.

“El proyecto final del Plan de Acción fue redactado en Ramala por funcionarios de la Autoridad Palestina. Esta versión era idéntica a los anteriores borradores en todos los aspectos significativos excepto en uno: presentaba el plan como si hubiera sido idea de los palestinos. También dijo que los objetivos de la seguridad habían sido ‘aprobados por el Presidente Mahmud Abbas después de haberlos discutido y acordado con el equipo del General Dayton’.

El 30 de abril de 2007, se filtró una parte de este primer borrador a un periódico jordano, Al-Majd (**). Desde la perspectiva de Hamas, el Plan de Acción equivalía a una sola cosa: “un anteproyecto de golpe de Fatah apoyado por Estados Unidos”.

El Weekly se puso en contacto con los funcionarios de la AP en Ramala buscando respuestas al artículo de Vanity Fair. Todos los funcionarios con los que se contactó se negaron a hacer ningún comentario.

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
N. de la T.:
(*) El presidente Abbas ha anunciado ya, tras reunirse con Rice el pasado martes, su intención de reanudar las suspendidas negociaciones.
(**) Enlace con el artículo que en su día elaboraron Mark Perry y Paul Woodward sobre la filtración, traducido al español y publicado en Rebelión:
Enlace con anterior artículo del Sr. Amayreh sobre la información aparecida en Vanity Fair: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=64200
Enlace con texto original en inglés:
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