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Occidente al Ataque: Saqueo del patrimonio arqueológico iraquí

30/01/2007 - Autor: Leonardo C. Simonetta - Fuente: Observatorio de Conflictos
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Oriente Próximo viene sufriendo el robo de los vestigios de su pasado, al menos, desde el siglo XVIII
Oriente Próximo viene sufriendo el robo de los vestigios de su pasado, al menos, desde el siglo XVIII
Introducción

"(...) Llevaron la batalla al interior de la ciudad y...destruyeron.
Infligieron una terrible derrota a un gran pueblo, asolaron y saquearon.
Ellos se llevaron el pesado botín de la ciudad y del templo, y redujeron
la ciudad a un montón de ruinas..."

Crónica babilonia

La guerra recientemente desatada en Irak ha sido devastadora. Además de la destrucción de hogares y familias, el patrimonio cultural e histórico se ha visto sumamente afectado. Entre el 10 y 14 de abril de 2003 se produjeron dos hechos lamentables: el saqueo del Museo Arqueológico de Irak (que, cabe recordar, no es el único que se ha visto despojado de buena parte de su patrimonio) y el incendio de la Biblioteca Nacional en Bagdad y los Archivos.(1) No obstante, Oriente Próximo viene sufriendo el robo de los vestigios de su pasado, al menos, desde el siglo XVIII.

El objeto de este trabajo es tratar de marcar, a grandes rasgos, esta "historia de los saqueos" en Oriente, y particularmente en Irak, desde el siglo XIX hasta los casos más recientes. Para ello hay que tener en cuenta la influencia del Imperialismo en el siglo XIX, el desarrollo de la arqueología decimonónica y las concepciones surgidas a partir del Orientalismo. Por supuesto, los conflictos bélicos que acontecieron en la zona en las últimas décadas se unen a los factores que han amenazado este legado durante 200 años.

Reconstruyendo el escenario: Imperialismo y orientalismo en el siglo XIX

El historiador británico Eric Hobsbawm plantea que el período 1875 - 1914 puede denominarse "era del imperio". Es la época en que diversas potencias europeas (Gran Bretaña, Francia, Alemania, entre otros) dirigieron su mirada hacia territorios más allá de sus fronteras, es decir, hacia Asia, África y zonas del Pacífico. Entre 1880 y 1914, amplias regiones del globo fueron divididas en territorios que cayeron bajo el gobierno de estas naciones. Apareció así un nuevo tipo de Imperio: el Imperio colonial.(2) De acuerdo con Susana Murphy, esta empresa imperialista se ligaba a la búsqueda de materias primas, nuevas fuentes de energía y la ampliación de los mercados.(3)

Los escritos bíblicos, los relatos de viajeros y las obras de la tradición clásica habían sido algunos puntos de partida para el conocimiento y la "comprensión" del "otro" oriental. El exotismo de esas tierras lejanas aparecía en el siglo XIX, por ejemplo, en las novelas, despertando la imaginación. Ahora, se transformaba en un espacio que Occidente debía dominar. Siguiendo a Said, su pueden reconocer dos elementos clave en la relación Oriente-Occidente: "uno fue que Europa adquirió unos conocimientos sistemáticos y crecientes acerca de Oriente que fueron reforzados por el choque colonial y por el interés general ante todo lo extraño e inusual que explotaban las nuevas ciencias como eran la etnología, la anatomía comparada, la filosofía y la historia (...) El otro elemento que marcó estas relaciones fue que Europa mantuvo siempre una posición de fuerza, por no decir de dominio".(4)

El Orientalismo devino en una tradición académica importantísima para Occidente. Centrándose en el estudio de las civilizaciones asiáticas, especialmente en el Islam, se trataba de entender y estudiar a estas otras sociedades con categorías e ideas propias de la Europa del momento y con ciertas concepciones sobre Dios, el hombre, la ciencia, la historia, etc. Según los planteos de Z. Sardar, "el orientalismo (...) es la fabricación de las ideas occidentales preexistentes que se exageran e imponen a Oriente"(5)

Al mismo tiempo, se fue gestando una imagen distorsionada de ese "otro" oriental, ligada a las consideraciones del Evolucionismo. Éste contemplaba el paso de las culturas por distintos estadios o etapas de evolución. De aquí se origina una bipolaridad entre una Europa civilizada y representante de una etapa superior en contraposición al resto de las culturas, que se hallaban en estadios inferiores. En palabras de L. C. Bou: "en el mejor de los casos, se pensaba en ellos como en pueblos infantiles a los que no se puede dejar solos, dada su incapacidad para valerse de sí mismos sin hacer salvajadas"(6). Era primordial (desde el punto de vista europeo) administrar estas amplias zonas, dado que quienes las habitaban no estaban lo suficientemente capacitados para hacerlo. De esta forma se legitimaba una dominación no solo económica y política sino también cultural.

Desenterrando el pasado: arqueología y saqueos en el siglo XIX

La arqueología nace en el siglo XVIII en íntima relación al deseo de un reducido grupo de élite de adquirir obras de arte de la Antigüedad. Muchos objetos pasaron a formar parte de colecciones privadas o del patrimonio de Museo europeos de renombre mundial (British Museum, Louvre, entre otros). En el caso de Mesopotamia, los descubrimientos fueron realizados por funcionarios del Estado colonial o por campesinos del lugar. Un ejemplo son los hallazgos (enviados al British Museum) de Claudius Rich, quién exploró las ruinas de Nínive entre 1808 y 1821.(7)

A partir de ese momento se empezaron a entregar "concesiones" y autorizaciones que permitían las excavaciones en búsqueda de objetos para los museos occidentales. Como afirma Toro Icaza, estas excavaciones arqueológicas fueron motivos y excusas de primer orden que posibilitaron la directa intervención francesa e inglesa en Egipto, Mesopotamia y la franja siro-palestina.(8)

A la idea de evolución y a las imágenes que Occidente se había creado sobre Oriente se sumaron ideas racistas. Existía la creencia de que las poblaciones y culturas orientales, creadoras de esos magníficos objetos encontrados, vivieron en un pasado esplendoroso, modificado con las conquistas musulmanas. Los grupos que habitaban en ese momento el espacio del Este, si bien descendía de esos grandes creadores de antaño, no sería capaz de imitarlos en inteligencia o refinamiento. Se entablaba una intensa lucha entre el progreso (europeos) y la barbarie (orientales) y se considera que Occidente tenía la misión insoslayable de defender los hallazgos arqueológicos contra un grupo local que no lo sabría valorar. De esta forman, no solo infinidad de objetos hicieron un viaje sin retorno a las vitrinas de museos europeos, sino que esta misión de rescate y resguardo pasó a legitimar el ejercicio del poder colonial.

En este marco de hechos e ideas, podemos situar la figura de Gertrud Bell (1868-1926), escritora, viajera, analista política y arqueóloga por afición. Después de estudiar historia en Oxford, realizó varios viajes a Oriente. Sus conocimientos de la geografía y la política local le granjearon un lugar importante a la hora de trazar las fronteras del actual Irak (después de la caída del Imperio otomano en 1919) y de colocar a Faysal en el trono de ese país. Cuando la situación política se estabilizó, esta "reina sin corona de Mesopotamia" dejó de asesorar al nuevo rey y se dedicó de lleno a la arqueología. Estaba dispuesta a recuperar lo que, tanto ella como muchos europeos de su época, consideraba el pasado glorioso de Irak, ligado a las ciudades sumerias, asirias, etc. Fue nombrada Directora del Patrimonio Histórico y de la Biblioteca Salam, y dirigió varias excavaciones en las que recopiló más de 3000 objetos. En oposición a las consideraciones del momento, insistió en que esas antigüedades debían permanecer en el país de origen, lo que la impulsó a crear el Museo Arqueológico de Bagdad, abierto en 1926.(9)

Saqueos en el siglo XX

Desde la conformación del Estado de Irak, el rey Faysal y sus seguidores (aunque vigilados de cerca por Inglaterra) pretendieron crear una conciencia de la nación árabe -iraquí, vista como heredera de acadios, sumerios y asirios entre otros, que superara las diferencias de los distintos grupos que conformaban Irak. Para esto, era muy importante la conservación y defensa del patrimonio cultural y arqueológico. Así, en 1930 se creó la Dirección de Antigüedades Iraquí y, en 1954, el país se sumó a la Convención de La Haya al firmar un tratado que prohíbe el ataque a sitios culturales e históricos en tiempos de guerra. Incluso se asignó un nuevo edificio al Museo Nacional, inaugurado en 1966.

De acuerdo con Córdoba Zoilo, se puede hablar de los "años de oro" de la arqueología iraquí entre 1966 y el estallido de la guerra con Irán en 1980: durante esos años cesaron los saqueos y el tráfico de antigüedades, se otorgaron medios económicos al Departamento de Antigüedades y al Museo Nacional, se restauraron lugares importantes y se crearon varios museos en ciudades capitales de provincia. Todo cambió con la Guerra del Golfo en 1991. Muchos museos provinciales fueron saqueados y, con los problemas económicos que surgieron a causa del embargo económico contra el país desde 1994, se dispararon los saqueos clandestinos y el comercio ilegal de obras de arte. (10)

El 20 de marzo de 2003 comenzaron los ataques estadounidenses a Bagdad. Se estima que habría entre 10.000 y 25.000 sitios arqueológicos (Tells) dañados, que aún no fueron totalmente excavados.(11) Un hecho que conmovió a los sectores académicos y a la opinión pública en general fue el saqueo al Museo Nacional., perpetrado ante la pasividad de las fuerzas armadas angloestadounidenses. En palabras de Nabhal Amin (encargada del museo): "Les pedí (a los soldados) que metieses el tanque en el jardín del museo, pero no quisieron. Cuando volvieron los saqueadores, amenazaron con matarme" (12). El hecho fue perpetrado por dos grupos: por un lado, ladrones profesionales que tomaron selectivamente las piezas arqueológicas de mayor valor y destruyeron la documentación del museo para que no puedan ser fácilmente identificadas. Por otro lado, actuaron masas de personas que se apoderaron de objetos de escaso valor cultural (sillas, mesas, computadores, etc.). Según algunos testigos, estas acciones fueron planificadas con anterioridad y alentadas desde los tanques de guerra. (13)

A modo de conclusión

El saqueo de sitios arqueológicos destruye la herencia cultural. Un objeto sustraído de su contexto no nos dice demasiado, dado que se rompe la relación espacio - tiempo y el nexo que une a dicho objeto con los otros en el yacimiento. Aún no existe un consenso total acerca de la cantidad de piezas robadas, pero seguramente se trata de varios miles, que ya han pasado a engrosar las colecciones privadas y las de los museos en Occidente. El museo contaba con una invaluable colección de antigüedades mesopotámicas: tablillas, cilindro-sellos, estatuas, etc. Es pertinente culminar con una frase muy adecuada de Malosetti Costa: "(...) no sólo se destruyó una cantidad no estimada de vidas humanas. Otros muchos hombres y mujeres del pasado, que habían dejado el secreto de sus acciones escrito, tallado en el barro y las piedras de Irak, han sido condenados a una segunda y definitiva muerte con la destrucción de esos tesoros arqueológicos. Aunque pueda parecer insignificante, cada tableta de arcilla destruida es una voz acallada para la historia de la humanidad". (14)

Notas

1. YRIART, Martín F. "Bagdad: bibliocausto, memoricidio, impunidad" En: http://www.lainsignia.org

/2003/agosto/int_018.htm

2. HOBSBAWM, Eric. La era del Imperio, 1875-1914, Crítica, Buenos Aires, 2006, pp. 65 a 67

3. MURPHY, Susana, "Racialidad, colonialismo y arqueología en el siglo XIX" , en: CD Actas Xº Jornadas Interescuelas / Departamentos de Historia, Rosario, 20 a 23 de Septiembre de 2005, p. 1.

4. SAID, Edward W. Orientalismo, Libertarias, Barcelona, 1990, pp. 62-63

5. SARDAR, Ziauddin, Extraño Oriente. Historia de un prejuicio, Gedisa, Barcelona, 2004, p 28.

6. BOU, Luis César, "LA visión europea del mundo afroasiático" En: http://www.nodo50.org/varios/ conflicto1/htm.

7. MURPHY, Susana, "Racialidad...cit., p. 5

8. Cf. TORO ICAZA, Benjamín, "El desarrollo arqueológico del antiguo próximo oriente: su concepción occidental y sus repercusiones en los problemas actuales", en Revista Archivum, Año III, nº 4, 2002, p. 222.

9. Cf. "Gertrude Bell" en http://en.wikipedia.org/wiki/Gertrude_Bell y MORATÓ, Cristina. "Las damas de oriente. Grandes viajeras por los países árabes" en http://www.alarde.com/revista/articulos/varios/se%F1orasdeldesierto.html

10. Cf. CÓRDOBA ZOILO, Joaquín M., "Irak: memoria y expolio. Robo y comercio ilegal de antigüedades, 1991 - 2003" En: Nación árabe 51, Primavera 2004, pp. 11-21

11. Cf. MALOSETTI COSTA, Laura, "Réquiem por Babilonia. El legado ha enmudecido" en: Revista Ñ, Sábado 19 de abril de 2003 http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2003/04/19/u-00211.htm y GIBSON, Mc. Guire, "Fate of Iraqui Arquaeology", En Science, vol. 299, Sigue 5614, 2003.

12. Citado en FLORES, Ramiro, "La destrucción del patrimonio cultural de Irak. Crimen de guerra y crimen contra la humanidad" en http://www.lainsignia.org/2003/abril/int_183.htm.21/abril/2003

13. YRIART, Martín F. "Bagdad: bibliocausto..." cit.

14. MALOSETTI COSTA, Laura, "Réquiem...", cit.
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