webislam

Miercoles 23 Octubre 2019 | Al-Arbia 23 Safar 1441
658 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=5894

Meditaciones sobre el Sagrado Corán (III)

Segunda parte del libro Corazón del Corán

10/10/2006 - Autor: Sheikh Nur al Anwar al Jerrahi al Halveti - Fuente: Webislam
  • 3me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

El sueño místico del profeta José
(Meditación en el Sagrado Corán 12:1-6)

Manifestándose a través de la transformación espiritual del alfabeto árabe, los versos de este Corán luminoso aclaran el universo entero. La Fuente Siempre Presente revela así el significado eterno a través del medio que es el Tiempo, como el canto resonante del Corán árabe, para que la Humanidad pueda en verdad despertar y comprender.
Mi amado Mujámmad, la Fuente de la Sabiduría comunicará ahora a través de ti la más bella historia de Guía Divina en este Corán Viviente, la historia del noble José. Sin despertar al significado místico de este drama, uno no puede conocer la sublime estatura espiritual del alma humana.

Como niño nacido para el camino místico, Mi amado José fue bendito con sueños y visiones. Él se los confiaba a su padre, cuya sabiduría profética era profunda. Al compartir su experiencia espiritual más significativa, el radiante niño José susurró: “Mi querido padre, vi en el cielo el sol y la luna juntos con once estrellas. Ellos se inclinaron profundamente ante mí.” El padre intuitiva y divinamente inspirado percibió aquí la promesa de muchos regalos sagrados, siendo el menor de ellos el vasto poder terrenal que su hijo algún día ejercería en el Reino de Egipto. Él advirtió: “Mi preciado hijo, no relates esta visión a tus hermanos ni a persona alguna. Es demasiado imponente para ser aceptada. Ellos pueden intentar desacreditarte o incluso darte muerte. Hijo mío, la inteligencia orgullosa que originalmente rechazó el Pedido Divino de inclinarse ante Adán se convirtió en el rebelde cósmico Satán, y desde entonces ha infectado la mente humana con arrogancia ciega. Al láh el Más Alto te ha elegido y te ha curado de esa ceguera. Al láh el Más Sabio te enseñará interiormente la interpretación de los sueños, incluso la interpretación del sueño de la Creación misma. Al láh el Más Misericordioso te exaltará a la altura de perfecta bendición, donde te fundirás en la Fuente del Amor, abriendo la puerta mística de la Casa de Jacobo, para que el Poder de la Revelación pueda fluir a tu generación. Mi más querido hijo, esta bendición y misión santa fueron confiadas a tus reverenciados ancestros espirituales, los nobles Abraham e Isaac. Esta misión es el despertar progresivo de la humanidad a su perfección esencial, iniciada a través del Adán Trascendental, ante el cual hasta los ángeles se inclinaron con todo su ser, tal como en tu visión se inclinaron ante ti las estrellas, el sol, y la luna. Sí, mi querido José, la esencia secreta del alma humana es la Conciencia abarcadora y la completa Sabiduría de Al láh.”

La tormenta de amor
(Meditación en el Sagrado Corán 13:12-15)

De la Fuente de Poder que ahora está hablando destellan rayos puros de energía espiritual, relámpagos de Al-láh que desatan el temor en aquellos cuyas vidas expresan negación, y que despiertan la esperanza luminosa en aquellos cuyas vidas expresan afirmación. De la Fuente del Amor están emergiendo constantemente nubes radiantes, cargadas de lluvia de Compasión Divina; y sus imponentes truenos cantan las profundas alabanzas de Al láh el Más Alto. Perdidos en asombro, seres angélicos contemplan desde la eternidad esta brillante tormenta de Amor. Los rayos de Al láh pueden tocar a cualquiera en un instante, purificando o vivificando y, aún así, los seres humanos siguen discutiendo tontamente la existencia de la Fuente Siempre Presente.

Aquellos que invocan a Al láh el Más Misericordioso con intensa oración inmediatamente sienten la presencia inequívoca de la Verdad Viviente, mientras que aquellos que adoran diversas fuerzas elementales o seres etéreos no experimentan el mismo torrente de Presencia Sagrada abarcadora. Estos descaminados adoradores de la Creación son como vagabundos sedientos que tienden sus manos dentro de un pozo profundo pero no pueden extenderse lo suficiente para llegar al agua. Las oraciones de estos adoradores, que deambulan por la Creación y que se fían a la Creación en lugar de volverse hacia la Fuente de la Creación, no pueden ni siquiera humedecer sus labios secos. Aún así, todos los seres en el universo, sea que dirijan o no conscientemente su rostro hacia su propia Fuente Verdadera, se están inclinando ante Al láh el Más Sublime con todo el ser, a través de cada pensamiento y acción. Hasta sus sombras, sus temores secretos e impulsos obscuros, pueden existir sólo en relación con la Fuente de la Luz.

Palabras de Verdad
(Meditación en el Sagrado Corán 14:24-27)

La Fuente de la Sabiduría revela ahora una parábola para su profunda contemplación. Las Palabras de Verdad que tienen el poder de expresar la Verdad Viviente son como árboles florecientes cuyas raíces o significados directos están establecidos profundamente en la tierra del corazón, y cuyas ramas o significados sutiles, alcanzan las alturas del cielo de conocimiento místico. Por el misterioso permiso de Al láh, estos árboles dan frutos en cada estación. En contraste, las palabras humanas son como árboles secos enraizados en un suelo llano y arenoso, que se quiebran fácilmente debido a los constantes vientos del error, no teniendo arraigo en el corazón secreto. A través de dichas parábolas, Mi amado, la Fuente de la Luz ilumina la naturaleza de este Glorioso Corán, para que la humanidad pueda meditar y entender realmente.

Al-láh el Más Misericordioso bendice a aquellos cuyas vidas están vueltas hacia la Fuente del Amor con las Palabras Divinas dadoras de vida del Sagrado Corán, que son vastos árboles de significado que dan sombra refrescante y frutos nutritivos, tanto durante la existencia terrenal como en el reino intemporal del Paraíso. Aquellos que se apartan de la Fuente del Amor tienen acceso sólo a palabras efímeras, expresiones meramente humanas que no tienen vida duradera en la Verdad. Aferrándose a estas palabras secas, sin vida, dichas personas parecen deambular más y más lejos de Al-láh el Más Alto. Sin embargo, ningún ser puede moverse de hecho ni la más mínima distancia de la Fuente del Ser Siempre Presente. La misericordiosa Voluntad de Al-láh está más allá de cualquier comprensión.

El verde tapiz
(Meditación en el Sagrado Corán 15:16-25)

La Fuente Suprema que ahora está hablando irradia vastos sistemas de estrellas que brillan esparcidos por todo el cosmos como palacios resplandecientes, como un recordatorio de la Belleza y el Poder de Al-láh para aquellos que pueden contemplarlos verdaderamente. Con el principio sublime de Unidad, la Única Fuente ha protegido este universo de las fuerzas desintegradoras esparcidas por el rebelde cósmico Satán. A través de los seres humanos, estas fuerzas negativas han entrado en la Creación prístina de Al láh, pero están constantemente perseguidas y son constantemente arrojadas del precioso corazón humano por la llama brillante de la Verdad.

Como un escenario vivo para este drama de purificación, la Fuente del Poder despliega el delicado tapiz verde de la Tierra, anclándolo con montañas primordiales. La Fuente de la Vida desarrolla formas innumerables de vida orgánica, cada una en preciso equilibrio con las otras, proveyendo perfectamente para el sustento de todos los seres humanos, así como el de todos los otros seres. Pero este almacén terrenal de abundancia no puede florecer por separado de la Fuente de la Vida, de la que emanan con armonía y precisión todos los poderes fructíferos de la vida. Sólo de la Fuente Viviente emergen los vientos portadores de semillas, las lluvias dadoras de vida, los manantiales que apagan la sed. Los seres humanos no poseen ni controlan estos tesoros naturales, ya que sólo la Fuente de la Vida da y quita la vida. Todo Ser manifiesto pertenece exclusivamente a la Fuente y Meta del Ser, Al láh el Más Alto, Quien conoce qué personas verdaderamente aspiran y cuáles solamente conspiran, y Quien traerá finalmente a cada alma a casa, de regreso al esplendor que es Conciencia abarcadora y completa Sabiduría.

El llamado a la justicia
(Meditación en el Sagrado Corán 16:89-91)

Mi noble Mensajero, por favor recuérdale incesantemente a la Humanidad acerca del Día Final, cuando la Fuente Suprema llamará un testigo de cada pueblo que será sabio e imparcial, y testificará sobre las acciones e intenciones de ese pueblo, tanto sobre las acciones individuales como las comunitarias. Tú serás el testigo de la vasta nación espiritual del Islam. La Fuente Siempre Presente irradia este Libro de Luz a través de ti para clarificar la naturaleza misma de la Creación, para guiar los corazones de los seres humanos, para curar con su toque misericordioso, y para traer iluminación gozosa a aquellos que conscientemente reciben sus vidas directamente de la Fuente de la Vida. Recuérdale a tu gente que la profunda respuesta humana que Al láh el Más Misericordioso espera es el compromiso con la justicia que transforma la vida diaria en continuos actos de gentileza y generosidad hacia todas las personas, reconociéndolas como familia íntima. Advierte compasivamente a tu gente que ellos se están apartando de la Fuente del Amor al llevar a cabo actos insensibles para con la dignidad de cualquier ser, y que sólo la constante remembranza de la Fuente del Ser puede desarrollar la verdadera sensibilidad. Al láh el Más Alto convoca a la Humanidad a meditar muy seriamente sobre Su Llamado a la Justicia.

Hay una alianza primordial entre los seres humanos y la Fuente Última, establecido antes de la creación del tiempo o de la eternidad. Al-láh promete volverse hacia el alma y el alma promete volverse hacia Al láh. Ninguna promesa que haya sido alguna vez jurada debe romperse, ya sea que se trate de la promesa suprema de recordar a Al láh el Más Alto o de simples tratos hechos en la vida diaria. Cuando los seres humanos se comprometen absolutamente con la justicia y con la constante remembranza de Al láh, la Fuente del Amor y el Poder irradia directamente a través de todo cuanto ellos hacen.

Dar
(Meditación en el Sagrado Corán 17:22-30)

Mi amado Mujámmad, por favor advierte a los seres humanos que nunca se imaginen otra divinidad que no sea la Fuente Última del Universo, ya que dicha imaginación los defraudará y los hará caer en desgracia al velar la Única Fuente Siempre Presente. Al-láh el Más Misericordioso ha enseñado claramente a los seres humanos a volverse en adoración solamente y en forma directa hacia la Fuente del Amor, transformando sus vidas enteras en perfectas expresiones del Amor Divino.

Mis queridas almas humanas, sean tiernos con sus padres, en particular cuando el padre y la madre, mientras vivan con ustedes, alcancen una edad venerable. Nunca los hagan callar ni los reprendan, en cambio comuníquense con ellos siempre en tonos de profundo respeto. Motívense por verdadera compasión, sométanse a sus deseos, sacrifiquen sus propios intereses egoístas y oren intensamente: “Amadísimo Al láh, por favor derrama Tu más tierna Misericordia sobre mis padres que me nutrieron y educaron con cuidado y paciencia amorosos.”

Mis preciados, que están en el Camino del Amor, Al láh el Más Alto conoce precisamente qué intenciones habitan en sus corazones y cuán desinteresadamente ustedes están comprometidos con la bondad. Al láh el Más Misericordioso cura con Su perdón amoroso y fragante a aquellos que han actuado sin amor pero que sinceramente reofrendan sus vidas a la Fuente del Amor. Mis queridos seres humanos que anhelan ser verdaderamente humanos, deben ofrecer continuamente servicio amoroso a todas las personas como extensión de su familia, en particular a los viajeros, y a los que tienen necesidad. Nunca desperdicien ninguno de los recursos que la Fuente de Vida les ha dado, ya que aquellos que despilfarran son los seguidores del Satán cósmico, cuya rebelión esencial es la ingratitud. Deben alejarse de la gente que consumiría sus regalos vanamente, sin ser agradecidos con Al-láh el Más Alto, sin embargo háblenles con gentileza, orando interiormente a la Fuente de Sabiduría y del Poder por su guía y protección.

Mis queridos seres humanos que están despertando al Amor Divino, ustedes ni deben ser renuentes a dar ni tampoco deben dar indiscriminadamente. Si ustedes son por demás generosos con aquellos que no sienten ninguna gratitud hacia la Fuente Suprema, ellos tomarán todo lo que tengan y les reprocharán por no darles más. Sólo Al láh otorga abundancia a algunos, y disciplina a otros con la privación, pues la Fuente de la Sabiduría conoce íntimamente lo que cada ser necesita para su evolución espiritual. No traten de tomar en sus propias manos los bienes del universo, en vez sean los instrumentos desinteresados y efectivos de la Generosidad ilimitada de Al láh. La Fuente del Amor y el Poder irradia directamente a través de Sus más humildes servidores.

Alabanza
(Meditación en el Sagrado Corán 17:43-44)


Sin importar qué digan los seres humanos acerca de la Realidad, por muy avanzados conceptos que puedan sostener, la Fuente Última que ahora está hablando siempre será más exaltada. Lo único posible para cualquier ser es alabar a Al láh el Más Alto, ya que nadie puede describirlo. La naturaleza y la función del Ser mismo es alabar a la Fuente y Destino del Ser. El universo temporal entero, así como los siete reinos eternos y todas las formas de conciencia que ellos contienen, son simplemente la alabanza viviente de la Fuente Siempre Presente. Ser es alabar a Al láh. Los seres humanos fallan en la percepción de esta alabanza ilimitada que surge espontáneamente de toda mente y corazón, de otro modo, ellos entenderían inmediatamente por qué tan absoluta compasión y perdón fluyen a cada ser desde la Fuente del Amor.

Las oraciones diarias
(Meditación en el Sagrado Corán 17:78-81)

Mi noble Mensajero, por favor recuerda a tu gente que se sumerja en oración durante el delicado brillo del crepúsculo, cuando el sol desaparece debajo del horizonte, y nuevamente cuando la luz vespertina se funde con la rica negrura de la noche, y una vez más durante la fresca claridad del amanecer. La cualidad de la luz en cada momento de oración divinamente decretado es la expresión de una cierta esfera de experiencia espiritual. Durante la clara luz antes de la salida del sol, se encuentran presentes seres angélicos, disfrutando los dulces sonidos del Corán Resonante y atestiguando las intenciones puras del corazón al comienzo del día. Aquellos que desean entrar más profundamente en oración deben hacer sus humildes postraciones en la profundidad de la noche, cuando, por la Voluntad de Al láh el Más Alto, la luz del conocimiento humano desaparece en la obscuridad incandescente del Misterio Divino. A través de esta meditación solitaria de media noche, Al-láh el Más Misericordioso puede decidir elevar al alma devota a un estado inusual de iluminación mística.

Por favor enséñales a las personas dedicadas estas Palabras de Verdad con las que pueden concentrar sus mentes por completo en la Fuente de la Verdad: “Exaltadísimo Al láh, con cada inhalación, intérname con pureza y fortaleza en Tu Vida invisible; y con cada exhalación, llévame con pureza y fortaleza hacia el exterior, a Tu Creación manifiesta. Más preciado Al láh, por favor otórgame Tu Guía Directa a lo largo del camino sutil del despertar.”

Mi amado, transmite a los amantes de la Verdad que se han preparado apropiadamente, las potentes palabras de esta sublime afirmación: “La Verdad Viviente brilla ahora por completo, y todo error se ha desvanecido en absoluto, pues donde está la Luz de Al láh no puede quedar ningún velo de obscuridad.”

El descenso del Sagrado Corán
(Meditación en el Sagrado Corán 17:105-110

La Fuente Suprema irradia el Corán portador de la Verdad a través de los siete reinos sutiles. Este Libro de Luz desciende agraciadamente, lleno de Poder y Belleza Divinos, a tu más puro y receptivo ser, Mi amado Mujámmad. La Fuente del Amor te ha elegido desde antes de la eternidad para que te conviertas en el receptáculo final de Mi Revelación; para portar el Corán Viviente que comunica jubilosas noticias sobre el Resplandor del Paraíso y la compasiva advertencia de que este mismo Resplandor puede ser experimentado como el Fuego del Infierno.

Mi amado Mensajero, la Fuente de la Sabiduría manifiesta ahora la perfecta completud del Eterno Corán a través de los velos temporales de la experiencia humana, revelándote en intervalos las Palabras Divinas para crear un libro terrenal, vestido con el lenguaje árabe, que será comprensible para la Humanidad. Esta es la razón por la que la Fuente Siempre Presente te envía el Corán Trascendente de una forma gradual, en lugar de inundar en un instante tu conciencia con su totalidad. Dile a tu gente: “Crean en la autenticidad de estas Palabras Divinas cuando quiera que vengan, o no crean.”
Ciertas almas disfrutan de la más íntima relación con el Eterno Corán antes de descender al tiempo, de manera que cuando estas personas oyen tan sólo una línea del presente Corán árabe, caen en un reconocimiento extático, proclamando: “Estas palabras son la Resonancia y el Resplandor de Al láh. Se ha cumplido una vez más la promesa original de Al-láh el Más Misericordioso de guiar a la Humanidad.” Estos amantes del Amor Divino, al escuchar el canto del Corán árabe, posarán sus cabezas espontáneamente sobre la tierra santificada, derramando lágrimas y experimentando la profunda humildad que olvida por completo al yo limitado.

Mi amado, por favor asegura a tu gente en tonos gentiles y armoniosos que ellos pueden invocar a la Fuente Última con el Nombre de la Majestad, Al láh el Más Alto, o con el nombre del Más Misericordioso, o con cualquiera de los bellos Nombres Divinos presentados a la humanidad a través de los Profetas.

Paraíso e infierno
(Meditación en el Sagrado Corán 18:27-31)

Mi amado Mujámmad, por favor alienta a aquellos que aspiran al Islam, que es la total rendición de la vida humana a la Vida Divina, a recitar diariamente con alegría de corazón, algunos de los versos revelados a ti en árabe del Eterno Libro de Al láh. Nadie puede opacar o distorsionar el poder de las Palabras Divinas que emanan desde la Fuente del Poder. Intentando vivir apartado de la Fuente de la Vida, ningún ser puede encontrar paz o refugio, pues aparte de la Fuente de Vida, nada vive.

Por favor alienta a aquellos que aspiran al Islam a ser gentiles y desinteresados, a volverse de todo corazón hacia la Fuente del Ser, y a llamar a Al láh el Más Misericordioso cada mañana y cada noche, anhelando sólo contemplar directamente dentro del Rostro del Amor. Diles a estos aspirantes que nunca se alejen por ambición mundana del humilde camino que Mis amantes le están mostrando a la Humanidad. Adviérteles que no escuchen a nadie que se encuentre infectado por la negación del Amor, y cuya mente y corazón han sido entonces velados a la conciencia esencial de la Fuente del Amor que nos permite amar verdaderamente. Ya que dichas personas siguen sólo impulsos egoístas, sus vidas están completamente fuera de la armonía.

Mi amado, proclama claramente a la Humanidad: “La Verdad se realiza al volverse sólo hacia la Fuente Última, pero los seres humanos permanecen libres para afirmar o negar.”
Al caer en el sueño de la muerte, aquellos que nieguen la Fuente del Amor y cuyas vidas se hayan impregnado de esta negación, experimentarán su retorno al Esplendor de Al láh como la entrada a un vasto pabellón de fuego extendido en todas direcciones. Tales sueños vivientes sobre el Infierno son más intensos para aquellos cuyas vidas cotidianas han expresado mayor negatividad. Cuando estas oscurecidas almas clamen por la frescura que durante sus cursos terrenales negaron a otros, se les servirá agua soñada como cobre derretido que escaldará todo su ser. Así, en el reino de Esplendor ilimitado, los sueños más terribles de purificación ocurrirán a las almas que nieguen aquí la Fuente de la Luz.

Al sumergirse en el sueño de la muerte, aquellos que afirmen la Fuente del Amor, y cuyas vidas han sido refinadas y exaltadas por esta afirmación, no serán torturados por sueños persistentes e implacables, sino que despertarán inmediatamente en el Paraíso espiritualmente preparados, por su curso terrenal vuelto hacia la Fuente de la Luz, para percibir la verdadera naturaleza del avasallador Esplendor de Al láh. Estas almas, ya purificadas por cada pensamiento y acción amorosos de sus vidas, experimentarán la resplandecencia del Amor Divino como los florecientes jardines atemporales del Edén que fluyen con ríos de paz. Ellas gozarán ahí del contacto directo con Al-láh el Más Misericordioso, en la forma de místicos collares de oro y túnicas místicas de delicada seda verde bordada con el hilo dorado del éxtasis. Allí ellas entrarán en sublime contemplación, descansando sobre ricas alfombras y regios tronos de luz.
Cualquiera sea la imagen espiritual a través de la cual se presente a la visión purificada, esta esfera ilimitada del Paraíso, es simplemente la ilimitado Resplandor del Amor Divino. Este es el más excelso de todos los excelentes regalos de Al láh, la hermosa morada de la iluminación.

La parábola del orgullo y la sumisión
(Meditación en el Sagrado Corán 18:32-44)

Había dos vecinos. A uno de ellos la Fuente de la Abundancia le proveía de ricos huertos de uva, rodeados de extensas arboledas de palmera que daban dátiles. Entre estas arboledas y estos huertos, por medio de bendiciones derramadas por la Fuente de la Vida, florecían fértiles campos de grano. La tierra ofrecía una abundante cosecha estación tras estación, ya que la Fuente del Poder hacía brotar ahí un manantial. Esta es la profunda fecundidad de la vida humana cuando se recibe como puro Regalo Divino. Aún así, el hombre cuya existencia estaba tan bendita por Al láh el Más Alto, remarcó a su vecino: “Nuestras propiedades son similares, sin embargo, mi tierra produce más riqueza porque yo soy más poderoso que tú.” Orgulloso de lo que malentendía como frutos de su propio poder personal, este hombre cometió una injusticia contra su propia alma al permitir que la distorsión espiritual creciera dentro de él, hasta el día en que llegó a proclamar con arrogancia suprema: “Yo tengo todo el control de mi existencia. Mi buena fortuna nunca puede disminuir. Ciertamente Al láh no hará que el mundo llegue a su fin mientras yo viva, y cuando muera el Paraíso será todavía más placentero que lo que hoy me rodea.”

Su vecino, un alma dedicada a la Verdad Viviente, advirtió al hombre orgulloso con palabras compasivas y gentiles: “Considera cuidadosamente lo que estás diciendo, mi amigo. ¿Cómo puedes asumir tanto? ¿Te has olvidado que el Poder de Al láh te desarrolló desde una mera gota de sustancia terrestre, moldeando gradualmente tu cuerpo y tu mente? Nuestras vidas dependen únicamente de la Fuente de la Vida, y nosotros nunca deberíamos alejarnos de la Fuente del Poder al exaltar a cualquier otro poder en el universo, incluido el nuestro. Mi querido vecino, cuando mires hacia tus arboledas, huertas y campos florecientes, simplemente afirma: ‘Toda esta abundancia viene de la Voluntad de Al-láh, ya que no hay otro poder aparte de la Fuente del Poder.’ Aunque tengo menos riquezas, Al láh el Más Misericordioso me ha otorgado un claro entendimiento, que es más precioso que todas tus valiosas pertenencias. Si sigues volviéndote hacia tu propio poder personal, mi amigo, la Fuente de Poder podría mandar potentes rayos durante la noche, y la luz de la mañana permitiría ver simplemente tierra estéril donde una vez hubo campos verdes. O un día podrías encontrar tu floreciente manantial hundido en la profundidad de la tierra y ver tu suelo convertido en polvo.”
Pero alguien que había permitido que se desarrollara una severa distorsión espiritual dentro de sí no podía apreciar las sabias palabras de su vecino, despertando una mañana para encontrarse de hecho con sus palmerales y huertos marchitos, sus campos estériles, y su riqueza desaparecida. Apretando sus puños con angustia, gritó: “¿Por qué igualé mi propio poder con el Poder de Al láh?” El poder y las posesiones personales de los que él había estado tan orgulloso se habían desintegrado totalmente, dejándolo desolado en todo aspecto.

Mis queridos seres humanos, sus vidas pueden ser protegidas y elevadas sólo rindiéndolas completamente a la Fuente de la Vida. Someterse a Al láh el Más Alto es conocer y abrazar la verdad de que sólo puede haber una Fuente Suprema. Ser llamado al Camino de la Sumisión y retornar directamente a la Fuente del Amor es el más valioso de todos los Regalos Divinos.

Moisés conoce a un sabio itinerante
(Meditación en el Sagrado Corán 18:65-82)

Mi amado Mujámmad, por favor transmite esta historia secreta como una instrucción espiritual para toda la Humanidad. En una ocasión, mientras el noble Moisés viajaba por el desierto, encontró un siervo perfectamente rendido a la Fuente Última. La Fuente del Amor había inundado por completo el corazón de este misterioso servidor con Compasión Divina. Esta extraña alma había recibido el conocimiento místico que fluye directamente desde la Fuente Siempre Presente. Reconociendo que este solitario errante del desierto estaba plenamente iluminado, Mi amado Moisés le pidió permiso para seguirlo: “Respetado sabio, deseo estudiar contigo la profunda sabiduría que la Fuente de la Sabiduría te ha enseñado tan íntimamente.” El sabio respondió: “No hay forma en que tú puedas soportar mi compañía sin protestar, porque mi modo de vida trasciende el presente desarrollo de tu comprensión espiritual.” Moisés respondió: “Respetado sabio, si Al láh el Más Alto ordena esta experiencia como una instrucción para la Humanidad, trataré de sobrellevar pacientemente tu enseñanza sin protestar.” El iluminado respondió: “Entonces sígueme por un tiempo, como Al láh lo ha ordenado, pero bajo ninguna circunstancia cuestiones mis acciones hasta que yo mismo las interprete para ti.” Así, este notable maestro y su notable estudiante se internaron juntos en el desierto.

Al llegar a la costa, ellos abordaron un barco casi listo para zarpar. El noble Moisés, respondiendo en la forma en que Al láh ordenó, se paralizó al ver que su misterioso compañero estaba haciendo un pequeño hoyo en el casco del barco, y exclamó: “Los inocentes pasajeros de este barco se ahogarán. ¡Parece que has cometido un acto atroz!” El iluminado sabio respondió con calma: “¿No te advertí que serías incapaz de soportar mis enseñanzas?” Moisés respondió con dignidad: “Respetado maestro, por favor perdóname y manténme en tu santa compañía.”

Después de abandonar la costa, ellos se encontraron con un hombre joven en el camino. Con tremenda prontitud, el sabio quitó la vida a este joven. Reaccionando como Al láh el Más Alto ordenaba, Mi siervo Moisés exclamó otra vez: “Sin justificación alguna, has asesinado a una persona inocente. ¡Parece que has cometido un acto despreciable!” Una vez más el amigo íntimo de la Verdad Viviente simplemente respondió: “¿No te advertí que serías incapaz de soportar mi enseñanza?” Moisés, que claramente pudo percibir la perfección interior de esta persona enigmática, respondió con humildad: “Respetado maestro, has sido extremadamente paciente conmigo. Si te llego a cuestionar una vez más, regrésame a mi camino.”

Así que el profundo maestro y su profundo estudiante caminaron por el polvoriento camino hasta llegar a una fortaleza amurallada, donde pidieron comida y bebida pero se les negó hospitalidad. Parte de la pared circular estaba por venirse abajo, y ambos trabajaron duro por mucho tiempo para reconstruirla. Respondiendo como Al láh el Más Alto lo había ordenado, Moisés preguntó: “Maestro, ¿por qué nos hemos embarcado en tan intensa labor si no hemos de recibir ninguna recompensa?” El amigo de la Verdad entonces proclamó con firmeza: “Debes dejarme ahora, mi amigo. Como te lo advertí, no puedes soportar pacientemente mi modo de vida, que se conduce en total sumisión a la más misteriosa Misericordia de Al láh. Antes de tu partida, por favor acepta como regalo de la Fuente de la Sabiduría la interpretación correcta de mis acciones.”

“El barco es una fuente de subsistencia para ciertos navegantes devotos de Al-láh el Más Misericordioso. Un barco pirata, que pasó hoy por ahí, está capturando a toda tripulación que se cruza en su camino, y luego los mata. Pero al descubrirse el hoyo en el casco del barco, éste no zarpará.

“El joven, hijo de devotos amantes de Al láh el Más Misericordioso, se apartó por completo de la Fuente del Amor, tratando a sus padres con insolencia y hasta con una crueldad peligrosa. Mi más preciado Al láh desea proteger esta alma de la total autodestrucción y, en su lugar, otorgar a sus padres un hijo que desarrolle profundamente la compasión y la pureza de corazón.

“Dentro de la pared que se cae a pedazos hay un tesoro escondido que todavía no debe exponerse y que pertenece a dos huérfanos cuyo padre vivió con intensa devoción la forma santa de vida. Mi más preciado Al láh desea que estos niños, descubran la riqueza que su padre les ha dejado sólo hasta que hayan alcanzado total madurez y fortaleza.
“Toda acción es la expresión espontánea de la más sutil Misericordia que fluye desde la Fuente Siempre Presente. Yo actúo sin absolutamente ninguna ilusión de motivación personal. Este, mi querido hermano Moisés, es el conocimiento místico por el cual mi ser entero ha sido iluminado.”

Anuncios
Relacionados

Meditaciones sobre el Sagrado Corán (I)

Artículos - 06/10/2006

Meditaciones sobre el Sagrado Corán (II)

Artículos - 07/10/2006

Meditaciones sobre el Sagrado Corán (IX)

Artículos - 27/10/2006



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/30030-meditaciones_sobre_el_sagrado_coran_iii.html