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La Canción Divina de Al láh: Dentro del Corán (III)

Pirmera parte. Penetrando el Islam

05/10/2006 - Autor: Sheikh Nur al Anwar al Jerrahi al Halveti - Fuente: Webislam
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La Canción Divina de Al láh: Dentro del Corán

El Sagrado Corán, debemos siempre recordar, no contiene el discurso y el pensamiento humanos del profeta Mujámmad, es la Canción Divina de poder y amor cantada directamente por Al láh, la Fuente Última del universo, a través del ser personal, cultural y espiritual de Su Profeta. El Sagrado Corán, en su profundidad, es revelación directa, más allá de los estudios históricos que se hagan de su superficie. Ninguna meditación sobre el Corán, sin importar qué tan poderosa sea la inspiración y cuán amplio el estudio, podría igualar al original árabe, simplemente porque el Corán árabe permanece en el reino de la revelación. Esta es una revelación viviente, que ocurre de nuevo cada vez que se canta o recita el Sagrado Corán, ya que estas palabras árabes son la resonancia misma de Al láh el Más Alto, y por lo tanto transmiten curación, protección, transformación y poder iluminador directamente desde la Fuente.

El Corazón del Corán intenta sugerir la riqueza espiritual del texto original en un inglés contemporáneo dignificado. El título Inspiraciones del Sagrado Corán me fue sugerido por el Sheij Muzaffer, quien revisó y aprobó el manuscrito, para dejar en claro al lector que este es un libro de inspiración personal que no reclama ningún tipo de autoridad religiosa o académica.

Este proyecto comenzó de una forma inesperada en el tiempo en que estaba preparando un documental para la radio sobre el Islam. Experimenté con mi propia interpretación libre del capítulo de apertura del Corán, trabajando a partir de una traducción literal al inglés. Un erudito árabe escuchó mi lectura por la radio y preguntó sobre su origen, explicando que él consideraba que esa era la versión en inglés de este importante pasaje coránico más evocadora que él había encontrado. Su respuesta generosa a este improvisado esfuerzo literario plantó en mí las semillas de confianza. Decidí componer una meditación similar sobre por lo menos un pasaje de cada uno de los 114 capítulos del Corán, cada selección tocando algún aspecto único de la revelación islámica. Decidí retener el orden de estos pasajes seleccionados como aparece en el Sagrado Corán en lugar de arreglarlos de acuerdo con un sistema de clasificación temática. De esta forma esperaba sugerir la atmósfera e incluso la significación esotérica del texto árabe. Este libro no es una explicación del Corán, sino una invocación del Corán.

La mayoría de las selecciones consiste de sólo unos pocos versos, altamente condensados en el árabe original, y expandidos libremente en mis meditaciones. Al trabajar basándome en las varias traducciones al inglés disponibles, intenté ajustarme lo más posible al significado del texto, al mismo tiempo que desplegaba algo de la belleza y profundidad del original. Compuse un título para cada selección, tratándola no como un simple fragmento sino como un todo integral.

A lo largo de mi trabajo, desarrollé ciertas estructuras lingüísticas, tales como la frase: “Mi Amado Mujámmad,” que no ocurre en el árabe, pero que yo introduzco como un recordatorio de que todo el Sagrado Corán se compone de las palabras que Al láh dirige tierna y amorosamente a Su profeta Mujámmad, y a través de él, a la Humanidad como un todo.

Para aquellos pasajes en los que Dios se dirige directamente a la Humanidad a través de la voz del Profeta, he introducido frases como “Mis queridos seres humanos que desean volverse plenamente humanos,” otra vez dramatizando el hecho que es siempre Al láh el que habla en el Corán, nunca el Profeta de Al láh. En aquellos puntos en el texto en los que Al láh habla reflexivamente, y que son usualmente interpretados en inglés como “Nosotros creamos” o “Nosotros protegemos”, he introducido frases tales como “La Fuente Última que ahora está hablando crea” o “La Fuente de Poder que ahora está hablando protege” para sugerir el sentido íntimo de oír la Comunicación Divina original. El Corán es la misteriosa voz de Al láh, no un libro de historia sagrada o de teología. He desarrollado varios sinónimos en inglés para el nombre árabe Al-láh, tales como “Fuente Última”, “Fuente siempre Presente”, “Fuente del Ser”, “Fuente del Poder”, “Fuente de la Vida” y “Fuente de la Luz”. Esto refleja la pluralidad de Nombres Divinos en el original. Por su puesto, uso el término Al láh muy a menudo, eligiendo no traducirlo como Dios, para alentar a los anglo parlantes a volverse sensibles al término Al láh como se emplea hoy en día por muchos millones de personas en el planeta. Para dramatizar el hecho de que Al láh el Más Alto no es una deidad local que compite cultural o religiosamente con otras deidades, ocasionalmente uso una frase como “la Fuente Última Quien se llama a Sí Misma por incontables Nombres Divinos”.

A partir de esta metáfora de Al láh como la Fuente, se desarrollaron variaciones, como las frases “volviéndose a la Fuente” y “aquellos que afirman la Fuente”, para expresar por medio de la experiencia los términos árabes de “creencia” y “creyente,” que no son términos doctrinales, sino términos existenciales. De igual forma, las variaciones de las frases “apartándose de la Fuente” y “aquellos que niegan la Fuente” cubren los términos árabes de “incredulidad” y “no creyente”. Muchas de estas expresiones han ido tomando forma durante los diez años en los que he trabajado en este manuscrito. Éstas se emplean para sugerir la grandeza de expresión y la profundidad de significado que no pueden estar contenidas en ninguna traducción literal del altamente condensado original árabe, que muchas veces se eleva a un tipo de taquigrafía sagrada.

También he introducido en estas meditaciones varios vínculos de conexión —por ejemplo, en los relatos bíblicos narrados por el Sagrado Corán— conexiones que no son expresamente afirmadas por el Corán árabe. He hecho esto para retener en el inglés la fluidez y cualidad dramática del original. El Sagrado Corán no sólo prescinde de lazos narrativos, sino que también deja implícitos, más que afirmados, ciertos elementos importantes de la práctica espiritual y el saber místicos. He hecho más explícitas algunas de estas enseñanzas.

Algunos académicos pueden objetar que el texto original del Corán no alude a los muchos refinamientos de la disciplina contemporánea y la sabiduría esotérica de la posterior tradición del Islam —algunas veces llamada sufismo. Pero los devotos practicantes musulmanes tradicionales, de hecho, encuentran esta riqueza de significado místico en el Sagrado Corán, basada en siglos de inspirada exégesis y profunda experiencia contemplativa. Mi intención en estas meditaciones es, desde mi propia experiencia en el mundo del Islam, dramatizar lo que, el musulmán sensible siente cuando lee el Sagrado Corán, o cuando escucha arrobado el melodioso canto en árabe clásico, a veces sin una clara comprensión verbal.

En cuanto a los varios niveles de significado que los musulmanes devotos encuentran en su Libro de Libros, debo enfatizar que mis meditaciones se encuentran muy cerca del nivel básico de significado en el Sagrado Corán. Para este estrato fundamental de significado yo no usaría la frase “significado literal”, ya que ésta sugiere un tipo de significado estrictamente literal, que se puede despreciar como relativamente sin importancia en relación con la elevada búsqueda mística. Nada podría estar más lejano a la forma en que el musulmán comprometido considera este valioso Libro de la Revelación. Lo que yo llamaría “el significado básico” de los versos es profundamente importante. Éste constituye la base de la práctica musulmana y la creencia experiencial, sin la cual se anularían los varios niveles de significado místico.

Ocasionalmente, mis interpretaciones de ciertos temas coránicos tales como la naturaleza misericordiosamente purificadora del fuego del infierno, comienzan a penetrar en el rango intermedio de significado místico. Este rango intermedio también se encuentra presente en mi meditación sobre la iluminación del profeta Abraham, una interpretación del texto coránico que fue confirmada por el Sheij Muzaffer.

Casi nunca penetro en los niveles más altos de significado esotérico que encierra el Sagrado Corán, ya que estos me son ampliamente desconocidos y no están contenidos en libros, más bien son íntimamente transmitidos de maestro a discípulo en el intrincado y sagrado mundo de la órdenes contemplativas del Islam. El Sheij Muzaffer ha explicado que en ninguna parte en sus extensos trabajos publicados discute enseñanzas que estén por encima del nivel intermedio, ya que considera que las enseñanzas místicas más elevadas deberían ser transmitidas a los individuos sólo en el momento apropiado de su particular desarrollo espiritual. Una verdad esotérica que no se entiende o no se aplica correctamente puede crear serios obstáculos para la auténtica vida contemplativa, así como también puede crear falsas imágenes de la búsqueda mística en la comprensión cultural general.

Consideremos un ejemplo en el Sagrado Corán de significado básico y uno de significado intermedio. Hay cuatro ríos en el Paraíso: el de agua, el de leche, el de vino y el de miel. El significado básico es que, en el reino de la experiencia posterior a la muerte, el alma se encuentra progresivamente con estos cuatro niveles de bendición, cada uno más intensamente concentrado que el anterior. Añadir que el contemplativo, o el místico, puede probar de estos ríos de experiencia espiritual mientras aún vive en la Tierra, es comenzar a tocar el nivel intermedio de significado.

Sin embargo, como el Sheij Muzaffer me informó, la tradición esotérica del Islam enseña que estos cuatro ríos del Paraíso se refieren también a sutiles canales nerviosos en el cuerpo humano, que el Sheij de varias formas instruye al practicante para activarlos. Ahora estamos encontrándonos realmente con los niveles más altos de significado, los referentes a una ciencia esotérica transmitida, a través de generaciones, por los Sheijs de las órdenes místicas del Islam.

No puedo comentar en detalle sobre niveles de significado aún más altos que éste, ya que dichos principios son conocidos solamente por los adeptos espirituales. Uno podría decir que el tema es el secreto de la unión espiritual. El amante extasiado que desaparece totalmente en el Amor Divino emerge otra vez como un íntimo amigo de Al láh, con un cuerpo humano compuesto solamente de Amor. Sólo esos seres pueden entender verdaderamente la profundidad del Sagrado Corán. Como el Sheij Muzaffer una vez remarcó, tales adeptos pueden encontrar en los versos coránicos claras predicciones, hasta de los eventos más comunes que les ocurrirán en el transcurso del día.

Volviendo a nuestro ejemplo original, mi Sheij hizo hincapié en que el alma de hecho va a encontrarse con estos ríos al entrar al Paraíso, y que experimentará los niveles sutiles de experiencia que los ríos simbolizan. Este es el nivel básico de significado del que nunca se debe prescindir. Esta descripción del Paraíso no es una simple metáfora que expresa posibilidades espirituales para el ser humano aquí en la Tierra. El Sheij Muzaffer aclaró que ambos niveles de significado —las experiencias posteriores a la muerte y las prácticas espirituales esotéricas— son totalmente objetivos, y se complementan mutuamente.

No quiero dejar la impresión de que la enseñanza coránica existe en algún nivel místico “remoto”. La mayor parte de la más poderosa instrucción espiritual del Sagrado Corán se concentra alrededor de temas a los que se puede acceder de inmediato, tales como: la compasión desinteresada, el compromiso con la justicia, la fidelidad a los estándares morales y a las disciplinas espirituales diarias, la ternura hacia todas las criaturas, y la gratitud profunda para con la Fuente de la Creación. Estos temas Coránicos, aunque también estén elaborados en niveles más y más altos de significado, apelan directamente a todo ser humano que desee ser plenamente humano. La vida contemplativa y la vida ética no se pueden separar. Tanto el anhelo de retorno místico a la Fuente Última como el compromiso de ofrecer bondad y justicia a todos los seres sobre la Tierra se enseñan en el Sagrado Corán como aspectos esenciales de una vida humana plena. Toda persona que camine verdaderamente por el exaltado camino del Islam está buscando la inmersión en el misterio de Al láh el Más Alto, y también está involucrado profundamente con la vida y el bienestar diario de la familia humana.

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