webislam

Lunes 6 Abril 2020 | Al-Iznain 12 Shaban 1441
1995 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=8882

A propósito de los amedrentados

Razones que han movido a Bush, Olmert y Abbas a realizar la conferencia de Annapolis

03/12/2007 - Autor: Abel Samir
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Hace sólo unos días que tuve el gusto de leer un pequeño artículo muy bien escrito y con bastante humor satírico de un periodista de apellido Bassets en el periódico digital El País. El artículo, a pesar de ser un tanto escueto y de su apariencia más bien jocosa, plantea, sin embargo, una tesis seria y muy interesante: las razones que han movido a Bush, Olmert y Abbas a la participación en la conferencia de Annapolis. Bassets dice que lo que los movió a dar ese paso fue el miedo. Por supuesto, diferentes tipos de miedo. Bush, miedo al fracaso de su gestión -enorme gastos militares, guerra y desestabilización del Oriente Medio, caída del dólar, déficit fiscal y disminución de las ayudas sociales a necesitados y a las instituciones estatales de su país-.

Claro está, hay que entender que no se le podía pedir peras al olmo. De un individuo con las características de Bush no podía esperarse nada mejor. El Imperio Romano se vino abajo cuando emperadores de condiciones similares a las de Bush asumieron su dirección. Después se culpó a los bárbaros, pero esos pésimos dirigentes crearon las condiciones de su caída. Otro tanto sucederá con Bush. Pasará a la historia de su país como uno de los principales socavadores de la economía norteamericana y como uno de los mayores artífices del odio internacional contra Imperio Norteamericano. Aunque hay que ser justos y reconocer que muchas compañías norteamericanas -y entre ellos miembros de su gobierno (por ejemplo Cheney, el vicepresidente de USA) y amigos personales- se han enriquecido gracias a sus inversiones en el Irak azotado por la guerra que teóricamente terminó hace ya cuatro años.

Está, también, el miedo de Olmert. ¿Cuál es su miedo? El miedo mayor que plantea Bassets es que en el futuro, Israel, rodeado de un mundo musulmán adverso, se vea inundado por el gran crecimiento demográfico de los palestinos-israelíes que habitan dentro del territorio del estado de Israel y, además, que la lucha se intensifique a un nivel insoportable como le sucedió a los blancos sudafricanos durante el período del aparteid. Olmert en una entrevista al periódico judío Haaretz advirtió que si no se logra la solución de los dos estados (uno judío y uno palestino) puede llegar el día en que el estado israelita llegue el colapso, porque los electores de origen palestino serían mayoría y le ocurriría lo mismo que le pasó a Sudáfrica. Esa una de las razones por lo que ni Olmert ni ningún israelita, ni de izquierda ni de derecha, puede aceptar el regreso de los exiliados palestinos a sus lugares de origen, que en su mayoría son originarios del territorio de ese estado creado por los sionistas con la ayuda de Inglaterra, una cuestión muy espinuda y que cuenta por parte de Israel, en forma manifiesta con el apoyo de Bush.
 
Pero hay algo más que Bassets no ha considerado como asunto importante: el crecimiento de la influencia del islamismo militante y antijudío en todo el Oriente Medio. Un Oriente Medio que se encuentra en convulsión constante y en un cierto despertar contra las manifestaciones culturales amorales de occidente. Además, Olmert sufre del miedo a que los países árabes u otros países musulmanes como Irán, lleguen a poseer el arma atómica que ya posee Israel y que le da hoy una cierta tranquilidad para hacer y deshacer con el pueblo palestino sin temer una guerra desastrosa con sus vecinos. Y estos dos factores son imposibles de eliminar, ni siquiera por medio de la amenaza de guerra preventiva que ha lanzado el perspicaz de Bush. Éste no ve otras soluciones que el empleo de la violencia sin freno como medio de lograr sus fines políticos y de grandeza en esa zona del mundo.

Las guerras que empezó, no han terminado y lejos están de hacerlo. Ocurren a pesar de los deseos de Bush de verlas terminadas y favorables a USA y existe la amenaza de que se extiendan a otros países, lo cual es una pesadilla, no sólo para Bush, sino para todo el mundo occidental y para el sistema capitalista que sufriría de una inflación galopante que podría apoderarse de los países industrializados y en proceso de industrialización creando la inestabilidad, la cesantía y, por supuesto, el peligro del colapso de la economía mundial, basada, en gran parte, en un precio razonable del petróleo y de los energéticos. Ahora bien, no sólo es Olmert y Bush los que están amedrentados por el islamismo creciente, también muchos gobiernos árabes democráticos de palabra, pero en esencia antidemocráticos, que se sostienen en el poder gracias a sus fuerzas pretorianas, como Mubarak en Egipto, el gobierno de Marruecos, Argelia, Jordania, etc. Todos ellos desean que este problema se solucione luego para quitarles una bandera de lucha a los fundamentalistas. Además, para fortalecer los lazos económicos entre ellos y USA, y en menor medida con Israel. De hecho, Egipto es uno de los principales proveedores de petróleo de Israel. Y de ese petróleo se saca la bencina que mueven los aviones, helicópteros y tanques israelíes que atacan a diario a los palestinos y masacran a su pueblo. Después aparece Mubarak lamentándose como si no tuviese parte de la culpa. Esa es la hipocresía de muchos gobiernos y, entre ellos, especialmente el gobierno antidemocrático de Egipto.

Por otro lado Israel necesita de aliados en la región porque hoy se encuentra muy sólo. Mañana Mubarak desaparece y con él puede desaparecer la venta de petróleo. Un Israel aislado nunca podrá estar seguro de su existencia. Las armas que hoy en día posee, pueden ser superadas por sus posibles adversarios. Así ha ocurrido siempre en la historia de la humanidad. Esa es una de las razones de la preocupación de Olmert sobre el desarrollo atómico de Irán. Y no será el único. La fuente energética obtenida del petróleo tiene su existencia limitada, como la vida de todos nosotros. ¿Y que fuente puede reemplazarla en mejor forma y más económica que la energía nuclear? Y ningún país puede limitarse a las fuentes energéticas que convengan a Israel, a USA o a sus aliados de Europa. Cada uno tiene derecho a su soberanía y a determinar su propio destino.

Además, tarde o temprano ha de surgir un mercado común en el Oriente Medio y en el norte de África como el que dio origen a la EU y allí el único pez fuera del agua es Israel. Los otros peces nadan a su antojo y conviven en un medio que le es propio. Poseen una lengua, una raza y una religión común. La cultura de esos pueblos es muy similar. Israel, en cambio, a pesar de su desarrollo tecnológico y político, es un cuerpo extraño a ese medio. La mayoría de sus habitantes judíos son de origen europeo (y muchos son oportunistas en busca de un medio para vivir y no son judíos realmente), con una cultura muy distanciada de la de los otros pueblos de la zona. Y la religión juega un rol muy importante. El Talmud judío menosprecia a los otros pueblos y eso es inaceptable para los demás. Ese pensamiento ideológico del pueblo judío juega un rol importante en la militancia combatiente de los fundamentalistas, y por qué no decirlo: en todos los que lo saben y no comparten esa religión. Nos queda pronunciarnos sobre los miedos de Abbas. Para empezar diré que Abbas es un hombre débil políticamente hablando, y con un gobierno que no es reconocido por la mayoría de los habitantes de Palestina. La derrota que sufrió Al-Fatah en las urnas frente a Hamás fue algo inesperado. Aunque ya existía un proceso de degradación de lo que en una época fue una organización nacionalista y revolucionaria, no parecía que la derrota precipitaría a Al-Fatah tan luego por la pendiente.

En este proceso los mismos dirigentes tuvieron la mayor parte de la culpa. Se sentaron en los derechos de su pueblo y menospreciaron lo que tarde o temprano habría de acontecer: el surgimiento de un fuerte movimiento de revitalización de los derechos del pueblo palestino, con una moral más alta y como impulsor de sus luchas. Además, era hora de terminar con la corrupción de sus dirigentes y el abuso de poder ejercido por la llamada policía de la ANP. Y la situación interna de los territorios palestinos que estaban viviendo una suerte de anarquía, con el surgimiento de grupos criminales (ver fotogalería de Palestina en www.abelsamir.com) que se amparaban en la lucha contra Israel para cometer sus fechorías, pero que en realidad estaban más interesados en los negocios ilícitos que a la resistencia antiisraelí a los cuales la ANP no ponía ningún obstáculo produciéndose numerosos atracos y secuestros de personas extranjeras sólo con fines económicos encubiertos en actividades presuntamente revolucionarias.

A todo eso Hamás está poniendo freno dentro de Gaza. Nunca antes Gaza ha gozado de mayor tranquilidad como ahora con Hamás en el poder. También es importante la actitud poco democrática adoptada por las fuerzas bajo las órdenes de Abbas. Sobre eso nada dice Bush, porque Abbas, el moderado es el hombre que tiene que sacar las castañas del fuego. Por eso USA le está proporcionando instructores y medios económicos, al mismo tiempo que Israel le permite armarse lo suficiente para combatir al extremismo como llama Bush y Olmert a los militantes de Hamás.

Ya la ministro de relaciones exteriores de Israel, Tzipi Livni dijo que lo mínimo que tiene que cumplir Abbas para continuar el proceso de paz es desarmar a los terroristas, entre ellos, por supuesto a Hamás. En otro tiempo, cuando los miembros de Al-Fatah eran honorables, decían lo mismo de ellos. También eran extremistas y terroristas. ¿Y cuál es el miedo de Abbas? Sólo uno. Ser derrotado por Hamás y tener que responder algún día de sus actos ante el pueblo palestino, que hoy, en gran parte, considera a este dirigente como un traidor a su causa. No veo que logre llevar a los palestinos a una paz verdadera, a una paz justa, sin sacrificar lo que no es aceptable, a su pueblo que actualmente vive en un sexto o menos de lo que fue su territorio original y ni siquiera como los israelíes o los palestinos-israelíes, sino en condiciones atroces e infrahumanas.

La conferencia de Annapolis terminó como todas las conferencias anteriores. Se dijo miles de palabras muy bien estudiadas y pronunciadas en correcto inglés (y esta vez Bush no se equivocó de relacionar hombres con sus países). Hubo muchos banquetes y gobiernos democráticos acudieron Como en las series de televisión cómicas realizadas por los norteamericanos para realizar los aplausos y las vivas de fondo, aunque ninguno de ellos crea realmente que de allí ha de surgir algo que se parezca a un Estado Palestino.

Anuncios
Relacionados

¿Por qué Olmert viajó a Washington?

Artículos - 14/11/2006

El grupo de Baker frente al lobby sionista

Artículos - 08/12/2006

¿De qué lado estás, Mahmud Abbas?

Artículos - 09/03/2008



play
play
play
play
play
play
play
play

 

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/32637-a_proposito_de_los_amedrentados.html