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De la cualidad de la Divinidad (al-ulûhiyah)

26/07/2006 - Autor: Abd al Karim al Yili - Fuente: El Hombre universal
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Baile (Elvio Gomez)
Baile (Elvio Gomez)

Debes saber que la Naturaleza divina, que abarca todas las realidades del Ser y las mantiene en sus grados respectivos, es llamada "Cualidad de Divinidad" (al-ulûhiyah) (1). Y yo entiendo por "realidades del Ser" (haqâïq al-wujûd) a la vez los principios (ahkam) que condicionan los diferentes estados de manifestación (mazâhir) y lo que se manifiesta, es decir, Allâh (al-haqq) (2) y la criatura (al-khalq) al mismo tiempo. La "Cualidad de Divinidad" significa entonces aquello que totaliza las dignidades divinas (aspectos divinos) a la vez que todos los grados de existencia, y que asigna a cada cosa lo que le viene del Ser. El Nombre Allâh designa al Maestro de esta dignidad suprema que no puede pertenecer más que a la Esencia absoluta. La afirmación suprema de la Esencia es entonces la de la "Cualidad de Divinidad", que engloba y sintetiza todas las afirmaciones, y rige toda Cualidad y todo Nombre.

La "Cualidad de Divinidad" corresponde a la "Madre del Libro" (umm al-kitâb) (3), como la Unidad (al-ahadiyah) (4) corresponde al "Corán" (al-qur’ân) (5), la Unicidad (al-wâhidiyah) (6) a la "Discriminación" (al-furqân) (7), y la Clemencia (ar-rahmâniyah) (8) al "Libro Glorioso" (al-kitâb al-majîd) (9). O también, según el antiguo simbolismo en uso entre los iniciados, la "Madre del Libro" es la "Sustancia principial" (mâhiyatu kunhi-dh-dhât) (10), el "Corán" la Esencia, la Discriminación las Cualidades, y el "Libro" la Existencia (11). Si Allâh quiere, explicaremos estos símbolos más adelante; por lo demás, si conoces el simbolismo habitual, y concibes la realidad (al-haqîqah) a la que aludimos, sabrás que el sentido de ambas analogías es esencialmente el mismo.

De modo que, si asimilas lo que acabamos de decir, sabrás que la Unidad (ahadiyah) es el Nombre más supremo de cuantos se encuentran en la denominación de la "Cualidad de Divinidad" (al-ulûhiyah), y que la Unicidad (al-wâhidiyah) es el primero de los descensos divinos (tanazzulât) de la Unidad (al-ahadiyah).

La Dignidad más suprema de las contenidas en la Unicidad (al-wâhidiyah) es la "Clemencia" (ar-rahmâniyah), la suprema afirmación de la "Clemencia" es el "Señorío" (ar-rubûbiyah), y la suprema afirmación del "Señorío" se halla en el Nombre divino al-malik (El Rey), de manera que el orden jerárquico de estos aspectos divinos es, en sentido ascendente: al-malikiyah (la Realeza), ar-rubûbiyah (el Señorío), ar-rahamâniyah (la Clemencia), al-wâhidiyah (la Unicidad), al-ahadiyah (la Unidad), y, en último lugar, al-ulûhiyah (la "Cualidad de Divinidad"), pues ésta otorga a las realidades de la existencia y de la no-existencia aquello que tienen de realidad, y lo engloba todo, mientras que al-ahadiyah (la Unidad) es una realidad contenida en la suma de las realidades del Ser.

La "Cualidad de Divinidad" es entonces superior a la Unidad; en consecuencia, el Nombre Allâh es el Nombre supremo, superior al nombre al-ahad (el Uno).

La Unidad es la afirmación más exclusiva de la Esencia por Sí misma, mientras que la "Cualidad de Divinidad" es la afirmación sublime de la Esencia por Sí misma y por lo otro que Ella misma.

Es por ello que los iniciados no tienen acceso al estado de la Unidad (al-ahadiyah), mientras que el acceso al estado de conocimiento de la "Cualidad de Divinidad" (al-ulûhiyah) no les está prohibido; pues la Unidad es Esencia pura, en la que no aparece ninguna Cualidad, y con mayor razón ninguna criatura; no hay entonces correlación posible entre Ella y lo creado, sea cual sea la perspectiva que se adopte (12). Ella no pertenece sino al "Anciano" (al-qadîm), al "Subsistente por Sí mismo" (al-qâïmu bi-dhâtihi), al que nada de Sí mismo le permanece oculto, en el sentido en que, si tú eres Él, tú no eres tú, pero Él es Él mismo, y si Él es tú, Él no es Él, aunque tú seas tú mismo.

No obstante, que quien reciba esta revelación sepa que se trata de una de las revelaciones de la Unicidad (al-wâhidiyah), pues en el estado de la Unidad (al-ahadiyah) ninguna mención de "tú" o de "Él" podría convenir. ¡Compréndelo! Por otra parte, hablaremos de la Unidad en su momento, si Allâh nos lo permite.

Debes saber, además, que la existencia (al-wujûd) y la no-existencia (al-’adam) (13) se hallan por así decir en confrontación recíproca, y que la esfera de la "Cualidad de Divinidad" las engloba a ambas; pues la "Cualidad de Divinidad" une los contrastes, tales como lo eterno (al-qâdim) y lo efímero (al-hadîth), Allâh (al-haqq) y la criatura (al-khalq), o la existencia y la no-existencia, de modo que lo lógicamente necesario aparece en Ella como lógicamente imposible tras ser afirmado como necesario, y a la inversa, lo contradictorio, tras ser afirmado como tal, aparece como necesario; igualmente, Allâh (al-haqq) aparece en la "Cualidad de Divinidad" bajo la forma de la criatura, tal como lo expresó el Profeta al decir: "Veo a mi Señor bajo la forma de un adolescente imberbe", mientras que la criatura aparece a imagen de Allâh, según la sentencia divina: "Él creó a Adán a su imagen" (14). Es así que los contrastes aparecen en la "Cualidad de Divinidad", pues Ella da a cada cosa, de todas las que Ella abarca, la realidad que posee. Allâh (al-haqq) aparece, en la "Cualidad de Divinidad", en Su dignidad más perfecta y más alta, en Sus afirmaciones puramente universales y en Sus Nombres más nobles. Por otra parte, lo contingente aparece en la "Cualidad de Divinidad" en todos sus géneros y según todos sus cambios y sus ausencias o afirmaciones posibles. En cuanto al Ser (al-wujûd), se revela en la "Cualidad de Divinidad" en toda la perfección de su jerarquía, tanto en sus aspectos unitivos, que enlazan a la criatura con Allâh, como en sus aspectos separativos. La no-existencia se revela en la "Cualidad de Divinidad" en su "interioridad" (butûn), su limpidez, y también según su "aspecto" más perfecto, como no-siendo en su "extinción" (fanâ) (15) pura.

Esto no puede ser conocido por la razón ni concebido por el pensamiento; sólo aquel que ha alcanzado la intuición divina saborea el gusto puro de esa revelación total que se llama el "Desvelamiento divino" (at-tajallî al-ilâhî); y éste es el objeto de la perplejidad (hayrah) de los perfectos de entre los iniciados. El Profeta aludió al secreto de la "Cualidad de Divinidad" cuando dijo: "Yo soy de entre vosotros el que mejor conoce a Allâh (16) y quien más le teme"; no temía ni al Señor (ar-rabb) ni al Clemente (ar-rahmân), sino a Allâh, y es también lo que expresó con estas palabras: "No percibo lo que hará de mí, ni lo que hará de vosotros"; dijo esto cuando conocía mejor que cualquier otro, y por Allâh mismo, lo que existe y lo que emana por parte divina; pero con ello quería decir: "Yo no sé bajo qué aspecto Él se revela en ese Desvelamiento divino". Y es que Él se revela según el principio de ese estado, principio que no está sujeto a ninguna ley ni a ningún contraste, de modo que Él es cognoscible y no lo es, o es Incognoscible y no lo es; pues no hay ningún límite en el que este estado divino se detenga distintamente; tampoco el conocimiento distintivo se relaciona con esto, sea cual sea el punto de vista adoptado, puesto que es imposible que Allâh tenga un límite, y no hay medio de conocer lo que no tiene límite. Pero Allâh (al-haqq) se revela en este estado por vía de totalización y de integración.

Los perfectos se distinguen en su participación con esta revelación por sus capacidades para transponer lo integral en conocimiento distintivo, con respecto al cual el Grande, el Elevado en Sí mismo (al-muta’âlî) les aproxima, y ello en razón de lo que de las huellas de la Plenitud infinita (al-kamâl) aparece en sus confines...

La "Cualidad de Divinidad" se manifiesta por sus efectos, pero Ella no es accesible a una visión directa; se conoce Su "principio de actuar", pero no puede asimilarse Su contorno. En cuanto a la Esencia, es evidente sin que se conozca Su "dónde"; se la ve directamente sin que se la pueda probar... (17).

Hay un secreto que se refiere a la "Cualidad de Divinidad", y que consiste en que cada cosa particular, sea preexistente o efímera, no-manifestada o manifestada, implica en su esencia todas las demás cosas particulares que entran en el dominio de la "Cualidad de Divinidad", de manera que las existencias pueden ser comparadas a espejos enfrentados, de los cuales cada uno refleja el conjunto de los restantes. Ahora bien, considerando que en cada uno de estos espejos enfrentados se encuentran todos los demás, y que cada uno de ellos no contiene entonces en particular sino lo que él mismo refleja, es decir, que deja fuera de sí todos los múltiples reflejos reverberados por los demás espejos, es justo afirmar que cada ser singular no contiene sino lo que llega a su propia esencia y nada más; pero si, por el contrario, se considera que la totalidad de los espejos está contenida en cada uno de ellos, puede decirse con toda justicia que cada ser singular contiene en sí la totalidad de las existencias. En realidad, toda esta cuestión es como una corteza que envuelve el sentido a considerar; te fue planteada como una trampa, a fin de que tu pájaro caiga en el lazo de la Unidad (al-ahadiyah) y de que reconozcas así en la Esencia misma lo que le proviene de las Cualidades. Abandona entonces la corteza y toma el núcleo; no seas de aquellos que ignoran la faz, ¡rasga el velo!

Notas

1. La palabra ulûhiyah deriva del término ilâh, que significa "divinidad" o "dios" (en un sentido general indicado por la inicial minúscula). Podría tomarse ulûhiyah por "Divinidad", pero con la reserva de que la palabra debe designar entonces la "cualidad de divinidad" y no el "Ser divino", distinción que la lengua alemana expresa con los términos "Göttlichkeit" y "Gottheit"; en francés, podría encontrarse una distinción análoga en los términos "royauté" ("realeza") y "roi" ("rey"), designando el primero la "cualidad de rey", y el segundo al "ser real". Si bien traducimos al-ulûhiyah por "la Cualidad de Divinidad", no se trata en absoluto de una "cualidad divina", ya que la palabra "cualidad" no posee aquí más que una función verbal, así como la palabra "carácter", que es usada en el mismo sentido.

2. La raíz HQQ implica los significados de justicia, verdad y realidad. La expresión al-haqq puede ser tomada para significar a "Allâh". La palabra derivada haqîqah significa aspecto verdadero, principial, o, en una acepción especial, "sentido interior" de un símbolo. Hemos traducido aquí haqîqah por "Realidad", para expresar así lo que se opone a la ilusión, o más bien aquello a lo que la ilusión se opone. Cf. la expresión del Profeta: likulli dhi haqqin haqîqah: "A cada cosa real (o verdadera) corresponde una Realidad (o Verdad) principial".

3. Simbolizada por el tintero que contiene las letras (al-hurûf) de la existencia en estado de indiferenciación, o las letras del Libro Sagrado. ‘Abd al-Karîm al-Jîlî establece una analogía entre la "Madre del Libro" y el simbolismo cristiano de la Virgen, madre de Cristo, que es "Palabra de Allâh".

4. Derivado de ahad, uno.

5. Derivado de la raíz QR’: leer, recitar.

6. Derivado de wâhid, único, solo.

7. Al-furqân, es decir, el Libro sagrado bajo su aspecto de "discriminación", que corresponde a la distinción principial; ahora bien, ésta se relaciona con el aspecto divino de la Unicidad.

8. Derivado de ar-rahmân.

9. Otra designación del Corán, o de la revelación como tal, bajo su aspecto de manifestación divina beatífica.

10. Mâhiyah deriva del pronombre relativo mâ, "que", y significa, según la acepción más exterior, "de lo que está hecho". Kunh se traduce, bien por "fondo primordial", "naturaleza íntima", bien por "límite extremo". La expresión mâhiyatu kunhi-dh-dhât concierne al aspecto pasivo de la Esencia; es la transposición más elevada de la idea de sustancia, y puede relacionarse con la expresión taoísta "perfección pasiva". De todas estas analogías resulta que la expresión ulûhiyah es equivalente a la Omni-Posibilidad.

11. "No hemos omitido nada en el Libro eterno" (Corán, VI, 38).

12. Es decir, que sólo la Esencia puede conocer a la Esencia; la criatura es aniquilada en el estado de la Unidad suprema.

13. Esta palabra, que comienza con la gutural ayn, difiere fonética y etimológicamente del nombre de Adán.

14. Literalmente: "...en Su forma". Es una frase de inspiración divina (hadîth qudsî) pronunciada por el Profeta.

15. El sentido de al-fanâ corresponde al de la palabra sánscrita nirvâna, al igual que fanâ ul-fanâ, la "extinción de la extinción", corresponde al pari-nirvâna.

16. Literalmente: "Quien conoce mejor por Allâh". De manera general, el iniciado es llamado al-’ârifu bi-llâh, "el conocedor por Allâh".

17. Omitimos los pasajes que contienen parábolas demasiado estrechamente ligadas a arabismos como para poder ser traducidos sin necesidad de amplios comentarios.

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