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Asghar Ali Engineer y la lectura del Corán liberadora

Su enfoque es más textual, procurando mostrar a partir del propio Corán los puntos de vista que fomentan la justicia y la liberación

23/12/2006 - Autor: Albert Moliner Fernández - Fuente: Cristianos por el Socialismo
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Asghar Ali Engineer es fundador del Centro para el Estudio de la Sociedad y el Secularismo, en India.
Asghar Ali Engineer es fundador del Centro para el Estudio de la Sociedad y el Secularismo, en India.

Engineer es un teólogo musulmán de Bombay. Está comprometido con movimientos en pro de los derechos humanos y en los esfuerzos por fomentar la armonía entre las religiones. Trabaja contra la utilización de la religión para la explotación y para otros intereses personales y políticos. Principalmente en diálogo con el cristianismo, ha examinado los elementos liberadores del islam. A diferencia de otros autores (como Shariati, e incluso Mawdudi), su enfoque es más textual, procurando mostrar a partir del propio Corán los puntos de vista que fomentan la justicia y la liberación .

Los elementos liberadores del islam se remontan al Profeta y su experiencia. En esa época, La Meca era principalmente una ciudad comercial, con algunos comerciantes ricos y muchos pobres cuya vida dependía de los escasos ingresos que obtenían prestando servicios a las caravanas comerciales que pasaban. Eran ignorantes y supersticiosos, adoraban a muchos dioses. Las mujeres estaban oprimidas: incluso se las podía enterrar vivas según se lee en el propio Corán (81, 8-9). Había muchos esclavos. En contra de las normas tribales tradicionales, las viudas y los huérfanos no recibían ayuda. Existían divisiones tribales que a menudo acaban en conflicto. El mismo Profeta era de una familia pobre, aunque noble. Fue enviado por Dios para liberar al pueblo de la ignorancia y la opresión. No era solamente maestro, sino también activista y luchador. Se vio obligado a huir de La Meca al ser rechazado su mensaje liberador. Inspirados por él, los árabes, además de liberarse a sí mismos, pretendían liberar al pueblo de los imperios opresores: el imperio romano y el sasánida. De esta praxis surge la tradición liberadora del islam.

El Corán afirma la unidad fundamental de todos los seres humanos:

iOh humanidad! Os hemos creado a todos de un hombre y una mujer, y hemos hecho de vosotros naciones y tribus, para que os reconozcáis unos a otros. Verdaderamente el más noble de vosotros a los ojos de Dios es el que es recto (y justo) hasta el extremo (49, 13).

Esta unidad social se fundamenta en la unidad de Dios (tawhid). Este principio fundamental de unidad, según Engineer, no se limita a la dimensión étnica y racial, sino que incluye la abolición de la disparidad económica. Así, las dos palabras que utiliza el Corán para indicar justicia son ‘adl y qist. ‘Adl no sólo significa justicia, sino que tiene el sentido de igualar, nivelar. Se considera antónimo de zulm y jaur, es decir, mala actuación (injusticia) y opresión. Qist significa distribución igualitaria además de justicia, ecuanimidad y equidad. Esta distribución igualitaria se refiere también a los recursos materiales.

La actitud del Corán respecto a la riqueza confirma esta interpretación. A fin de evitar privilegios, en el Corán se lee:

Todo lo que Dios le dio, a su profeta y enviado, como botín (al-fay), de lo que tenían los de los pueblos y las ciudades es de Alá Dios, del enviado, de los suyos, de los huérfanos, de los pobres, de los caminantes, que lucharon a su lado. Para que no vaya a parar de nuevo a los que de entre vosotros son ricos (59, 7).

Y en otro lugar: “Te preguntan qué deben gastar. Di: lo superfluo” (2, 219). En el sentido de que uno no debe quedarse con más de lo necesario. El Corán tampoco recomienda la vida ostentosa, pues lleva a la destrucción:

“Cuando hemos querido aniquilar una ciudad, una población, hemos ordenado a los ricos (que obren bien?) y (pero) ellos se entregan a la iniquidad, extienden la corrupción por ella y cometen crímenes. Entonces tiene lugar en contra de ellos la sentencia divina” (17, 16).

La preocupación del Corán por la justicia se muestra también en su actitud en defensa de los pobres:

“¿Por qué no queréis combatir por Dios y por los hombres, mujeres y niños oprimidos que imploran: ¡Oh Señor! ¡Sácanos de esta ciudad (de esta Meca) de mala gente!?” (4, 75).

Y en otro lugar:

“Quisimos favorecer a aquella gente (los israelitas) que él (el Faraón) había humillado y debilitado en el país (de Egipto). Quisimos hacer de ellos dirigentes y que fueran herederos (de sus opresores)” (28, 5) .

Esta actitud respecto a los pobres y a la justicia está apoyada por muchos mandatos tanto positivos como negativos. Así, se exhorta a la gente a ser justos en el trato:

“¡Vosotros, los buenos creyentes, los musulmanes! ¡Estad siempre dispuestos a dar testimonio con equidad! Que el odio que tengáis a un grupo, a una gente o a un pueblo, no os haga cometer una injusticia. ¡Sed justos! Esto es lo que os aproximará al temor de Dios” (5, 8).

El Corán impone a todos los fieles el zakat, un impuesto combinado sobre el patrimonio y la renta. No se especifica el porcentaje, que puede ajustarse según las necesidades de cada situación. Junto con la oración, es una de las instituciones básicas del islam. El Corán dice: “De sus riquezas había una parte para el mendigo y el necesitado” (51, 19). Y en otro sitio:

¿Has visto al mentiroso, al calumniador, siempre atacando la religión y el día santo de la Rendición de Cuentas? Ese es el que más grita contra el huérfano, con menosprecio, y no exhorta a dar alimentos y provisiones al pobre. Pero ¡ay de aquellos que hacen la oración pública y se distraen de los rezos y hacen ostentación para que les miren! Sobretodo, porque impiden que se dé a los otros la ayuda vital que necesitan (107).

En origen, el zakat se recaudaba para un fondo común y se distribuía a los necesitados, los huérfanos y las viudas, para pagar las deudas de los endeudados y liberar esclavos. La tierra se consideraba propiedad de Alá y, por medio de él, del pueblo. El Profeta no sólo prohibió trabajar como aparcero, sino también que se quedasen con la tierra los que no la cultivaban. El Corán esta también en contra de la usura, lo que puede tomarse como símbolo de otras formas de explotación:

“¡Creyentes! ¡Temed a Dios! Dejad las ganancias producto de la usura, si queréis ser creyentes de verdad. Si no lo hacéis así, si exigís los préstamos usurarios que habéis hecho antes, sabed que Dios Alá y su Mensajero os declararán la guerra” (2, 278-279).

Uno de los puntos de atención de los movimientos actuales de liberación es la opresión de las mujeres. Es frecuente que se acuse al islam de discriminación en cuanto a los derechos de las mujeres. El Corán afirma que, por lo que respecta a los derechos y obligaciones, las mujeres son iguales a los hombres (2, 228). Engineer opina que el Corán les proporcionó una carta de derechos jamás otorgada a las mujeres con anterioridad. La mujer era por derecho propio una entidad legal: podía contraer matrimonio o divorciarse con total libertad; podía heredar y tener propiedades; podía tener la custodia de los hijos.

El único punto que no encaja en esta carta de libertades es la autorización para que los hombres se casen con varias mujeres, pero es posible que no se den ya las condiciones en las que se toleraba. Se permitía la poligamia a fin de proteger a las viudas y los huérfanos, para que los cuidasen. Así, el Corán dice:

Si teméis no ser justos, equitativos, con los huérfanos, entonces, casaos con las mujeres que os gusten: dos, tres o cuatro. Pero si aun teméis no ser justos, que sea con una sola o con una de las mujeres que podáis comprar, de vuestras esclavas” (4, 3).

Esto es, ni la poligamia por placer ni los grandes harenes reciben la aprobación del Corán. Ni siquiera esta excepción puede necesitarse en las circunstancias actuales.

Según Engineer, un elemento liberador importante es la apertura, la tolerancia y el respeto a otras religiones. El Corán dice:

A cada pueblo os hemos dado una ley propia y una regla de conducta, un buen camino de salvación. Dios, si hubiera querido, habría hecho de todos vosotros, desde el principio, una comunidad única y unida. Pero quería probar vuestra fidelidad en el mensaje que os ha dado. ¡Corred con tesón unos y otros hacia las buenas obras! ¡A ver quien es el mejor haciendo buenas obras! (5, 48).

Y cuando se lee “¡Que no haya coacción en materia de religión, ni abuso de fuerza!” (2, 256) parece ser una declaración inequívoca.

Engineer cree que liberar a los oprimidos no es un camino fácil. De hecho el Corán lo llama la Cuesta:

¿Qué te hará entender lo que es la Cuesta, lo que es el camino de subida? Es rescatar al cautivo o dar de comer en los días de escasez a un pariente huérfano o a un pobre que duerme en el suelo. Es, también, formar parte de los creyentes, de los que se aconsejan la paciencia y se incitan a la piedad. Ésos son los buenos compañeros de camino (90, 12-18).

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