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Inmigración, Convivencia e Integración Social

Ponencia presentada en segundas jornadas de inmigración y la primera semana intercultural en Gandía, los días 16,17 y18 de diciembre de 2006.

22/03/2007 - Autor: Ximo García Roca - Fuente: Webislam
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Reelaboremos nuestro concepto de cohesión social con la reinterpretación de la ciudadanía
Reelaboremos nuestro concepto de cohesión social con la reinterpretación de la ciudadanía
La siguiente ponencia forma parte de las realizadas en las segundas jornadas de inmigración y la primera semana intercultural en Gandía, los días 16,17 y18 de diciembre de 2006.

La ponencia trata como dice su título, de la Inmigración, de los cambios que debe provocar en nuestra sociedad para que se produzca una verdadera convivencia y elaboremos o reelaboremos nuestro concepto de cohesión social con la reinterpretación de la ciudadanía.
Era mi propósito, recoger esta ponencia junto con el resto de ponencias de las jornadas, pero tras la publicación de la noticia de las palabras de Giovanni Sartori en la clausura d el primer congreso internacional de inmigración y diversidad cultural realizado por la Junta de Castilla y León en Salamanca, me parece imprescindible, poner los puntos sobre las ies y recordarles a todos ustedes, que no hay nada nuestro, que todo pertenece a nuestro Creador, nuestro Sustentador, nuestro Dios y que para Él no hay distinción de personas. ¿Quiénes somos nosotros para negar a nuestros semejantes, el derecho a tener una vida digna, que en muchos casos no se trata ya, ni siquiera, de vida digna, sino de vida?

XIMO GARCIA ROCA; director del Centre de estudios para la integración Social i formación de inmigrantes (CEIM): Es profesor de Sociología de la Universidad de Valencia.

Inmigración, Convivencia e Integración Social


De lo que más orgulloso estoy es de haber nacido aquí al lado, en Barxeta y en esas montañas y sobre todo de ser un amigo de los que hacéis posible estos encuentros que nos permite encontrarnos de vez en cuando. Y querría simplemente agradeceros y hacerlo con las palabras de uno de nuestros poetas, nacido aquí también, aquí cerca que cuando se fue de inmigrante a Barcelona, escribió eso tan fascinante a su madre que quedó ahí en la Calle Blanca. Os acordáis que decía “. Soc açí, soc açí, porque crec que puc dir-vos en la nostra maltratada llengua, paraules i fets que encara ens agermanen, paraules i fets que encara ens fan sentir homens entre els homens , paraules i fets que ens agermanen en la lluita contra la por, lluita contra la sang, lluita contra el dolor, lluita contra la fam. En la sempre necesaria lluita contra el que ens separa i ens fa sentir-nos a tots nosaltre estranys”

(Estoy aquí, estoy aquí, porque creo que puedo deciros en nuestra maltratada lengua, palabras y hechos que aún nos hermanan, palabras y hechos que aún nos hacen sentir hombres entre los hombres, palabras y hechos que nos hermanan en la lucha contra el miedo, lucha contra la sangre, lucha contra el dolor, lucha contra el hambre. En la siempre necesaria lucha contra lo que nos separa y nos hace sentirnos a todos nosotros extraños)

Me habéis invitado a eso, me habéis invitado a ver cómo podemos construir una sociedad convivencial que aun nos hermana y que impida sentirnos extraños: y hay que hacerlo desde dos hechos que en este momento nos preocupan a todos y que están muy unidos a al hecho migratorio, dos hechos que han pasado en los últimos días, unas palabras, dos expresiones de dos jóvenes. Unas pronunciadas delante de la muralla de Melilla y las otras en la periferia de París, en los barrios de Paris.

Delante de la muralla de Melilla uno de estos chavales quiero respetarle su literalidad decía: “Cuando traspasé la alambrada de Melilla, creí que había pasado lo más duro, el desierto es el infierno y yo ya lo había atravesado, ahora veo que me equivoqué. Entonces ¿Qué podemos esperar?”

Por tanto, desde ese rincón nos viene un grito, un grito que es una gran pregunta: ¿Qué podemos esperar?

Y desde las periferias de Paris nos viene otra cuestión, una cuestión que la formulaba también un chaval delante las cámaras de televisión decía. “A nuestros padres humillasteis y a nosotros nos cerrasteis la puerta.”

Yo creo que toda reflexión hoy alrededor la convivencia, la solidaridad y la cohesión social tiene que afrontar estas dos cuestiones

¿Qué podemos esperar del encuentro entre personas venidas de tantos países, con tantas culturas, religiones y tradiciones? ¿Qué podemos esperar, si es que podemos esperar algo? Yo creo que si que hay que esperar. Y ¿qué puertas y tenemos que abrir para que no sea una sociedad humillante la que estemos construyendo?

Plantearse hoy la pregunta por la convivencia y la convivencia intercultural tiene un supuesto previo. Porque habrá gente que no se hace ni siquiera la pregunta. Nosotros nos lo hacemos porque partimos de un supuesto, sin ese supuesto todo lo que vienen detrás sobra. Y es un supuesto que tiene muchos detractores hoy. Tiene detractores en aquellos en los que hablar de la inmigración hoy es hacer discursos apocalípticos; han llegado aquellos que van a hacer la crisis de todo aquello que hemos conseguido, entrará en crisis el estado de bienestar, entrará en crisis la seguridad social, entrará en crisis la identidad personal y colectiva, y entrará en crisis, en crisis, en crisis… Es decir, el discurso de la apocalíptica migratoria está ahí. Con estos no se puede hablar de convivencia porque niegan el supuesto, y el supuesto es que podemos construir juntos, podemos enriquecernos juntos, podemos crear un nosotros inclusivo. Pero para ello hay que pensar que los procesos migratorios no se alían y caen de parte de los apocalípticos, de aquellos que anuncian catástrofes con respecto de las migraciones.

Y por eso, la primera intuición que hay que afirmar, que cabe decir y lo siento que no lo podamos dar por supuesto, es que en cada persona venida de donde sea, cerca o lejos, en este caso personas de la inmigración, cobra y se sustancia, cobra carne y cobra sangre, culturas, tradiciones, civilizaciones y religiones, que amplían las capacidades de todos nosotros por una vida justa digna y feliz. Es decir, que en contacto con los nuevos venidos, podemos saber que hay multitudes de cantos, comidas variadas, hay nombres de Dios absolutamente plurales y por eso, detrás de cada inmigrante hay sueños de dignidad personal y aspiraciones de una vida en condiciones, de mayores oportunidades y de mayores libertades. Es decir, que allí en el pueblo, la ciudad y el país en que el último venido tiene reconocidos los derechos, los tenemos todos. Cuando el último niño que llega tiene el derecho a la educación reconocido es que lo tenemos todos, cuando el último venido puede entrar en un hospital es que todos podemos.

¿Qué aporta la perspectiva convivencial?


Yo no tengo duda que para entender los procesos migratorios hay que conectarlos a las grandes causas mundiales. Hablar y entender el proceso migratorio no es posible sin verlo como un proceso estructural. Hay que decirlo y no pasar de puntillas por encima.

No cabe duda que esos procesos migratorios solo pueden entenderse desde esas causas que por un lado tiran y por el otro llaman. Es decir, en todos los manuales de la inmigración nos dirán; para entender los procesos migratorios preguntaros dos cosas: factores de expulsión y factores de atracción.

Factores de expulsión: la desigualdad, la pobreza, la dictadura, las crisis, incluso naturales, etc. Es decir, tantas cosas que empujan hacia la salida

Y otros que llaman desde aquí: los necesitamos y por eso vienen, tenemos una crisis demográfica y por eso vienen, hay un mercado informado y por eso vienen, hay una televisión que pare a través de las ondas una sociedad espléndida y atrae. Eso de espléndida es un decir, pero atrae.

Para describir la perspectiva convivencial hay que afirmar lo siguiente: estamos viviendo, lo que a mi me gusta decir, el acoplamiento, la deriva, las derivas de los continentes. Hay un chiste que resume perfectamente esta intuición que es elemental, pero que hay que decirla para ir más allá. Un chiste de Roto que representa una patera y una voz que sale de la patera y dice: “¿No podíamos esperar que la deriva de los continentes nos acercase a Europa?”

No podíamos esperar que la deriva de los continentes, la deriva de los continentes.: proceso estructural, “no podíamos esperar”: sujeto que decide. Perfecto. Hay un sujeto que decide y unas derivas de los continentes

Quiero subrayar el tema de la deriva porque, yo creo que los procesos migratorios desde esa metáfora de la deriva que nos lleva a entender la geografía de lo social desde la geografía natural. Al igual que las tierras se acoplan y cuando hay ese acoplamiento, hay terremotos. En los procesos migratorios hay países y continentes que o se acoplan o desaparecen, o se deslizan o bajan al infierno. Estamos sometidos, atención, esto voy a acentuarlo para matizarlo inmediatamente. Estamos sometidos a la ley de la gravedad. Por tanto, señores que quieren parar la ley de la gravedad con fronteras electrificadas y ejércitos, os equivocáis. Los procesos de derivas y desplazamientos no se paran con ejércitos. Las avalanchas, sí. Tú puedes poner un ejército frente a una avalancha pero ante un proceso estructural, ¡no! ¡Imposible!.

Lo podemos decir como decía Roto o como lo decía Suleiman. Estoy exponiendo casos extremos. Suleiman cuando intentaban saltar la alambrada de Melilla decía: “Si vosotros levantáis muros nosotros excavaremos túneles.” Para significar la forzosidad de la ley de la gravedad y por tanto, eso que hace falta decir y que son aproximaciones equivocadas al hecho migratorio

Los que pasamos temporadas en Centroamérica sabemos lo que quiere decir ajustarse las piezas. Cuando llegamos, en mi caso al Salvador, ahora estaría yo hablando y por debajo habrían en este momento, si llevamos 10 minutos hablando, habrían ya por lo menos, 15 terremotos y sin embargo, yo me asusto y sin embargo, todos los que están en la sala dicen: “tranquilo Ximo, que es buena señal”, la mala señal es cuando no hay temblor porque viene el gran terremoto que viene cada quince años y que destroza todo porque no se acoplaron”.

Y ahí está la inmigración que está acoplando los países y los continentes y menos mal que se está acoplando.

Yo quiero dar un paso porque es justo lo que me habéis pedido

La perspectiva convivencial

Es decir, ¿qué aporta plantearse la convivencia en el contexto migratorio?

Lo que significa es que después de decir esto que estos que venían aquí y que no podían esperar y que se ponen en camino antes de que la deriva de los continentes los acerque.

Lo sorprendente es que no llega un subsahariano, por mucho que se empeñen la literatura actual, los discursos políticos, culturales y sociales. No llega un subsahariano al territorio europeo. Sino que llega una persona con nombre propio. Detrás de todos estos que hay ahí, hay biografías personales, hay trayectorias vitales, hay expectativas. Y por tanto, no llega un Turco a Alemania, llega una persona que la ha llamado el amigo que tenía allí, que su red le estaba esperando, que salió, que a lo mejor dejó a cuatro o cinco hijos, a lo mejor es un joven, un joven pero con nombre. Subrayo esto del nombre porque veréis la importancia que tiene para plantear la convivencia. No llegan latinoamericanos a los aeropuertos españoles, no es verdad, no llegan latinoamericanos, sino personas que ejercen su derecho a construir su sueño, a construir su vida.

¿Qué quiero decir con eso? Quiero decir: después de afirmar el carácter estructural que declaro, después de afirmar las derivas de los continentes, hay que decir que quien llega es alguien que piensa, alguien que decide, alguien que ama y estima, alguien que espera y desespera, alguien que busca. Y dicho esto, significa algo importante y es que si el que llega es alguien que piensa, es un sujeto que piensa y decide, no llega un sujeto pasivo. Por tanto, esa óptica de decir qué hacemos para los que llegan, son orientaciones de las políticas, malas orientaciones. Porque el que llega, llega con sus capacidades, con sus oportunidades, con un plus de creatividad, en un plus de iniciativa y ese plus es el que hay que captar si queremos hacer una buena aproximación al fenómeno migratorio. Es decir que la perspectiva de la convivencia, para abordar el tema migratorio, es de alguna manera la recuperación del sujeto que posibilita la reapropiación de la propia historia y favorece la relación de los sujetos. La relación, porque eso es la convivencia: la relación

La inmigración no es un problema, es una relación


Y lo que nazca de esa relación de ese encuentro es lo que cabe esperar y por eso es el viático, es el portador de un nuevo sujeto social, un nuevo actor social

La persona venida , el inmigrante, los nuevos venidos , no son solo el resultado de una deriva , sino que son el resultado de una decisión de alguien que viene buscando, que tiene hambre de pan, de dignidad, que tiene hambre de belleza, que tiene hambre de estar conectado incluso con los suyos porque jamás se los ha dejado.

Y esa recuperación del nombre ¿tanta importancia tiene?

El otro día vi una película, no es una gran película, igual al habéis visto ya, pero se puede ver. Es la película esta que trata las torres gemelas. Y toda la película lo que les pasa a unos bomberos que están buscando vida bajo los escombros y la contradicción de quien está buscando y rescatando y queda él atrapado. Imaginaros toda la hora de la película es eso, una angustia terrible. Los que están bajo los escombros, que están viendo como se caen las torres y como corren peligro, nada más tienen un recurso; y es decirse unos a otros, “decir el nombre de cada uno” . Y toda la película es, Mitchel, el otro contesta Smith y el otro contesta…Dentro de ese contexto, de tanta densidad, lo que se dice unos a otros para saber que ahí hay vida es decir el nombre

El primer truco que va en contra de toda sociedad convivencial es negarles el nombre. Como pierden el nombre incluso en el trayecto. Cuando llegan, llegan subsaharianos.

Hoy hay interpretaciones del horror nazi que parten de este hecho. ¿Cuando empezó el camino hacia el horror en la Alemania nazi? Las mejores interpretaciones dicen empezó el día en el que el vecino dejó de ser María, John, Smith,y se convirtió en judío. Aquella persona que era el vecino, el vecino que nos encontraban en el mercado, que paseaban juntos, que se encontraban y se decían buenos días. Cuando perdieron el nombre, no solo perdieron el nombre sino que perdieron todo lo que viene después y por tanto, se empezaba un camino hacia el horror.

Y por eso la recuperación del sujeto migratorio. Cuando intentamos recuperarlo lo primero que uno observa es algo interesantísimo para descubrir después la convivencia intercultural, es que ningún individuo emigra solo. Es decir, los individuos no emigran, lo que emigran son las redes. Lo que emigran desde el punto de partida, en el trayecto y en la llegada. Y eso es lo que es el proceso migratorio, que no lo olvide nadie, están empeñandos siempre en pensar las migraciones desde el punto que llegan a la frontera. El proceso migratorio no es eso, el proceso migratorio es cuando se elabora la idea de salir, las circunstancias que hacen que salgas y en todo el proceso migratorio lo que hay que observar que lo que emigra es la red. Cuando se emigra, cuando se sale del país, uno sale con los deseos de la familia, las preocupaciones de la familia. Cuando uno llega donde llega, aun que… porque la gran pregunta es como vienen aquí si no hay trabajo, si la cosa ya está saturada (dicen). La única explicación es la fuerza de la red.

Yo ahora estoy preocupado porque ayer mismo me llamaron para evaluar el programa de emigrantes de Madrid, estos de los traslados. Se está dándose una cosa curiosísima, los que vienen de Canarias, los dejan y cada comunidad tiene el suyo…

Y estaba pasando lo siguiente: han llegado desde septiembre allá (asignados allá), aquí es peor, pero ya os lo diré después y los llevan a un centro de acogida de la cruz roja

Los miembros de la cruz roja nos decían lo siguiente; de 540 que han llegado desde el mes de septiembre han llegado a nuestro centro 480 han estado solo un día. Por que no vienen buscando un centro de acogida, sino que vienen buscando un trabajo que les viene dado por el teléfono que llevan. Esta produciéndose lo siguiente, yo tengo un teléfono… No quiero analizar más, pero… Se van, vienen hacia aquí, van hacia allá, los de aquí se van allá, etc.… porque van a la búsqueda ¿de qué? A la búsqueda de la red. Y aquí vienen los que vienen es porque están sus amigos, porque hay protección, esa recepción. Aún más, y si un día alguien dice de volver a su país es porque la red que es la familia, los amigos, etc., lo pide, lo deciden y lo deciden conjuntamente.

Y por eso hay una forma de intervenir en los procesos migratorios que se basa y se fundamenta en el reconocimiento. Si no hay reconocimiento no hay posibilidad de convivencia. Si no veo en el otro portador de oportunidades para él y para nosotros, si no veo que llena el campo de las opciones de todo tipo no nacerá una convivencia.

Hoy acabo de leer ahora en la prensa una noticia que es lo mismo, siempre lo mismo
En Quart de Poblet, no recuerdo bien, en la zona de Valencia han encontrado a una persona inmigrante dentro de un contenedor de basura, probablemente se defendía del frío, pero la han encontrado… ya podéis imaginarios

Todo eso, nada más es posible romper y caminar hacia una sociedad convivencial desde el reconocimiento. El reconocimiento ha de hacerse de dos formas: desde el dinamismo de dar y recibir y la defensa de la empatía

Me refiero a lo siguiente: Reconocimiento solo hay en el mecanismo de dar y recibir
Desde la intuición, que es una intuición que es casi antropológica, pedagógica, de que no hay nadie que no pueda dar algo, ni nadie que no pueda recibir algo. No hay nadie que sea tan pobre que no pueda dar algo, ni nadie tan rico que no pueda recibir nada. Imposible, imposible metafísicamente. Es decir, que lo que esperamos en este momento es que del dinamismo da dar y recibir, que es el dinamismo de la reciprocidad se pueda dar. Y se pueda dar desde la empatía. No desde aquel que dice; yo tengo la solución y tú tienes el problema. Que a veces decimos; los inmigrantes nos traen los problemas y nosotros tenemos que darles las soluciones No es verdad. Sin ellos no habrá solución Nosotros tenemos soluciones y problemas. Hay soluciones y problemas. Y solo rompiendo ese esquema de intervención social es posible hacer una aproximación al hecho migratorio adecuado desde la perspectiva convivencial como creadora de posible convivencia.

Aludo a otra película que me entusiasmó que he visto hace poco, una película que nos hizo hablar mucho en su vida, la película de “Mar adentro”

Ramón San Pedro y dos personas que se acercan a él y los dos le hacen la misma pregunta ¿por qué no quieres vivir? Y uno lo hace como el que lleva la guía de recursos bajo del brazo y le dice,¿por qué no quieres vivir? Tú no sabes que tú puedes querer y empieza a decirle toda la retahíla de cosas enseñadas en el manual, pero desde la certeza, desde la distancia y desde la superioridad. Es una forma de romper toda convivencia. Ramón, cuando se siente avasallado le dice ¿a qué has venido? El otro, la verdad es que iba en un carro. El diálogo es estupendo para ejemplificar la falta de empatía es que desde ahí no se puede construir nada. Y Ramón le contesta cuando él le da el último argumento; “Tú no tienes derecho de desear la muerte porque tú eres capaz de amar, porque si dices lo contrario, estás negando la posibilidad a los tetrapléjicos de amar.” Y él contesta: “Yo no hablo de los tetrapléjicos, yo hablo de mi mismo.”

Es esa empatía de que no se relacionen con los inmigrantes, con los subsaharianos, con los musulmanes.

El otro profesional, la otra chica se aproxima a Ramón San Pedro y en lugar de hablar, le deja hablar, y eso es la empatía, y se coloca de tal manera dentro de la piel del otro, dentro de la piel, eso es la empatía, que llega un momento en que ella se autentifica de tal manera que empieza a descubrirse ella con la misma vulnerabilidad que él y dos vulnerabilidades se encuentran. Es decir no es una fortaleza y una vulnerabilidad lo que se encuentran. No es una sociedad de recepción y una vulnerabilidad que vienen porque eso nunca producirá empatía. Y en ese contexto la respuesta de Ramón cuando le preguntan ¿por qué no puedes vivir? Y la respuesta es: “porque no te puedo abrazar y la distancia entre la vida y la muerte es el abrazo”. Esta es una respuesta que crea convivencia, que crea autentificación, que entrega iluminación. Ahí nace algo. Y de hecho la película es qué es lo que nació desde ahí. Y por eso es dar y recibir

Voy a leeros una frase de uno de los chavales de la inmigración para qué veáis porque ahora la pregunta es: y ¿qué podemos recibir?¿Qué podemos recibir en este momento de inmigraciones, de las personas llegadas? ¿Qué podemos recibir? Pues podemos despertar, podemos recibir una humanización, podemos recibir una ampliación de las opciones vitales.

Quiero subrayar una fundamental, desde la interpelación y la frase de esta persona, de Vasijel Nijel

Era el momento que se estaban planeando impedir la inmigración, que no pasaran pero poniéndolos dentro de un autobús. Os acordáis de ese momento.

“Estoy seguro, de que si conocieran mi historia y la de mis compañeros, no me obligarían a volver de donde vengo, ni me abandonarían en un desierto sin ninguna posibilidad de supervivencia. Quiero vivir y ayudar a vivir a mis hermanos. Solo pido eso” “Solo pido eso”

Decir eso y decir que hay comportamientos frente a este proceso que no saben lo que hacen, no hay nada. Y eso cada uno puede decirlo de una manera, pero yo creo que tal como vamos gestionando los procesos migratorios habrá un momento incluso, en que nos sentiremos obligados a pedir disculpas, a pedir hasta perdón.

Y por eso, una sociedad decente es, y es una clave de la convivencia es aquella que incorpora la participación. Esa incorporación de las personas inmigrantes no es solo un problema de ellos, sino también un problema nuestro. Por eso las medidas que estamos aplicando a veces… Nosotros mismo, en mi centro, ya estamos cambiando toda orientación, porque estábamos ofreciendo a las personas inmigrantes y pronto uno cae en cuenta que el problema no es las personas inmigrantes, que el problema es la relación. Que lo que hay que trabajar precisamente, es la sociedad de acogida. Y con cuanta frecuencia trabajamos a veces por ellos cuando se trabaja y que pocas veces lo hacemos desde ellos mismos. Por tanto ese trabajar la relación, el aprendizaje, el disfrutar de distintas culturas, etc. que comporta una defensa total de la participación

Quiero pasar a un tema que hoy preocupa mucho que es: El reconocimiento y la cohesión social. ¿Y por qué?

Por que esta perspectiva convivencial que estamos intentando abordar lleva también una recreación del concepto mismo de la cohesión social. Es preciso afrontar la cohesión social porque es la gran palabra de todos los discursos frente al proceso migratorio y como criterio de gestión de la diversidad, es el tema de la cohesión social. Muy bien. Y digo muy bien porque no hay duda, no cabe duda que toda sociedad se ha construido en la medida que ha sido capaz de diferenciar un dentro y un fuera, un nosotros y un ellos. En toda la historia de la humanidad ha sido así.

Es decir es que nosotros y ellos y un propio y un fuera, el autóctono y el extranjero, el de aquí y el de allá, etc. etc. ha sido siempre. Pero mirar dónde estamos en este momento.

La pregunta de la cohesión social es como se cimienta, como se cohesiona El nosotros. O dicho de otra forma ¿quién forma parte del nosotros y quienes son ellos?
Y ahí si que hemos ensayado todas las respuestas imaginables, históricamente todas. Las referiré sólo para que os veáis cuenta que todas las respuestas están a punto de volver. Todas están ahí, otra vez volviendo.

¿Qué cimienta el nosotros?¿Qué cohesiona el nosotros?


La primera respuesta, y la más normal, y por ser normal, la más equivocada y que está volviendo. Nosotros somos los que compartimos unos rasgos étnicos, unas propiedades étnicas. Dicho a lo simple; los que nos parecemos. Y ahí hemos estado y estado: Incluso aún hay conflictos y guerras: Balcanes, África, etc. y muchas tonterías que decimos en este país. Aún creemos que las características éticas y naturales diferencian.
Los de aquí de Gandía, nos reímos, porque cuando viene uno aquí a Gandía viene blanco y a los tres días de estar en la playa aparece negro, y aparece con unos colores y decimos, no debe ser un criterio esto para diferenciar quien viene del norte y quien viene del sur, quien es nuestro y quien son ellos. Pero hemos tardado tiempo para descubrir que las propiedades étnicas no era criterio de cohesión.

Después se complica la cosa que vuelve a complicarse ahora y es que decimos: ¿porqué no sustituimos los criterios étnicos por criterios religiosos?. ¿Quiénes somos nosotros? Los que compartimos convicciones, los que compartimos Dioses. Y empieza el factor religioso como cemento. Y ¿quiénes son los otros? Los que profesan otros dioses, Y vuelve a aparecer un criterio que la madurez de la conciencia religiosa de todas las grandes confesiones mundiales llega un momento que con toda razón dice:”No hay ningún Dios, que pueda ser mi Dios si no puede ser el tuyo. Y por tanto dejémonos ya de tonterías” Pero, todas las grandes guerras de religión, la confrontación y el enfrentamiento del fundamentalismo religioso en este momento es esto.

Complicado por la última cosa que está produciéndose estos días. Hoy la gran noticia es la alianza de civilizaciones. Hoy en la radio se está hablando de esto.
Muy bien. Mirar dónde está el secreto y el equívoco. Porque a la búsqueda de criterios del nosotros hay un criterio que dice ¿Quiénes somos nosotros? Algunos dicen: Los que compartimos civilizaciones. Y civilización que es costumbres, tradiciones, relatos, rutinas sociales, etc. Y ¿quiénes son los otros? Los que están en otras civilizaciones y el guión está servido porquen los nosotros y ellos, depende de la civilización que tenemos y por tanto lo que se provoca es el conflicto. Claro, cuando uno dice que para cohesionarse occidente tiene que confrontarse al oriente. Es una tesis que viene a reforzar el tema de la cohesión. Es el último capítulo de toda la historia, de donde poner la cohesión entre nosotros.

¿Qué decir? Lo que hay decir son cosas evidentes. Es tan difícil de hablar de bloques de civilizaciones porque eso es negar la historia misma.

Yo paso temporadas con mi familia, a 10 km. de aquí y puedo aseguraros que cuando abro la ventana, veo el Monasterio de La Valldigna y al lado una mezquita. Yo ¿quién soy?; ¿el resultado de una civilización?, ¿o el resultado de dos civilizaciones que se encuentran?, ¿o de tres, o de cuatro, o de cinco?

¿Qué significa, poner la cohesión en ese criterio? Y no hay duda que hay conflictos. Hay que decir que todas las civilizaciones han conocido dentro de si mismas todas las aberraciones imaginables. Todas. Y por tanto, eso que dice hay civilizaciones pacíficas y hay civilizaciones violentas. No. No. La paz y la violencia cruza todas las civilizaciones, Históricamente todas. Y si hay conflictos no es entre civilizaciones, sino entre lo que hay de incivilización en cada civilización, es decir, lo peor de cada casa.

Y llegamos al último capítulo que nos está costando mucho desmantelar .Es el siguiente, el último capítulo que es la gran parida de la Ilustración y que estamos encontrando ya que no es posible y es utilizar criterios políticos para crear la cohesión ¿Qué significaría eso hoy? Pues significa, el ciudadano, la ciudadanía y la ciudadanía ligada a un documento. Ya tenéis servida toda la historia de sufrimiento que hay en este momento. Es decir, ¿a un documento? ¿Y tú que eres?, ¿legal o ilegal? ¿Documentado o indocumentado? Si eres indocumentado tienes cerrada la puerta a los reconocimientos, derechos, etc., etc. Si eres ilegal…

Eso que nos sirvió, el gran invento del concepto de ciudadano frente al súbdito y frente al señor feudal resulta que en este momento está creando unas nuevas tiranías

Estamos todos obligados si queremos construir la cohesión social a recrear la ciudadanía, y a recrear la ciudadanía pero no como una palabra rara, sino como a portador de derechos y deberes, de deberes y derechos, de reconocimiento de las responsabilidades y los derechos empezando incluso por el derecho al voto. ¡Cuantas tonterías dejarían de decirse en esta temporada preelectoral si votaran!
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Estamos viviendo una escalada para ver quien da más razones. Como ya nos han dicho que el principal problema que percibe la sociedad española es la inmigración, como problema, resulta la captación del voto será para aquellos que digan más tonterías: “Nosotros pondremos tres mil policías, pues nosotros treinta mil. Yo pondré documentos para tal, y carnés para que contabilicen tal. Pues yo electrificaré las fronteras. Pues yo pondré ejército en el mar….”

Disparates. ¿Dónde estamos llegando, cuando realmente se están dando ya todas las condiciones para vivir una recreación de la ciudadanía? Porque no os quepa duda. Einstein tenía razón cuando le preguntaron ¿De qué estado es? (ni cultura, ni país) ¿De qué estado es? Y él contestó soy simplemente hombre, simplemente ser humano. En el año cuarenta. Ya estaban presagiando que aquello que nació como liberador, en este momento es creadora de una nueva tiranía.

Y la última cosa que quiero deciros en el último punto. La cohesión social y diversidad cultural. Me interesa mucho deciros una cosa sobre esto.

¿Dónde está la diferencia que nos obliga no solo a plantear la recuperación del sujeto (ya lo hemos dicho), la recuperación de las redes (ya lo hemos dicho), sino de la diversidad cultural?

No cabe duda. La diversidad cultural ha llegado para quedarse. No crean que es una cosa de tránsito. No, no. Ya la llevábamos nosotros y lo único que ha hecho ha sido desvelarla.

La prueba estos días. El gran tema eso que hemos visto representarse en distintos aeropuertos donde actuaba Air Madrid. Se ha representado la escena de que miles y miles de inmigrantes querían volver a su país para celebrar la navidad. Y lo hemos visto. Todos los que hablan dicen; “un año trabajando para encontrarme, reencontrarme con los míos y mira dónde estoy”. Yo no entro en el conflicto, no es el caso, pero si con la escena. La escena viene a representar la diferencia entre las migraciones de hoy y las migraciones de principio del siglo XIX cuando habían países que se formaban desde la avalancha de migraciones como era EEUU, como era Canadá como eran los países migratorios por excelencia. Pero miren dónde está la diferencia. La diferencia es que las migraciones de hoy es el que se traslada, se traslada con sus raíces y con sus lealtades, con eso que decíamos, con sus redes. El que se traslada se traslada con sus arraigos y sus lealtades y no rompe la relación. Si algo que ha tenido éxito en las ciudades son los locutorios. Porque el que está aquí está viviendo también allá. Y por tanto viene uno con sus relaciones, con sus costumbres, con sus tradiciones, con religiones, su folclore. Es decir, viven en dos mundos a la vez.

No necesariamente en las migraciones tradicionales fue así. Había gente, porque faltaba la gran revolución tecnológica que sabía que la comunicación sería por carta y tardaría un montón, que el viaje le había costado tanto tiempo. Pero hoy, en el móvil al lado, con los locutorios ahí, con los viajes de bajo coste… La comunicación y la relación es intensa y constante. Es decir, el que viene, va a vivir en dos mundos al mismo tiempo. Es la simultaneidad del tiempo. La superación del espacio. Del espacio que era tan decisivo para las convivencia.

Más aún, se comprometen con las actuales opciones en nombres de personas que no están aquí. Es la persona, la madre que decimos: ¡Qué barbaridad que esta mujer se haya atrevido a subir en esa barquita, en esa patera, con su niño! Y solo hay una respuesta, es que está actuando como madre. Ella sabe, que si entra aquí, le está regalando a su hijo cuarenta años de vida. ¿No lo haríais vosotros? Regalar cuarenta años de vida. Salir de un país en que la esperanza de vida es de cuarenta, cuarenta y cinco años y pasar a uno donde es de ochenta años. ¡No es una locura! Está dentro del dinamismo…

Cada vez nos vamos aproximando más a un concepto a un concepto que ya está actuando y en vez de hablar, de… El libro primero que se ha hecho, el clásico, el más interesante que se ha escrito hasta ahora, genial se decía “la doble ausencia”, “La Migración Como Doble Ausencia”. Después de la revolución tecnológica, después de la conexión de interdependencia que crea. Hay que hablar también de la doble presencia. Es posible estar en dos lugares a la vez y sin perder ninguno de ellos.

El otro día una persona se me enfadaba porque le pregunté: ¿cuánto tiempo llevas aquí? - Cinco años. - ¡Ah! Y por eso ya pareces español.- Y se puso como así y me dijo:
- No me fastidies Ximo, ¿que tengo que dejar de ser ecuatoriano para ganar en español? Te hubiera agradecido que me dijeras que ya puedo ser las dos cosas. Es decir, soy español, y no por ser español, a más español menos ecuatoriano. No, no. A más español más ecuatoriano.

Hoy la historia de las migraciones, es lo que se produce por esa vinculación. Es el fenómeno más interesante. Y no sólo como les interesa a los bancos que está bien, las vinculaciones económicas de las remesas, que está bien. No sólo vinculaciones económicas, vinculaciones culturales, vinculaciones políticas, vinculaciones de todo tipo.

En conclusión


Han venido ya para quedarse. Estamos ya en diásporas culturales. Diásporas culturales. Por tanto todos los esquemas de asimilación y la gestión de la inmigración se han acabado. Aquí lo que hay que gestionar en este momento es la trasnacionalidad. Y que se espabile todo el mundo. La transnacionalidad. Es decir, ¿Cómo es posible que tengamos que hablar ya, de familias trasnacionales? Que nos desbordan a los que estamos aún con los modelos de familia tradicional. E incluso a los modernos. Hay uno que lleva este hecho y que dice ¿cómo es posible que se mantengan las familias en dos partes? ¿Cómo es posible la transnacionalidad? Y por eso hacen una aportación fundamental a la ampliación de las libertades culturales.

Quiero darle mucha importancia a esto. La diversidad cultural, si significa algo deseable, a la hora de construir la convivencia, será si la descubrimos también como ampliación de las libertades culturales, tanto porque muestran una opción diferente o porque favorecen el descubrimiento de lo que uno no tiene y pertenece a lo humano.

Dicho de otra manera. Cuando uno descubre que Dios responde a distintos nombres. No pierde nada, ni Dios, ni el creyente. Es la única posibilidad de ser creyente. Cuando uno descubre que se canta y se come de muchas maneras distintas, no pierde nada tu comida. Aumentamos y ampliamos justo lo que es el concepto de desarrollo humano. Ampliamos las oportunidades y las posibilidades del vivir. Cuando alguien descubre que puede ser monógamo o polígamo, es la única circunstancia en que podrá llegar a ser monógamo. Es decir, cuando puedes ser otra cosa, por tanto cuando se amplían las libertades, es realmente cuando uno se realiza. Y por eso, en lugar de tener miedo a la pérdida de valores y formas de vida, lo que hay que apostar es por reconocer una cosa que es la gran transformación y es que nuestras identidades ya van a ser múltiples. Múltiples. Pero son cada uno de nosotros. Somos identidades múltiples.

Voy a leeros una cita de un indio. Un gran teórico de esto.

“Es muy importante recordar que no somos simplemente, blancos, negros, amarillos, morenos, gays, heterosexuales, bisexuales, judíos, cristianos, musulmanes, budistas o confucianos. También somos …” - Atención-“ la cantidad de identidades. También somos hermanos y hermanas, padres e hijos, liberales, conservadores e izquierdistas, maestros y abogados, fabricantes de automóviles y hortelanos, hinchas de un equipo o de otro, aficionados a una música u otra, cinéfilos y lectores de novelas policíacas, cantantes, poetas, amantes de las mascotas, estudiantes y profesores, amigos y amantes.” Y acaba diciendo: No debemos permitir que una sola identidad nos someta a nuevas tiranías.

Es decir, si yo soy, tengo veinte identidades en mi mismo. La identidad de la ciudadanía, la identidad del género, la identidad de la raza, la identidad del lenguaje, la identidad política, la identidad religiosa, la identidad profesional, la identidad musical… ¿A qué viene que me llames extranjero porque he nacido en otra tierra, si tengo veinte identidades? ¿Por qué? ¿Por qué la tiranía de la identidad del territorio?

Y para terminar, es donde nace, en resumen, la apuesta por la convivencia intercultural.

¿Qué hay que hacer para promover, para favorecer la convivencia intercultural?

En primer lugar:

Como resumen.

Estimar las relaciones interpersonales. Que nadie pierda el nombre, porque con el nombre pierde su historia, su biografía, sus expectativas, sus sueños. Lo que acabamos de decir: antes de inmigrante, uno es padre y madre, es amigo, es amante, es cantante, albañil. Antes que subsahariano, es Suleiman, hermano de siete hermanos, con sueños de dignidad.

Segundo:

Ya no hay que tolerar, ni siquiera respetar la diversidad, es preciso disfrutarla. Disfrutar de las diversidades, de las diferencias. Porque cada cultura es la ampliación también de las posibilidades que tienen la condición humano. Gozar de las distintas culturas, colores, músicas, lenguas, porque son patrimonio de lo humano. Dicho en plan de refrán. Los rusos tienen un refrán estupendo “Cuando dos dicen lo mismo, uno de los dos sobra. Dices lo mismo, pues cállate. No tiene ningún interés de que digamos lo mismo.

Y tercero:

Quisiera decir esto porque habréis percibido en mi un cierto romanticismo de la diferencia y quiero matizarla para acabar.
Cuando uno apreciar la diferencia y no solo la estima, sino que es capaz de disfrutarla estamos también en condiciones de apreciar eso que nos une.

Y quiero decirlo porque yo estoy en contra de ciertas tesis que están por ahí caminando muy fuerte y más aún en la parte intelectual Y es de pensar que el inmigrante o la respuesta a la inmigración es la interculturalidad. No convirtáis en un asunto cultural lo que no es cultural. Viene a continuación. Viene en él. Pero ahí hay…ya no hablemos de desigualdades sino de interculturalidad. Ya no hablamos de justicia, sino de diálogo. No nos engañemos, porque si no perderíamos todo lo que ya habíamos conquistado.

Es decir estamos en condiciones de apreciar lo que nos une, porque tan importante es estimar la diferencia como decir nosotros podemos construir juntos eso, que decíamos al principio, lo que nos hermana. ¿Y qué es lo que nos hermana? Nos une el hambre de dignidad que hoy tiene un nombre: “Los derechos humanos”. Y por tanto, caminamos, pero caminamos también para construir eso. Nos une el hambre de libertad. Que significa ampliar las opciones humanas, como acabamos de decir Y sobre todo nos une la fragilidad, la vulnerabilidad humana. La fragilidad y la vulnerabilidad de las personas humanas. Si hay algo universalizable para mí, más allá incluso que los derechos, nos une lo vulnerables que somos, la fragilidad. Lo que más une es el sufrimiento. La lucha contra el sufrimiento humano, contra todo aquello, que como decíamos al principio nos separa y nos impide ser humanos.

Gracias.

Transcripción y traducción al castellano de Carmen Martínez Belda
Experto Profesional En Cultura, Civilización Y Religión Islámica
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