webislam

Sabado 16 Noviembre 2019 | As-Sabat 18 Rabi al-Auwal 1441
1575 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=5637

Encuentro de dos fines de historia

31/08/2006 - Autor: Abdel Monaem Ellafi - Fuente: Webislam
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Francis Fukuyama, el Coronel Gaddafi y su hijo Saif Al’Islam.
Francis Fukuyama, el Coronel Gaddafi y su hijo Saif Al’Islam.

Un análisis de la actual coyuntura en Libia tras el encuentro en Libia entre F. Fukuyama y el Coronel Gaddafi y a la luz del ultimo discurso reformista del hijo del lider libio, el ingeniero Saif Al’Islam Al’Gaddafi.

Cuando escuché el discurso del hijo del Lider, Saif Al’Islam Gaddafi (en el que critica el “Sistema Yamahirí de las Masas” teorizado por su padre hace mas de 30 años anunciando el fin de la historia con la instauración de la “Sociedad de las Masas), en seguida me vino a la memoria aquel discurso del Gaddafi padre, el 2 de marzo de 2002, incitando a todos los pueblos del mundo a aferrarse al “Sistema de Masas”, para luego escucharlo al presidente norteamericano J. Bush anunciar en un discurso paralelo que “la salvación es para todos los pueblos que se aferren al liberalismo capitalista”. En ese momento creí que esos dos discursos iban a configurar dos líneas históricas paralelas y contradictorias “sin final” entre Libia y Estados Unidos en particular.

Sin embargo, el reciente discurso del hijo del líder, quizás con consentimiento de Gaddafi padre, indicaba que el régimen político libio se encaminaba con su fase transitoria hacia un acercamiento a Occidente y hacia altos niveles de legitimidad y de efectividad.

El nuevo discurso (de Gaddafi hijo) considera que es imposible aplicar el mecanismo de mercado -en cuanto teoría económica liberal- en existencia de un sistema político económico “de masas” basado en una teoría y principios que difieren –al menos hasta este momento- de aquellos aplicados en los sistemas liberales de Occidente. Dije “hasta este momento” porque presiento la existencia de posibles intenciones por parte de Libia de congeniar entre la “Teoría de las Masas” del líder libio y la teoría liberal globalizadora de F. Fukuyama en su “fin de la historia”. El objeto de tal adaptación sería hallar la sintonía entre dos sistemas que son asimétricos, ya que cualquier contacto entre el mercado capitalista con su estructura globalizante y un sistema político social y económico dirigista “de masas” podría producir una ruptura dentro de un régimen de bases económicas de nula infraestructura, frágiles y corruptas, debido a malas praxis y desviaciones en los canales e “instrumentos revolucionarios” del sistema que se utilizaron para incitar a las masas a ejercer lo que se denomina “el Poder Popular” y atizar la ideología revolucionaria.

Parece ser que el hijo del líder quiso aclarar por un lado que sería imposible que el Sistema Yamahirí de Masas pudiera mantenerse o sostenerse a partir de ahora, dado y comprobado que “es un sistema que perdió credibilidad y sustento y demostró su fracaso” según su opinión. Por otro lado parecía querer decirnos que es muy fácil “modernizar un Estado y democratizarlo de verdad” aprovechando los recursos petroleros, ya que a decir de Fukuyama, es más fácil fundar una verdadera democracia en un país rico que en uno pobre.

En este nuevo discurso del hijo del líder (en donde se anuncia el nuevo proyecto que pasa “de la revolución al Estado”) quizás puedan aportar algo las ideas de Fukuyama en el sentido de modificar y adaptar la Teoría Yamahirí y sus instituciones a las nuevas circunstancias con objeto de crear nuevas leyes y un referente como así “un nuevo marco constitucional” que ordene las funciones de las instituciones políticas y las relaciones entre las mismas, como para allanar el camino hacia la creación de un nuevo modelo más parecido a las “socialdemocracias” o “democracias sociales”.

A la luz de este nuevo rumbo, en tanto “un proceso de democratización por dentro” –y por lo tanto progresista”, quizás el líder no encuentre dificultad en aceptar el nuevo rol que le brindaría la “nueva legitimidad” en el marco del “nuevo proyecto del hijo” y sobre la base de la efectividad que cosecharía gracias a los beneficios de la transición hacia niveles más altos de bienestar económico y político en la nueva etapa de la “Libia del mañana” y más si el proceso es acompañado de verdaderas libertades personales y de prensa como así de expresión en general. Sólo así se evitaría la reincidencia del régimen o su transformación en una “democracia gris”, frágil y limitada.

La importancia de la figura del hijo del líder en tal nuevo proyecto radica en “su” rol de eslabón entre el “ayer libio” y “el mañana libio” (expresión ésta que utilizó el hijo de Gaddafi para referirse a su supuestamente proyecto reformista), pues para que la alternativa del cambio y de la reforma “en esta fase transitoria” sean factibles, es necesario que tal eslabón surja del mismo régimen político actual como para enlazar “la vieja legitimidad” con la nueva. Claro está que este planteo presupone una “complicidad” a favor por parte del líder de la revolución y no valdrá forzar o violentar el cambio imponiendo un eslabón ajeno al actual régimen si es que se quiere evitar un vacío perjudicial e inestabilidad poco deseada por el momento. De tal peligro se percatan todos los sectores de la sociedad incluyendo a la oposición libia en el exterior o la silenciosa oposición en el interior. Se trata de un riesgo que sólo es evitable mediante el verdadero consentimiento del líder de la revolución, quien posee las llaves del éxito del “nuevo proyecto reformista” en tanto dueño genuino de la legitimidad original.

Tal consentimiento y/o bendición por parte del líder harían que los sectores conservadores de “la vieja guardia” (Comités revolucionarios, “instrumentos” de la autoridad popular, reacios al cambio y enfrentados a la corriente del hijo del líder) se retracten y desistan de poner palos en la rueda y hasta quizás se entusiasmen y renueven su lealtad a la “nueva legitimidad” por tratarse de una “extensión natural” de la “vieja legitimidad revolucionaria”. A tal comportamiento “positivo” por parte de la “vieja guardia” ayudará el hecho de que la mayoría absoluta de la población libia apoya el cambio y que si decide no acompañar el cambio quedaría marginada o sin chances en el futuro escenario político, a menos que elija encuadrarse en un nuevo marco que sea adecuado a las nuevas leyes del futuro “Estado” libio y contribuya a la continuidad.

La dificultad no consistirá en la “conversión” de los párrafos del Libro Verde en cómodos artículos de una futura constitución del país luego de materializar sus partes teóricas y utópicas en otras más pragmáticas en el sentido liberal del término, sino en la adaptación de aquellos “instrumentos revolucionarios” que fueron creados para consagrar la ideología del régimen.


Lic. Abdel Monaem Ellafi, es Ex-profesor  profesor Universitario en Trípoli Libia. Master en RRII.

Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/29795-encuentro_de_dos_fines_de_historia.html