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Meditaciones sobre el Sagrado Corán (I)

Segunda parte del libro Corazón del Corán

06/10/2006 - Autor: Sheikh Nur al Anwar al Jerrahi al Halveti - Fuente: Webislam
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El Corán: un Libro de Verdad, que confirma y salvaguarda la enseñanza esencial de la Torá, el Evangelio, y todas las otras escrituras auténticas q
El Corán: un Libro de Verdad, que confirma y salvaguarda la enseñanza esencial de la Torá, el Evangelio, y todas las otras escrituras auténticas q

El camino directo
(Meditación en el Sagrado Corán 1:1-7)

Mi Amado Mujámmad, por favor inspira a mis preciados seres humanos para que afirmen con todo su ser el Nombre Majestuoso Al láh el Altísimo, Quien es la Fuente Última que está hablando a través de ti como tierna Misericordia y sublime Amor. Por favor enseña a la Humanidad a orar de este modo:

“La alabanza espontánea que surge de los corazones y mentes de todos los seres fluye sólo hacia Al láh, el Siempre Presente Origen y Meta del Ser, Quien sostiene y cuida de cada ser, la Fuente del Amor que constantemente desborda compasión y perdón. La Fuente Suprema lleva a todos los seres conscientes a su Día de la Verdad, a su regreso al hogar en el Esplendor de Al láh. Sólo a Al láh, la Fuente del Ser, pueden los seres vivientes ofrecer verdaderamente su ser por entero. Solamente de Al láh, como Fuente de Poder y Amor, puede recibirse verdadera fortaleza y guía. Preciosísimo Al láh, sólo Tú enseñas a los seres humanos a volverse conscientemente a su propia Fuente Verdadera. Este es el camino directo del Islam, revelado a través de todos los Profetas, y seguido valientemente por los amantes del Amor que siguen el llamado del Amor directamente hacia la Fuente del Amor. Este no es uno de los caminos mundanos que deambulan por la Creación, seguido por aquellos que, descuidadamente, se apartan de la Fuente de la Creación.”

Guía viviente
(Meditación en el Sagrado Corán 2:1-7)

Sólo la Verdad Viviente fluye a través de estas letras árabes, infundiendo poder místico en cada una de ellas. Este es el Libro de la Verdad, libre de toda duda, que guía los pasos de aquellos que vuelven sus vidas por completo hacia Al láh, la Fuente de la Verdad, y que siempre se sienten rodeados por la invisible Presencia Divina. Este Corán Viviente guía a aquellos que se sumergen de todo corazón en la oración, y que comparten libremente la abundancia que la Fuente Siempre Presente les provee. Este Corán Radiante guía a aquellos que aceptan con reverencia las Palabras Divinas transmitidas a través de ti, Mi Amado Mujámmad, y las Palabras de Verdad enviadas por la Fuente Última a través de los Profetas anteriores a ti. Este Corán Resonante guía a aquellos que experimentan la certeza de que, después del sueño de la muerte, despertarán en el Resplandor de Al láh. Estos son los verdaderos seres humanos que pueden recibir conscientemente la Guía Viviente de Al láh el Más Alto, cuyas vidas terrenales se vuelven fructíferas en todo nivel. En cuanto a aquellos que sufren del engaño de la negación, y que finalmente llegan a negar el Fundamento mismo de su propio ser, da lo mismo si les adviertes o no. Ellos se han apartado por completo de la Fuente de la Vida. Para protegerlos de ser consumidos por su propia negatividad, Al láh el Más Misericordioso ha sellado sus corazones secretos, ha silenciado su oído espiritual, y ha velado su visión interior. Al entrar en el sueño de la muerte, ellos experimentarán la belleza del Resplandor Divino como una terrible purificación de fuego.

La fuente original
(Meditación en el Sagrado Corán 2:21-25)

Mis preciados seres humanos que anhelan volverse verdaderamente humanos, vuelvan sus vidas sólo hacia Al láh, la Fuente de Poder, que los emana a ustedes y a todos los seres que existieron antes que ustedes. Este tornarse consciente a su propia Fuente Verdadera es la vía del aprendizaje de la pureza de corazón y la acción compasiva. Vuélvanse sin cesar hacia Al láh el Más Alto, Cuyo Poder les presenta este verde planeta como un lugar de descanso, y este brillante pabellón de estrellas como una inspiración, Cuya Misericordia desciende como dulce lluvia para crear los frutos de la tierra que necesitan como sustento. Nunca recurran a fuerzas mágicas o cósmicas que intuitivamente saben son secundarias, sino busquen siempre la fortaleza espiritual sólo en la Fuente Original.

Si dudan de la autenticidad de estas Palabras Divinas pronunciadas por la Fuente Última a través de Mi devoto servidor Mujámmad, entonces traten de componer palabras como estas, y encuentren testigos imparciales que confirmen que sus palabras tienen igual valía. Ciertamente no tendrán éxito. Si continúan negando que la Fuente de Sabiduría se comunica directamente con la Humanidad a través de los Profetas, permitiendo a tal negación crecer profundamente dentro de ustedes, entonces, durante el sueño de la muerte, el Esplendor Divino debe aparecer como un fuego que consumirá y quemará su negatividad.

Mi amado Mensajero, por favor lleva jubilosas noticias a aquellos cuyas vidas enteras afirman el Amor a través de la constante compasión y pureza de corazón; que ellos despertarán inmediatamente del sueño de la muerte en la Presencia directa de Al láh, experimentada como los jardines místicos del Paraíso que fluyen con ríos de paz. Los frutos de la vida terrenal se entienden entonces como reflejo de los frutos del Paraíso. El deleite entre los amigos y amantes aquí conocido, allá será elevado a perfecta pureza y plenitud. Allí, los que viven para el Amor, vivirán para siempre.

El misterio del profeta Adán
(Meditación en el Sagrado Corán 2:28-39)

Mi Amado Mujámmad, por favor transmite esta profunda revelación a la Humanidad: “Mis amados, ¿por qué cierran los ojos al Poder de la Fuente Siempre Presente que les habla ahora? El Poder de Al láh los viste con vida orgánica y, con el tiempo, removerá este manto revelando un eterno ropaje de luz para el retorno a la Luz Divina. El Poder de Al láh proyecta, para la experiencia y evolución espiritual de ustedes, todo este reino planetario, y siete reinos celestiales progresivamente más sutiles. Al láh es la Conciencia abarcadora que mira, desde dentro, cada acción y cada pensamiento en todos los planos del Ser.

“Antes del comienzo del Tiempo, Al láh el Más Alto anunció a los ángeles: ‘Miren, crearé seres poderosos e inteligentes como mis representantes espirituales y cuidadores de la vida planetaria.’ Desde la perspectiva de la visión angélica, ellos preguntaron: ‘Exaltadísimo Al láh, ¿cómo puedes evolucionar criaturas que se volverán corruptas y sostendrán guerras, cuando aquí nosotros Te alabamos incorruptiblemente?’ Al láh el Más Sublime proclamó: ‘Mi Conocimiento trasciende absolutamente el de ustedes.’

“La Fuente Suprema le enseñó al Adán trascendental el nombre de todo ser en todos los planos del Ser, así como también los hermosos Nombres Místicos de la Fuente del Ser. Revelando a los ángeles el espectro entero de la Creación, Al láh entonces ordenó: ‘Si poseen tan penetrante visión, reciten los nombres de los seres que He creado.’ Perplejos, los ángeles respondieron: ‘Toda alabanza Te pertenece, y todo conocimiento es sólo Tuyo, Preciosísimo Al láh. Nosotros sólo somos versados en lo que Tú nos has enseñado. Tú eres Conciencia abarcadora y Sabiduría completa.’ Luego, el Adán celestial, empoderado por la Fuente de la Sabiduría, recitó para los ángeles los nombres de todos los seres. La Voz de la Verdad recordó a los ángeles: ‘¿Ustedes que sólo expresan inteligencia angélica olvidan que Al láh conoce los secretos del reino planetario y de los siete reinos celestiales? ¿Olvidan que Al láh conoce cada pensamiento, revelado u oculto? Inclínense con todo su ser ante la Corona de Mi Creación que misteriosamente porta Mi Conocimiento y Mi Esencia.’

“Así, antes del comienzo del Tiempo, los ángeles y otros seres de los planos sutiles se inclinaron profundamente ante el Adán trascendental, excepto un ser etéreo llamado Iblis, que sentía gran orgullo de su inteligencia. Iblis fue el primero de aquellos que con arrogancia, se apartan de la Fuente del Ser, que niegan el Fundamento mismo de su propio ser y esparcen instintivamente esta negación en otras mentes y otros corazones. Iblis se convirtió en la fuerza desintegradora llamada Satán.

“La Voz de la Verdad proclamó entonces: ‘Mi Amado Adán, habita con tu esposa en el jardín de Vida primordial y experimenta lo que sea que desees, excepto los frutos que despiertan agudos dolores de separación.’ Adán eligió conscientemente ignorar esta advertencia por medio de la misteriosa Voluntad de Al láh que permitió la acción de Satán, ya que el alma humana deseaba experimentar la separación de la Fuente del Amor y la consecuente añoranza por el Amor Divino, apreciado desde entonces por todo aquel que viaja a lo largo del camino místico de retorno. Así, el alma humana fue desarraigada de la bienaventuranza de la vida trascendental y llevada a la lucha en el Tiempo.

“La Voz de la Verdad proclamó a Adán y a todas las almas: ‘Deben descender a la temporalidad para experimentar la separación y el conflicto. ¡Permanezcan por el tiempo de una vida en la escuela de la añoranza, donde encontrarán simples reflejos del gozo que está por encima del Tiempo!’ Aun así, Al láh el Más Misericordioso se volvió amorosamente hacia el Adán temporal, otorgándole iluminación, y abriéndolo como un canal de Revelación Divina. Mi amado Adán se convirtió en el primer Profeta, el primer Mensajero en el Tiempo enviado desde la Fuente Eterna. Al láh espontáneamente transforma e inunda los corazones y las mentes de los seres humanos con resplandor, pues Al láh es tierna Misericordia y Amor sublime.

“Al comienzo de la Historia, la Voz de la Verdad decretó: ‘Mis preciadas almas humanas, desciendan por entre los velos de separación. Ustedes allí recibirán Mi guía, y aquellos que respondan de todo corazón a la Revelación que fluye a través del noble Adán y a través de la corriente pura de Profetas que vendrán, nunca serán abrumados por el miedo o la pesadumbre y retornarán directamente a la Fuente Última; pero las almas que se aparten de la Fuente del Amor, rechazando las demostraciones de Amor que fluyen a través de Mis nobles Mensajeros, necesitarán experimentar su retorno a la hermosa Luz de la Eternidad como si se arrojaran a un fuego purificador.’”

La esencia del Islam
(Meditación en el Sagrado Corán 2: 255-257)

Solamente existe una Fuente Suprema, un Poder inagotable que se llama a Sí Mismo Al láh, el Uno profundamente Viviente, la Vida más allá del Tiempo que nunca merma. La Única Realidad nunca duerme, Su Conciencia abrazadora no descansa ni siquiera por un instante. Sólo al Uno pertenece la emanación de la existencia planetaria y de los siete planos más elevados del Ser, de la misma forma en que los esparcidos rayos de luz solar pertenecen a un único sol. No hay ser alguno que se pueda volver hacia la Fuente Siempre Presente en oración o contemplación excepto a través del Poder y el Amor que fluyen de la Fuente Misma. Ya que la Fuente Última habita más allá del Tiempo, permanece siempre perfectamente consciente de las causas que preceden a cada evento y de las consecuencias que de él se derivan. Los seres humanos no pueden comprender nada de esta Conciencia abarcadora, excepto lo que Al láh el Más Alto les transmita como regalos de Gracia. Toda la Creación, incluyendo los planos celestiales y planetarios, es el brillante Trono de Al láh. Sostener y proteger esta vasta manifestación de Energía Divina no implica ningún esfuerzo para la Fuente Original, Quien es supremamente trascendente y Quien subsiste sólo como Esplendor.

Mi amado Mujámmad, no debiera ejercerse nunca sobre persona alguna ni la más leve compulsión para que camine por el exaltado camino del Islam. Permite a la Humanidad ser atraída espontáneamente al Islam por su suprema claridad, pues el Islam simplemente hace clara la Verdad de que sólo puede haber una Fuente. Esta Verdad disuelve el error primordial que se aparta de la Fuente Última confundiendo algunas visiones limitadas como últimas. Cualquiera que deje de confiar en algún ídolo, en cualquier concepción humana limitada, y busque la fortaleza sólo en la ilimitada Fuente que se llama a Sí Misma Al láh, ha alcanzado el soporte más confiable, la clara e indestructible esencia del Islam.
Al láh el Más Sabio escucha interiormente las oraciones verbalizadas o no, y percibe íntimamente las motivaciones expresas y ocultas de todos los seres. Al láh el Más Misericordioso da la perfecta guía y plena protección de Su Amistad Divina a los que afirman la Fuente del Amor con cada aliento. A aquellos que viven la vida de afirmación espiritual constante, Al láh los trae del reino sombrío de los impulsos subjetivos y conceptos limitados, a la luz clara de la Fuente. Pero aquellos que se apartan de la Fuente de la Luz, que dependen de imágenes limitadas para recibir guía y protección, son arrastrados de la claridad de la Revelación hacia el reino de las sombras, e inevitablemente experimentarán el Esplendor de Al láh como fuego enceguecedor.

Amantes del Amor
(Meditación en el Sagrado Corán 3:14-18)

Considerar al cónyuge y a los hijos, al oro y la plata, a los buenos caballos, al ganado y a la tierra como expresiones de poder personal es la forma de gratificación que brilla con belleza falsa. Pero la vida en la Tierra, vivida delicadamente como una afirmación de Amor que culmina retornando a la Fuente del Amor, es verdaderamente hermosa. Mi amado Mujámmad, invita a la Humanidad con estas palabras: “¿Les puedo informar sobre un camino y una meta de vida verdaderamente hermosos?”

Aquellos cuyo ser completo se vuelve con pureza de corazón hacia el Esplendor de Al láh el Más Alto, comenzarán a vislumbrar aquí el Paraíso, y despertarán después del sueño de la muerte en jardines de cercanía que fluyen con ríos de paz. Habitando allí en la Fuente del Amor, en el hogar, en la satisfacción mística más allá del Tiempo, las almas comparten el compañerismo más puro, que las deleita mucho más que lo que el amor apasionado deleita a aquellos aquí en la Tierra.

Al láh el Más Misericordioso está intensamente consciente de Sus amantes desinteresados, a los que Él enseña a orar espontáneamente con cada aliento: “Preciosísimo Al láh, nosotros sólo anhelamos afirmar el Amor. Mientras existamos en la Tierra, por favor disuelve nuestras negaciones del Amor, para que podamos experimentar Tu Presencia Directa, no como el fuego de la purificación, sino como el Resplandor del Paraíso.” Estos son los amantes del Amor que continuamente se están tornando desde el yo limitado hacia la Fuente ilimitada. Este constante retorno les permite ser profundamente pacientes, veraces, obedientes del modo santificado de vida, y generosos con sus bienes y gentileza para con todos los seres. A través de las oraciones de la noche y del amanecer, estos amantes de Al láh el Más Sublime imploran Su perdón por cualquier pensamiento o acción egoísta que hayan cometido consciente o inconscientemente.

Mi amado, la Fuente Siempre Presente que ahora habla a través de ti permanece como el testigo principal de que solamente hay una Fuente Suprema, Quien se llama a Sí Misma Al láh. Esta verdad de unidad es atestiguada también por los seres angélicos eternos, y por los seres humanos que han sido despertados al conocimiento de su propia Fuente Verdadera, y que, por tanto, pueden permanecer constantes en la vía universal de armonía y justicia. Nada hay a que confiarse que Al láh el Más Alto, Quien es Poder ilimitado y Sabiduría perfecta.

La oración del profeta Mujámmad
(Meditación en el Sagrado Corán 3:26-27)

Mi amado Mensajero, por favor enseña a los seres humanos que aspiran a la verdadera humanidad a orar: “Exaltadísimo Al láh, Soberano de la expansión radiante de los reinos terrenos y celestiales, Tú revelas los poderosos secretos de Tu reino a quienquiera que Tú desees, y los velas de quienquiera que Tú desees. Como puro Misterio Divino, Tú elevas a quienquiera que deseas y limitas a quienquiera que deseas. Tus Manos de Poder y Bondad contienen lo que sea necesario para el desarrollo de cada ser vivo, dando forma de sensible enseñanza espiritual a todo hecho personal y cósmico, ya que sólo a través Tuyo es que todos los eventos se hacen posibles. Sólo Tú haces que la noche de ignorancia desaparezca en el día del conocimiento, y que a su vez, el día del conocimiento humano desaparezca en la noche del Misterio Divino. Sólo Tú haces que los vivos entren en el sueño de la muerte, y sólo Tú despiertas en Tu propia Vida Trascendente a aquellos que han muerto. Preciosísimo Al láh, Tu constante provisión para la evolución de todos los seres es sutil más allá de cualquier comprensión.

La vida de Jesús según fue revelada a María
(Meditación en el Sagrado Corán 3:45-55)

Los ángeles clamaron: “Queridísima María, escucha. Al láh el Más Alto te envía noticias jubilosas del Verbo Divino que mana directamente de la Fuente del Amor, a quien se le conocerá como el noble Jesús y cuyo nombre místico es Mesías. Él será honrado profundamente en este mundo y en el reino del Paraíso es eternamente amado y mora con los compañeros más íntimos del Amor, en lo profundo del Resplandor de Al láh. Jesús el Mesías transmitirá la Verdad a la Humanidad, comenzando como un niño en su cuna y continuando hasta volverse hombre. Él será completamente justo y puro de corazón.”
La Virgen María se volvió directamente a la Fuente Última y oró: “Amado Al láh, ¿cómo puedo concebir un hijo, si ningún hombre me ha conocido?” Al láh el Más Misericordioso entonces despertó espiritualmente a María colocando estas Palabras Divinas en su corazón: “Mi amada María, la Fuente del Poder puede manifestar lo que sea necesario para la guía de la Humanidad. Para proyectar cualquier ser o suceso, Al láh simplemente lo afirma, y éste es. A través de tu hijo espontáneamente concebido, la Fuente de la Verdad confirmará la verdad de la Sagrada Torá. A través de este luminoso niño, la Fuente de la Sabiduría transmitirá el saber del Santo Evangelio. Mi amado Jesús declarará a la gente de Israel: “Miren, he venido con maravillosas señales de la Fuente del Amor y del Poder. Cuando niño, moldeé arcilla del río a semejanza de un pájaro. Al exhalar sobre él mi aliento, por el misterioso permiso de Al láh, se convirtió en una paloma blanca que se alzó en vuelo ante los ojos de mi madre. A través de mí, el Poder Divino cura a aquellos que son ciegos de nacimiento, limpia a los leprosos, y vuelve a despertar a aquellos que han caído en el sueño de la muerte. Yo demuestro el Poder de Al láh al saber con precisión lo que la gente ha experimentado, qué riquezas mundanas se almacenan en sus casas, y qué tesoro espiritual esconden sus corazones. Estas son demostraciones de Amor cuyo fin es volver a los seres humanos hacia la Fuente del Amor. Yo he venido a confirmar las Palabras de la Torá que fueron reveladas antes de mí, y también a traer nueva libertad espiritual. He venido con señales poderosas de Al láh el Más Sublime para dar a la gente de la Torá confianza en mi condición de Profeta. Al responder a mí de todo corazón, ustedes estarán volviéndose hacia la Luz de Al láh. Sólo Al láh es mi Fuente y la Fuente de ustedes. El camino directo a la iluminación es volver su vida entera hacia la Fuente Siempre Presente.’”

La Resonancia de Al láh continuó brotando en el corazón de la Virgen María: “Cuando el noble Jesús enseñe de este modo, será rechazado por su pueblo y clamará: ‘¿Quién ayudará a llevar y transmitir la Verdad de Al láh que está fluyendo a través de mí?’ Los benditos apóstoles responderán: ‘Venerado maestro, nosotros seremos tus humildes compañeros y los instrumentos de Al láh el Más Alto, pues hemos entregado nuestras vidas a la Fuente de la Vida. Tú puedes atestiguar nuestra sumisión. Nosotros creemos de corazón que has sido enviado como el Santo Mensajero de la Fuente y Meta del Ser. Que nuestros nombres se inscriban en el Libro Celestial entre los de aquellos que seguirán y servirán por siempre a Jesús el Mesías.’

“Después que la maquinación amarga de aquellos que viven en la negación del Amor haya sido reducida a nada por el Poder de Al láh, la Voz de la Verdad pronunciará estas Palabras Divinas en el corazón de Su santo siervo: ‘Mi amado Jesús, ahora te vuelvo a Mí, y exalto tu ser de manera que puedas fundirte en Mi Ser. Ahora te purifico y te curo del contacto áspero con aquellos que niegan que tú eres un Mensajero de la Fuente del Amor. Puedes estar seguro que con Mi Amor Yo transfiguraré a todos aquellos que te siguen con sinceridad, y al despertar del sueño de la muerte, ellos experimentarán la radiante Resurrección del Paraíso. Puedes estar seguro también que todas las almas finalmente retornarán a Mí para resolver el conflicto y la confusión de su viaje terrenal.’”

El camino del profeta Abraham
(Meditación en el Sagrado Corán 4:116-125)

Al láh el Más Alto no disipa instantáneamente la severa distorsión de la mente y el corazón causada por adorar fuerzas mentales o cósmicas, adoración falsa que aparta de la Única Fuente Verdadera. Otras distorsiones morales se curan simplemente con el dulce perdón que desborda eternamente de la Fuente del Amor. Pero cualquiera que intente elevar conceptos y experiencias limitadas al nivel de la Verdad Divina se ha extraviado profundamente dentro de las sombras del error.

Mi amado Mujámmad, tu propia gente oró a fuerzas etéreas que no alcanzan siquiera el nivel de los seres celestiales más bajos, energías elementales que ni siquiera son concientes de la Fuente Suprema que ahora está hablando. Otros pueblos oran a variadas personificaciones del rebelde cósmico Satán, inteligencia más alta, que es poderosa y apremiante, pero que se aparta de la Fuente Última al declarar primordialidad para sí misma.

Antes del comienzo del Tiempo, esta arrogancia Satánica le declaró a Al láh el Más Alto: “Con mi poder y elocuencia brillante, atraeré hacia mí una parte de Tus apreciados siervos humanos convenciéndolos de que sus inteligencias son últimas y no necesitan mirar nada más allá de sí mismas. Yo los llenaré con agudas nociones sobre cómo tomar en sus propias manos las fuerzas del universo. Al yo invadirlos y habitar dentro de ellos en la forma de estas ambiciones intoxicantes, cuando yo lo ordene, los seres humanos intentarán cambiar las mismísimas leyes y principios de Tu Creación.”

Cualquiera que confíe en esta fuerza desintegradora llamada Satán como en un compañero, en lugar de haberse hecho amigo de la Fuente del Amor, ha sufrido una pérdida devastadora. Esto debe ser evidente para todos. Aquellos que se intoxican con la promesa engañosa de Satán de que la inteligencia y ambición humana son concluyentes experimentarán el Esplendor de Al láh como el implacable Fuego del Infierno. Pero aquellos que permanecen libres de esta peligrosa intoxicación, al volverse constantemente hacia su propia Fuente Verdadera, viviendo día con día la armoniosa vida del Islam, serán atraídos por la Fuente del Amor directamente al Amor Divino, que lo experimentarán como jardines atemporales que fluyen con ríos de éxtasis y tranquilidad. Este regreso a casa, a la Fuente del Amor, es la Promesa de Al láh. ¿Quién podría ser más veraz que quien es la Verdad misma? Este mensaje no es tu imaginación, mi amado Mensajero, como no fue la imaginación de incontables Profetas antes que tú que llevaron a su gente mis Palabras de Verdad. Quienquiera que se aparte de la Fuente del Amor y propague la negación del Amor inevitablemente experimentará consecuencias dolorosas, y a la larga se encontrará definitivamente solo, sin siquiera un amigo. Sólo Al láh el Más Misericordioso podrá ayudar, si dicha persona es aún capaz de arrostrar a Al láh. Pero el hombre o la mujer que vive la vida completamente vuelto hacia la Fuente del Amor, afirmando el Amor con cada aliento, encontrará el Paraíso en todas partes, y comenzará a entender la justicia de Al láh el Más Alto para con todos los seres, una justicia tan perfecta que ningún alma es dañada ni siquiera en tanto como la punta de un hueso de dátil.

¿Quién podría transitar por un camino espiritual más bello que el de la persona que amorosamente que lo rinde todo a la Fuente del Amor, convirtiéndose en alguien cuya vida diaria expresa claramente en todo detalle el Amor Divino? Este es el camino original del profeta Abraham, que se tornó con pureza de corazón a la Fuente de la Pureza, y al que Al láh el Más Sublime abrazó como a Su más íntimo amigo.

El compromiso con la justicia
(Meditación en el Sagrado Corán 4: 131-135)

Sólo a Al láh pertenece la existencia celestial y planetaria como miríadas de rayos pertenecen a un mismo sol. La Fuente Original de Luz que ahora brilla a través de ti, Mi amado, ha transmitido un iluminador Libro de Revelación a muchos pueblos, a través de muchos lenguajes, expresando siempre el mensaje esencial: “Vuélvete con reverencial temor hacia la sola Fuente Siempre Presente.” Independientemente que este Mensaje de Verdad se atienda y siga o no, el hecho es que el espectro entero de existencia terrenal y celestial emerge y retorna sólo a Al láh. Al láh es total completud y sólo Él es digno de alabanza eterna.

Al láh el Más Alto es la Fuente de Vida que fluye constantemente a través de las vidas de los seres terrenales y celestiales, a quienes Él protege y guía desde el interior, con el Poder de Su Presencia misma. Si Al láh así lo deseara, Él podría hacer desaparecer a la Humanidad, y evolucionar otra variedad de ser consciente para expresar la Verdad más alta, pues sólo Al láh es el Poder Viviente que momento a momento manifiesta en detalle el universo entero. Quienquiera que añore plenitud y abundancia de vida debiera vivir en una entrega consciente a la Fuente de la Vida, ya que sólo Al láh otorga los regalos de este mundo y los regalos del Paraíso. Al láh es la Conciencia abarcadora, Quien ve todas las acciones y motivaciones, y Quien escucha las oraciones más íntimas.

Mis queridos amantes que se han vuelto hacia su propia Fuente Verdadera, comprométanse absolutamente con la justicia. Al láh el Más Alto es la Verdad Viviente, y ustedes debieran siempre atestiguar la Verdad en todo nivel, aún cuando sus intereses personales o los de su familia y amigos deban ser sacrificados. Ya sean ricos o pobres, todas las personas deben recibir justicia con equidad, pues Al láh el Más Alto está igualmente presente para todos. Mis queridos seres humanos que anhelan volverse verdaderamente humanos, nunca deben actuar de una forma caprichosa o evasiva, sino siempre en profundo acuerdo con los principios de justicia revelados por Al láh el Más Sabio, Quien está enteramente consciente de toda intención de cada ser en todos los planos del Ser.

La naturaleza profética de Mujámmad
(Meditación en el Sagrado Corán 4:163-166)

Mi amado Mujámmad, la Fuente Única se ha revelado a Sí Misma claramente a través de ti, tal como lo hizo a través de Mi amado Noé y de todos los otros preciados guías de la Humanidad. La Fuente de la Sabiduría que ahora enseña a la Humanidad a través de ti, enseñó también a través de Mis amados, Abraham, Ismael, Isaac, Jacobo, Jesús, Job, Jonás, Aarón y Salomón. Esta mismísima Fuente del Amor cantó los Salmos a través de Mi amado David, y conversó directamente con Mi Amado Moisés. Hay otros Mensajeros de Al láh cuyas santas vidas te han sido reveladas, Mi amado, así como muchos otros Profetas sobre los cuales no has recibido revelación precisa. Estos seres humanos inspirados y perfeccionados son enviados simplemente para portar las jubilosas noticias de la vuelta a casa, al Paraíso o Resplandor Divino, y para advertir acerca del Fuego purificador del Infierno, que es también el Resplandor Divino mismo. De la familia humana han emergido tantos de estos luminosos Mensajeros, que no puede haber la impresión que Al láh el Más Misericordioso no ha hablado repetidamente a todas las naciones. Al láh no es sino Poder irrestricto y Sabiduría completa. Y Al láh Mismo atestigua ahora, Mi amado Mujámmad, que se están vertiendo a través de ti Sus Palabras Divinas. La Fuente Última te ha elegido desde antes de la eternidad para que seas el canal para la culminación de la Revelación. Los ángeles también atestiguan tu noble naturaleza profética, sin embargo, no se necesita ninguna confirmación de esta Verdad más allá de la de Al láh el Más Alto, Quien es la Verdad.

Ablución
(Meditación en el Sagrado Corán 5:7-8)

Queridos amantes de Al láh, mientras ustedes purifican sus corazones antes de sumergirse de lleno en las profundas oraciones del Islam, purifiquen también sus cuerpos. El valioso cuerpo humano es el vehículo que inclinándose, arrodillándose y postrándose, los llevará a la profundidad de la Resplandecencia Divina. Laven con agua pura sus manos, boca, brazos, rostro, cabeza y pies. Al hacer esto mientras se repite el Majestuoso Nombre de Al láh, estos sencillos ademanes se convierten en una purificación de todo el ser de la negatividad y la distorsión. Esta es la verdadera preparación para la oración, no sólo la de lavarse después de los actos naturales de eliminación y pasión.

Esta ablución sanadora, refrescante y transformadora viene del Poder de Al láh, no del contacto con el agua. Si están enfermos o viajando, o no hay agua disponible, simplemente froten su cara y manos con polvo limpio de la Tierra mientras repiten Mi Sagrado Nombre. Esta práctica de ablución no ha sido revelada por la Fuente de la Sabiduría para añadir dificultad a la práctica de las oraciones, sino porque Al láh el Más Alto desea purificar y exaltar el ser completo de Sus amantes para que ellos puedan fundirse en Su Ser. Al experimentar diariamente esta transformación espiritual, los amantes del Amor siempre se inundan de gratitud. En todo momento ellos recuerdan el regalo del retorno a la Fuente del Amor conferido a aquellos que han asimilado con todo su ser las pautas de Al láh. Ellos repiten fervientemente con cada aliento: “Escuchamos y obedecemos.” Mis queridos seres humanos que aspiran a ser verdaderamente humanos, tórnense con admiración hacia la Fuente Última. La Conciencia abarcadora que se llama a sí misma Al láh sabe por anticipado los pensamientos y anhelos secretos de cada mente y cada corazón.

Torá, Evangelio y Corán
(Meditaciones sobre el Sagrado Corán 5:49-52)

La Fuente Suprema envió a Jesús, hijo de Mi amada María, a transitar el noble camino de todos los Profetas, los queridísimos guías de la Humanidad. A través del profeta Jesús, la Fuente de la Sabiduría transmitió el Radiante Evangelio, lleno de la misma Luz de Verdad que fluye a través de la Torá Viviente, que resuena con guía y advertencia para aquellos que se vuelven con pureza de corazón hacia Al láh el Más Sublime. El pueblo del Evangelio Viviente, llamado Cristiano, puede seguir viviendo sabiamente a la luz de la Revelación que les ha sido otorgada a través de Mi amado Jesús. Sólo aquellos que abandonan la sabiduría que fluye a su propia gente, a través de los propios Profetas, desde la Fuente de Sabiduría, se apartan de Al láh el Más Alto.

La Fuente Eterna ahora revela a través de ti, Mi Amado Mujámmad, este sublime Libro de Verdad, que confirma y salvaguarda la enseñanza esencial de la Torá, el Evangelio, y todas las otras escrituras auténticas que existieron antes que ellos. Así entonces las tradiciones judía y cristiana debieran aceptarse con reverencia a la luz del Glorioso Corán, que desciende agraciadamente a través de ti. Pero no deberían aceptar enseñanzas o prácticas de tradiciones más tempranas surgidas de concepciones humanas limitadas, o que contradigan los claros principios de Verdad revelados a través del Sagrado Corán.

La Fuente de la Vida ha mostrado a los Profetas de todas las naciones formas de vida armoniosas y puertas abiertas al Esplendor de Al láh. La Fuente de Poder pudo haber unido a todos los pueblos en una sola nación, pero Al láh el Más Misericordioso ha elegido manifestar Su Verdad a través de varias tradiciones sagradas como una enseñanza y una prueba para los seres humanos.

Si cada nación espiritual practica fielmente el camino revelado a través de sus propios Santos Profetas, entonces toda la Humanidad retornará junta a la Fuente del Amor. Cuando el Tiempo llegue a su fin, en el Día de la Verdad, sólo Al láh clarificará las contradicciones y variantes entre las tradiciones históricas. Mientras habiten en el plano terrenal del Ser, evalúen los caminos de la Torá y el Evangelio a la luz de este Corán Viviente que la Resonancia de Al láh está recitando a través de ti. Mi amado, nunca permitas que tu gente sea alejada del principio fundamental de Unidad Divina por enseñanzas contrarias que otras tradiciones puedan mantener. Estas son distorsiones humanas de Revelaciones Divinas previas que permanecen esencialmente puras.

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