webislam

Jueves 19 Septiembre 2019 | Al-Jamis 19 Muharram 1441
1950 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=6584

La migración de Mevlana al Mundo de la Eternidad

Fragmento del libro Fundamentals of Rumi´s thought. A Mevlevi sufi perspective (Nueva Jersey, Istanbul: The Light, 2004).

19/01/2007 - Autor: Sefik Can - Fuente: www.sufimexico.org
  • 1me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Amor de Mevlana
Amor de Mevlana
Finalmente, el cuerpo cansado de Rumi cayó en las manos de su última enfermedad. La fiebre nunca abandonó a Rumi. De entre sus queridos amigos, los médicos Akmal al-Din y Gazanferi estuvieron a su lado todo el tiempo, sin embargo, nunca pudieron diagnosticar la enfermedad que lo aquejaba. Su cuerpo ardía con la fiebre. Él solía meter una mano en la taza que estaba junto a su cama y mojarse con un poco de agua la frente. En esta etapa de su enfermedad permaneció confinado a la cama. Durante siete días y siete noches ocurrieron terremotos. Los muros de muchas casas y de muchos jardines se colapsaron. Había caos en el mundo. Tras el séptimo terremoto, la gente corrió al lado de Rumi para pedirle que orara. Rumi sonrió y dijo: “No teman. La pobre tierra está hambrienta. Quiere un buen bocado. Es necesario dárselo”. Y entonces comenzó a pronunciar su testamento delante de todos los presentes.

Los exhorto a ser siempre conscientes de Dios, para evitar

errores, en lo secreto y en lo abierto, cuando estén solos

o cuando estén con otras personas; a comer poco y a hablar poco;

a cesar de cometer errores y ser rebeldes; a continuar ayunando; a seguir orando durante las noches y a darle la espalda a las exigencias del nafs; a tomar los problemas de toda la gente como una carga propia; a renunciar a hablar con personas que poseen intelectos pequeños y que tienen mala intención; y a ser amigos de la gente pura, de espíritu noble y a hablar con ella; ciertamente “El mejor de los seres humanos es aquel que hace el bien a los seres humanos” y la mejor de las palabras es la palabra que es sucinta, cuya intención es comprensible.

Ese día, el Sheij Sadr al-din Konavi fue a visitar a Rumi con sus derviches más cercanos. Él mostraba gran respeto por Rumi. Estaba muy triste, expresando sus deseos: “Que Al-lah te sane muy pronto. Que esta enfermedad sea una razón para aumentar tu estación en el más allá. Por el favor de Al-lah, obtendrás la salud completa prontamente. Rumi es el espíritu de los mundos. Él merece la salud”. A estas palabras, Rumi respondió: “Después de esto, que Al-lah te de a ti la sanación. Entre el amante y el Amado queda nada más una camisa hecha de una delgada membrana. ¿Acaso no quieres que la luz sagrada se reúna con la luz sagrada?” Y entonces comenzó a decir estos versos:

¿Cómo podrías saber qué clase de compañía es la del Rey, en mi interior?

No mires mi rostro pálido. Tengo fuertes pies de hierro.

He tornado completamente mi rostro, hacia el Rey que me creó

y me envió a este mundo.

Porque Él me ha creado, tengo miles de agradecimientos para Él.

A veces parezco el sol, y a veces un mar lleno de perlas.

Aunque por fuera llegue a parecer un ser sin valor, hecho de

tierra, por dentro soy la criatura más digna de honor, la más noble.

En esta villa que es el mundo, sigo zumbando como la abeja.

Pero no repares nada más en mi zumbido. Tengo un panal lleno de miel.

Qué temor provoca el agua que mueve la rueda del molino, pero

yo soy la rueda de ese agua, yo sigo rotando

sobre ese agua, haciendo sonidos placenteros.

Todas mis partículas están floreciendo,.

¿por qué debería morir, por qué debería deteriorarme?

El Buraq que está bajo de mí tiene la montura puesta

y me está esperando. ¿Por qué habría de ser, entonces, esclavo del asno?

El escorpión no mordió mi pie. ¿Por qué habría yo de permanecer lejos de la luna?

Tengo un fuerte bastón. ¿Por qué no habría de escalar para salir del pozo?

Para la paloma del espíritu me convertí en una paloma.

¡Oh, pájaro de mi espíritu! ¡Vuela! Tengo cientos de fortalezas,

aun más fuertes que esto. Aunque alcance hogares y caiga sobre

los hogares, soy la luz del sol de la sabiduría. Nací de tierra y agua.

Mi madre es el lodo, pero yo soy ágata, oro y rubí.

Siempre que veas una perla, dentro de esa perla, en su otro rostro,

busca otra perla. Porque todos los átomos están clamando:

¡Tengo un secreto en mi interior! Cada perla te dice: “No te conformes con mi belleza.

La luz que está brillando en mi rostro viene de la luz

que hay en mi interior.” Guardaré silencio. No tienes

mente para comprender la verdad. No asientas con la cabeza, diciendo:

“Tengo un ojo espiritual que ve y comprende”.

No te engañes.


En esos días, el hijo de Rumi, Sultan Valad, comía y dormía muy poco y estaba débil. El 16 de diciembre de 1273, Sultan Valad se sentía exhausto. Poco después de la mañana, Rumi miró en el interior de los ojos llorosos de su hijo y le dijo, en voz baja: “Baha al-Din, estoy bien, ve a dormir un poco”. Sultan Valad no pudo resistirlo. Apenas conteniendo el llanto, se levantó. Cuando estaba saliendo de la habitación, Rumi lo miró con pesar y pronunció sus últimos versos:

Ve a poner la cabeza en la almohada. Déjame solo. Date por vencido
ante la persona afligida que deambula por la noche y arde.

Seguimos luchando solos, toda la noche, entre las olas del Amor,

hasta el amanecer. Si quieres, ven y perdónanos.

Si quieres, atorméntanos con tu separación.

Huyes de mí, para no tener que enfrentar las mismas tribulaciones que enfrento.

Dejas el camino de las tribulaciones y tomas el camino de la salvación
.

Estamos arrastrándonos y lamentándonos en el rincón de la tristeza, derramando lágrimas. Si quieres, ven y construye cien molinos de agua con nuestras lágrimas. Tenemos un Amado inmisericorde, cuyo corazón es duro como el granito. Él asesina a sus amantes, pero nadie puede exigirle que rinda cuentas. Para el Rey de la Belleza, cumplir los acuerdos no es necesario. ¡Oh, amante, cuyo rostro ha palidecido! Sé paciente, y cumple tú con tu acuerdo.

Tengo una enfermedad dentro de mí, cuya única cura es la muerte.

¿Cómo podría yo entonces decir: “Ven y vuélvete la cura para esta enfermedad”?

Anoche en mi sueño vi a un hombre viejo en el barrio del Amor.

Él me hacía señas con la mano, como diciendo: “Ven para acá, hacia nuestro lado”.

Si existe un dragón en el camino de la Verdad,

existe también un amor como esmeralda.

Derrota al dragón con la luz que emite la esmeralda del Amor.

Anuncios
Relacionados

El arte de Amar y la Fe

Artículos - 26/09/2007

Cinco Flechas hacia la Eternidad

Artículos - 15/06/1999

Duniâ: el mundo al que renuncian los sabios

Artículos - 20/12/1999



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/30660-la_migracion_de_mevlana_al_mundo_de_la_eternidad.html