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Los niveles de significado en el Sagrado Corán

03/10/2006 - Autor: Muzaffer Efendi - Fuente: El Panal
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Sheik Muzaffer Efendi
Sheik Muzaffer Efendi

Ocasionalmente Efendi abordaba algunos de los aspectos más profundos de la taríqa a los que alude el Sagrado Corán. Estas son algunas de las enseñanzas que él compartió respecto a los altos niveles de significado que se encuentran en el Sagrado Corán:

Hubo seis razas mayores antes que Adán: La raza de los yan, creados del fuego así como los seres humanos son creados de tierra y agua. Y antes que esa la raza, la de ten, creada de agua. Antes estaba la raza ben, creada de vapor de agua. Y antes la raza de sen, creada de aire. No fue diez mil años atrás que los seres humanos aparecieron en la faz de nuestro planeta, el cual tiene la edad de 3, 313, 000,000 años. Con razón nuestros científicos objetan cualquier aseveración religiosa de que Adán apareció hace diez mil años.

Hazreti Al-láh nos ha creado de la nada y nos ha honrado como la gente a quien Él le ha otorgado un basto linaje de profetas desde Adán hasta el sello de los profetas Mohamed Mustafá que la paz y las bendiciones estén con él. El le ha dado a la humanidad los libros sagrados con la esencia de su enseñanza contenida en el generoso Qur’án y Al-láh ha reunido todo lo que es santo en el primer capítulo del Qur’án, el sura Fátija. Uno de los muchos nombres de ese sura es la madre de todos los libros. Al-láh ha concentrado todo lo esencial en el Sagrado Corán y en el sura Fátija. Esto se encuentra en la frase sagrada Bismiláh, ar-Rahman, ar- Rahim y la esencia de todo esto se encuentra en la primera letra ba –la be de Bismiláh. La causa y el efecto, el comienzo y el final de todo es quintaesencializado en el punto debajo de la letra ba.

Cada una de las 28 letras del alfabeto árabe usadas en el Sagrado Qur’án tiene su propio significado especial. El Sagrado Qur’án tiene un significado claro y abierto y siete niveles de significado ocultos. Estos significados ocultos son infinitos pero la humanidad no tiene la suficiente inteligencia para comprender más allá de estos siete niveles ocultos. Los significados del Corán no tienen límite. La mente no puede sopesarlo todo. Hay secretos que si tú tratas de sopesarlos con la báscula mental ocasionarán que pierdas el equilibrio. Puedes alcanzar hasta cierto nivel con tu mente pero no serás capaz de penetrar más allá. La mente puede ser burlada. Si tú pones un palo en una alberca pareciera que está roto al tocar el agua. El Corán contiene todos estos misterios. Alguien le preguntó al Efendi sobre las letras Alif Lam Mim y otras letras árabes que se encuentran al comienzo de ciertos suras del Corán. Estas letras crípticas son llamadas mutashabiha, mientras que el resto del Corán eso que nos da clara guía para vivir es llamado muhkamat. Hay muchas interpretaciones a cerca de las mutashabiha como por ejemplo Iusuf Ali dice que a representa Al-láh, l representa Gabriel y m representa Mohamed. Para contestar a la pregunta Efendi relató una historia sobre en la cual él atestiguó el desarrollo de uno de estos significados secretos del Corán. Un día Hazreti Huzayfa Yamani y Hazreti Ibn Abbas estaban sentados juntos. Hareti Ibn Abbas era el primo del Profeta y Huzayfa Yamani era el asistente secreto del Profeta. A él se le confiaba información estratégica altamente sensitiva sobre las lealtades de grupos claves en la comunidad del Profeta durante los tiempos de guerra. Una persona se acercó y les preguntó el significado de Alif, Lam, Mim, Sad. Hazreti Ibn Abbas respondió: “No necesitas tener ese conocimiento, árabe”. Pero Hazreti Huzayfa Yamani dijo: “En realidad ¿quieres saber el significado de esas cuatro letras?” “Sí, de veras”, respondió. Entonces le dijo: “Ven y te digo”. En un tiempo más cercano al último día habrá una ciudad que está dividida a la mitad por un río, en ella habrá un príncipe con el nombre de Abdula, descendiente del Profeta que la Paz sea con él. Una noche él será asesinado y a la mañana siguiente su asesino será capturado y quemado.

Esa ciudad es la ciudad de Bagdad que no había sido aún construida. Él estaba prediciendo el evento ocurrido en 1958, cuando el hijo del entonces rey de Iraq Abdulah, cuya dinastía descendía del Profeta, fue asesinado y el asesino, Kasim, fue encontrado en la mañana y asesinado.

Ahora bien, ¿de qué hubiera servido que ese hombre supiera esto en aquel tiempo? Yo recuerdo muy bien el día en que el asesinato ocurrió. Fue el comienzo de una revuelta y alguien vino corriendo a decírmelo y yo le contesté: “Ya sé, alguien lo anunció hace 1,300 años”. Y el hombre me dijo: “Ah, caray, ¿cómo va a ser eso posible?” Yo me fui al librero, ubiqué el libro, lo abrí en esa página y le dije: “Mira, ve por ti mismo”.

Les he dado esto como ejemplo pero ese uno de los muchos significados de estas letras. El Sagrado Corán contiene incontables secretos.

El Cuento del Sheij que compró Halvá

Una noche, mientras todos se reunían para el sohbet, Sheij Nur le presentó a un nuevo estudiante a Muzaffer Efendi y le dijo que esta persona tenía un deseo sincero. Efendi respondió: “Si algo está destinado para ti, vendrá a ti” y después de un breve silencio explicó: “Hay un hadiz que dice: lo que sea que tenga que venir a ti, no hay fuerza que pueda evitarlo. Y lo que no es para ti, no hay fuerza que haga que venga a ti.” Así que si es tu destino, kismet, vendrá a ti. Sino no vendrá.

El Sheij Nur inquirió: “Entonces ¿cuál es la utilidad de orar por ello?” Y Efendi, reconociendo la importancia de la pregunta, añadió: “Si no es tu destino, entonces Al-láh hará que te olvides de orar por ello, pero si lo es, lo recordarás y orarás por ello”. Y para puntualizar en esto Efendi contó la siguiente historia:

Había una vez un sheij que era una persona muy generosa pero él no tenía ningún ingreso y ninguno de sus derviches le donaba dinero. Debido a su naturaleza generosa sentía el impulso de mendigar o de tomar dinero prestado y distribuirlo a los pobres. Naturalmente incurría en muchas deudas finalmente se enfermó gravemente y todos sus deudores aparecieron alrededor de su cama deseando cobrar lo que el sheij les debía antes de que muriera. El sheij les dijo que no tenía dinero y que lo que había tomado prestado había sido dado en caridad. Así que lo que había que hacer era esperar a que Al-láh le facilitara algún dinero para que pudiera pagarles. Los acreedores del sheij le preguntaron por qué había tomado dinero prestado sino lo podía pagar. El respondió que nada del dinero que había tomado había sido destinado para su propio alimento sino para los que en verdad estaban necesitados. Al oír esto los acreedores se enojaron aún más buscando la manera de que encontrara la manera de pagarles, así que les dijo: “Bien, tomen asiento aquí alrededor de mi cama y esperaremos. Quizá Al-láh me mandará algo. Al oír esto se volvieron aún más exasperados, gritando que necesitaban regresarse a sus tiendas y no sentarse sin hacer nada mientras ni cobraban ni ganaban otro dinero. Por favor, cálmense y tengan un poquito de paciencia. Yo estoy seguro que Al-láh pronto proveerá algo para que yo les pueda pagar. Entonces desde la calle escucharon el sonido de un niño ofreciendo halvá. El sheij se levantó y se acercó a la ventana y lo llamó y le dijo: Hijo mío, ¿cuánto cobras por tu halvá? El niño respondió que cobraba un centavo por pieza. Ahora bien, había otros niños pobres jugando en la calle. Niños que raramente tenían la oportunidad de comer de ese postre. Así que el sheij le pidió que distribuyera el halvá entre ellos y luego viniera a verlo. Los acreedores se sulfuraron diciendo: Oiga si tiene dinero para comprar el halvá, ¿por qué mejor no nos paga a nosotros? Y el sheij respondió: No tengo dinero. Estoy simplemente utilizando al niño como un medio de conseguir algún dinero. Después de repartir su halvá entre los niños, el chiquito subió por las escaleras hasta la cama del sheij y extendió su mano para recibir el pago. El sheij le dijo: Yo no tengo dinero. El niño al oír esto le dijo: ¿Cómo que no tiene dinero, usted me hizo repartir mi dinero y ahora qué se supone que yo le diga a mi jefe cuando regrese sin halvá y sin dinero? El sheij sólo dijo que no tenía dinero y el niño comenzó a gemir y a rogar por su dinero de la manera más enternecedora. Los acreedores más furiosos se pusieron aún diciendo: ¿cómo es posible que además de hacerlo con nosotros ahora lo haga con este niño? Pero qué gacho es usted… A punto estaban de golpear al sheij en su cama, cuando tocan a la puerta. Era un emisario del palacio del sultán que entró a la habitación y le dio un inmenso saco de oro al sheij. El sheij abrió el saco y le pagó a todos sus acreedores y al niño. Entonces el sheij se dirigió a los acreedores: ¿Ven? Si este niño no hubiera llorado con tanta añoranza y amargura este dinero nunca hubiera llegado a nosotros”.

Entonces Efendi concluyó diciendo: “Si uno llora como un niño, perdiéndose a uno mismo totalmente en el llanto y el lamento por lo que uno desea, Al-láh ciertamente te dará lo que deseas. No importa la razón. Si es un asunto de dinero u otra cosa. El niño en esta historia se perdió a sí mismo y tal vez por miedo a su jefe se olvidó del resto del mundo y del más allá. Esto y sólo esto se volvió su centro. Y desde este centro se lamentó y lloró. Si puedes orar de esta manera no hay duda de que recibirás lo que deseas”, refiriéndose nuevamente a la persona que el sheij Nur había traído con un deseo sincero, Efendi añadió: “Para ser capaz de concederte tu deseo tengo que llorar en la presencia de la tumba de Hazreti Pir como ese niño. O lo tengo que hacer yo o lo tienes que hacer tú.”

Transcripción de la grabación del sohbet del 1 y el 19 de mayo de 1980 en Nueva York publicado en el libro Más allá de las Fronteras; Muzaffer Efendi y la Transmisión del Sufismo en Occidente, de Gregory (Muhammad Jemal) Blann

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