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Marruecos, objetivo estratégico de China

09/04/2007 - Autor: José Reinoso - Fuente: El País
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Mohamed VI y Hu Jintao
Mohamed VI y Hu Jintao
La estrategia de China pasa por Marruecos. Pekín ha designado al Estado norteafricano como uno de sus nueve países prioritarios y concederá ventajas fiscales, además de otros tipos de incentivos, a las empresas chinas que inviertan en el sector petrolero y gasístico marroquí. La alianza va más allá de la energía. Rabat quiere que la cooperación con Pekín contemple las infraestructuras.

Durante la visita de Estado que el presidente chino, Hu Jintao, realizó a Marruecos en abril del año pasado, los dos países acordaron incrementar la cooperación en los campos de las telecomunicaciones, la agricultura, el petróleo y el gas. Seis meses después, el primer ministro marroquí, Driss Jettu, viajó a Pekín, donde dio un nuevo impulso a las relaciones mutuas. Uno de los principales frutos de estos encuentros cayó el mes pasado con la designación de Marruecos como país prioritario de inversión.

Además del país norteafricano, figuran en la lista Bolivia, Ecuador, Libia, Kuwait, Níger, Noruega, Qatar y Omán. Las principales petroleras chinas operan en la mayoría de las naciones que forman la nueva lista.

Según la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, "el objetivo de este catálogo es animar y guiar a las empresas para que inviertan en el exterior". El máximo órgano de planificación económica chino no ha explicado las razones detrás de esta selección, de la cual no forman parte productores como Irán, Sudán o Nigeria.

El objetivo de Marruecos es que la cooperación con Pekín vaya más allá del gas y el petróleo, e incluya infraestructuras -como la construcción de autopistas, líneas ferroviarias, centrales energéticas, puertos y redes de telecomunicaciones-, la agricultura y la pesca. Para ello, Marruecos ofrecerá políticas preferenciales a las sociedades chinas. Al mismo tiempo, pretende convertirse en una puerta de entrada para las empresas asiáticas en los mercados africano y árabe.

Las firmas chinas están presentes en los sectores de la pesca y agricultura en el país norteafricano, donde expertos chinos proporcionan también formación y asistencia médica. En abril de 2006, Argelia concedió contratos estimados en 7.000 millones de dólares (5.200 millones de euros) a consorcios de Japón y China para construir algunos tramos de una autopista de 1.300 kilómetros, que va de Túnez a Marruecos.

Pekín y Rabat quieren impulsar al mismo tiempo los intercambios comerciales, que en 2005 crecieron un 28%, hasta alcanzar 1.480 millones de dólares (1.100 millones de euros). Marruecos es uno de los principales importadores de té chino, y compra a su socio oriental textiles, equipos mecánicos y electrónica. China, por su parte, adquiere fertilizantes químicos y materias primas, como fosfatos y arena de cobalto.

La búsqueda de recursos minerales y energéticos con los que alimentar su pujante economía se ha convertido en eje de la diplomacia china. La potencia emergente es el segundo consumidor mundial de petróleo detrás de Estados Unidos. Sus importaciones crecieron casi un 20% el año pasado, hasta alcanzar 1.100 millones de barriles. La potencia asiática fue capaz de cubrir sus necesidades energéticas con la producción propia hasta finales de la década de 1990, cuando pasó a ser un importador neto. El año pasado, las compras en el exterior representaron el 47% de su consumo.

Las tres principales petroleras -China National Petroleum, China Petrochemical y China National Offshore Oil Corporation (CNOOC)- incrementaron el año pasado un 29% el crudo que extrajeron en sus pozos y concesiones en el extranjero, una muestra del esfuerzo inversor fuera de sus fronteras en el que están sumidas. China National Petroleum compró PetroKazakhstan en 2005 por 4.200 millones de dólares; en abril de 2006, CNOOC completó la adquisición de una participación en el campo petrolífero Akpo, en Nigeria, por 2.700 millones de dólares, y, en octubre, Pekín dijo que pagará 1.900 millones por los activos de Canada Nations Energy en Kazajistán.

La actividad asiática en busca de recursos energéticos y nuevos mercados ha provocado el temor y las críticas de algunos países, ante la llegada del nuevo competidor. Pekín ha rechazado las acusaciones occidentales de neocolonialismo económico en África, de donde obtiene más del 30% de sus importaciones de petróleo, y ha pedido a Occidente que antes de hablar mire lo que ha hecho y hace en el continente.

"En el pasado, a África le quitaban sus recursos por cuatro duros, mientras que China está haciendo negocios bastante normales y a precios de mercado razonables", aseguraba recientemente el ministro de Comercio, Bo Xilai. "Las estadísticas muestran que las exportaciones de petróleo a China representaron el 8,7% del total de las ventas de crudo de África al exterior el año pasado, mientras que las exportaciones a Europa y Estados Unidos fueron el 36% y el 33%, respectivamente. Si el 8,7% es pillaje, ¿qué habría que decir del 36% y el 33%?", dijo
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