webislam

Lunes 1 Junio 2020 | Al-Iznain 09 Shawwal 1441
2343 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=5645

Sefarad, Al-Andalus y la inmigración

01/09/2006 - Autor: J. Lavín Alonso - Fuente: Crónicas de Lanzarote
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

La Expulsión de los Moriscos. Vicente Carducho. Museo del Prado, Madrid
La Expulsión de los Moriscos. Vicente Carducho. Museo del Prado, Madrid

Hubo un tiempo en el que a España también se la conocía como Sefarad y Al-Andalus. Ello e debia a en ese tiempo convivían en ella tres grandes culturas: la propia, la musulmana y la hebrea, portadoras de sendas religiones monoteístas, surgidas a grandes rasgos de un patrón común: el Torá o Pentateuco. Una buena prueba de esta convivencia fue la llamada Escuela de Traductores de Toledo. La conquista de Toledo en 1085 y la tolerancia de los reyes castellanos para con los mahometanos y judíos facilitaron la creación de esta escuela, que permitió el renacimiento filosófico, teológico y científico, primero es España y luego en todo el Occidente cristiano.

Luego, andando el tiempo, esta convivencia se quebró traumaticamente y España expulsó de sus lares a los hijos de Separad y Al-Andalus, los cuales se dispersaron a diversos puntos geográficos: Norte de África, países europeos, América e incluso al Imperio Otomano. No obstante, el recuerdo entrañable de aquella tierra cálida y acogedora permaneció siempre, e incluso se magnificó, en los recuerdos y tradiciones de los proscritos y sus descendientes, los cuales conservan incluso el castellano de la época.

Aquel decreto de expulsión de judíos y moriscos, firmado por los Reyes Católicos, fue a juicio de algunos historiadores una decisión poco afortunada, que provocó un retraso considerable en el desarrollo de España en relación con la mayoría de los paséis europeos. En el caso de los moriscos, se produjo un quebrantamiento flagrante de lo acordado en las Capitulaciones de la Guerra de Granada, que garantizaban, entre otras muchas cosas, el derecho a permanecer en sus tierras si entregaban la ciudad y el reino nazarí.

Ahora, quinientos años después de estos hechos, casi cinco millones de marroquíes, descendientes de los moriscos expulsados de Granada, piden que se les reconozca su derecho a la nacionalidad española. Esa es, al menos, la información aparecida en El Mundo, edición del 27.08.06. Como se suele decir, quitándole algo de rudeza a la expresión: éramos pocos y dio a luz la mamá de la mamá.

La Ley de Extranjería de 1985, a través del artículo 22.1 del Código Civil, ya otorga tratamiento preferencial a los judíos sefardíes que aspiren a tal reconocimiento. Dadas las circunstancias, y habida cuenta de que España-Al Andalus, al fin y al cabo fue la patria de los moriscos durante casi ocho siglos, la cuestión es: ¿tienen, o no, preferencia los descendientes de los moriscos expulsados indebidamente, y que lo deseen, para acceder a la nacionalidad española antes que miles de personas procedentes de otros países sin la menor relación histórica, ni de ningún otro tipo, con España, y a quienes ya se ha legalizado por la vía de apremio? Claro, que está la cuestión de los votos futuribles, que no es moco de pavo. Y a propósito de estas gentes que continúan arribando por su cuenta y riesgo, sin haber sido llamados - y me refiero casi mas a las pateras del aire que a las marítimas - , ya viene siendo hora de denunciar por parte de quien corresponda, y en voz bien alta, las dejaciones para con Canarias del Gobierno Central en materia de control y vigilancia de costas y fronteras, cuestiones estas que son de su entera competencia, así como el trato colonial que estamos recibiendo del mismo, sin que nadie ponga remedio a una avalancha que ya está adquiriendo visos de gran problema social para las islas


Anuncios



play
play
play
play
play
play
play
play

 

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/29808-sefarad_alandalus_y_la_inmigracion.html