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Foro espiritual – Estella 2006

‘Allí donde se juntan los caminos’

08/07/2006 - Autor: Francesc Prims - Fuente: Revista Athanor
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Estella (Navarra), de 23 al 29 de junio de 2006

Imposible resultaría resumir, ni que fuera someramente, lo que constituyó el Foro Espiritual Estella 2006. Las conclusiones del encuentro, así como el Manifiesto final, y resúmenes de algunos actos y ponencias pueden encontrarse en www.portaldorado.com. A pesar de que no podemos dar cuenta aquí de este magno foro, de una semana de duración, intentarán las líneas siguientes acercar algo de su espíritu a nuestros lectores.

Un foro innovador
María José Fernández, alcaldesa de Estella, reconoció en el acto de presentación del Foro, que tuvo lugar en la sala más grande del cine del Parque de Los Llanos, que este evento es hijo directo de la fe y el coraje de un hombre: Koldo Aldai. “Cuando Koldo nos explicó el proyecto, pensamos: ‘pero ¿qué nos está proponiendo este hombre?” Bien, pues les proponía ir más allá de lo que hasta ahora han venido significando los parlamentos de las Religiones. Dichos parlamentos se han venido caracterizando por ser jornadas cortas, de índole sobre todo intelectual y con predominio de las grandes religiones establecidas. El Foro Espiritual sin embargo pretendía ser ante todo un laboratorio de convivencia, de una semana de duración, en el que las nuevas formas de espiritualidad emergente (Nueva Era), espiritualidad indígena y religiones marginales tuviesen la oportunidad de codearse con las grandes religiones estructuradas.

Estella
La ciudad navarra de Estella, enclave del Camino de Santiago, que puede presumir de ser foco de paz y modelo de convivencia histórica entre cristianos, judíos y musulmanes, ciudad del notable místico Fray Diego de Estella, tuvo la oportunidad (y la aprovechó) de volver a convertirse en foco de paz. Esta bellísima población, con forma de estrella entre valles, bañada por el río Ega, bendecida por el fresco mientras la mayor parte de España se ahogaba de calor, acogió tan arriesgado experimento.

Sortear los obstáculos
La iniciativa era arriesgada porque era una incógnita aventurar hasta qué punto la fraternidad podía evidenciarse entre tradiciones a veces tan dispares. Y arriesgada por las posibles reacciones del entorno. En el primer punto, la valoración es de un absoluto diez. En el segundo punto, bueno, pues cuando destacaron en el principal parque público de la ciudad inipis, tipis y temascales algún policía se acercó mandando apagar el fuego sagrado de los indígenas. “Ahí nos cuestionamos por qué teníamos que haber salido de nuestra tierra. No teníamos ninguna necesidad de venir. Le grité a Koldo, y me hizo comprender el esfuerzo que estaba realizando la alcaldesa, y lo chocantes que podían ser para muchos ciertas prácticas. Hoy no nos arrepentimos de haber venido. Estamos contentos de haber traído aquí la medicina.” Más o menos con estas palabras se expresó Leonardo López, indígena mexicano. La medicina es para ellos lo que los rituales y las prácticas con el fuego permiten purificar.

La medicina
El mismo Leonardo apuntó hacia otra medicina, clave en lo que el espíritu del Foro quiso significar: “Pude escuchar unos cánticos sufíes, y me emocioné con ellos tanto como lo hago con nuestras ceremonias con el fuego.” Y ahí está la clave: en estar lo suficientemente vacío, abierto, como para permitir que te toque lo esencial. Lo esencial necesariamente te va a conmover; sin embargo, un excesivo apego a la forma te va a volver rígido e intransigente. Se podría decir que toda la intención del Foro consistió en mostrar a través de variadas formas destellos de lo esencial. ¿Cómo se logra ver a través de las formas? Joxe Arregi, lúcido monje franciscano que destacó con sus ponencias e intervenciones a lo largo del Foro, dio la pista: profundizando. “Todo este foro, este compartir, me sirve para entrar aún con más profundidad y motivación en mi propio camino espiritual, dentro de mi propia tradición. Porque nos encontramos en lo profundo. ¿Dónde se encuentran los árboles? No en el tronco; en las raíces se encuentran. Del mismo modo consigo unirme a las otras tradiciones, verdaderamente, cuando siguiendo mi camino de desarrollo interior llego a lo más profundo.”

Unidad en la diversidad
Atención a este punto. Da la clave de lo que está aconteciendo. Aquello que está ahora motivando a la avanzadilla lúcida de la humanidad a buscar la unidad es un imperativo del corazón, algo que emerge del inconsciente colectivo y que habla de este modo: “Tengo que unirme con el hermano, ambos en la plenitud de lo que somos. En la búsqueda de la Realización, sabemos que lo exterior no puede separarnos. Sin embargo, a la vez que dialogamos y nos interpenetramos cada uno de nosotros se mantiene fiel a su camino. Buscamos la unidad en la diversidad.” De ningún modo, y esto lo recalcaron todos los ponentes cuando tuvieron ocasión de ello, se pretende un sincretismo del fenómeno religioso. No se trata de crear un pastiche religioso de síntesis. En el fondo se trata de algo sencillo, del corazón: hay un hartazgo de tantos conflictos históricos y aun actuales motivados por los fanatismos religiosos, sea el fanático un integrista bomba en mano o un presidente como Bush. Entonces, la palabra ‘paz’ tiene por fin que retumbar y poner fin a todo ello. Pero claro, para que yo pueda hablar de paz tengo que contribuir a ella, y para ello tengo que estar antes en paz yo conmigo mismo. También esta idea fue repetida durante el Foro. Y no puedo estar en paz ni promoverla si me creo superior al otro y quiero imponerle mis ‘verdades’. Entonces, hablo con el otro. En este diálogo la disposición de sinceridad óptima me hace tan flexible que abro la puerta a la posibilidad de que el otro me pueda influir e incluso cambiar. Si no estoy dispuesto a ello es que tengo miedo. El miedo fue desenmascarado durante el Foro como el principal origen de las perturbaciones.

La derecha reacciona
Y fue el miedo, o acaso directamente la mala fe, lo que dio lugar al segundo y último obstáculo que tuvo que sortear el Foro: un artículo publicado en el periódico La Razón el día 28, cuyo título era más escandaloso de lo que el propio articulista fue capaz de justificar: ‘La UE financia un foro de sectas en Navarra’. Sara Martín firma el artículo; y se muestra únicamente interesada en reflejar las opiniones de personas desconfiadas que ni pisaron el Foro, a partir de visiones parciales, tópicas y llenas de prejuicios. Entre otras cosas más duras, habla de ‘mercadeo espiritual’. Y bueno, para qué negar que la secreta intención de captar la atención de posibles ‘fieles’ podía subyacer en algunos. De todos modos el mismo formato del Foro impedía que ni un solo grupo pudiera descollar por encima de los demás, y el riesgo que tenían que asumir todos ellos al exponerse en público hace indudable que la intención que traían de compartir y sembrar la paz fuese muy superior a la de adherirse nuevos acólitos. Ningún grupo que pudiese temer ver zarandeados sus principios se personó por allí. A raíz de ese mismo artículo de La Razón hizo Joxe Arregi una de las reflexiones más acertadas que pudieron escucharse: y es que el hecho de que un grupo pueda o no ser tildado de secta no viene dado por el número de sus miembros, sino por el encerramiento sobre sí mismo. Aunque una determinada religión cuente con millones de fieles, aunque sea oficialmente reconocida e incluso apoyada, es una secta si es incapaz de abrirse al diálogo y al compartir. Aquí supimos leer entre líneas una crítica velada a la tradición católica. Unos días antes Joxe había hecho una ponencia señalando los males de la Iglesia católica y sugiriendo los cambios que debería afrontar si no quiere morir de puro rancio. Otro monje, en este caso jesuita, Esteban Velázquez, había hablado también en términos muy críticos acerca de la Iglesia papal. La Razón no pudo pues con el embate del Espíritu, ni con la fe del consistorio estellés, que se ofreció para repetir el evento en sucesivas ocasiones. La alcaldesa, que afirmó que la política si a algo ayuda es “a desarrollar espalda”, recibió la más larga de las ovaciones en la clausura del Foro.

Las paradojas del camino
La inasibilidad de la experiencia espiritual quedó de manifiesto en el transcurso del Foro. Algunos quisieron minimizar la experiencia del diálogo a partir de la afirmación de que la experiencia mística es intransferible, y de que del espíritu no es posible hablar. Otros sin embargo defendieron el papel inexcusable del diálogo como vía de entendimiento. María Toscano, experta en Religiones Comparadas, hizo unas brillantes intervenciones en las que quedó claro que el camino iniciático era inexpresable como no fuera por medio de paradojas; su hablar era tan apasionado y tan repleto de sabiduría que convenció plenamente a su entusiasmado auditorio de que la búsqueda espiritual no incumbía al ámbito de la fría razón, sino que surgía de un anhelo del alma. “El místico quiere beber de la Fuente porque antes la Fuente quiere ser bebida.” Se entendiera o no plenamente el sentido de sus palabras, sembró entre el público el ansia por hollar los caminos del Misterio.

Faltan propuestas sociales
Algunas mesas redondas estuvieron destinadas a que las distintas tradiciones religiosas y espirituales ofreciesen sus ideas de cara a mejorar la marcha del mundo. Ahí se limitaron, en la mayoría de los casos, a dos cosas: la primera, a explicar su funcionamiento interno, poniéndolo como ejemplo. La segunda, a lanzar al viento palabras consabidas: ‘paz’, ‘fraternidad’, ‘unidad en la diversidad’… “Pero bueno, ¿dónde están las propuestas concretas?”, invitó Jordi Orús, representante de los grupos de Nueva Conciencia, desde la platea. Recibió como respuesta la reflexión de que por el momento suficiente tarea era que las comunidades se comprendieran entre sí, antes de empezar a pensar en mecanismos de acción. El rabino Gabriel Mazer bautizó la demanda de Jordi como “el desafío jordiano”, que ahí está. Jordi Orús no se limitó a pedir propuestas; él mismo ofreció varias en el transcurso de sus ponencias. Destacó su presentación de su diseño empresarial, Sinapsis, corporación de pequeñas empresas que se relacionan entre sí de manera semejante a como lo hacen las células del organismo, para el bien de cada órgano y de todo el conjunto (entiéndase el planeta).

Multitud de actos y de enfoques
Un Foro en el que tuvieron cabida desde prestigiosos catedráticos universitarios, como el teólogo Juan José Tamayo, y genios como el doctor Jorge Carvajal, que desarrolló una conferencia de profundas implicaciones científicas y místicas, hasta la más sencilla expresión de sabiduría indígena, encarnada sobre todo por la Abuela Margarita, que no se contuvo de lanzar cánticos desde la mesa de ponentes, pasando por monjes y representantes de las más variadas tradiciones (católica, protestante, islamista, judía, baha’í, Brahma Kumaris, Nueva Conciencia y un largo etcétera), pasando también por representantes de ecoaldeas y de movimientos ecologistas, habla mucho a favor de su vocación integradora. También fueron variados los actos: conferencias, mesas redondas, talleres, prácticas meditativas, prácticas de yoga, de chi-kung y de Yang Xing Do, ceremonias, cantos, danzas, recitación de poemas místicos, espectáculos… con el concurso de músicos de la talla de Luis Paniagua y Eduardo Laguillo. Hubo algunos momentos álgidos, como la tarde del domingo, en que se plantó el Árbol de la Paz en el Parque de los Llanos, consistente en un pequeño obelisco. Dicho árbol va a quedarse ya ahí. Los asistentes honraron al árbol ofreciéndole flores, las cuales, en el acto de clausura, fueron recogidas y lanzadas al río Ega, para que la energía espiritual del Foro fluyese con la corriente e impregnase al mundo. También contó el Foro con un Templo Universal, para el cual se habilitó una aula de la Ikastola (escuela), y que consistió en un sencillísimo altar central de flores. Allí entraba quien quería a meditar o a realizar su práctica; misas ‘alternativas’ y talleres de silencio también tuvieron lugar en este espacio.

El futuro es nuestro
Alguien planteó: “Bien, mucho desear la paz, pero esta paz… ¿para qué la queremos? ¿Para que nos dejen tranquilos y podamos apoltronarnos? ¿O bien debe tratarse de una paz activa, de la cual partir para trabajar internamente y edificar un mundo nuevo?” Hubo llamadas a que este Foro no fuese un fin en sí mismo, sino un punto de referencia, incluso de inflexión, en el empuje de nuestra responsabilidad compartida.

Ya no hay excusas. La evidencia de que no estamos solos se ha manifestado. En adelante, no podrán flaquear ya más los ánimos. Vamos, por fin, hacia la gran Nación Humana Universal, en la que lo diverso se conjunta como en un Ikebana, como en un variado y colorido jardín
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