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Breve análisis histórico del sufismo en Bosnia y Hercegovina

31/07/2007 - Autor: Juan Carlos Antunez - Fuente: Webislam
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El sufismo contribuyó en gran medida a lograr en Bosnia un gran tapete multireligioso y multicultural
El sufismo contribuyó en gran medida a lograr en Bosnia un gran tapete multireligioso y multicultural
1. Introducción
Históricamente las órdenes sufíes han jugado un importante papel en la islamización de Bosnia y sus seguidores fueron también líderes de movimientos de reforma y de protesta. Al igual que en otras áreas contribuyeron en gran medida a la expansión el Islam, sobre todo por su gran capacidad a la hora de adaptarse a los usos y costumbres locales1. El sufismo contribuyó en gran medida a lograr en Bosnia “un gran tapete multireligioso y multicultural”, “una filigrana”, “un mosaico compuesto de cuatro comunidades”, “una sociedad de Abraham”, “el único país de Europa que surgió de las páginas de la Biblia y del Corán”2. Un ejemplo que egoístas movimientos nacionalistas, intereses internacionales  y guerras fratricidas se han empeñado en destruir.
Como se ha señalado anteriormente, las hermandades sufies o tariqats han jugado en Bosnia, al igual que en el resto de los Balcanes, un papel decisivo en la preservación y la propagación del Islam, que seguramente no se habría implantado en esas tierras sin su intervención y cuyo impacto se puede ver por el numero de Tariqats que han funcionado en la región a lo largo de los siglos. Esta labor crucial del sufismo, que se desarrolló en dos planos diferentes, el académico o intelectual y el popular, aún se puede sentir en la actualidad3.
Las mayores y más extendida Tariqats en los Balcanes fueron la Halveti (Khalwatiyyah) y la Bektashi. Aunque con una presencia mínima en la actualidad, estas dos órdenes dominaron a todas las demás durante la época otomana. Fueron seguidas en importancia por la NaqshibandI, Qadiri y Rifa’i. Todas estas órdenes han conseguido sobrevivir hasta la actualidad. Por el contrario, otras Tariqats como la Mevlevi, Bayrami, Melami, Sa’di, Jelveti y Bedevi, aunque aparecieron en algún momento del periodo otomano, dejaron de tener presencia en los Balcanes4.
2. El Imperio Otomano
Aunque la mayoría de los Sufíes llegaron a los Balcanes junto con el Imperio otomano, el Jeque Bektashi Sari Saltik, cuya vida se difumina muchas veces en la leyenda, lo hizo varias décadas antes, fundando maqams o santuarios que aún pueden encontrarse en Baglaj (Bosnia), Babadag (Rumanía), cerca de Ohrid (Macedonia) y el más famoso de todos en Kruja (Albania)5. La bektashiyya fue por tanto la primera tariqa en la que se integraron algunos musulmanes Bosnios que recientemente se habían convertido al Islam. Los seguidores de este jeque chiíta, cuyas enseñanzas se asemejaban en gran medida a las de los “duodecimanos”, se refugiaron en las zonas montañosas de Bosnia y otras zonas de los Balcanes. Con la llegada a la zona de las órdenes Naqshbandiyya y Qadiriyya, una gran parte de los no muy numerosos Bektashíes de Bosnia abandonaron las enseñanzas de su orden y se incorporaron a las recién llegadas.
Cuando el Imperio Otomano extendió su dominio por el Sureste de Europa durante los siglos XV y XVI, los dervishes de varias órdenes llegaron junto con las tropas. Estos primeros sufíes fundaron zawiyas o monasterios, que sirvieron como bases para la difusión del Islam entre la población local. Dos de estos primeros monasterios fueron establecidos en la ciudad de Sarajevo tras su conquista en 1463. Su construcción se llevó a cabo gracias a las aportaciones de notables otomanos y fueron administrados por miembros de la orden Naqshibandi. Más adelante, a la vez que la administración imperial se asentaba cada vez más, se construyeron numerosas tekkias, o casas de meditación, para satisfacer las necesidades espirituales tanto de los dervishes como de la población local6.
La mayor parte de los Sufíes que llegaron a los Balcanes pertenecía a la orden Naqshibandi, que establecieron centros tanto en Bosnia como en Macedonia. Dicha orden estaba muy ligada a los Ulemas Sunníes y fueron la punta de lanza a la hora de asegurar la “ortodoxia” del Islam en Bosnia y Herzegovina y en todos los centros urbanos de los Balcanes. Hubo en realidad tres diferentes fases en la implantación de la orden Naqshibandi en los Balcanes durante el Imperio Otomano. La primera fase fue llevada a cabo por jeques que eran representantes directos o jalifas de Khwajah Ubadydullah Ahrar. Entre estos jeques cabría destacar a Mulla Abdullah Ilahi (muerto en 1491), que se estableció en Serres en la actual Grecia, y al jeque Lutfullah, que fundó la primera tekkia en la ciudad macedonia de Skopije. Es probable que Uyran Dede y Temsi Dede, considerados como los dos primeros impulsores de la orden Naqshibandi en Bosnia, estuvieran también relacionados con los dos jeques mencionados anteriormente7.
A finales del siglo XVIII, la orden Naqhsibandi experimentó un renacimiento, tras haber sido eclipsada cerca de un siglo por la Halveti, gracias a la labor de Abdurrahman Sirri Dede (m.1847), que fue seguidor de la rama Mujaddidi de la orden, fundad por Ahmad Sirhindi. Sirri Dede y sus discípulos, convirtieron Bosnia Central en un santuario Naqshibandi, fundando tekkias que continúan funcionando en la actualidad. La tercera fase de la penetración Naqshibandi en los Balcanes llegó muy poco después de la segunda. A finales del siglo XIX la rama Khalidi, creada por Khalid Al Baghdadi, inició su implantación en Bosnia, así como en Kosovo y Macedonia. Esta rama de la orden Naqshibandi solamente continúa funcionando en escasas zonas de Kosovo y Macedonia8.
Durante las primeras décadas del siglo XVI, habiéndose implantado fuertemente en Estambul y entre las clases otomanas dominantes, los jeques de varias ramas Halvetis enviaron a algunos de sus seguidores a diferentes puntos de los Balcanes. Esta orden se convirtió en muy popular y se construyeron cientos de tekkias prácticamente por todos los rincones de la península. Los Gultenis contaron con una presencia muy temprana en Albania y Epiro y los Jemalis establecieron importantes centros en Sofía (Bulgaria) y Uzica (Serbia), desde donde la orden se expandiría posteriormente a Bosnia y a la Hungría Otomana. También hubo presencia de las ramas Sinanis y Sunbulis, que fundaron Tekkias en varias ciudades desde Sarajevo hasta Nis y desde Skpopije hasta Atenas. Posteriormente, en el siglo XVII, una nueva fase de implantación Halveti fue llevada a cabo por las nuevas ramas Jerrahis, Karabatis y Hayatis. Estas nuevas ramas prácticamente se impusieron a las anteriores de la orden y dominaron la presencia Halveti en Albania, Kosovo y Macedonia, donde dos de ellas, la Hayati y la Karabati continúan contando en la actualidad con una reducida presencia. La rama Jerrahi, por su parte, jugo un papel importante en el restablecimiento del Islam en Morea y posteriormente en Bulgaria. Otra rama Halveti, la Tabeni, de carácter reformista, se difundió en Bosnia y Bulgaria a mediados del siglo XiX, contando con un fulgurante pero efímero éxito9.
Al igual que la Naqshibandi, la orden Halveti fue impulsora y defensora del Islam Sunni. Muchos de los más importantes Ulemas de los Balcanes durante este periodo fueron jeques de esta orden. El eminente teólogo musulmán, nacido en Sofía (Bulgaria), Sofyali Bali Efendi (m. 1553), junto con otros jeques Halveti tuvieron un activo papel en la lucha contra la expansión de ideas y grupos no ortodoxos, como el movimiento Hamzevi en Bosnia, el Bedreddinist y Kizilbat en Bulgaria y, de alguna forma, también a la orden Bektashi, que habían calado entre ciertos elementos de la población musulmana, incluyendo a los nuevos conversos10.
La orden Bektashi, que había estado durante mucho tiempo asociada con la cúpula militar otomana, tuvo durante los siglos XV y XVI escaso calado entre la población de la región. El principal centro de actividad Bektashi en los Balcanes fue la tekkia de Kizil Deli en Tracia. Fue aquí donde el refundador de la orden, Balim Sultan (m. 1516) envió a un número elevado de sus seguidores a difundir sus ideas por todos los Balcanes. Aunque ha sido difícil para los estudiosos de la materia el conocer las actividades de estos primeros misioneros Bektashi, las tumbas de varios jeques de la orden se conservan en Macedonia (Sersen Ali Baba en Tetova), Bulgaria (Demir Baba cerca de Razgrad) y Albania (cerca de Kruja). No fue, sin embargo, hasta el siglo XVII cuando la orden Bektashi comenzó su verdadera expansión por los Balcanes, motivada principalmente por la destrucción llevada a cabo por las autoridades otomanas de la Tekkia central de la orden, Kizil Deli, que provocaría la dispersión de sus Dervishes11.
La orden Bektashi, como señala  Huseyin Abiva en su trabajo “A glimpse at Sufism in the Balkans”, supuso el “ala izquierda” del sufismo en los Balcanes. Auto-reconocida como chii , sus jeques , conocidos como babas, fueron capaces de influir en la áreas rurales de Grecia, el sur de Albania y Macedonia. Su tolerancia y capacidad a la hora de absorber y adoptar las costumbres locales hicieron posible el que ofrecieran a la población un Islam “popular” con el que se identificaban fácilmente. En Bosnia y Herzegovina, sin embargo, la orden Bektashi tuvo una influencia muy escasa, limitándose su área de influencia a las guarniciones de los Jenízaros. Estas tekkias se establecieron como resultado de la presencia militar otomana, desapareciendo también con ésta. Los Bektashi, sin embargo, fundaron tekkias en Budapest y Eger (Hungria), que continúan en pie en la actualidad y en Belgrado y Banja Luka (Capital de la Republica Srpska, una de las dos entidades en que está dividida Bosnia y Herzegovina), donde hace mucho que desaparecieron12.
A principios del siglo XVII, dos órdenes más, la Qadiri y la Mevlevi, harán acto de presencia en los Balcanes, jugando ambas un importante papel en la expansión del sufismo en la región. La orden Qadiri comienza a expandirse desde su base en Estambul bajo la iniciativa del jeque Ismail Rumi (m.1631). En la década de 1660 se podían encontrar tekkias de la orden en Prizren, Berat, Skopje, Sarajevo, Gasoutni y otros centros urbanos importantes. La orden Qadiri adquirió importancia en Bosnia gracias al trabajo del célebre jeque Hasan Kaimi Baba (m.1691). Este prolífico escritor dirigió al menos dos tekkias de la orden en Sarajevo, antes de que su intervención en asuntos políticos locales provocara su expulsión de la ciudad13.
La orden Qadarí continuó activa durante todo el periodo otomano y a finales del siglo XIX sus actividades recibieron un fuerte impulso. Durante este periodo, dos celebres jeques, Mehmed Sezai y Hajjí Kadri, ambos teólogos albaneses  que tras finalizar sus estudios de Shariah en Estambul, “rejuvenecieron” a la orden en Kosovo, Bosnia y, a menor escala, Macedonia. Hajji Kadri (m. 1936), discípulo del famoso jeque turco Mehemed Emin Tarsusi, fundó una bien organizada red de seguidores a lo largo de toda la región de Travnik, en Bosnia, a Peshkopi, en el este de Albania14.
A la par que la orden Qadari hizo acto de presencia en la Península Balcánica, también lo hizo la orden Mevlevi, fundada por el místico Jalaluddin Rumi. En sólo un periodo de 15 años esta orden fue capaz de establecer importantes tekkias en Plovdiv, Serres, Salónica, Elbasan, Skopje, Belgrado, Pecs (Hungría) y Sarajevo. Debido la sofisticación de los rituales de la orden, su ámbito se vio reducido a las ciudades y a las élites más cultivadas. Durante la época otomana, los escritores balcánicos de la orden Mevlevi estaban considerados entre los literatos más brillantes de todo el imperio. Figuras como Habib Dede (m. 1643), Fevzi Mostarac (m. 1707) y Fazil Pata Shefirovic (m. 1882) dejaron su impronta en la literatura religiosa otomana15.
Sin embargo, debido a la poca influencia sobre la mayoría de la población y la complejidad y elaboración de sus ritos y ceremonias, que requerían un alto grado de instrucción, conocimiento y práctica, la orden Mevlevi prácticamente se eclipsó tan pronto como el Imperio Otomano abandonó los Balcanes. La última Tekkia de la región se encontraba en Skopje, siendo demolida en la década de 1950, una vez que su último jeque, Hakki Dede, se marchó a Turquía16.
Durante el periodo otomano, otras Tariqats de menor importancia se establecieron a escala reducida. La orden Bayrami de Hajji Bayran (m. 1430) fundó tekkias en diversas localidades esparcidas por la casi totalidad de los Balcanes, como Skopje en Macedonia, Sofia en Bulgaria y Shkodra en el norte de Albania. Dos ramas de la orden Bayrami, la Jelveti y la Melami, tuvieron un especial éxito en la zona. Especialmente la última experimentó un crecimiento en Kosovo y Macedonia a finales del siglo XiX, de la mano del jeque de origen egipcio Muhammad Nur Al ‘Arabi (m. 1897), que debido a su carisma personal lograría un amplio seguimiento en toda la región.
Muchos años antes, una rama precursora de la Bayrami-Melami, la Hamzevi, había sido establecida por el jeque bosnio Hamza Baliya (m. 1573). A través de unas enseñanzas con una interpretación totalmente heterodoxa del Islam, influidas sin lugar a dudas por doctrinas Hurufíes e Ismailíes, logró el apoyo popular a lo largo del valle del río Drina en el este de Bosnia. La orden Bayrami-Hamzevi causó una gran alarma entre la cúpula religiosa Sunni de los Balcanes, cercana a las órdenes Naqshibandi y Halveti, que se opusieron declaradamente a la Hamzevi. Finalmente el declarado criticismo de Hamza Baliya contra el estado causó la alarma del gobierno otomano. Tras la emisión de una serie de Fatuas, el jeque fue arrestado en Bosnia y llevado a Estambul, donde fue juzgado y ejecutado. Sus seguidores fueron forzados a la clandestinidad y los líderes de la orden ejecutados o exiliados. Décadas después la orden Hamzevi resurgió de entre sus cenizas, pero había moderado en gran parte sus heterodoxas enseñanzas.
La orden árabe Sa’di, fundada por el jeque Sadeddin Jibawi (m. 1330), llegó por primera vez a los Balcanes a finales del siglo XVII, gracias a los esfuerzos de Adzizi Baba, originario del norte de Albania. Hadzici estableció su Tekkia principal en Prizren, desde donde la orden se extendería por toda Albania y Kosovo. La orden Sa’di todavía juega un importante papel en estas zonas. Otra orden de origen árabe, la Rifaí, llegó a los Balcanes en dos oleadas; la primera, a finales del siglo XVIII, estuvo limitada a Macedonia y Bulgaria y fue implantada gracias a los esfuerzos de varios jeques árabes, y la segunda, que ocurrió a finales del siglo XVIII, que convirtió a la orden en una fuerza significativa del sufismo en los Balcanes. La importancia de la orden Rifa’i en la vida moderna de los musulmanes de los Balcanes fue resultado de la labor del jeque Musa Muslihuddin (m. 1917), originario de Kosovo. Este jeque organizó una fuerte red de adeptos y de Tekkias en Kosovo y en el norte de Albania. Al igual que el jeque Qadiri Hajji Kadri, citado anteriormente, el jeque Musa tuvo un contacto muy cercano con los musulmanes de Bosnia, llegando a establecer un pequeño grupo de seguidores de la orden Rifa’i en Sarajevo. Otras dos órdenes árabes, la Shazeli y la Bedevi, se vieron reducidas a una o dos tekkias en Kosovo y Bulgaria, que desaparecieron finalmente de la región, aunque una rama Qadiri-Bedevi funciona en nuestros días en Sarajevo bajo el liderazgo del jeque Zakir Bekitc17.
Durante el periodo otomano el Sufismo en los Balcanes puede ser analizado a la luz de varios hechos que le dieron su especial carácter. El primero fue que la mayoría de los jeques de las órdenes más ortodoxas, como la Halveti, la Naqshibandi y la Qadiri, eran miembros de la jerarquía religiosa. Los jeques que habían traído las enseñanzas de estas órdenes a la región había en su mayor parte estudiado en las instituciones teológicas más importantes de Estambul, Bagdad, El Cairo, Damasco y Medina. Muchos de estos jeques y sus discípulos eran funcionarios de la estructura religiosa Sunni que era financiada por el imperio otomano. Este hecho daría a estas órdenes un cierto tinte elitista. La mayoría de los seguidores de estas órdenes, especialmente la Mevlevi y la Bektashi, que escribieron prolíficas obras teológicas, no sólo en árabe, persa u otomano, sino también en lenguas vernáculas de los Balcanes. Estas figuras del sufismo balcánico ocuparon un puesto destacado entre los teólogos e intelectuales del mundo musulmán de la época18.
Para la mayor parte de los ciudadanos musulmanes de las provincias balcánicas del imperio otomano, el adscribirse a una u otra tariqat dependía del entorno social al que pertenecían. En los centros urbanos de Grecia, Bulgaria y Macedonia y Serbia, que eran principalmente turco parlantes, las órdenes Halveti, Rifai y Qadiri resultaron ser fácilmente accesible para aquellos que quisieron seguir su camino espiritual. Los especialmente intensos y llamativos rituales de estas órdenes captaron la atención de las masas, en oposición a las prácticas más sombrías de la orden Naqshibandi y la filosofía altamente intelectual de la Mevlevi. Estas tres Tariqats permanecieron dentro de la concepción Sunni del mundo, al contrario de la Bektashi por ejemplo, lo que les evitó sufrir una estigmatización social19.      
En las áreas rurales, a menudo muy alejadas de las instituciones educativas de la cúpula religiosa, las órdenes que predominaron fueron aquellas cuyas enseñanzas tendían a ser heterodoxas y sincréticas. Es en estas zonas, para facilitar una transición del Cristianismo al Islam, la gente a menudo mantuvo elementos de la anterior religión, muchos de los cuales eran a su vez pre-cristianos en su origen. Por ejemplo, la orden Hamzevi, mencionada anteriormente, contó con una importante presencia a lo largo de los distritos del valle del río Drina en el siglo XVI, poco después de la Islamización de la población autóctona. En el siglo XIV el movimiento religioso del jeque Bedduddin Simavi, que puede ser considerado como una orden sufí se encontraba presente en las zonas más recónditas de Bulgaria. Ambos movimientos fueron erradicados por el gobierno otomano pero muchas de sus ideas se infiltraron en la orden Bektashi, de gran importancia en muchas zonas rurales de los Balcanes.
3. La situación del sufismo tras el periodo otomano
El declinar de las ordenes sufíes en los Balcanes fue por supuesto paralelo al colapso general del domino otomano en la región. Las primeras tierras donde desapareció prácticamente la población musulmana, en la primera parte del siglo XVIII, fueron las provincias del Danubio de Hungría y Eslabonia. El sufismo que había sido una parte vibrante de la presencia musulmana en estas zonas se desvaneció durante este proceso. En las regiones anteriormente musulmanas de Serbia, Grecia y Bulgaria, no quedaron huellas de la presencia Sufí, erradicadas por el Cristianismo Ortodoxo20
El final del dominio otomano en Bosnia y Herzegovina en 1878 no significó el final del Sufismo en el país. Aunque gravemente afectado por la emigración masiva de una parte importante de la población musulmana, nuevos jeques sufíes fueron capaces de establecer nuevos centros de influencia en Bosnia. Por ejemplo la orden Naqshibandi-Khalidi fue introducida en Bosnia Central por el Muftí y jeque Husnija Numanagic (m. 1931) y la Halveti-Sabani del jeque Sejfudin Iblizovic (m. 1889) fundó Tekkias en el noroeste del país. Durante el dominio austro-húngaro se permitió a los sufíes mantener sus contactos con sus correligionarios del resto del mundo musulmán. Un ejemplo de esto fue la visita de dos de los más importantes jeques kosovares del momento, Hajji Kadri y Musa Muslihudin. Estos dos hombres viajaron a la Bosnia de los Hapsburgo y se reunieron con los sufíes locales. Al igual que jeques Bektashi de Kosovo que mantuvieron contactos regulares con la pequeña comunidad de Bektashis albaneses que residían en Sarajevo21.
Esta situación permaneció durante los años del primer estado yugoslavo, entre 1918 y 1941, aunque la emigración de muchos musulmanes de Bosnia originó el declive de varias órdenes. Alrededor de 1930 la tariqat Halveti había desaparecido casi totalmente y al final de la Segunda Guerra Mundial no quedaba ni una de sus Tekkias activas en el territorio. Aunque las Tariqats Naqshibandi y Qadiri continuaron en funcionamiento, sus actividades se vieron limitadas al corazón musulmán de Bosnia Central. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial y el establecimiento del régimen comunista en Yugoslavia, un periodo de evidente declive se sumió sobre todas las órdenes sufíes. En 195222 todas las actividades de las Tariqats fueron prohibidas no como cabría pensar por el gobierno comunista sino por la modernista mentalidad de la Comunidad Islámica, apoyada y tolerada por el sistema, que consideraba a las órdenes sufíes como remanentes de arcaicas supersticiones e innovaciones religiosas. Como resultado todas las tekkias fueron oficialmente clausuradas en Bosnia y Herzegovina y sus bienes confiscados, pasando éstos a manos del estado o de la propia Comunidad Islámica23, aunque continuaron funcionando en Kosovo y Macedonia, donde las tekkias fueron la mayoría de las veces la propia vivienda del jeque24.
Esta prohibición continuó hasta principios de los setenta, cuando gracias a los esfuerzos de diversos teólogos de la comunidad musulmana, entre ellos el jeque Qadiri-Mevlevi e imán Fejzulah Hadzibajric (m. 1990) y el jeque Rifaí de Prizren, Xhemali Sheshu (nacido en 1926), el sufismo experimentó un renacimiento en Yugoslavia. En 1974 se funda la Comunidad de Órdenes de Dervishes Islámicos de Yugoslavia (ZIDRA), creando una organización para difundir el sufismo en el país, acabando con las restricciones a este tipo de actividades en Bosnia y Herzegovina.
4. El sufismo durante y tras las guerras balcánicas de 1992-1995
Durante las guerras que desintegraron a Yugoslavia, las órdenes sufíes y sus seguidores tuvieron un importante papel en la defensa de las comunidades musulmanas. Jeques de las tariqats Naqshibandi y Qadiri vieron como sus dervishes se enrolaban en unidades militares que combatieron en los frentes de Bosnia Central y a lo largo del corredor de Brcko25.
La constitución de la Comunidad Islámica Oficial de Bosnia y Herzegovina de 1997 menciona entre sus instituciones a las órdenes sufíes o tariqats, que según este documento deben establecerse de acuerdo con la Shari’ah y las normas de cada orden26.
La actual situación del sufismo en Bosnia y Herzegovina puede ser considerada como “saludable”. Sin tener nunca más el “sambenito” de la herejía, el sufismo es aceptado tanto por la jerarquía religiosa, muchos de cuyos miembros están involucrados abiertamente en sus órdenes, como por los sectores más laicos de la población. Excepto por la presencia Wahhabi que ha “invadido” Bosnia gracias a los misioneros de la secta provenientes de países árabes, la legitimidad del misticismo islámico no es puesta en cuestión en la actualidad27.
Se calcula que en la actualidad existen varios miles de sufíes, aunque nadie conoce el número exacto. La mayoría de ellos son seguidores de las órdenes Naqshibandi y Qadiri. Las tekkias, alrededor de 20, se concentran en las zona de Bosnia Central (Travnik, Fojnica, Kiseljak, Visoko, Zenica), Sarajevo y el Valle del Río Neretva (Mostar, Baglaj)28.
Conclusión 
En los Balcanes el Sufismo ha supuesto, en contraposición al rígido separatismo de los fundamentalistas, islámicos y de otras confesiones, con numerosos ejemplos de fusión interconfesional, incluso compartiendo lugares sagrados con otras religiones. El Sufismo ha aceptado el secularismo como un muro de contención frente a la intolerancia religiosa y la monopolización de la religión por parte de los ulemas29.

En Bosnia, como en el resto de los Balcanes, el Sufismo fue la forma dominante del Islam. El Sufismo ha impregnado la cultura local, facilitando actitudes seculares y la convivencia con los no musulmanes30. No es extraño teniendo en cuenta que otros países dominados por el sufismo, como Marruecos, Turquía o Indonesia, son considerados por muchos estudiosos de la materia como las naciones con más posibilidades de lograr o perfeccionar sistemas democráticos en sociedades con una mayoría de población musulmana, algo en lo que deben haberse también fijado los grupos terroristas de carácter religioso que han incrementado sus acciones en dichos países.

Juan Carlos Antunez es Experto por la UNED en Cultura, Civilización y Religión Islámica
berber13@hotmail.com
 

1 Ahmet ALIBASIC: “Traditional and Reformist Islam in Bosnia and Herzegovina”. 2003.
2 Enes KARIC: “Essays on Behalf of Bosnia”. El Kalem 1999.
3 Huseyin ABIVA: “A glimpse at Sufism in the Balkans”.
4 Ibid.3
5 Ibid.3
6 Ibid.3
7 Ibid.3
8 Ibid.3
9 Ibid.3
10 Ibid.3
11 Ibid.3
12 Ibid.3
13 Ibid.3
14 Ibid.3
15 Ibid.3
16 Ibid.3
17 Ibid.3
18 Ibid.3
19 Ibid.3
20 Ibid.3
21 Ibid.3
22 A “Bosnian Paradigm” for Religious Tolerante? The Local as a Sacred Model for Global Society. Christian Moe.
23 Ibid. 3
24 Ibid.3
25 Ibid.3
26 Ibid.1
27 Ibid.3
28 Ahmet ALIBASIC: “Traditional and Reformist Islam in Bosnia and Herzegovina”.
29 Stephen SCHWARTZ: “Getting to know the Sufis”.
30 Stephen SCHWARTZ: “Wahabism and Al Qaeda in Bosnia y Herzegovina”.
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