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Moda callejera... llama la atención de los hombres guatemaltecos

Otro punto de vista al artículo escrito por Nazila Fathi y publicado en The New York Times

22/05/2007 - Autor: Julio Abdel Aziz Valdez - Fuente: Webislam
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Soy fiel lector de la selección de artículos del The New York Times que se publica en el periódico Prensa Libre de Guatemala, debido esencialmente a que mucho de lo que ahí se expresa refleja, en algo, la forma como los norteamericanos promedio ven y conciben el mundo y a si mismos, además, es interesante observar, para los musulmanes que tenemos el privilegio de acceder a estos trabajos, la forma maniquea como se nos presenta.

En otros momentos habíamos mencionado lo tendencioso que representa para el periodismo en el mundo occidental el que en su abrumadora mayoría de las notas sobre el Islam se haga alusión al terrorismo y a costumbres interpretadas como barbáricas, de toda esta gama de escritos, hay un artículo en especial que fue publicado en la edición del 13 de mayo cuyo título es: Moda callejera llama la atención de policía iraní (el represivo código de vestir podría ser contraproducente) escrito por Nazila Fathi que refleja una tendencia que me gustaría poner en el centro de la discusión en relación a la forma como tenemos los seres humanos de expresarnos por medio de la vestimenta.

Aclaro que soy un musulmán converso en un país donde más del 95% profesan la fe cristiana ya sea católica o en cualquiera de sus denominaciones evangélicas o protestantes (Pentecostales, Séptimo Día, Mormones, Bautistas, Sabáticos, Iglesia de los Santos de los Últimos Días, Iglesia Centroamericana, Asamblea de Dios, Anabaptistas, Neo Pentecostales y otras que por mi propia ignorancia se me puedan escapar)

Mi vestimenta y yo frente a la sociedad

No es mi intención idealizar una realidad social que sólo conozco por lo que los medios nos muestran, sin embargo si puedo tratar de mostrar una realidad en la que crecí y con la cual me relaciono a diario.

Me gustaría partir de lo expresado en el Corán: “ Di a los creyentes que recaten sus miradas y conserven su pudor, porque ello es más disculpable para ellos, porque Dios esta bien enterado de cuanto hacen. Di también a las creyentes que recaten sus miradas, conserven su pudor, que se cubran el seno con sus velos y que no muestres sus encantos “naturales” más que a sus esposos, a sus padres, a sus suegros, a sus hijos, a sus hijastros, a sus hermanos, a sus sobrinos y sobrinas, a sus mujeres y criadas, a sus esclavas, a sus criados inocentes, a los niños que todavía no distinguen las vergüenzas de las mujeres; que no agiten sus pies para que se descubra lo que ocultan en sus encantos. (24: 30-31)

Quisiera entender que frente a la avalancha de mensajes de consumo que tiene el liberalismo económico de occidente muchas hermanas se sientan con la necesidad artificial de querer expresar por medio de su vestimenta la necesidad de rebelarse frente a lo que se puede entender como “represivo código de vestir…” (tal y como lo presenta la periodista). Cuando Allah reveló al Corán al Profeta (Paz y Bendiciones para El) en la Sura que antes mostramos creo que se refería a una realidad que imagino que las mujeres iraníes no conocen y que mostramos.

Pues si, Guatemala posee uno de los códigos de vestimenta más liberales que se pueda imaginar. De hecho mucho de lo último de la moda en cuanto jeans, faldas y blusas que se usa en los Estados Unidos puede conseguirse en cientos de centros comerciales que pululan por todo el país, eso sin contar con los igualmente cientos de mercados cantorales que se encargan de distribuir productos “piratas” de las mejores marcas internacionales.

Una muestra de ello son la variedad increíble de ropa interior. Se pueden encontrar todo tipo de tangas e “hilos dentales” como se le conoce a la ropa interior femenina que consiste en una tira de tela que regularmente se introduce en los glúteos de las féminas. Estas prendas son muy populares porque regularmente se utilizan debajo de vestidos ajustados o bien pantalones de tela, de preferencia blancos, para que produzca la sensación a la vista de, ya sea de no llevar nada, o bien que despierte la imaginación sobre la misma prenda.

Hay una variedad de blusas de tirantes que muestran lo último en la moda de los escotes, estas prendas hacen juego con toda una nueva generación de sostenes que juntan y levantan los senos de las mujeres mucho más prominentes. Los sostenes actualmente se les pueden encontrar con tirantes transparentes o bien de una sola pieza que no posee tirantes esto para que sobresalgan los hombros descubiertos, claro esta que poco a poco se puede notar que muchas mujeres comienzan a dejar por un lado el uso de los sostenes debido en parte a que no permite apreciar la libertad en el uso del escote.

En cuanto a los jeans, o pantalones de lona como se les conoce en Guatemala, la tendencia se mantiene sobre la cintura baja, desteñidos y raídos, esta prenda levanta los glúteos y acerca los la línea de pasa cinturón a la línea donde inicia el trasero. Al juntarse las blusas por encima de la cadera y del ombligo y el pantalón cintura baja, se encuentra el coxis que se ha estado utilizando para pintar tatuajes que hagan centrar la mirada en lo prominente de los glúteos y el inicio de la espalda.

Evidentemente no se puede abordar la moda del vestir sin mencionar los cambios profundos que se están produciendo en las relaciones entre hombres y mujeres. En las décadas de los setentas y ochentas el uso de los anticonceptivos, produjo que ciertos grupos sociales más citadinos el ansia por la practica del sexo ocasional, cosa que no pasaba en otros estratos donde se produjeron explosiones de natalidad enormes, el promedio de nacimientos era el común de los países en vías de desarrollo, una mujer promedio tenía entre tres y cinco hijos, por lo tanto mataba cualquier intento de desarrollo personal que no fuera del meramente reproductivo.

Ahora bien el caso de las clases medias citadinas los cambios de comportamiento sexual van relacionados estrechamente con la aproximación a la cultura del consumismo que regularmente proviene de Estados Unidos o de México, para el caso de Guatemala.

La que no enseña no vende

Así reza un refrán popular en casi toda la región mesoamericana, que originalmente hacía referencia a la necesidad de los comerciantes de mostrar su mercancía para que esta pudiera ser vendida, sin embargo hoy en día se aplica a la forma como la moda de vestir es utilizada por las mujeres. Lo profundo de este refrán es que en determinados momentos ubica a las mujeres como escaparates andantes de si mismas y sus cuerpos, y estos, a su vez, tienden a ser objeto de ofertas de compra.

Los últimos cincuenta años de desarrollo neo colonial en Guatemala, ha estado unido con el aumento de enfermedades de transmisión venera, embarazos prematuros, no deseados, violencia intrafamiliar, divorcios, la infidelidad especialmente masculina (causa principal de propagación de enfermedades venéreas entre las mujeres) uniones de hecho (uniones semimatrimoniales entre mujeres y hombres sin que medie un contrato) abortos, violaciones sexuales en contra de mujeres y niños (as) especialmente.

De todos estos problemas sociales una de las constantes es la preponderancia de la figura masculina que se presenta como el mayor ejecutor de violaciones sexuales, el principal vector de enfermedades venéreas, el mayor practicante de la infidelidad matrimonial, el mayor responsable de la violencia intrafamiliar, en fin, podríamos retomar los discursos sobre sistema patriarcal que las feministas globalizadas suelen argumentar en torno al patriarcado y su cultura y reducir el mundo entre los victimarios hombres y las victimas mujeres, sin embargo, a sazón de lo que estamos abordando con respecto al artículo de Nazila Fathi vamos a entrar a explicar a las hermanas y hermanos que nos leen dos aspectos a saber en relación a la vestimenta:

Esta refleja como nos relacionamos en sociedad y como queremos que se nos aprecie o se nos reconozca, incluso como deseamos diferenciarnos

No hay sociedad moderna en el mundo, musulmán, cristiano, indu, shinto, o judio que no este dominado, hoy en día, por el patriarcado, por lo tanto gran parte de los códigos que las mujeres muestran en su vestimenta van dirigidos hacia los hombres en su infinidad de virtudes y debilidades, pero también a incentivar cierto tipo de competitividad dentro de las mismas mujeres, un caso ejemplificante es, la infidelidad, aún cuando esta es llevada a cabo abrumadoramente por hombres, en la abrumadoramente mayoría de veces juega en la relación una mujer conciente de que el hombre con el que se enrola es casado (consiente o inconcientemente se sabe).

El sentido de la competitividad lleva a pretender que los senos propios sean más abultados que el de la otra u otras, que los gluteos sean más redondos que la de la otra u otras, labios, ojos, rostros y toda la gran variedad de cirugías estéticas que cada vez se hacen más accesibles a mujeres de clases medias, con el fía de elevar el ego de las mujeres (y de un número creciente de hombres). Ya no es suficiente la vestimenta sugerente y provocadora, que despierta el erotismo colectivo de los hombres, sino también las hace presas de la aprobación o desaprobación colectiva “por estar o no la moda”, pero no solo en cuanto a las prendas a usar sino también a lo que ello, en términos de comportamiento representa, ejemplo: la cantidad de relaciones sexuales que ha experimentado con diferentes personas sobre todo antes del matrimonio, o incluso durante, para el caso de los hombres.

El código de vestir en las mujeres del occidente consumista es “ver y desear”, y este código hace malabares peligrosos en la formación de la sexualidad de hombres y mujeres, incrementa grandemente los casos de agresión sexual hacia las mujeres, constantemente son manoseadas en los buses, le son solicitados favores sexuales en los centros de trabajo, se les asocia con incapacidad e ineptitud por elevar el concepto físico de su personalidad.

La crítica del occidente “liberalizado de prejuicios” más bien es la imposición de un modelo de comportamiento que reduce a hombres y mujeres a objetos sexuales, sino veamos de la gama enorme de films y publicidad es impresionante la forma como se manipula el cuerpo humano.

Grupos de feministas han iniciado la lucha por la legalización de la decisión de las mujeres para que puedan o no abortar, la discusión tiene dos vertientes una es precisamente “la libertad de decidir” y la otra que ha sido calificada de conservadora “es el derecho a la vida”, lo que ambas posturas no cuestionan es el sistema de valores y comportamientos de la sexualidad que llevan a una mujer a embarazarse, para muchos es mejor repartir condones y abrir clínicas de aborto o solicitar la abstinencia (como supuestamente lo hacen los curas y las monjas) que cuestionar los códigos de vestimenta, los códigos de relación entre hombres y mujeres, atención sanitaria, consumo de bebidas alcohólicas, el juego, y demás y no se cuestionan porque precisamente para el consumismo occidental esas son libertades inalienables, es por eso que personas como Nazila Fatih muestra su artículo para que el mundo occidental diga ¡horror!, no dejen que las iraníes sean libres de vestir “como les da la gana” (¿o la gana de la moda?)

Libertad de opción debe de ser un valor universal, para musulmanes, cristianos, shintoistas o hinduistas, pero las naciones tienen la obligación y el derecho inalienable de moldearlos a sus sistema de valores sociales. Para nosotros los musulmanes una mujer es más que un cuerpo para ser disfrutado. Nos enorgullece el pudor, la mesura porque son valores que el Profeta (Paz y Bendiciones para el) enseño, la moralidad se muestra en el comportamiento, y la vestimenta lo es. Lo resumo en la cita que hago del libro "Luces sobre el Islam", escrito por Abdul Kader Al Ashtar, “Cuando Dios prohíbe ciertas cosas, no es porque quiera privar al hombre de algo bueno o útil. Es porque desea protegerlo y permitirle desarrollar un buen sentido de discernimiento, un gusto refinado para las mejores cosas de la vida y un interés continuo por los más altos valores morales…” (Pag.48)

PD. Ofrezco disculpas por la forma como me exprese sobre las prendas de vestir femeninas en este artículo pero creo que es necesario dicho aporte para la discusión en sociedades donde la población musulmana es minoritaria.

Comentarios a:
julioalejandrov@yahoo.com

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