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Ponencia de Mansur Escudero, vicesecretario general del Liderazgo Islámico Popular Mundial, para el Seminario de Córdoba

23/06/2007 - Autor: Redacción Webislam
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1. En primer lugar quiero señalar que la celebración de este Seminario, en el que se dan cita importantes líderes musulmanes de todo el mundo, junto a representantes de otras confesiones y personalidades de la política, cultura y medios de comunicación, responde a una necesidad real y urgente de analizar el actual estado del proyecto de Alianza de Civilizaciones y buscar medidas y soluciones concretas que aporten, desde la sociedad civil, contenido al mismo. 

2. Siguiendo la reflexión que hace menos de una semana hacía el premio Nobel José Saramago en Santander, sobre la urgente necesidad de respuestas al pensamiento autoritario que hoy quiere imponerse en todo el mundo, la Alianza de Civilizaciones no puede verse reducida a ser solamente una concepción teórica o un eslogan político. Debe hacerse realidad en todos los niveles organizativos de la sociedad y, en definitiva, en la vida diaria de los ciudadanos y ciudadanas, en la sociedad civil. 

3. Creo que para casi todos ustedes es bien conocido que la actual confrontación existente en el mundo —calificada falsa e interesadamente de Choque de Civilizaciones entre Islam y Occidente— no es sino un producto cuidadosamente diseñado por los think tanks y departamentos orientalistas de prestigiosas universidades estadounidenses, impulsado y por determinados grupos de poder y asumido políticamente por ciertas opciones políticas que, como los neoconservadores, lo utilizan como un disfraz de sus ambiciones e intereses políticos y económicos que, en realidad, coinciden con los de las grandes corporaciones transnacionales y que, como vemos diariamente en el panorama mediático global, crean sobre todo sufrimiento, exclusión y miseria en los pueblos. 

4. Frente a esta estrategia del enfrentamiento se alza como alternativa racional y humanista la Alianza de Civilizaciones, un proyecto que, como todos ustedes saben, fue promovido en principio por el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, que enseguida fue asumido por Naciones Unidas, y que posteriormente ha generado la adhesión de decenas de gobiernos de todo el mundo. 

5. Esta iniciativa es sin duda la necesaria contra-estrategia para intentar evitar una situación de conflicto generalizado de incalculables consecuencias para la paz mundial. 

6. Quisiera destacar que, para los musulmanes, no resulta nada ajeno el concepto que encierra la Alianza de Civilizaciones. El Corán se refiere continuamente a la colaboración entre los hombres y mujeres en el bien, sea cual sea su religión; en la necesidad del pacto, de la cooperación; del beneficio que reporta la diversidad; de la identidad esencial del mensaje moral y ético común que aportan las diferentes tradiciones espirituales.

La Alianza como propuesta de paz 

7. La Alianza de Civilizaciones, se propone desarrollar un proceso por medio del cual, no sólo los países de mayoría musulmana, sino todos los pueblos y culturas, de oriente y occidente, se conozcan y comprendan, colaboren juntos en los problemas comunes y, sobre todo, se sientan amigos con quienes compartir, no enemigos contra los que luchar. 

8. La Alianza de Civilizaciones es un instrumento idóneo para combatir el racismo, la xenofobia, la intolerancia; favorece la cooperación cultural y social, exige respeto y reconocimiento a civilizaciones y culturas, afecta a todos los ciudadanos de la aldea global y es un recurso para evitar que se implanten los extremismos y fanatismos. 

9. La guerra es una mal en sí misma, la dictadura de la sinrazón, es el poder de las armas que lucran a los poderosos y destruyen y masacran a los más débiles. La Alianza de Civilizaciones es un bien y un valor en sí misma porque intenta construir la paz sacando a la superficie lo mejor de los pueblos, esos valores compartidos y universales cuya puesta en práctica son la única garantía de un mundo en paz y armonía. Su principal herramienta es la palabra y con ella intenta construir el entendimiento. 

10. La Alianza de Civilizaciones posibilita el acercamiento con otras culturas, tratando de eliminar las causas que llevan al extremismo, entre las que se encuentra, irremediablemente, la pobreza, las desigualdades y la exclusión social. Es un apuesta decidida por la preservación de los valores humanos, del humanismo, en un mundo que parece haber renunciado a ellos. 

11. Sin embargo, hemos de tener en cuenta que si queremos conseguir la transformación que pretende la Alianza ésta debería ser asumida por la sociedad civil, hacerse viva en los movimientos asociativos, tanto musulmanes como no musulmanes, ya sean culturales, lúdicos, de mujeres, intelectuales, escritores, universidades… Debe llegar a los centros de enseñanza y a los medios de comunicación para que impregnen, desde las bases, a toda la sociedad. Si la Alianza de Civilizaciones sólo se queda en un eslogan, en enunciados teóricos, tratados políticos o meras declaración de intenciones, no cumplirá el fin para el que fue diseñada y daría la razón a quienes interesadamente la descalifican como propuesta utópica e ingenua. 

Alianza y Religión 

12. La Alianza de Civilizaciones no debe obviar el dialogo entre religiones, ya que éstas dan sentido trascendente a los hombres, y todas, cuando se practican correctamente, son caminos de salvación y baluarte de valores humanos. 

13. Desde un punto de vista espiritual, tanto el nombre como la experiencia de Dios son sinónimos de Paz. Nadie debería justificar la violencia y la guerra si se atiene a las fuentes originales, a las enseñanzas de los fundadores de sus distintas Tradiciones y a las palabras de quienes, a lo largo de los siglos, han representado el espíritu más puro de las mismas. 

14. Todos somos seres humanos dotados de razón, llamados a transformar el mundo y hacerlo cada día más humano y habitable. En esta tarea nadie debería ser discriminado por su identidad o por sus creencias. Pero esto, que es algo implícito en todas las tradiciones sagradas y que, desde una perspectiva laica se garantiza mediante los derechos humanos, hemos de creérnoslo y ponerlo en práctica. No deberíamos olvidar que la cultura nos viene impuesta, que al nacer nadie elige su nacionalidad, su familia o su religión. 

15. Por otra parte nadie es superior a otro por el hecho de pertenecer a una u otra religión. Los creyentes pueden ser mejores o peores ciudadanos dentro del cristianismo, del islam, el budismo o el judaísmo.
 
16. Por ello es necesario el diálogo, para el mutuo conocimiento. Hay que acercarse al otro buscando las semejanzas porque las religiones, todas las religiones, tienen entre sus objetivos la consecución de la paz, la justicia, la verdad, la solidaridad y la fraternidad. 

17. La búsqueda de un sentido vital trascendente está inmersa en lo más profundo del ser humano. La espiritualidad y los valores humanos dan respuesta a demandas afectivas y emocionales, ofrecen futuro y consuelo y están presente en todas las culturas y en todos los tiempos. 

18. En esta sociedad, que intenta construir la Alianza de Civilizaciones, tienen pleno sentido las palabras del Profeta Muhammad o del Profeta Jesús, la paz sea con ambos, de que “no es verdadero creyente quien no quiere para su prójimo lo que quiere para sí mismo”.

19. ¿Cuales podrían ser los cauces para este diálogo interreligioso? Es indispensable escuchar, pero escuchar libres de prejuicios, dispuestos a modificar nuestras propias percepciones y opiniones cuando se nos presenten otras que invaliden o superen las nuestras, estar dispuestos a no discriminar a nadie en materia de fe y asumir que todas las religiones son patrimonio moral y espiritual de la humanidad. 

Conclusión 

20. Lo que es apremiante —en este tiempo en que los fanatismos políticos y religiosos van en aumento, en que las guerras parecen que no van a terminar nunca, en que los terrorismos, bien sean políticos o pretendidamente religiosos, siembran el mundo de destrucción y muerte— es que nadie con conciencia ética y responsabilidad permita y tolere que se imponga la incomprensión, el Choque de Civilizaciones, o lo que, con mayor propiedad, debería denominarse choque de ignorancias, de fanatismos y extremismos. 

21. Por ello, considero que es absolutamente imprescindible apoyar la Alianza de Civilizaciones, hacer que llegue a todos los rincones del planeta y, principalmente, a aquellos que tienen responsabilidades políticas, sociales, económicas o religiosas, para que así comience a brillar de nuevo esa luz que, inspirando nuestra comprensión, sea capaz de generar amistad y no discordia, esperanza y no desaliento, confianza y no recelo. Que muestre un color y sabor nuevos que alcancen al alma y a la razón, para que así seamos capaces de comprender que todos somos miembros de la gran familia humana y podamos empezar a construir una historia común y compartida. 

22. El proyecto de Alianza de Civilizaciones deberá ser un marco privilegiado para poner en marcha iniciativas capaces de generar el diálogo y la cooperación entre pueblos, culturas y religiones. Es hora de que ésta se plasme en propuestas concretas si no queremos que todo se reduzca a meras declaraciones retóricas o de conveniencia política, como nos alertaba Saramago. 

23. Junta Islámica, a lo largo de los últimos años, ha desarrollado actividades y hecho públicas numerosas propuestas que, desde nuestros modestos recursos y capacidades, han pretendido hacer realidad este proyecto de diálogo global. Algunas tan importantes como la fatua contra el terrorismo, los congresos sobre igualdad de género, la libertad de conciencia en el Islam, los cursos universitarios sobre cultura y civilización islámica, la publicación de libros y revistas situando el Islam en el contexto de la modernidad, la presencia diaria en Internet a través del portal Webislam. 

24. También en el plano político y social hemos formulado iniciativas. Para algunos quizás hayan podido ser consideradas utópicas, pero ¿acaso no necesitamos imaginar la realidad? ¿No es saludable alejarse un poco del pragmatismo y buscar alternativas que se esconden en el plano de lo imaginal, en el mundo del alma? 

25. Para terminar, sólo deseo reiterar mi esperanza de que en este encuentro demos lo mejor de cada uno de nosotros y seamos capaces de encontrar soluciones prácticas que contribuyan a llenar de contenido y llevar a buen término esta necesaria iniciativa de Alianza de Civilizaciones que, insisto, debe pasar de los planos declarativos y de intenciones hasta hacerse realidad en las políticas de los gobiernos e instituciones, en la práctica de la sociedad civil y, en definitiva, en la conducta y en la vida cotidiana de cada uno de nosotros. 

26. En este sentido, lanzo aquí mi propuesta al Liderazgo Islámico Mundial para que asuma la creación de una Fundación Andalusí para el Diálogo de Civilizaciones que sirva para sustentar y dar continuidad a las iniciativas que aquí se acuerden.

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