webislam

Martes 26 Mayo 2020 | Az-Zulaza 03 Shawwal 1441
2580 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=6560

La Alianza de Civilizaciones y los 528 millones

El binomio y la sinergia ONU-España pueden garantizar el éxito de programa tan complejo, a condición de que España esté muy presente y vigilante, fuera y dentro de sus fronteras

11/01/2007 - Autor: Francisco J. Carrillo - Fuente: Sur Digital
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

El presidente del Gobierno español junto al ex secretario general de la ONU Kofi Annan
El presidente del Gobierno español junto al ex secretario general de la ONU Kofi Annan

EL presidente del Gobierno español presentó hace unas semanas al ya ex secretario general de la ONU Kofi Annan junto a Erdogan, primer ministro turco, el marco general para un plan de acción de la Alianza de Civilizaciones que el sucesor de Annan, el surcoreano Ban Ki Moon, deberá someterlo a la Asamblea General onusiana para su aprobación formal.

Sin embargo España, contando ya con numerosos apoyos de Estados y asociaciones de la sociedad civil, con muy buen criterio, parece que ya se ha puesto en marcha sin esperar el veredicto asambleario. A este respecto, no creo sea pura coincidencia que en ese mismo viaje de Zapatero a la ONU se haya creado un fondo en depósito para «la cooperación para el desarrollo» de 528 millones de euros salidos del erario público español para invertirlos en tres años y ser ejecutados por el Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo. La secretaria de Estado para la Cooperación, Leira Pajín y el director del PNUD, se vieron en pantalla rubricando los papeles. Ello acontece en plena reestructuración del PNUD, en donde las críticas a la calidad y a la buena «gestión de proyectos» no están ausentes.

España, protagonista así de una notable acción multilateral, debería ser vigilante en la ejecución de dicho «fondo en depósito» -con el que se alcanza ya el 0,5% de ayuda al desarrollo, colocándose en el primer Estado contribuyente voluntario del PNUD-, desde la definición clara de los objetivos de cada proyecto hasta el rigor técnico con el que se realizan, dando prioridad a la «sustancia» de las actividades que se llevarán a cabo y reduciendo costes para crear estructuras innecesarias con el consiguiente incremento de los «gastos de agencia». No hay que descartar la probabilidad de que el PNUD -que, en suma, es un fondo de las Naciones Unidas-, proceda a transferencias sucesivas del «fondo en depósito» de España, a agencias de gobiernos en vías de desarrollo, a «consultings» privados, a servicios administrativos de diversos países y a onegés locales, que no presenten las suficientes garantías técnicas para que la contribución voluntaria de España produzca los resultados esperados.

Sin interferir en la «independencia» de la función pública internacional, el Gobierno español debería obtener de la ONU que, simultáneamente a la entrega de esa sustancial cantidad, profesionales técnicos españoles de alto nivel, identificados con los objetivos de la Alianza de Civilizaciones y con la problemática del desarrollo en general, estén presentes y activos en la ejecución de ese «presupuesto extraordinario» para la ONU, sin olvidar altos cargos de dirección que, por el momento, España no tiene ni en la ONU ni en la mayor parte de las Organizaciones «especializadas» del sistema de las Naciones Unidas (léase Unesco, OIT, OMS, etc.). Sería una consecuencia lógica que, con menor aportación, la «negocian» países como Francia, Japón, Países Bajos, Estados nórdicos, Canadá, Estados Unidos...

A partir de finales de los años 70, evaluaciones independientes, sin que medien influencias e intereses «políticos» de los Estados beneficiarios de la «ayuda al desarrollo», constataron no solamente la caída en picado de la calidad de los programas y proyectos, sino su necesidad, impacto, eficacia y eficiencia social y económica en las «políticas nacionales» para extirpar la espiral del subdesarrollo. Llegado a la verificación de tales situaciones, se recurre a «lo político» para salvar las burocracias internacionales en estado endogámico.

Quizás el ejemplo más controvertido ha sido la Unesco: su pasado prestigioso en el liderazgo educativo fue desapareciendo poco a poco en beneficio de UNICEF o del Banco Mundial, quedando como su única raíz viva el Patrimonio Cultural y algunos programas ambientales; perdiendo su capacidad da «análisis global y cuantitativo» en un terreno de las ciencias sociales prácticamente en crisálida, con una gran dispersión de mini-actividades, que se intenta justificar por sí mismas a través de operaciones mediáticas sin contenido, sin repercusión alguna en un mayor nivel de bienestar de las sociedades en estado de pobreza. Tales operaciones sin significación «social» relevante también suelen justificarse por la «necesidad política» de algunos Estados, o de algunos funcionarios estatales, regionales o municipales de beneficiarse del «label» de las Naciones Unidas y de unos recursos aplicados a actividades «locales» sin mayor trascendencia y que solamente son objeto de satisfacción inmediata de sus organizadores por razones políticas partidistas e irrelevantes.

Sin duda esta realidad es conocida por el servicio diplomático español destinado en tales organizaciones internacionales. La defensa del multilateralismo no debería ser obstáculo a la exigencia meticulosa del rigor técnico inseparable del impacto social y económico de la actividad en cuestión. Y, aunque sea un tema marginal, estar atentos a cualquier tentación corrupta (el programa de la ONU «Irak-petróleo» debería ser una referenciapara la reflexión y el atento seguimiento de las acciones que se desarrollarán con los 528 millones de euros que España «deposita» en la ONU-PNUD).

El PNUD atraviesa por una reestructuración (la ONU también, y la Unesco y otros) y es el momento de que España siga de cerca tales operaciones ya que ha comprometido una cantidad que se aproximan al solo presupuesto bi-anual de la Unesco. A los embajadores españoles ante los Organismos internacionales se les debería añadir a sus actuales descripciones de funciones, el mandato particular de «supervisar» hasta el último euro de ese «fondo en depósito», sin que ello se interprete como «desconfianza» o como «injerencia» en la gestión interna de esos organismos..

¿Servirán esos 528 millones de euros para financiar, con los porcentajes actuales de los gastos en personal, a la burocracia ounusiana y a la de las organizaciones especializadas que se comprometan en la Alianza de Civilizaciones?. Creo sería un craso error aceptar los índices actuales. Baste un simple ejercicio comparativo: Actualmente, el porcentaje del presupuesto ordinario dedicado a «gastos de personal» de la ONU y de los organismos especializados supera el 25%. Los nuevos métodos y técnicas de «gestión empresarial» moderna, y de «control de calidad», con el apoyo de sistemas informatizados, pueden ayudar a reducir considerablemente tal indicador y hacer que ese «ahorro» se invierta en programas que hagan posible que la gente que sufre pueda vivir un poco mejor, con un mayor nivel de vida y sin intolerancias.

Hoy conocemos a algunas prestigiosas ONGs que, con presupuestos que superan los 100 millones de euros al año, y con una «gestión directa» (y no transferida), gastan solamente un 6% de su presupuesto en personal y en comunicación. Y el rigor, sus resultados y su estilo de trabajo comprometido con los objetivos de hacer más feliz a los que hoy no lo son, son marca y garantía de su eficacia. Se dice que para que la Alianza de Civilizaciones no caiga en aguas de borraja, se creará un centro en Sevilla y hasta ya se alude a Koffi Annan como Alto Comisionado de la ONU para estos menesteres. El mecanismo me parece muy apropiado para evitar que la Alianza de Civilizaciones se diluya en los interminables debates de la ONU, aunque es de esperar así no sea dada la tenacidad callada del embajador Juan Antonio Yánez Barnuevo, aquel que aconsejó en temas diplomáticos en La Moncloa en época de Felipe González -(cuando se firmaron las relaciones con Israel)- muy rodado en diplomacia y en derecho internacional público, que me parece es el artífice entre bastidores de la reciente operación «España-ONU».

El binomio y la sinergia ONU-España pueden garantizar el éxito de programa tan complejo, a condición de que España esté muy presente y vigilante, fuera y dentro de sus fronteras. Y en tal perspectiva, nunca estará de más reiterar que el problema del racismo, del rechazo, de la incomprensión y de la intolerancia púdicamente velada, se encuentra «en casa». No hay que olvidar que el Gobierno creó el Grupo Español de la Alianza de Civilizaciones, cuyas propuestas, muchas de ellas mirando a la «cocina interna», han constituido una valiosa aportación para que el Grupo de Alto Nivel de la ONU haya podido presentar a Annan y a Ban Ki Moon un flexible marco de referencia, que ahora toca traducirlo en programas, proyectos y actividades que generen frutos para el mejor entendimiento y conocimiento mutuo.

Es de agradecer que en el discurso pronunciado hace unas semanas por Zapatero en la ONU, se refiriera explícitamente a «los valores» como cuestión de fondo de las incomprensiones que pretende superar la Alianza de Civilizaciones. Pero, aunque la «táctica» del momento así lo haya aconsejado, soy de la opinión que este programa no se limite exclusivamente a los graves problemas de entendimiento y conocimiento mutuo entre Occidente y el mundo arabo-musulmán. Hoy todo está inter-relacionado. Y al igual que la economía y el comercio, así ocurre con la pobreza, el atraso, el hambre, la mortalidad infantil y hasta la desesperanza que puede, a veces, expresarse en intolerancia y en terror, aquí y allí.

Francisco J. Carrillo es académico de la Real de San Telmo y consejero del Instituto Eeuropeo del Mediterráneo.

Anuncios
Relacionados

Alianza de Civilizaciones

Artículos - 30/05/2005

La divinización de la imagen o la imaginación de la divinidad

Artículos - 14/02/2006

¿Qué es civilización?

Artículos - 23/06/2006



play
play
play
play
play
play
play
play

 

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/30608-la_alianza_de_civilizaciones_y_los_528_millones.html