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El español y el árabe: desde el alfil hasta el zafiro

Entrevista con Muhammad Escudero

04/04/2007 - Autor: Diana Alejandra Ochoa - Fuente: Webislam
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Muhammad Escudero
Muhammad Escudero

Ojalá es una expresión que solemos utilizar frecuentemente muchos de nosotros cuando queremos que las fuerzas sobrenaturales, o tal vez aquellos hilos que dirigen nuestro destino actúen a nuestro favor y cumplan nuestros deseos, pero nunca nos percatamos de que es una más de esa gran lista de palabras que han quedado en nuestro léxico como resultado de la influencia del árabe, una lengua que generalmente se nos antoja lejana, exótica, e inclusive mítica.

El árabe es la lengua semítica más cercana al semítico primitivo que existe. De hecho, en la época pre-islámica ya se escribía poesía en este idioma. Y aunque aparentemente se piensa que es muy distante, lo cierto es que, por los designios de ese destino que mencionamos al principio, llegó a tierras de nuestros conquistadores hacia el S. VIII, donde los árabes se establecerían hasta el S. XVI, cuando terminaron de ser expulsados por la reconquista española.

A pesar de su partida, los árabes dejaron en nuestra cultura el legado que quedó grabado de forma eterna e imborrable hasta nuestros días, a pesar de que la huella del tiempo se empeñara en que lo olvidáramos. Tal situación nos marcaría indefectiblemente porque la unión con las tierras de Alí Baba se hizo inevitable...

En Colombia la cultura árabe comienza a gestarse con la emigración de cientos de habitantes del Medio Oriente que llegaron a nuestro país huyendo de la violencia, buscando crear un futuro más promisorio a través de los negocios, o tras la mirada y la sonrisa de una bella colombiana que los sedujera con su magia y su dulzura.

Se establecieron en todo el país, especialmente en la costa atlántica, dejando en nuestra cultura influencias como el suero costeño, que en árabe se llama laban, o montones de construcciones con el sello característico de la arquitectura oriental que podemos ver en muchas de las casas tradicionales de Cartagena, las iglesias coloniales de Tunja, o en la plaza de toros de Bogotá.

Pero definitivamente, el legado más grande que aún conservamos de los árabes son las palabras que permanecen como vestigio innegable en nuestro idioma, el español. Se calcula que alrededor del 30% de nuestra lengua tiene sus raíces en vocablos árabes (aunque algunos investigadores y filólogos sostienen que este porcentaje es muy ambicioso). Pero, sea como sea, es imposible desconocer que la riqueza del español se debe en gran medida a muchos de los términos perduran en nuestro léxico.

Para adentrarnos un poco en este inquietante universo del que tan sólo conocemos camellos y desiertos, hemos querido conversar con Muhammad Escudero, un español nacido en Granada, musulmán, estudiante de la filología árabe, que nos adentrará más sabiamente en un tema que jamás dejará de ser apasionante. 

-  ¿Cuál fue la razón más significativa que te llevó a dedicar tu vida al estudio de la filología árabe?

- He de reconocer que, en parte, fue un hecho accidental. Al terminar el bachillerato, decidí regalarme un año sabático para ordenar un poco las ideas y, entre tanto, me fue ofrecida la posibilidad de dedicar ese año al estudio del árabe en una universidad islámica. Al aceptar esa proposición, estaba marcando de algún modo la razón por la cual actualmente mis menesteres están ligados al estudio de la filología árabe. Al tener ese contacto con el árabe, descubrí que estaba saltando al océano y sentí el vértigo de un posible naufragio, no obstante, para ese entonces, ya me encontraba a la deriva. Es una lengua hermosa y llena de tesoros, además de ser la lengua del Corán. Eso es un estímulo, sin duda alguna. 

- ¿Qué tan determinantes fueron y cuánto influyeron realmente los ocho siglos que los árabes estuvieron en España en el desarrollo del español como lengua?

- La pregunta en sí ya pone de relieve uno de los factores clave que permitieron que la lengua española se impregnara con términos y expresiones procedentes del árabe y que ahora constituyen parte del léxico oficial de esta lengua. Estamos hablando del tiempo. Ocho siglos representan un período lo suficientemente significativo como para que se produzca un intercambio notable en un plano lingüístico. Podemos encontrar en algunos textos del siglo XI y XII declaraciones de autores cristianos y judíos con respecto a la importancia de la lengua árabe, así como a su valor artístico y literario. Las declaraciones señalan incluso la preferencia del árabe como instrumento para la creación de obras literarias. Estos ejemplos nos pueden dar una idea de la presencia del árabe en un ámbito artístico-social y del efecto que pudo tener en un fragmento temporal donde hubo de coincidir el uso de ambas lenguas. La decadencia árabe en la península iría ligada a una preponderancia del español como vehículo de comunicación, no obstante el influjo de vocablos y expresiones procedentes del árabe ya habían impregnado e influido de una manera consistente en esta lengua emergente. Tanto era así que no sólo afectó en un ámbito estrictamente culto, sino que también tuvo su correspondencia en el lenguaje de calle. Los entornos populares catapultaron ese rozamiento lingüístico y aportaron una explicación pragmática a dicho fenómeno.

- A propósito de lo anterior, ¿Qué tan consciente crees que están aquellos que tenemos el español como lengua materna de esta influencia del árabe en el español?

- No he leído las estadísticas, ni he consultado encuestas a ese respecto. Seguro que se pueden encontrar. Lo que si es cierto es que he tratado con más de una persona el tema de la presencia de voces y palabras cuyas raíces proceden de la lengua árabe y, en cierto modo, tenían una noción sobre esa presencia. Tampoco se puede obviar que mucha gente ignora los factores de creación y transformación de las lenguas, por tanto no es de extrañar que no se hayan preguntado nunca la procedencia del lenguaje que utilizan. No se puede culpar a la gente ante dicho desconocimiento, pero si que se puede aprovechar para dar un toque de atención a las instituciones de la enseñanza y los autores de los programas educativos para que modifiquen algunos aspectos e informaciones contenidos en asignaturas como la lengua española o la historia de España. Creo que es importante que los hispanohablantes sean conscientes del impacto etimológico que ha tenido el árabe en la lengua española y de la trabazón que existe entre dicha relación lingüística y las repercusiones históricas y culturales que le acompañan. Hay miles de vocablos que proceden del árabe. Almazara, almohada, alberca, alcázar, zaguán, estanque son sólo una minúscula representación del dilatado vocabulario que ha pasado del árabe al español con sus correspondientes modificaciones. 

- ¿Por qué dices el árabe te hace sentir eternamente un estudiante?

- Lo hacía con una intención metafórica, aunque no deja de ser una realidad inexorable. En parte, estaba tratando de expresar las dificultades que para mí representa el aprendizaje de esta lengua. Por otra parte, estaba tratando de señalar la riqueza y el valor que entraña desde un punto de vista genérico. El diccionario más voluminoso de la lengua árabe, “Lisān al-´Arab”, alberga cerca de cuatro millones de vocablos. Es normal que ante tales cifras uno entienda su aprendizaje como un reto para la eternidad. Asimismo, cuando hice esa afirmación, estaba pensando en la remarcada diglosia que existe en el mundo árabe. Los dialectos constituyen un verdadero obstáculo en la adquisición del árabe puro, especialmente cuando tu vida se desarrolla en el seno de una comunidad arabo parlante. Es decir, para estudiar el árabe enmarcado en un contexto social hay que ser conscientes del plano lingüístico en el que se sitúan sus usuarios y, precisamente, este dista mucho de ser el árabe culto. En ocasiones es como si estuvieras aprendiendo dos lenguas, una de ellas arquetípica y escasamente utilizada.

- ¿Cuál podría ser la táctica más sencilla y eficaz para que aquellas personas que desean aprender árabe, sobre todo a leerlo, logren hacerlo a pesar de lo difícil que puede llegar a ser leer un idioma en el que los movimientos son opcionales, y los puntos que identifican cada letra también a veces se omiten?

- Es algo complicado definir una táctica frente a tales características lingüísticas, pues la inexistencia de rasgos diacríticos o movimientos y de marcas morfológicas o declinencias en los textos que encontramos en los libros o en los periódicos no se puede remediar. Para ir superando esas dificultades, las personas que inician su aprendizaje pueden utilizar libros adaptados o el mismo Corán para practicar la lectura. Una persona puede aprender en poco tiempo a leer el árabe vocalizado. Así que por qué no echar mano de esos instrumentos para ampliar el léxico. Si se combina la lectura de textos vocalizados y de textos no vocalizados uno va descubriendo que cada vez puede distinguir los movimientos de la palabra con mayor facilidad sin necesidad de que sean aparentes. No obstante, hay que ser paciente. La lectura en voz alta ayuda a desarrollar las habilidades fonéticas y a pronunciar con más exactitud. La escritura también es recomendable practicarla pues contribuye a mejorar la agilidad en la posterior identificación de las vocales en los momentos de la lectura. Ahora bien, es imprescindible tener conocimientos de gramática para leer correctamente, pues los movimientos de la palabra en la oración están expuestos a factores sintácticos. En cualquier caso, no es una conclusión demasiado reveladora, pues a nadie se le escapa que la práctica es esencial. Dentro de esa práctica el asunto radica en utilizar todas esas fórmulas. Combinación de textos, repetición, lectura en voz alta, escritura sin vocales… y estudio de la gramática y la sintaxis. 

- ¿De qué tipo son las diferencias que existen entre el árabe que se habla en cada país que tiene este idioma como lengua principal?, me refiero al acento, a la forma de escribirlo, a la utilización y el significado de ciertas palabras...

- Esta pregunta nos remite al fenómeno de la diglosia que existe en la lengua árabe. Esto quiere decir que existe una lengua escrita clásica y convencional y una lengua hablada no codificada que carece de una gramática lógica. Dentro de cada país existe uno o varios dialectos que son una consecución del uso y de la presión que los hablantes ejercen sobre el escalafón superior de la lengua. La actuación de los hablantes ha generado y va generando una constante evolución de la lengua. Esta dinámica afecta tanto a un plano morfológico como semántico y sintáctico. Los verbos adquieren conjugaciones distintas, los sustantivos son modificados, surgen nuevos vocablos e idiomatismos por el contacto con otras lenguas. Algunas de esas alteraciones se adaptan y se registran en otro de los planos de la lengua árabe: el árabe moderno estándar. Algunos lingüistas han hecho clasificaciones sobre los diversos estratos en los que se proyecta la lengua árabe, aunque esos pormenores son bastante específicos y, quizás, no resulte apropiado extenderse demasiado en desenlazarlos ahora. Sin reparar en esas tendencias, podemos resaltar que las diferencias que existen entre ese árabe clásico y el dialecto de cada país se ajusta a todo tipo de modificaciones, llegando incluso a deshacerse la línea de conexión entre ambas o las evidencias que llevan a reconocer tales alteraciones. 

- Siempre se ha dicho que el árabe es un lenguaje muy poético pero ¿Realmente lo es?, pues he escuchado comentarios de que al oírlo hablar, muchas personas sienten que es algo “brusco”, un poco como el alemán. ¿Qué tan bonito puede llegar a sonar un poema en este idioma?

- Supongo que esta cuestión reclama una respuesta con un alto índice de subjetividad. A mi parecer, el árabe puede llegar a adoptar una conformación lírica muy expresiva y sensual. Pero eso es algo que depende de la organización de las palabras en la oración, en el poema o en el marco en el que se encuentren insertas. Hay grandes creaciones dentro de la literatura árabe que ponen de relieve o que han sabido extraer esa esencia voluptuosa y cautivadora, al menos desde un punto de vista lingüístico. Por lo demás, hay que decir que el sonido depende tanto del emisor como del receptor. Por eso, si encontramos un buen recitador de Corán, podemos comprobar lo dada que es la lengua árabe a estructurarse sintácticamente según un orden armonioso, siempre y cuando nuestro oído esté algo afinado o tenga una disposición adecuada. La brusquedad a la que haces referencia, se me antoja más un efecto provocado por los hablantes que un fenómeno intrínseco a la lengua misma. No es lo mismo la grave y ahogada pronunciación de un hombre rudo que la dulce y decorosa dicción de una mujer cautelosa. En otro sentido, hay que distinguir entre un posible dialecto y la lengua árabe clásica, la que encontramos en el Corán. Efectivamente, un dialecto puede despertar la sensación en uno de estar escuchando un idioma algo agresivo y opaco, pero más difícil es que eso se produzca si escuchamos el árabe clásico, especialmente si nos remitimos a la poesía.

- ¿Estás de acuerdo con que el desarrollo del árabe no se puede desligar del crecimiento del Islam?

- En primer lugar me gustaría señalar que el árabe ya estaba expuesto a una evolución antes del surgimiento del Islam. Ahora bien, cuando se proclamó la primera comunidad del Islam en Medina y, luego, los principios de esta religión se fueron expandiendo a gran velocidad por distintas regiones del mundo, si que se produjo un desarrollo enorme y específico de lo que conocemos hoy como la lengua del Corán, que vino a ser precisamente la lengua (coiné) de la tribu de Qurayš. Esto quiere decir que la lengua de este grupo tribal llegó a gozar de un mayor prestigio que los dialectos que se pudieran hablar en la península arábiga durante esa época, de modo que se fijó como la lengua árabe pura. Como digo, al producirse esa expansión del Islam, ese árabe puro fue adquiriendo un mayor valor y el interés por la misma fue igualmente en aumento. Hay que tener en cuenta que la islamización afectó a muchos pueblos que tenían otras lenguas distintas. Es, por tanto, difícil, sino imposible, desvincular el crecimiento y el desarrollo de la lengua árabe de la emergencia del Islam. Probablemente, sin esa circunstancia, el árabe hubiera protagonizado una evolución completamente distinta o, incluso, pudiera haberse extinguido. 

- ¿Cuál sería tu palabra o palabras favoritas del árabe, de acuerdo a su sonoridad, significado... puedes tomar la pregunta desde la perspectiva que quieras, y por qué?

- No sé si me pides una traducción de dichas palabras o una transcripción. Me centraré en los dos aspectos, con el fin de darle una mayor proyección a tu pregunta. Entre esas palabras que llaman mi atención me gustaría señalar las siguientes: salām (paz). Lo cierto es que esta palabra, a parte del significado que encierra, la he utilizado mucho antes de tener una noción comprensible de esta lengua, y eso le da un sentido personal. El término ´isq (amor pasional) esconde en sus fonemas la fuerza y la energía misma de su significado. Otras palabras que despiertan mi atracción por la lengua árabe pueden ser: lu`lu` (perla), lauhat (tabla, panel), tasāmuh (tolerancia), rūh (espíritu)…


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