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Internet: un sueño hecho realidad

06/10/2006 - Autor: Mariló Hidalgo - Fuente: Revista Fusión
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Internet ha hecho posible el sueño, un espacio libre de fronteras.
Internet ha hecho posible el sueño, un espacio libre de fronteras.

Ya no es una utopía. Internet ha hecho posible el sueño. Un espacio libre de fronteras, igualitario, donde el concepto tiempo es relativo y las distancias no existen. Un espacio donde con sólo apretar una tecla, cualquier persona puede enviar y recibir información, puede comunicarse con cualquier parte del mundo, sin someterse al control de ningún poder y de forma casi gratuita.

Esta especie de Aldea Global está repleta de calles, diseñadas para permitir la comunicación entre sus habitantes. Con el tiempo unas calles se unen a otras, se suman ordenadores y la Red va haciéndose cada vez más poderosa. No hay sedes, nadie es dueño de este entramado. Todo está basado en la colaboración y su funcionamiento se apoya en una inteligente estructura de red que se va haciendo más poderosa en la medida en que se van sumando más y más pequeñas redes.

El origen de la Red se remonta a 1969 cuando el Departamento de Defensa de EEUU a través de su Agencia de Proyectos para la Investigación Avanzada (ARPA), conectó cuatro sistemas de distintas instituciones militares con el fin de que las comunicaciones no se interrumpiesen en caso de ataque a alguno de ellos. Esta red se conoció como ARPAnet. Pronto las universidades se percataron de las enormes posibilidades que este sistema ofrecía, así que en 1972 y siguiendo este esquema ya estaban conectadas más de cincuenta universidades y centros de investigación de EEUU. En los ochenta se produjo una especie de caos ante el aumento del número de ordenadores conectados y de pequeñas redes que poseían distintos formatos. La comunicación se convirtió en una especie de Torre de Babel. Había que unificar el lenguaje. Así nacen los denominados protocolos de comunicación cuya labor consiste en dividir la información en bloques (como un libro se divide en capítulos) para que viajen de forma independiente por la red y luego sean ensamblados siguiendo el esquema original.

Esto permitió nuevos avances. En 1989 dos investigadores del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN), Tim Berners-Lee y Robert Cailliau, inventaron un sistema de intercambio de información basado en el hipertexto (posibilidad de consultar un texto y sin salir de él, poder saltar a otros textos relacionados a través de enlaces o palabras clave). Así nace la World Wide Web (WWW), el elemento que ha contribuido a popularizar Internet. Se había creado el primer servidor web, la tecnología necesaria y se había definido el protocolo que hoy utilizamos, http, y el lenguaje html, base sobre la que se apoya cualquier página web. Entre 1988 y 1998 el número de ordenadores conectados a la red aumentó de cien mil a treinta y seis millones. Pronto seremos mil millones los conectados de manera estable a la Red.

Claves de una gran revolución

Después de todo lo expuesto no es exagerado decir que nos encontramos ante el inicio de una gran revolución que no ha hecho más que empezar y que no tendría nada que envidiar -por el impacto que está teniendo en el terreno social y económico- a la que en su día protagonizaron la imprenta o el teléfono. Una revolución que introduce elementos que afectan directamente a las personas y a la forma de entender la sociedad. Hemos seleccionado algunas palabras que en sí sugieren nuevos valores que podrían explicar las bases de esta gran revolución.

RED: La red rompe definitivamente con la estructura jerárquica que siempre ha dominado en nuestra sociedad. Aquí las fronteras no existen. En la Red la información circula libremente y llega a todos los rincones. Todos los individuos pueden ser emisores y receptores. La jerarquía es sustituida por una especie de conciencia colectiva común entre individuos distantes que ni se conocen, pero que gracias a la Red pueden coincidir en un punto de este ciberespacio y relacionarse.

LIBERTAD para acceder a la información y libertad de expresión. Ante la ingente cantidad de información que circula por la Red, el usuario hoy puede elegir entre un montón de alternativas con sólo apretar una tecla. Pero además, lo que se abre ante él no es una fórmula, no es un camino sino muchos. Surgen mil opciones a valorar en un universo libre, plural y complejo donde uno debe saber lo que quiere y lo que busca; de lo contrario puede acabar en un mundo de confusión o incertidumbre. Pero sobre todo Internet ha hecho posible que la libertad de expresión sea una realidad.

DIALOGO: En medio de un mundo marcado por la confrontación y la guerra, la Red habla de diálogo, de palabra, de comunicación y de personas. Nos aporta la imagen de individuos relacionándose desde distintas partes del planeta sin más límite que el que ellos deciden ponerse. Aunque la Red es utilizada por gobiernos y empresas, es sobre todo una red de personas, de asociaciones, de ideas, de grupos de debate, de iniciativas, de centros de información... El hombre no está solo, forma parte de un grupo.
DEMOCRACIA: Hay muchos que temen lo que la red está generando. Es algo que crece sin su control y sin sus límites. Es el primer medio de comunicación de muchos para muchos y esto es algo muy goloso. Pero la Red no llega a todos. Existe una gran brecha tecnológica que divide al mundo entre conectados y no conectados. Cuatro mil millones de personas no tienen acceso a la Red y del universo de "privilegiados" más del 40% se concentra en EEUU y Canadá.

VELOCIDAD: El mundo en nuestras manos a golpe de "clik". Velocidad para transmitir y recibir. Velocidad en la transformación de un sistema que está en continua evolución. Velocidad en el crecimiento de ordenadores conectados y redes. Es como si el tiempo hubiese desaparecido de nuestras vidas, cosa que también podríamos decir del espacio, que ha pasado a ser un ciberespacio con posibilidades de crecimiento infinitas.

CAOS sería la palabra que mejor definiría a la Red. Caos entendido como ruptura de un orden creado, de un sistema de valores. Esta conocida teoría matemática aplicada a la Red explicaría cómo al introducir dentro del sistema elementos nuevos o variaciones minúsculas, el resultado es diferente e imprevisible y puede traer aparejados cambios de dimensiones gigantescas. Caos hace desaparecer las jerarquías, rompe fronteras y permite expansión sin límites. Sin duda pone en marcha un nuevo modelo de sociedad.

Arriba, abajo: Todo en red

Si bien Internet ha sido la gran revolución, el sistema que reproduce no es nuevo. Si elevamos nuestra vista al cielo en una noche despejada podemos ver multitud de estrellas y de planetas. Nada de lo que alcanzamos a ver funciona de manera independiente. Según van descubriendo los científicos, el Cosmos es un enorme mecanismo de fuerzas donde los cuerpos se influyen recíprocamente, se relacionan según leyes que funcionan con una perfección absoluta, como una inmensa red.

Nuestro cuerpo reproduciría ese mismo esquema. Cada órgano tiene una labor y también está relacionado con los demás órganos. Nuestro metabolismo funciona de acuerdo a unas leyes y cuando surge alguna alteración, sobreviene la enfermedad. Hoy en día ningún médico que quiera curar una determinada dolencia, investiga en una sola dirección sino que tiene que estudiar toda la compleja naturaleza del ser humano perfectamente interconectada. Es decir, tiene que mirar el todo no una parte.

Pero quizá el ejemplo más perfecto sea nuestro cerebro. El científico argentino Dante Chialvo, del Departamento de Fisiología de la Northwestern University de Chicago se propuso analizar e interpretar las imágenes que se obtienen del cerebro humano usando la resonancia magnética. Bajo este enfoque comprobó que las distintas regiones del cerebro eran una especie de "nudos" o nodos de una "red" que los interconectaba. En su informe señala que esas redes tenían semejanza con otras que conocemos como Internet, las redes sociales o el funcionamiento de nuestro propio metabolismo. "El cerebro -explica- es intrínsecamente un sistema dinámico, en el cual el tráfico entre regiones crea y forma redes funcionales continuamente complejas de dinámicas correlacionadas". Cada uno de estos "nudos" tiene, según el estudio, acceso a toda la red y puede transmitir información a gran velocidad. ¿No nos recuerda a algo?

Miremos hacia donde miremos, todo lo que nos rodea es una red que forma parte a su vez de una red mayor. Cada partícula de vida está conectada a las demás por hilos invisibles a través de los cuales circula energía eléctrica, exactamente igual que ocurre en Internet, energía que mantiene todo vivo. Dentro de esta inmensa red, el ser humano es una parte especial porque posee inteligencia, tiene mente, lo que le permite poder acceder a la conciencia, al conocimiento de esa red, cosa impensable para el resto de criaturas. Gracias a la mente, el hombre podría comprender, razonar, asimilar e incluso llegar a visualizar y conectar con lo que está por encima de él, ya que dentro de la red la información circula sin fronteras, sin límites. Podría llegar a comprender las leyes de la red y sus efectos.

A medida que avanzan las investigaciones en todos los campos queda demostrado que el ser humano está unido -lo quiera o no, sea consciente o no- a todos los seres vivos con quienes se supone debería de relacionarse correctamente. No es el centro del universo; es más, su propia evolución está unida a la de todos los seres vivos que le acompañan.
En los últimos tiempos este concepto ha derivado en una serie de teorías que han supuesto una auténtica revolución científica. Nos referimos por ejemplo a la "ciencia de redes". El científico Albert-László Barabási que ha escrito un libro hablando ampliamente de ello ("Linked"), dice que si queremos comprender la vida, avanzar en las investigaciones, debemos pensar en redes, no en acciones aisladas. "Las redes están presentes en todas las partes, todo lo que necesitamos son ojos apropiados para poder verlas".

Si todo parte del mismo lugar, tiene el mismo origen, ¿habría una teoría científica que ofreciese una única respuesta a todos los misterios de las distintas disciplinas de la ciencia? El científico y filósofo, nominado en varias ocasiones para Nobel de la Paz, Ervin Laszlo, explica de forma muy sencilla y demuestra a través de complicadas ecuaciones matemáticas, cómo todo el Universo está unido, interconectado y además transmite de forma permanente información a todos los lugares. Esta idea tan sencilla es la base sobre la que se levanta una nueva forma de entender la ciencia y unifica todas sus disciplinas. Hablamos de la "Teoría del Todo", la gran piedra filosofal.

Pero vamos a dar un paso más de la mano del filósofo y bioquímico, Rupert Sheldrake. Según este británico, la mente no sería sinónimo de cerebro, ni permanecería encerrada dentro de él sino que "se extiende al mundo que nos rodea, conectándonos con todo lo que vemos". Dicho de otra forma, nuestra mente no sólo estaría sometida a la influencia de un universo circundante, sino que también dejaría su huella e información en todo lo que le rodea. En esto consiste su teoría de la "mente extendida". El Universo estaría lleno de campos mentales por los que continuamente circulan ideas, información, etc. Si el hombre aprendiera a desarrollar y emplear su mente, podría traspasar las barreras del espacio, comunicarse con sus semejantes a distancia y lo que es más importante, podría según Sheldrake, participar conscientemente en la materialización del futuro. Esto que a primera vista parece de ciencia ficción, empieza a ser apoyado por especialistas de física cuántica que creen que esta teoría de los campos mentales que se interrelacionan, es posible científicamente. ¿Cuántos misterios más esconde la red esperando a ser descubiertos?

¿Red o tela de araña?

Aunque ambas palabras (red y telaraña) se utilizan para referirse a Internet, nos tomamos la licencia de enfrentarlas para hablar de las dos líneas o fuerzas que conviven en esta ciberia global.

Así que de la idea de Internet como proyección de una utopía soñada, vamos a pasar a hablar de Internet-telaraña, la que persigue el poder a costa de lo que sea, la que atrapa, la que genera servidumbres. Hablemos de la cara oculta.

Comenta el periodista Joaquín Estefanía en su libro "La mano invisible. El gobierno del mundo", que nos hallamos en un momento donde el Estado-nación se ha sustituido por un Estado-red en el que los ciudadanos han creado sus propias redes de poder, su propia soberanía. Según su teoría eso ha provocado que el poder político se difumine y se vea obligado a compartir espacios que antes eran suyos. El periodista Francisco Rubiales, autor de "Democracia secuestrada" añade una reflexión al respecto:

"Sorprendentemente, los partidos políticos, a pesar de ser implacables máquinas gestoras de poder, están demostrando poca capacidad de adaptación a las nuevas tecnologías. Padecen una carencia grave en la manera en que interactúan con su público y con sus propios miembros, sin saber evolucionar desde los anticuados mítines de masas a los nuevos foros de Chat, evidenciando así que, para sobrevivir en la era de la información, deberían desarrollar con premura nuevos modos de relacionarse con miembros y electores.

Por el contrario, los que sí están utilizando la Red con eficiencia son algunas asociaciones ciudadanas reivindicativas, movimientos internacionales de protesta, grupos políticos de oposición y grupos marginales". Esto ha hecho que Internet se haya convertido en "ese oscuro objeto de deseo" para los gobiernos, y no tanto por el interés de hacerse con el control técnico sino para lograr el dominio sobre accesos y contenidos para de ese modo tener capacidad de influencia. Tras los atentados del 11-S este control se ha intensificado amparándose en el marco de la lucha antiterrorista, resquicio perfecto para llevar a cabo lo que en otro momento resultaba impensable. Comenzó con la batalla en el Congreso estadounidense de EEUU, que hizo adoptar la famosa "Patriot Act" del 26 de octubre de 2001 en virtud de la cual se permite a las autoridades arrestar a sospechosos indefinidamente, deportarlos, encerrarlos en celdas de aislamiento, además de vigilar su correspondencia, conversaciones telefónicas o vía Internet, y registrar sus domicilios sin autorización judicial. Se cerraron algunas páginas web musulmanas por considerar que hacían apología del terrorismo. A continuación se creó también la Ley Patriótica II, durante la primera mitad de 2002, que amplió los poderes de las fuerzas policiales. Esta nueva norma obliga a proveedores de servicios de Internet a entregar información sobre sus clientes a cualquier entidad gubernamental federal, estatal o local si cree "de buena fe" que se trata de una emergencia. Pero EEUU no está solo, su ejemplo fue seguido por un gran número de países. Según la ONG Reporteros Sin Fronteras, en Corea del Norte "Internet es simplemente inexistente y las pocas páginas contra el régimen se encuentran albergadas en Japón". En Arabia Saudí se usa el sistema Djeddah para filtrar la información de opositores. China, con 20 millones de internautas, ha creado una brigada policial para combatir los artículos que se publican en Internet contra el gobierno. En Túnez está bloqueada la página web de Amnistía Internacional, y en Cuba el tráfico de Internet está centralizado en un solo servidor a través del cual se vigila a los disidentes".

Los intentos de controlar Internet, con la excusa de amparar y proteger principios democráticos, derechos de los niños o de los consumidores, es algo denunciado hasta la saciedad por organizaciones de defensa de derechos humanos. Hoy la Red no es un lugar seguro.

Otro apartado donde de verdad se ha notado esa lucha por el poder ha sido en el terreno de la economía. Estefanía señala que antes la referencia era Wall Street -en concreto el índice Dow Jones-, ahora todas las miradas se dirigen hacia el índice Nasdaq, que representa el mercado de empresas del sector tecnológico y en especial de las vinculadas a Internet. La denominada "Nueva Economía" se desarrolla en la Red y es la que realmente "mueve" el mundo hasta el punto de llegar a oscurecer al poder político. En esta economía globalizada dominan un reducido número de empresas transnacionales de dimensiones gigantescas -mayores que Estados- que se dedican a la producción, el comercio y las finanzas mundiales. Para hacerse una idea de estas empresas hay que tener en cuenta que los doscientos mayores grupos transnacionales mueven la cuarta parte de la producción mundial, y sus beneficios crecen a un ritmo doble de lo que lo hace el Producto Interior Bruto de los veintinueve países industrializados que integran la OCDE, y supera ya a la producción total sumada de los otros 182 países que no forman parte de la OCDE, pero donde vive la mayoría de la humanidad. La famosa mano invisible, en su búsqueda por el poder, ha construido una arquitectura totalmente opuesta a lo que era el ciberespacio en sus orígenes. Apoyándose en la economía y utilizando el poder de los gobiernos, ha perfeccionado mecanismos de control para poder regular y dirigir los flujos de información. ¿Cómo? Utilizando múltiples estrategias. Vetando contenidos; dificultando el acceso a Internet, haciendo que en muchos países el acceso a la Red sea un auténtico lujo; censurando y castigando opiniones contrarias a lo políticamente correcto. Esther Navío, periodista del Centro de Colaboraciones Solidarias explica que "los mecanismos de control son muy variados. El escaso desarrollo o mal estado de las infraestructuras de la comunicación (con el consecuente encarecimiento de estos servicios) es la forma más contundente de excluir al 97% de la población mundial de Internet.

El control de los servidores, mediante monopolio estatal o a través del manejo de los privados por parte de instancias próximas a las élites gobernantes (parientes, miembros del partido único...) es una práctica habitual en 45 países, que permiten a sus élites bloquear páginas "indeseables", filtrar determinadas informaciones de la Red e interceptar mensajes privados de correo electrónico. Algunas de las páginas más bloqueadas son aquellas de contenidos políticos contrarios a los gubernamentales, denuncia de violaciones de los Derechos Humanos o de corrupciones políticas, noticias procedentes del extranjero o enlaces a estas páginas perseguidas... con la excusa de que amenazan los valores esenciales del país. La aprobación de leyes sobre Internet es otra forma de intentar controlar sus contenidos. En la actualidad más de trece países poseen una ley de cibercrimen, y hay otros muchos que estudian aprobarla". Los intentos de regulación, legislación e instauración de mecanismos de control, con la excusa de amparar y proteger principios democráticos, derechos de los niños o de los consumidores, es algo denunciado hasta la saciedad por organizaciones de defensa de derechos humanos. Hoy la Red no es un lugar seguro.

A ello contribuyen también multitud de piratas informáticos o hackers, los timos informáticos o la pornografía infantil, que está siendo perseguida por todos los gobiernos del mundo, desde Europa a Sudamérica, donde Brasil tiene las leyes más adelantadas.
Como hemos visto, conviven en el mismo espacio dos realidades muy distintas: la red diseñada para el beneficio y crecimiento de todos, y la telaraña pensada para atrapar al "navegante" y controlarle en diversos aspectos.

Al final la decisión está en manos del usuario que es quien decide y también quien establece las bases de lo que será Internet en el futuro.

Para más información: "La mano invisible" (Ed. Aguilar) de Joaquín Estefanía. "Democracia Secuestrada" (Ed. Almuzara) de Francisco Rubiales. "Linked" de Albert-László Barabasi

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