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El mérito del ayuno, la oración y la hospitalidad en el mes de Ramadan

23/09/2006 - Autor: Sheikh Muzaffer Ozak al Yerrahi al Halveti - Fuente: El Panal
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Huellas de amor
Huellas de amor

Bismiláh ir Rahman ir Rahim

La más grande recompensa, el grado más elevado en este bajo mundo, es la fe que debemos a la ayuda, al favor y a la bondad de Alláh. A nosotros se nos ha conferido el único honor de ser Sus sirvientes, de pertenecer a la Comunidad de Su amado (saws), y el ser guiados por Él y darnos un lugar en el Quran.

Ahora permítanme contarles otra bendición:
"Una vez al año llega el mes de Ramadán, en el cual "la misericordia se derrama en el inico; el perdón, en el medio; y la liberación del Fuego sucede al final de este bendito mes".

¡Cuando el Ramadán llegue, aprécienlo! Pasa muy rápidamente. La vida en sí misma pasa muy rápidamente también, al igual que el tiempo para la oración. No digan: "Ramadán vendrá de nuevo", porque un Ramadán que se ha ido nunca volverá.

El próximo Ramadán será un Ramadán diferente. Quizá el Ramadán seguirá viniendo hasta la Resurrección, pero este Ramadán quizá sea el último para nosotros. No digan: "Yo perdí esta oración pero otra vendrá". Quizás ésta sea la última. No digan: "Permítanme retirarme y disfrutar mi pensión, para entonces consagrarme a la adoración". Quizás, éste sea el último momento que tengas antes de disfrutar la pensión.

Seremos envueltos en una mortaja, anudada sin sogas o cadenas; de modo que pongámonos de inmedito en acción.

Pidamos perdón por nuestros errores. Pasemos las noches en vigilia con el corazón envuelto en llamas.

Guardemos vigilia para nuestro Señor, recitando el Corán. Hagan homenaje a Su Presencia.

Recuerda tu propia naturaleza transitoria, sabiendo que Él es eterno. Recuerda tu propia debilidad, sabiendo que Él es fuerte.

¡No hay nada más hermoso que el encuentro con tu Señor! ¿Cómo puedo transmitirte el sabor de esto? Uno puede hablarle al ciego acerca del color, al sordo acerca de la música y al impotente acerca de las alegrías de la comunicación sexual, pero, ¿pueden ellos entender estas experiencias?. Desde que el hombre ciego no puede ver, ¿cómo se le puede describir los colores en palabras? ¿Cómo se pueden mostrar los matices de las flores, de los árboles, del sol y el cielo, y de los peces que bailan en el arroyo a un ojo que no ve?. Al que no tiene sentido del olor ¿cómo podremos describirle el olor de la rosa, la fragancia del jazmín o el perfume del junquillo? ¿Cómo podremos decirle el gorjeo de los pájaros, el gorjeo que ejecutan las aguas o las delicias de la recitación del Corán y de la llamada a la oración?.

Si usted dedica el tiempo exclusivamente a su Señor, un día se limpiará el velo de los ojos y usted verá los colores. Usted adquirirá el sentido del aliento y detectará la fragancia de las rosas, jacintos, junquillos y narcisos. Su sordera desaparecerá y usted oirá el recuerdo constante de Allah. El oído de su corazón se abrirá y quedará encantado con la recitación del Corán. Bajo las canciones de los ruiseñores y el gorjeo de las aguas, podrá oir el sonido de la afirmación de la Unidad Divina.

Éstas son las recompensas que usted logrará en este mundo, pero un día se acabarán. En cuanto a las recompensas que usted logrará en el Más Allá, ellas no tienen ningún final, son eternas.

Cuando el Ramadán llegue, podrá oír la Voz que dice por la noche: "¿Nadie nos quiere, nadie nos ama? ¡Nosotros lo amaremos, también!". Esta llamada se da todas las tardes y todas las noches en nuestras vidas. Ésta es otra peculiar recompensa divina del noble Mes de Ramadán.

Ésta es una de las conversaciones que el Profeta Moisés (as) disfrutaba con Alláh:

Moisés, para conversar con Alláh, iba al Monte Sinaí. Usted tiene su propio Sinaí en el momento de romper el ayuno, desde donde puede sostener mil y una conversaciones con Él.

Cuando Moisés dijo: "Oh, mi Señor, Tú hablas conmigo, Tú me guías. ¿Puedes mostrarme la belleza de Tú semblante? Permíteme ver Tu belleza"!, recibió esta contestación:

"lan tarani"
"Tu no me verás" (7:143)

"Moisés, ¿cómo crees que puedes ver Mi belleza cuándo existen setenta mil velos entre nosotros? Eres incapaz de Verme. Pero cerca de la Resurrección, daré un mes como regalo a la Comunidad de Mi amado Muhammad (saws). Ese mes será llamado Ramadán. A la Comunidad de Muhammad que ayune durante este mes, Me manifestaré en el momento de romper el ayuno, y considerando que entre tú y Yo existen setenta mil velos ahora, no habrá ningún velo entre Nosotros y la Comunidad de Muhammad en el momento de romper el ayuno".

En una Sagrada Tradición, el Exaltado dice:

"El ayuno es para Mí y la recompensa soy Yo mismo".

La recompensa del ayuno es la visión de la Belleza Divina. El emblema del Ramadán es el perdón. El ayuno debe ser hecho con sinceridad y un afecto ardiente.

Nuestro bendito Maestro Muhammad (saws) dijo:

"¡Si mi Comunidad conociera cuánto éxito y salvación reside en Ramadán, todos le pedirían a Alláh que les permitiera gastar sus vidas enteras en ese mes"!

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