webislam

Sabado 7 Diciembre 2019 | As-Sabat 09 Rabi al-Zani 1441
615 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=7649

Renegando ante el espejo

08/06/2007 - Autor: Javier Serrano Copete www.nubiru.blogspot.com
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Sin ser experto, ni acaso aficionado, a temas psicoanalíticos o psiquiátricos, he de reconocer que aquello que me produce más repulso, miedo e incluso alguna que otra fobia es todo lo que, sin ser parte de nosotros, se nos asemeja, se nos parece, aquello, que por culpa de la Madre Naturaleza, es imposible que nos deje indiferentes y que, por culpa de algún que otro acontecimiento, vemos como peligroso, extranjero, negativo. Un ejercicio comparativo de nosotros frente al resto es mirarnos al espejo. Mirarnos tanto en un sentido físico como metafórico. El paso de conocer nuestros caracteres, nuestra configuración y especifidades, es un pequeño, aunque inexcusable, adelanto hacia la meta que en este articulillo pretendemos tratar.

Es tan ordinaria, como desilusionante, la constancia, parece ser que cada día más exponencial, en que se dan muestras de rechazo, y de xenofobia, hacía nuestros vecinos del Sur. Moros, más allá de un término devoto de narraciones medievales y estudios acerca del pasado peninsular, acontece como un vocablo pervertido, instrumentalizado para banales objetivos: denigrar, insultar, pero ante todo, renegar.

Después de haber visto a un individuo procedente de Suecia, otro de los EEUU y a otros de Turkemistán y de Marruecos, al mirarme al espejo constato como es respecto al primero con el que, al menos físicamente, más diferencias tengo. Ciertamente. Quizás un logrado condicionamiento recibido por una excelente educación o la labor de una neurona amante de lo oriental e interesada en todo el pasado bizantino e islámico, me nublan cualquier capacidad de razonamiento. Quizás. Pero parece bastante claro que algo tenemos que ver, algo nos parecemos más, con los vecinos de abajo que con los habitantes de nuestras antípodas. No es política ni pensamiento, ni mucho menos historia o hipótesis científicas, simplemente se trata de algo tan simple como complicado como es la Realidad.

Recuerdo una excelente comida acaecida en mi último viaje a Estambul. Por un precio ciertamente económico, pude disfrutar de una menestra turca así como de una brocheta de pollo y chuletitas de cordero, todo ello acompañado por un delicioso pilav, o lo que es lo mismo, arroz hervido con cebolla. Ciertamente, el menú se asemeja más al de mi madre que al de la patria sueca, faltando no sólo las salchichas sino también la mostaza, el pudding, la soda y acaso las hamburguesas. Delicioso en tanto que familiar, la cocina mediterránea felicita de gracia a mis papilas gustativas en tanto que incentivo para hacer reflexionar a mis curiosas neuronas. La comida se nos parece, bien, ya no sólo es el moreno. De golpe, la pisada de lo político irrumpe en mi pensamiento. ¿Debe entrar Turquía, y acaso Túnez y Marruecos? Desde mi condición de hispano la respuesta no se me acontece como incondicionada. La inutilidad del nacionalismo y de su historia compartida nos hace caer en un insalvable enigma histórico. ¿En qué nos basamos para calificar a Turquía?

Si pensamos en Bizancio, parece obvio que nos unen lazos de civilización profundos, si pensamos en los otomanos las dudas acontecen en forma de minaretes. Si alegamos razones étnicas se nos aparecen escitas, mongoles y cumanos, sin olvidar que si hablamos de religión los relacionaremos con egipcios e indonesios o si hablamos de economía y de política, con los EEUU. ¡Qué óptica escogemos amigos! Pero sobretodo, qué óptica que no nos comprometa en nuestra idea de pertenecientes a la calificación de europeos.

Si escogemos razones históricas, ¿en quién nos fijaremos?. En los orígenes vascos que parecen ser beréberes, en Al-Andalus, en los visigodos, en los romanos o quizás en los invasores ingleses de Gibraltar o en los inmigrantes latinoamericanos. ¡Qué anacrónico esto de los orígenes e historia comunes cuando no sabemos ver donde están!

La opípara comida practicada en Estambul no es que se me acontezca como un nuevo criterio pero quizás sí como una afirmación. Debemos vigilar con el espejo. Reconsiderar nuestras opiniones respecto a otros sino sabemos bien bien cómo observarnos y analizar nuestro cuerpo, nuestro pellejo y esencia, nuestra realidad y la del Mundo. El vecino de abajo, valga la redundancia es vecino. Ello en historia no es baladí sino muestra de algún que otro parecido. Será mejor que no invoquemos a almohades, omeyas, cartagineses-fenicios…, pues todos vienen de ese gran charco llamado Mediterráneo, y curiosamente del sur y el este, quizás hay allá algo de solución, o simplemente algo en lo que hoy he pensado.

Anuncios
Relacionados

La cazuela de piedras

Artículos - 25/06/2008

Consejo Islamico Superior de la Comunidad Valenciana

Directorio - 18/04/2009

Servicios islámicos de preparación de difuntos

Directorio - 24/09/2007



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/31536-renegando_ante_el_espejo.html