webislam

Lunes 27 Enero 2020 | Al-Iznain 01 Jumada al-Zani 1441
1086 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=5949

¿Inmigración ilegal o guerra no declarada?

Todos lo hemos pedido, más bien lo hemos gritado: ¡Asilo! No nos escuchan.

12/10/2006 - Autor: Montserrat Galceran - Fuente: Rebelión
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Nos están matando, lentamente, nos están matando.
Nos están matando, lentamente, nos están matando.

Llevo días oyendo las quejas sobre la inmigración ilegal y los discursos sobre la necesidad de regularla, semanas viendo los cayucos llegar a Canarias, meses enteros encontrando a los grupos de migrantes apelotonados en las esquinas y en las puertas del metro, esperando a que los contraten; años soportando el debate sobre la necesidad de fortificar aún más una Europa fortaleza que responda unida en la lucha contra la inmigración ilegal.

Y me pregunto, ¿qué guerra es ésta, cuándo y quién la ha declarado?, ¿responde acaso a una guerra la edulcorada expresión de inmigración ilegal?,¿de qué legalidad están hablando?, ¿a qué leyes está sujeto el migrante que abandona un país para trasladarse a otro en busca de un mejor porvenir, huyendo de la pobreza y tal vez de otra guerra?, ¿tenemos acaso un concepto de frontera útil para definir situaciones de paso, espacios intermedios donde se cruzan caminos de ida y de vuelta, cuyos habitantes conocen bien las situaciones de alegalidad que las caracterizan?

Sobre el mapa, Ceuta y Melilla son ciudades rodeadas de una compleja línea fronteriza que las separa de Marruecos. Pero aquellos campos, además de recuerdo vivo de un pasado colonizador, han sido durante decenios lugares de contrabando, de pasos intrincados, de rutas del tabaco y del tráfico de personas, espacios de huida y en ocasiones, de salvación. Por muchas vallas que las rodeen, las fronteras son siempre lugares donde se une tanto como se separa y en especial no son lugares físicos, sino espacios políticos donde se practica la inclusión excluyendo, donde se filtra y se selecciona: se permite pasar a unos y se rechaza a otros en función de criterios arbitrarios: la edad, la procedencia, los recursos, la salud, el físico, el dinero…

Porque, fijémonos bien, el migrante varón, joven, saludable, que llega solo en avión regular a Barajas, o la chica joven y bien parecida es un/a migrante ilegal en potencia: alguien de quien fácilmente se presume que viene a buscar trabajo, tal vez con poco dinero. Se les retiene o se les expulsa directamente al país del que vienen. No digamos si llegan en cayuco o escondidos en el bajo de un camión. Pero al extranjero entrado en años, tal vez pre-jubilado que llega con su pensión para vivir en Alicante, nadie le pregunta de dónde viene ni a donde va; llega, se instala y disfruta del sol y del paisaje. ¿Qué diferencia pues al africano que llega por mar al puerto de los Cristianos y al alemán que llega en Easy Jet al aeropuerto de Las Palmas? Ambos son extranjeros y ambos buscan un futuro mejor para ellos y para sus familias, pero el primero no tiene los recursos económicos que le garanticen una capacidad de compra adecuada y el segundo, aunque moderadas, dispone de las rentas suficientes para pagarse una módica estancia. El primero viene a trabajar y a ganarse con su trabajo el dinero que necesita para subsistir, el segundo viene a gastar una renta asegurada a cambio de un trabajo pasado. Por tanto lo que se criminaliza en la, así llamada, inmigración ilegal y lo que se regula en la también así llamada ley de extranjería, no es el ser extranjero, ni el intentar desplazarse a una tierra en la que no se ha nacido y gozar de sus ventajas, sino la huida de la pobreza y de la guerra, el intento del pobre de ganarse un futuro saliendo por sus propios medios – es decir, por su trabajo – de una situación que en absoluto es responsabilidad suya o de escapar a la violencia de una guerra, instigada por otros, de la que es mero peón.

Ahora bien, ¿cómo enfrentan ese paso los propios migrantes? El y la migrante suelen hablar de su viaje como de una aventura y como de una experiencia que les convierte en personas nuevas. No sólo porque dejan atrás las rutinas de su vida anterior, sino porque se enfrentan a un mundo desconocido con sus solas fuerzas, ayudados casi únicamente por las redes de convivencia con conocidos, paisanos o familiares. Su experiencia es la de una ruptura con un cotidiano que les condenaba a la repetición de su pobreza y de su sujeción, y que les abre a un horizonte de posibilidades, escasamente definidas aunque con una gran fuerza de atracción. Muy pocos de los que han pasado por esto, están dispuestos a resignarse a volver al punto de partida. Por eso lo intentan una y otra vez, no sólo porque huyan de la pobreza que amenaza con seguir atrapándoles, o de la guerra y la violencia que marcó sus vidas, sino porque sus personalidades se han ido transformando en el camino y ya difícilmente pueden encajar en un mundo que abandonaron bastante tiempo atrás. Sólo su lucha y su esfuerzo garantiza su vida.

Oigamos sus voces. En un libro sobre lo ocurrido ante la valla de Melilla en agosto y septiembre del año pasado, leemos:

“29 de agosto. Frontera Sur de Europa. España. Ciudad Autónoma de Melilla.

Vamos a pedir apoyo en la ciudad. Algunas llamadas que puedan comprobar lo que ha ocurrido y contárselo al resto del mundo. Necesitamos ser vistos y oídos. Los muertos no son invisibles. Todo se está precipitando. ¿Europa? Democracias defendidas a tiros en la noche. Cuchillas cortantes y sangre en la piel de quienes viajamos”.

“13 de septiembre. Frontera Sur de Europa.Marruecos. Campamento de migrantes del bosque de Nador.

Están de obras en la valla. África. Que nos vayamos todos, ¿no? A la tierra de la no-existencia, al silencio del desierto. Agujeros negros del presente. Que nos borren del mapa, que suban los precios del salto, del ferry y de la patera. Que nos lo quiten todo. Ni siquiera quienes hemos pedido asilo político tenemos mucho más qué hacer. También gritamos para que nos oigan, tampoco nos escuchan. Estamos de paso. Se alarga el tránsito, no entramos. Hay que seguir caminando”.

“15 de septiembre. Frontera sur de Europa. Marruecos. Rabat. Barrio de Ayn Nada 2.

“Nos despiertan los golpes en las puertas y los gritos de los niños. Vienen también hasta aquí. Son muchos y tienen prisa. Entran. Golpes. Nos sacan de nuestras casas. Tiran de los brazos de quienes se resisten y golpean sin más. Donde haga falta, sin cálculos. Vamos saliendo y nos agrupan. Nos tratan como animales.

Muchos compañeros levantan sus papeles de asilo y se los plantan en la cara. Nadie ve ni escucha. Los niños gritan. Se acabó el silencio por esta noche. En este barrio somos, sobre todo, congoleños y costamarfileños. Algunos nigerianos. Salimos de la guerra para volver a ella. Ésta es una guerra no declarada.

Hay heridos por todos lados. Los guardianes de la ley no pierden el tiempo. Nos meten en los autobuses.- ¡Vamos negro! ¡Más deprisa!-…Nos están matando, lentamente, nos están matando. Vemos que somos cientos y tratamos de resistirnos. Ellos son muchos y van armados. Los golpes no paran hasta hacer andar las máquinas.- ¡Ya no vais a volver!-. Ríen.”

“21 de septiembre. Frontera sur de Europa.

Marruecos está jugando bien sus cartas…Es una cuestión de pasta, maldita pasta. Millones de euros. El dique. Pueden hacerlo de hormigón o de acero. El agua busca su curso para seguir avanzando. O termina por estallar el muro…

Han devuelto a España a un grupo de senegaleses demandantes de asilo. Hace semanas que no tenemos buenas noticias. Aún así, lo celebramos. Algunos lo hacen desde las celdas, en Marruecos. Mandan saludos. Los mails no han parado de circular. Somos otros”

“26 de octubre. Frontera sur de Europa .Marruecos. Aeropuerto militar de Kenitra.

Nos llevan de nuevo a Mali. Llegaremos a Bamako esta noche…”

“31 de octubre. Frontera sur de Europa. Marruecos. Campamento militar en Guelmin.

Costa de Marfil, Congo RDC, Sierra Leona y Liberia. Todos lo hemos pedido, más bien lo hemos gritado: ¡Asilo! No nos escuchan. Las condiciones aquí son insoportables. Nuevas cárceles de la tierra de nadie. Cárceles militares. Somos los presos de la guerra en la frontera, los expulsados de la posibilidad, los sin nombre…

Todavía nos quedan nuestros cuerpos vivos. Es lo único que tenemos…Esta guerra no termina nunca. Volveremos. Habrá que volver a inventar el camino”.

(Textos entresacados de Relatos migrantes de una guerra en la frontera, en Fronteras interiores y exteriores, Madrid, Traficantes de sueños, 2006, pp.13-26).
Anuncios
Relacionados

Crece la inmigración ilegal de los pobres

Artículos - 08/11/2005

Lo que ocurre allí

Artículos - 09/10/2005

Le ponen vallas al campo

Artículos - 14/10/2005



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/30041-inmigracion_ilegal_o_guerra_no_declarada.html