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Las mujeres en el islam y en el cristianismo

20/11/2007 - Autor: Riffat Hassan - Fuente: Revista Concilium
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Riffat Hassan
Riffat Hassan

l. Presupuestos fundamentales y cuestiones teológicas

EI estudio de la situación de la mujer en una tradición religiosa, sea el islam, el cristianismo o cualquier otra, es un proyecto amplio y complejo. Comparar lo que significa la mujer en el contexto de las dos religiones universales más importantes, el islam y el cristianismo, parece imposible, dada la extensión asignada a este artículo. El hecho de que las denominaciones "islam" y "cristianismo" se refieran no sólo a unas tradiciones religiosas sino también a unas culturas multifacéticas (que designamos como "el mundo del islam" y "el mundo del cristianismo") hace que el tema adquiera una amplitud aún mayor y que resulte todavía más difícil de exponer en unas pocas páginas. Todo intento de dar una visión general o simplificada del modo en que "islam" y "cristianismo" (entendidos en sus aspectos ideal-teóricos e histórico-prácticos) han considerado a la mujer, corre el riesgo de incurrir en un reduccionismo excesivo y carente de significación. En consecuencia, he preferido abordar este tema polifacético y amplio desde la perspectiva de tres presupuestos fundamentales que han tenido profundas repercusiones sobre las ideas y actitudes con respecto a la mujer en las tradiciones islámica y cristiana.

Todas las religiones universales, incluidos el islam y el cristianismo, se caracterizan por la idea de que los varones son superiores a las mujeres. En el caso del cristianismo y del islam, esta idea hunde sus raíces en los tres presupuestos o mitos fundamentales antes mencionados, a saber: a) que Dios creó primero al varón, no a la mujer, puesto que se cree que la mujer fue hecha de una costilla del varón, por lo que es una criatura ontológicamente derivativa y secundaria; b) que la mujer, no el varón, fue agente primario de lo que se describe habitualmente como la "caída del hombre" o expulsión del jardín del Edén, de donde se sigue que "todas las hijas de Eva" son dignas de odio, sospecha y desprecio, y c) que la mujer fue creada no sólo a partir del varón, sino también para el varón, de donde se deduce que posee una existencia meramente instrumental, carente de importancia fundamental.

Hay tres cuestiones teológicas a las que cabe pensar que tratarían de dar respuesta los presupuestos anteriores. Son las siguientes: 1) ¿Cómo fue creada la mujer? 2) ¿Fue responsable la mujer de la "caída" del hombre? 3) ¿Por qué fue creada la mujer? Teóricamente, las tradiciones religiosas islámica y cristiana difieren significativamente en su manera de responder a estos interrogantes. Pero en la práctica, tanto los musulmanes como los cristianos han adoptado una mentalidad patriarcal y han creado unas sociedades en las que los varones representan el patrón normativo, mientras que las mujeres son consideradas desiguales e inferiores a los varones.

No es posible tratar exhaustivamente en el espacio de que disponemos ninguna de las cuestiones arriba formuladas en el contexto del islam o del cristianismo. Sin embargo, trataremos de discutir brevemente cada una de las cuestiones que siguen para señalar ciertas semejanzas y diferencias significativas en la manera en que las tradiciones islámica y cristiana han respondido a los tres presupuestos, mitos o cuestiones.

II. ¿Cómo fue creada la mujer?


El relato bíblico de la creación de la primera pareja humana se basa en dos fuentes distintas, la sacerdotal (fechada en el siglo V a.C.) y la yahvista (del siglo X a.C.), que dan origen a dos tradiciones distintas, objeto de una controversia inacabable entre los investigadores cristianos. La creencia de que la mujer fue creada de una costilla de Adán procede del relato del autor yahvista, recogido en Gn 2,18-24. Jesús adoptó una actitud positiva con respecto a la mujer, y en Mc 10,6 formula una afirmación de la igualdad entre varón y mujer en la creación, pero los responsables de formular la tradición cristiana han entendido generalmente que el relato yahvista de la creación afirma la inferioridad intrínseca de la mujer con respecto al varón. San Pablo se cuenta sin duda alguna entre los máximos responsables de haber formulado esa tradición cristiana. Su actitud con respecto a la mujer se ha convertido en tema de un acalorado debate en la época moderna. Sus afirmaciones acerca de las relaciones entre el varón y la mujer están marcadas por una cierta ambivalencia y puede que también inconsecuencia. Por ejemplo, utiliza el relato yahvista de la creación para defender la subordinación de la mujer al varón en 1 Cor 11,3-9, lo que está en desacuerdo con el mensaje, recogido en Gál 3,27-28, de que todos los creyentes son iguales.

En la Patrística cristiana y en los siete primeros concilios ecuménicos se insiste machaconamente en la idea de que la creación secundaria de la mujer hace de ella un ser ontológicamente inferior y subordinado al varón, de acuerdo con la tradición pseudopaulina. De especial importancia ha sido el impacto negativo de los escritos de Agustín y Tomás de Aquino, influidos por Pablo y a la vez por las ideas dualistas y androcéntricas derivadas de las fuentes greco-helenísticas. La idea de que la mujer fue hecha de una "costilla curva" con "muchas abominaciones carnales" fue manejada por los inquisidores misóginos para condenar como brujas a 50.000 mujeres y sentenciarlas a muerte en el periodo que va del siglo XV al XIX.

Por todos los escritos de los grandes autores que formularon la tradición cristiana, incluidos los reformadores protestantes como Martín Lutero, Juan Calvino y Juan Knox, discurre a modo de hilo conductor la idea de que la mujer es inferior al varón a causa de haber sido creada de una costilla de éste o por su papel en la "caída" o por estar destinada a ser una "ayuda" del varón. Estas ideas patriarcales se han mantenido hasta entrado el siglo XX y afloran, por ejemplo, en los escritos del influyente pensador protestante Karl Barth. Hasta la aparición de la "teología feminista" en época reciente no se ha lanzado un claro desafío a las interpretaciones negativas de los textos del Génesis referentes a la mujer que han dominado la tradición cristiana durante casi dos mil años.

El musulmán ordinario cree tan firmemente como el cristiano ordinario que Adán fue la creación primordial de Dios y que Eva fue formada de una costilla de Adán, aunque este mito carece de base en el Corán, que en el contexto de la creación del hombre habla siempre en términos absolutamente igualitarios. En ninguno de los aproximadamente treinta pasajes en que se describe la creación de la humanidad (designada mediante términos genéricos como an-nas, al-insan o bashar) por Dios de modos variados hay una sola afirmación o sugerencia de que el varón fuera creado antes que la mujer o de que ésta fuera hecha a partir del varón. A pesar del Corán, sin embargo, los musulmanes creen que Hawwa’ (el equivalente hebreo y árabe de Eva), que, dicho sea de paso, nunca es mencionada en el Corán, fue creada a partir de la costilla "torcida" de Adán, que se supone haber sido el primer ser humano creado por Dios. En este punto hemos de decir que "Adán" no es término árabe, sino hebreo, y que es un nombre colectivo referente a la especie humana más que al ser humano masculino. De los veinticinco casos en que el término "Adán" aparece en el Corán, veintiuno se refieren a la "humanidad".

Si, como está claro, el Corán no establece diferencia alguna entre la creación del varón y la de la mujer, ¿por qué creen los musulmanes que Hawwa’ fue creada de la costilla de Adán? Se diría que, de un modo que está por investigar, el relato yahvista de la creación de la mujer terminó por incorporarse a los textos de la Tradición (Hadiz), la segunda fuente de la revelación islámica (la primera es el Corán, que los musulmanes tienen por Palabra de Dios). Hay seis ahadiz (tradiciones atribuidas al Profeta Mahoma) en las dos colecciones más autoritativas, las de los imanes Bukhari y Muslim, que afirman que la mujer fue creada de una costilla o que es semejante a una costilla, que está torcida y jamás puede ser enderezada. Aunque en teoría nunca puede prevalecer la Tradición (Hadiz), se diría que eso precisamente es lo que ha ocurrido en el contexto de la creación de la mujer.

III. ¿Fue responsable la mujer de la "caída" del hombre?


Los musulmanes, al igual que los cristianos, responderán generalmente en sentido afirmativo a esta pregunta, a pesar de que en el texto coránico nada hay que respalde tal respuesta. Nótese que en Gn 3,6 el diálogo que precede al momento en que Eva come del fruto prohibido se desarrolla entre ésta y la serpiente, aunque se insinúa también la presencia de Adán, como subrayan las teólogas feministas. De todos modos, este pormenor ha sido esgrimido por los responsables de formular la tradicional postura cristiana para conferir a Eva los rasgos de la tentadora, engañadora y seductora de Adán. En el Corán, el Shaitan (Satán) no mantiene ningún diálogo exclusivo con la compañera (zauj) de Adán ni se sugiere que Hawwa’, tentada y engañada por el Shaitan, tentara y engañara a su vez a Adán, conduciéndolo a su "caída".

Nunca insistiremos bastante en el impacto negativo que ha tenido para las mujeres cristianas la interpretación tradicional del relato de la "caída", que ha sido utilizado para perpetuar el mito de la malicia femenina. A lo largo de los siglos han sufrido las mujeres cristianas en mayor grado la carga de la "condición caída" que desde Agustín se ha asociado a la sexualidad y a la idea del pecado original. En el marco de la teología coránica, puesto que el destino de Adán consistió siempre en ser regente de Dios sobre la tierra, como se afirma claramente en la sura 2: AI-Baqarah, 30, no hay nada parecido a una caída del cielo a la tierra ni se menciona el pecado original. A pesar de ello, los musulmanes, al igual que los cristianos, han considerado muchas veces a las mujeres como "puerta del diablo" y han encontrado apoyo para sus ideas misóginas en la ahadiz, que, pese a carecer de autenticidad, mantiene su popularidad.

IV. ¿Por qué fue creada la mujer?

El cristianismo tradicional ha insistido siempre en la idea de que la mujer fue creada no sólo del varón sino también para el varón. Por otra parte, el Corán subraya que la creación en conjunto es "para fines justos". La humanidad, fundida "en el mejor de los moldes", comprende tanto a varones como a mujeres. Unos y otras están llamados en la misma medida por Dios a ser justos y se les asegura que serán premiados por igual conforme a su rectitud.

A pesar de la afirmación coránica de la igualdad entre varón y mujer, las sociedades musulmanas en general nunca han considerado iguales a los varones y las mujeres, especialmente en el contexto del matrimonio. La supuesta superioridad de los varones con respecto a las mujeres que impregna la tradición musulmana (igual que la cristiana) se funda no sólo en los textos de la Tradición (Hadiz), sino también en las interpretaciones populares de algunos pasajes coránicos, como la sura 4: An-Nisa, 34.

V. Conclusión


No cabe duda de que tanto el cristianismo como el islam patriarcales han discriminado a las mujeres. Sin embargo, la revisión y la reinterpretación de los textos bíblicos y coránicos más significativos en relación con la mujer por obra de las teólogas feministas han demostrado que es posible interpretar esos textos de varias maneras y que, de hecho, entenderlos en sentido igualitario en vez de jerárquico resulta más consonante con la creencia, fundamental en las dos tradiciones religiosas, de que Dios, creador y sustentador universal, es justo con toda su creación.

Riffat Hassan: es musulmana. Estudió en una escuela misionera anglicana de Lahore. Se licenció en inglés y filosofía por la Universidad de Durham, Inglaterra, en la que también se doctoró con una tesis sobre las ideas filosóficas en los escritos del poeta y filósofo Muhammad Iqbal. Entre 1969 y 1972 trabajó como directora de la Oficina de Investigación y Consulta del Gobierno Federal de Paquistán. Desde 1972 vive en Estados Unidos y ejerce la docencia en las siguientes universidades: Villanova, Universidad de Pennsylvania, Universidad Estatal de Oklahoma, Divinity School de Harvard y en la Iliff School de Teología. Ha sido profesora y directora del Programa de Estudios Religiosos de la Universidad de Louisville, donde se ha dedicado a la enseñanza desde 1976. Está muy comprometida en el desarrollo de una teología feminista dentro del islam y ha participado en el diálogo interreligioso entre judíos, cristianos y musulmanes desde los años setenta. Entre los libros que ha publicado se incluyen: The Sword and the Sceptre (Iqbal Academy Pakistan, Lahore 1977); An lqbal Primer (Aziz Publishers, Lahore 1979); The Bitter Harvest (Aziz Publishers, Lahore 1977), y es coeditora de Womens and Mens Liberation, Testimonies of the Spirit (Greenwood Press 1991). Es autora de numerosos artículos.

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