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El diálogo bioetico desde la dimensión interreligiosa

Reflexiones sobre el diálogo entre civilizaciones

05/09/2007 - Autor: Julián Zapata F. - Fuente: Webislam
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Imam Julián Zapata del Centro Cultural Islámico de Colombia
Imam Julián Zapata del Centro Cultural Islámico de Colombia
“¡Que surja entre vosotros una comunidad que preconice el bien, ordene la justicia y vede el mal! Ellos serán los que prosperen.”(3:104)

“Sois la mejor comunidad humana que ha surgido entre la gente: ordenáis el bien, vedáis el mal y creéis en Dios...” (3:10)

“Los creyentes y las creyentes son amigos unos de otros. Ordenan el bien vedan el mal. Ellos son quienes prosperan.”(9:71)

Tradicionalmente la civilización islámica ha distinguido dos formas de sabiduría, la filosofía que se refiere a la sabiduría especulativa (al-hikmat an-nadariiah) y la ética que designa a la sabiduría práctica o en acción (al-hikmat al-‘amaliiah). Un hombre que ha adquirido maestría en ambas, la sabiduría práctica y especulativa, es un espejo microcósmico del universo mayor: el macrocosmos.

La perfección humana tiene muchos niveles. A mayor cantidad de autodisciplina y esfuerzo por parte del individuo, mayor es el nivel de perfección al que puede eventualmente acceder. En otras palabras, él se encuentra entre dos puntos extremos, el más bajo de los cuales está por debajo del nivel de las bestias, y el más elevado sobrepasa incluso la excelsa categoría de los ángeles. El movimiento del hombre a través de esos dos extremos es el tema de discusión de ‘ilm al-ajlaq o ciencia de la ética. Su objetivo es elevar y guiar al hombre desde el más bajo estadio animal, hasta esa excelsa categoría superior de los ángeles. La palabra ajlaq  es el plural de julq que significa disposición (carácter, modo de ser, inclinación). ‘Disposición’ es aquella facultad (malakah) del alma que obra como fuente de todas aquellas actividades que el hombre realiza espontáneamente, sin pensar en ella. Una malakah es una propiedad del alma que se genera a partir de la ejercitación y la práctica repetida, y que no es destruida fácilmente.

Se revela con esto la importancia de la ética. Es por estas razones antes mencionadas que la ética es considerada la más elevada y valiosa de las disciplinas. En efecto, el valor de una ciencia esta directamente relacionado con la importancia del tema que le concierne, y el tema de la ética es el hombre y los medios por los cuales obtiene la perfección. Más aun, sabemos que el hombre es la más noble de las criaturas, el fin último de cuya existencia es obtener la perfección; se sigue entonces que la ética es la más noble de las ciencias.

De hecho, en el pasado, los sabios no consideraban a ninguno de los otros campos del conocimiento como siendo verdaderamente ciencias independientes. Creían que sin la ciencia de la ética y la purificación espiritual, la maestría de cualquier otro conocimiento no solo carecería de valor, sino que conduciría de hecho a la obstrucción del discernimiento y a la destrucción final de aquello que persigue.

Hay en el Islam unos modelos para las virtudes éticas, y es el que da el Sagrado Corán, los profetas y, sobre todo, el carácter y conducta del profeta Mohammad de quien dice el libro: “Eres Mohammad ciertamente de un carácter nobilísimo” (68:4) y también: “Tenéis en el Mensajero de Allah un ejemplo perfecto y bello” (33:21). Asimismo, también son modelos del hombre perfecto los Santos Imames de la descendencia profética. De estos valores se nutre la ética islámica.

Decía el Profeta Mohammad: “Solamente fui enviado a completar las virtudes éticas el carácter humano”.

Con esta máxima del Sagrado Corán, el Islam demostró y ha demostrado a través de la historia que uno de los pilares fundamentales de la paz es el respecto a la religión y a la ideología del otro. El más claro ejemplo que todavía maravilla al hombre occidental es la España Islámica - Al Andalus - donde bajo la férula del Islam tres civilizaciones convivieron pacífica y fraternalmente por ocho siglos: judíos, cristianos y musulmanes. ¡El mundo jamás ha visto mayor ejemplo de tolerancia, de respeto y fraternidad, nunca como en esas épocas reinaron los libros (Torá, Evangelio, Corán) de Dios.

En la España triconfesional el monoteísmo fue la regla espiritual y social; la ley divina prevaleció sobre la ley de hombre. En nuestra enferma y raquítica sociedad no reina el monoteísmo absoluto sino el monoteísmo de mercado.

Decía el Imam Ali (P): Nadie permanece hambriento, excepto por la razón de que algún rico se ha servido a si mismo demasiado.

También dijo: Nunca he visto a ningún acaparador de dinero, que a la vez no esté desdeñando derechos de otros.

Islam significa paz; paz entre Dios y los hombres.

Dice el Corán: ¡Creyentes, ingresad todos en la paz y no sigáis los pasos del demonio! Sin duda que es para vosotros un enemigo declarado. 2:208

El Islam no solamente quiere que la relación interna entre musulmanes sea pacífica sino que da similares órdenes respecto a su relación con los no-musulmánes.

Si al contrario, tienden a la paz, tiende tú también a ella y confía en Dios, él es quien todo lo oye, quien todo lo sabe. Corán 8:61

 

Si quieren engañarte, debe Dios bastarte. Él es quien te ha fortalecido con su auxilio y con los creyentes. Corán 8:62

La paz es mejor, pero los hombre son propensos a la codicia. Corán 4:128

Por supuesto la paz en la concepción islámica tiene como marco la justicia social que emana de la justicia divina:

¿Por qué no queréis combatir por Dios y los oprimidos - hombres, mujeres y niños -, que dicen ¡Señor!, libéranos de esta nación de impíos habitantes. ¡Danos un libertador designado por ti. Corán 4:75

Una sociedad que quiera alcanzar la paz y la justicia debe empezar por transformarse espiritual y moralmente. Dice El Corán: ¡Dios no cambia la condición de un pueblo y una sociedad, hasta que este pueblo y esta sociedad no se cambie primero a sí misma!.

Sin esfuerzo personal o social no puede haber milagros. El milagrerismo de esta sociedad que todo lo espera de regalo está contra la tradición de todos los profetas. Ellos no transitaron por jardines de rosas. Sus misiones estuvieron signadas por las dificultades; ¡Que profeta no luchó contra algún tipo de opresión, ya fuesen tiranos -ídolos- vicios o tergiversadores de la ley divina!

El Islam dio una legislación sobre la paz y la guerra que hoy por hoy no ha sido igualada y mucho menos puesta en práctica. El Islam limitó la guerra dentro del campo de batalla únicamente a los que combaten y a los que, fuera de él organizan el combate. El motivo de la guerra ha de ser el rechazar la agresión, rompiendo el orgullo de los enemigos, y no ha de tener lugar sino cuando sea necesario repeler la injusticia; jamás por motivo de venganza. De todo lo cual se desprende que no existe un derecho que autorice a demoler, ni a dañar, ni a destruir, ni a mutilar los muertos. El profeta del Islam, Mahoma (PBD), prohibió:

1.    Matar a los religiosos y atacar o destruir los templos porque el Islam no ataca la religión sino las injusticias.

2.    Prohibió matar a los niños, ancianos y mujeres porque son débiles. Esta prohibición emana del concepto mismo de la guerra islámica, considerada únicamente como acción para rechazar la agresión e impedir el mal.

3.    Prohibió matar a los trabajadores; porque la guerra islámica no tiene por fin destruir la civilización, sino barrer la corrupción sobre la tierra y porque los obreros estaban oprimidos bajo el despotismo de reyes tiránicos, por tanto, víctimas de la injusticia. No era ni, es lógico, transformarles en combustible y quemarles en el fuego de un conflicto del cual no son responsables.

4.    Prohibió destruir, arrancar árboles, desarraigar palmeras y quemarlas.

5.    Prohibió tajantemente envenenar las aguas del enemigo porque toda la tierra es de Dios.

6.    No se puede destruir los bienes del enemigo.

 

Todos estos principios tienen como fin impedir el derramamiento de sangre inocente, la carnicería humana, frenar las fuerzas del mal y de la corrupción. Dice Dios en el Corán ¡Que el odio hacia un pueblo (impío), no os lleve a no ser justos! ¡Sed justos, es lo más próximo a la verdad.  

 

NUESTRA PROPUESTA BIOETICA PARA FORTALECER EL DIALOGO INTERELIGIOSO

1. Diálogo dialogo y cooperación positiva entre nosotros los hijos de Abraham: judíos-cristianos-musulmanes para la implementación del monoteísmo absoluto contra la moral del relativismo absoluto.

2. Reformas académicas que permitan el conocimiento mutuo de las tres civilizaciones monoteístas y de otras tradiciones universales.

3. Un compromiso total para salvar al planeta tierra de una catástrofe ecológica y comprometernos en devolverle entre todos el carácter sagrado a la naturaleza como el templo por esencia para adorar a creador.

4. Reconocer que la mujer esta oprimida en todo el mundo, y que esta opresión no es responsabilidad de los libros sagrados: el Corán, el evangelio y la Tora sino de las instituciones que a nombre de la religión han sido fundadas por el hombre.

5. El diálogo bioético desde la dimensión interreligiosa debe darse esencialmente desde los mensajes eternos o libros sagrados. Porque los libros sagrados nunca perderán actualidad. En cambio las instituciones religiosas que son permanentemente cuestionadas por ser una obra del ser humano tiende a petrificarse, a anquilosarse. Normalmente a las instituciones las caracteriza la inercia. Les cuentas inmenso trabajo actualizarse y renovarse.

6. Trabajar incansablemente para rechazar y prevenir todo tipo de guerras que violen las leyes divinas y el derecho internacional. Para poner un ejemplo el conflicto árabe Israelí y la restauración de la dignidad del pueblo palestino debe ser resuelto con propuestas como la siguiente: La creación de un estado Federal Abrahamico., donde se conjuguen los aportes de la civilización occidental a la ciencia y los principios eternos del monoteísmo Abrahamico.

APORTES DEL ISLAM A LA HUMANIDAD

·      Nuestra civilización salvó a la familia.

·      La sociedad islámica creó un tipo de hombre sobrio que superó al alcohol, la drogadicción y los juegos de azar.

·      Desterró por siempre la usura que está prohibida en la Torá, el Evangelio, y en el Corán.

·      El pobre tiene un estatuto. Especialmente los huérfanos y viudas.

·      Superó los racismos, clasismos y nacionalismos.

REFLEXIONES SOBRE EL DIÁLOGO ENTRE CIVILIZACIONES

Consideramos la civilización como el producto de las respuestas del hombre a las preguntas acerca de la existencia, el mundo, en sí mismo y también como representación de la suma de sus esfuerzos para satisfacer sus necesidades, luego lo constante en el hombre es su demanda por conocer sus necesidades y anhelos. Sin embargo, la forma y satisfacción de las demandas cambian según la época y el lugar. Las civilizaciones perviven en la medida en que poseen la capacidad de responder a las siempre renovadas cuestiones y a las siempre cambiantes necesidades del hombre, de otro modo están condenadas a fenecer. La civilización, por ser un asunto humano, está sujeta al nacimiento, desarrollo y fenecimiento como lo explicó muy bien el historiador musulmán tunecino Ibn Jaldún (1332-1406) en su famosa Introducción a la Historia Universal, Al-Muqaddimah.

Lo que impide que una civilización colapse es:

1. Un retorno reflexivo hacia su ser histórico, el cual por un lado, está enraizado en la eterna inspiración divina, y por otro lado, disponer de una singular potencialidad histórica y cultural nutrida en el pasado.

2. Una apropiada y profunda comprensión del tiempo actual.

El diálogo no es una simple elección sino una necesidad para nuestras culturas. Un dialogo profundo, reflexivo y preciso entre oriente y occidente para encontrar las soluciones justas y practicas a algunos de los graves problemas que asedian al mundo de hoy. La crisis de la familia, la crisis en la relación del hombre con la naturaleza, la crisis ética que se ha desarrollado en la investigación científica, y muchos otros problemas de esta naturaleza deben estar entre los temas de la agenda de un dialogo entre Civilizaciones y Culturas.

El diálogo es tan deseable porque está basado en la libertad y en el libre albedrío. En un diálogo ninguna idea puede ser impuesta a la otra parte. En un diálogo, uno debe respetar la identidad independiente de la otra parte y su independencia e integridad ideológica y cultural. Sólo de esa manera, el diálogo puede ser un paso preliminar que conduzca a la paz, seguridad y justicia. Todos en el mismo plano sin diferencias ni desigualdades!

Para que el diálogo sea aceptado universalmente como un nuevo paradigma debe poder elevar su nivel de la tolerancia negativa a la masiva cooperación positiva. Cualquier musulmán que esté familiarizado con el Sagrado Corán recordará el llamado divino a la participación masiva en las actividades humanitarias. Tan pronto escuche la palabra ‘cooperación’ en el versículo “...Y cooperarás en la bondad y en la piedad”. No es suficiente tolerar a otros, sino que se debe trabajar con los otros. El mundo humano debe formarse con la cooperación masiva de los seres humanos. En esta senda, el Centro Cultural Islámico en Colombia tiene como misión histórica el contribuir ha acercar la academia del mundo islámico a la nuestra. ¡Sea que lo entendamos o no estamos transitando por el camino de los Profetas.¡ ¡por el camino de las dificultades¡

Para finalizar, me llama poderosamente la atención que este año que estamos celebrando los 400 años de la obra cumbre de la literatura española el Quijote de la Mancha, un presidente español como Rodríguez Zapatero está defendiendo e impulsando la tesis de una alianza entre civilizaciones, que ha recibido el apoyo de la Liga Árabe, los países musulmanes, Mongolia, Brasil, Argentina, Cuba, Venezuela y del propio secretario General de las Naciones Unidas Kofy Adnan, quien propuso la conformación de un consejo de sabios para implantar esta sabia propuesta. Sobra decir que los molinos de viento a los que nos enfrentamos hoy los hijos de Abraham son la ignorancia, los prejuicios, la xenofobia, el uní lateralismo, las guerras preventivas. No es extraña esta propuesta, nacida en nuestra madre patria, que vivió la era de mayor convivencia fraterna y pacifica de las tres religiones monoteístas y de toda la historia de Occidente.

El sagrado Corán es un gran defensor de la diversidad cultural y del diálogo entre civilizaciones: “ Hombres ¡os hemos creado de un barón y una hembra, y hemos hecho de vosotros pueblos, culturas y civilizaciones para que os conozcáis unos a otros!”.

Cada comunidad tiene un enviado”. Corán 10:47.

La humanidad no constituía sino una sola comunidad”. Corán 10:19.

“Antes de ti, mandamos a otros enviados a los pueblos antiguos” Corán, 15:10.

Llama al camino de tu señor con sabiduría y buena exhortación. Discute con ellos de la manera más conveniente. Tu señor conoce mejor que nadie a quien se extravía de su camino y conoce mejor que nadie a quien está bien dirigido”. Corán, 16:125.

Decid: “Creemos en Dios y en lo que se nos ha revelado, fe en lo que se reveló a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus, en lo que Moisés, Jesús y los profetas recibieron de su Señor. No hacemos distinción entre ninguno de ellos y nos sometemos a Él”.

Ibn ´Arabi un gran místico español musulmán del siglo XIII, alabado habitualmente como abogado de la tolerancia religiosa, y quien quiere subrayar “el ideal místico de la tolerancia” y la indiferencia por las formas exteriores y los ritos dice:

Mi corazón es capaz de todas las formas,
Es claustro para el monje, Templo de los ídolos
Y pasto de las gacelas; es la kaaba del devoto,
Las tablas de la Torá, y el Corán
El amor es mi creencia:
Sea cual sea la dirección que tomen sus camellos,
El amor es siempre mi creencia y mi fe.

Éxitos en esta vida y en la otra.

Imam Julián Zapata F. (Ali Reza Colombia) es Fundador-Director del Centro Cultural Islámico de Colombia y Consultor de Webislam

e-mail: centroculturalislamicocolombia@yahoo.com
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