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Estamos retando al poder a través de la no-violencia. Mansur Escudero entrevista a Nadia Yasin (I)

30/06/2006 - Autor: Sheij Mansur Abdussalam Escudero - Fuente: Webislam
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Nadia Yasin y Mansur Escudero
Nadia Yasin y Mansur Escudero

El pasado mes de Junio, Nadia Yasín, portavoz del movimiento islamista marroquí Justice et spiritualité (Justicia y espiritualidad) e hija del Sheij Abdessalam Yasin, líder y fundador de este movimiento, visitó la sede de Junta Islámica en Almodóvar del Rió (Córdoba). Allí mantuvo un largo y cordial encuentro con los dirigentes de esta organización.

Yasín no eludió responder a ninguna de las cuestiones planteadas. Temas candentes como la política contemporánea en el reino de Marruecos, el papel de la institución monárquica desde el punto de vista islámico, la democracia, el terrorismo, el papel de la mujer en el Islam, la homosexualidad, el Sahara, fueron tratados en esta especial entrevista, realizada por Mansur Escudero, de la que ahora publicamos en exclusiva para Webislam su primera parte.

Mansur Escudero: Te damos la bienvenida, nos sentimos muy privilegiados por tenerte entre nosotros.

Nadia Yasin: Muchas gracias.

M.E.: Sabemos de ti por las entrevistas que se han publicado en España en diversos medios, conocemos tu trayectoria, la de tu padre y la del movimiento “Justicia y Espiritualidad” del cual eres la portavoz y creemos que es una magnífica ocasión para que des a conocer a los lectores de Webislam algunas de las ideas fundamentales que conforman tu pensamiento. Si te parece, podemos hablar de la realidad política, espiritual y religiosa del Islam en Marruecos; de la mujer en el Islam y concretamente en la sociedad marroquí; el tema del terrorismo, algo que preocupa globalmente y la caracterización que se está haciendo actualmente entre Islam y terrorismo. Quizá, en otro bloque de preguntas, podríamos hablar también sobre la presencia de musulmanes en España de origen marroquí; qué perspectivas abre todo esto de cara al movimiento islámico aquí en España, cómo se ve todo esto en Marruecos, y cómo puede interaccionar la presencia de estos musulmanes marroquíes con los musulmanes españoles.

N.Y.:
Muy bien, vamos a hablar de todo esto.

M.E.: Empecemos por Marruecos. Yo conocí a tu padre hace veinticinco años, cuando todavía no había pasado por la cárcel pero se encontraba ya en una situación de vigilancia continuada. ¿Por qué tu padre y el movimiento que representa resulta peligroso para el régimen marroquí?

N.Y.:
Pienso que representamos una escuela de pensamiento muy subversiva a nivel de la interpretación de la historia de los musulmanes y especialmente a nivel del poder. Nosotros reivindicamos los derechos. Estamos por los derechos de todos los musulmanes. No podemos tragarnos la versión que la historia oficial nos ha presentado. Nuestra historia tiene necesidad de ser revisada con los ojos de la “iytihad”1 (Esfuerzo personal para entender los textos y su aplicación en el Islam) y es justo en ese contexto desde el que mi padre ha hablado de la época Omeya de una manera extremadamente crítica. Él ha dicho que la ruptura histórica que vivimos, y que todavía influencia a los musulmanes, viene justamente de aquellos pasos dados por los califas y que fueron el origen de la monarquía hereditaria. Por eso somos perseguidos por el régimen marroquí como un pensamiento tremendamente peligroso, incluso si somos partidarios de la no-violencia. Estamos por la resistencia pacífica… y lo hemos probado; no somos terroristas, no somos enemigos de lo público.

M.E.: El cuestionamiento que hace Justicia y Espiritualidad de la monarquía, ¿es a la institución en sí misma, es al carácter hereditario o a la forma en que se lleva la monarquía en Marruecos?

N.Y.:
El hecho es que nosotros pensamos que la monarquía, sea hereditaria o no, no es algo que esté próximo al modelo que fue desarrollado por el Profeta (sws), no es algo que esté próximo del espíritu de la ley islámica. Porque las leyes islámicas se basan en la concertación. Es imposible que una ley islámica vaya en contra de la “shura”, no puede ser algo impuesto…

No hay una monarquía que no sea hereditaria, esto no existe. Entonces, la monarquía que en sí misma se define como hereditaria es por tanto contraria al espíritu de la ley islámica, tal y como la concibió, tal como la entendió el Profeta (sws).

Entiéndasenos que nosotros estamos por la no-violencia. No estamos diciendo que haya que quitar la monarquía. Nunca. Jamás hemos dicho que haya que quitar de en medio la monarquía. Lo que sí decimos es que tenemos el derecho de despertar la conciencia política de nuestros compatriotas y de todos los musulmanes para que sepan que la lógica que dice que el poder es intocable, que es tabú, que es sagrado y que tiene que seguir así, hay que romperla, porque es el único medio de comenzar a renovarnos a través de la espiritualidad musulmana y de renovarnos, también, a través de la justicia social que son ambas cosas las que verdaderamente están cercanas al Islam.

Pero en realidad nosotros estamos porque la elección se haga desde la base. Es preciso que sean los musulmanes quienes elijan, sin que absolutamente nada les obstaculice.

M.E.: Una monarquía que fuera justa, que fuera representativa, que consultara al pueblo, una monarquía de tipo constitucional como la española, por ejemplo, ¿sería aceptable para vuestro movimiento?

N.Y.:
Yo pienso que tenemos propuestas que son muy concretas, después el pueblo marroquí podrá elegir la monarquía que quiera… o ninguna monarquía. Para nosotros esto último sería lo mejor, esto sería lo ideal. Pero nosotros no queremos imponer absolutamente nada al pueblo marroquí. Porque nuestro movimiento se ha desarrollado sobre la experiencia de que para tener una cierta transición, un cierto pragmatismo hay que ir muy despacio. No hay que precipitar las cosas, porque pensamos que en el contexto internacional hay un gran peligro de desestabilizar “lo árabe-musulmán”, porque esto permite la injerencia de los americanos… no es esto lo que queremos.

Pensamos que debe darse una transición desde el interior y si esta transición se lleva acabo, nosotros tenemos propuestas muy concretas para salir de un “impasse”, porque Marruecos está inmerso en un “impasse” político.

Proponemos el pacto islámico. Un pacto islámico que será una conferencia nacional alrededor de todos los partidos políticos, de todos ellos, de toda la sociedad civil. Incluso si los pensamientos están prefabricados por el poder. Nos reunimos todos en una mesa y pensamos en nuestro futuro, con la base de un denominador común que es el Islam.
Nosotros los marroquíes tenemos la inmensa suerte de no tener minorías, así que no hay ningún problema. Todo el mundo se dice musulmán, todo el mundo tiene referencias en el Islam, todo el mundo tiene raíces en el Islam. Así pues, tenemos un denominador común que es muy importante para desarrollarnos sobre él y ponernos de acuerdo. Después construiremos una asamblea constituyente que revise la Constitución marroquí. Una Constitución que nos permita avanzar, que nos permita tener una democracia verdadera, un verdadero estado donde el pueblo participe. De tal manera que la Constitución marroquí sea una opción islámica. Estas son las propuestas que tenemos.

El rey, la monarquía, todo eso es… ya veremos. No queremos forzar a nadie. Si los marroquíes quieren conservar la monarquía, si el pueblo tiene necesidad del rey, porque por tradición ello le hace sentirse más seguro, tendrá que conservarlo. Este no es el problema… pero que se nos den los instrumentos para avanzar.

Aún así, nosotros seguiremos pensando que teóricamente la institución de la monarquía no es verdaderamente islámica.

M.E.: Teniendo en cuenta el denominador común islámico al que te refieres, ¿no te parecería apropiado el aceptar la figura de Emir al m’uminin?

N.Y.:
(rie) El concepto de Emir al m’uminin tiene unas condiciones concretas. El Emir al m’uminin es algo que ha de ser elegido por la base. Todo lo que está detrás del Emir al m’uminin no es algo que esté cercano a la sunna del Profeta (sws). Ha sido después de la elección de Omar ibn al Jattab cuando hubo un “iytihad” política y se dio en llamar a Omar Emir al m’uminin. Creemos que en este contexto de “iytihad” real debemos superar este título. Podemos llamarle Presidente de la República islámica… en fin, no sé… porque no es el título lo esencial sino el “espíritu”que está detrás de ese título… se le puede llamar como se quiera.

Creo que esa historia del Emir al m’uminin es algo que viene a aprisionarnos. Todo esto lo que siempre ha buscado ha sido paralizar en la historia de los musulmanes la renovación por la “iytihad”. Esta cuestión del Emir al m’uminin es algo que jamás se le oyó al Profeta (sws)

M.E.: Has utilizado varias veces la expresión iytihad como un elemento que está vigente, sin embargo hay quien dijo que las puertas del iytihad están cerradas. ¿Qué piensas de esto?

N.Y.:
Pienso que es algo político. Que la clausura de la puerta de la “iytihad”es una acción política antidemocrática, antishura, anticoncertación y que el pueblo musulmán debe reacaparar el derecho de abrir la puerta de la “iytihad”. Porque el “iytihad”es algo inherente, es algo que va pegado al espíritu del Islam. Por que los textos originales, sea el Corán, los hádices o la práctica del Profeta (swa) nos garantizan el derecho al “iytihad”. Si hay algo estable en el Corán es que se nos anima constantemente al “iytihad” y nada más. Así pues nosotros en nuestro espíritu de reapropiación de la interpretación de los textos originales que nos ha sido confiscada por el poder establecido, abrimos la puerta del “iytihad” pese a este poder establecido. Aquellos que dicen que la puerta del “iytihad” está cerrada no son más que gente oscurantista, son reaccionarios, es el poder establecido que tiene un enorme miedo de que si el “iytihad” renace pueda dar una fuerza extraordinaria al pueblo, una fuerza extraordinaria de renovación, una fuerza extraordinaria de antiimperialismo. Incluso los grandes poderes tienen miedo de este “iytihad”. Prefieren que los musulmanes tengan una lectura literal del Corán donde no haya nada que pensar. Es por esto que fomentan el wahabismo, porque así están tranquilos, no hay ningún espíritu renovador y así el pueblo es un verdadero rebaño.

Y nosotros decimos ¡no! Nuestra lucha, nuestra yihad no es una yihad de las bombas, es la yihad del “iytihad”. Hay que reabrir esta puerta con mucha moderación, con mucha prudencia pero es necesario reabrirla.

M.E.: ¿Quién puede hacer iytihad? ¿Tiene que ser un sabio, todos los musulmanes tenemos derecho o está restringido a ciertas condiciones?

N.Y.:
No hay fuero individual en el Islam. Incluso quien hace iytihad a título individual ha de hacerlo dentro de un marco comunitario de pensamiento político y social. Pienso que una persona sola no puede hacer iytihad por la simple razón de que ha de estar basado en todo lo que ocurre en el mundo, y el mundo es tan complejo que, por ejemplo, mi padre dice que no se puede hacer si no es en grupo. Y este grupo tendrá que tener un centro con una visión muy clara de las cosas, tendrá que haber también gente especializada en diversas disciplinas para que el iytihad sea un iytihad interesante, exhaustivo, o sea un verdadero iytihad.

Por ejemplo Sheik Qardaui. Siempre oigo que es alguien que hace iytihad, que es muy inteligente, muy perspicaz pero, a pesar de todo, si lo hace de modo individual, el no puede tener todo el saber, todo el conocimiento de las cosas…

Vamos aún más lejos. Nosotros pensamos que en un futuro cuando haya un autentico estado musulmán, el iytihad ha de hacerse bajo la tutela del Parlamento, sería un iytihad democrático sobre las grandes decisiones, donde lo político se mezcle con lo social o lo económico, pero con inteligencia, no con la necedad que impregna la realidad política del Marruecos de hoy.

M.E.: ¿Es decir que una democracia parlamentaria auténtica compuesta por musulmanes no necesitaría un cuerpo separado de ulemas, si no que lo político y lo religioso podría estar unido en el Parlamento y ahí hacer iytihad?

N.Y.:
No, no habría necesidad de los ulemas típicos. Seguro que son necesarios los instrumentos teológicos pero no los ulemas separados de la realidad política o económica, que dan las ordenes sin saber nada de lo que pasa en el mundo, que no saben ni de donde se viene ni a donde se va. Nada de ulemas que dan ordenes a una sociedad que es civil y política, nada de eso. Es necesario que estén integrados en el discurrir político y social. Claro que necesitamos de sus instrumentos teológicos, pero de ahí a darles el poder absoluto sobre los otros, no. Es necesario un equilibrio de poder que esté garantizado sobre una auténtica democracia donde los ulemas no sean ulemas esclerotizados. Un equilibrio en el que los ulemas deben estar especializados a nivel teológico pero también deben estar en una dinámica con los otros que conocen las otras ciencias.

M.E.: En el Islam no hay Iglesia, no hay un cuerpo jerárquico especializado. El conocimiento debe estar al alcance de los musulmanes y los representantes políticos deberían tener también ese bagaje de conocimiento islámico.

N.Y.:
Exactamente. Yo creo que la gran desgracia en la historia del Islam ha sido “ahlul hil-li wal aqd”(los que deciden sobre las cosas importantes). Esto ha sido un principio político que se ha sacralizado y que no existe en el Corán. Durante todo el tiempo del Profeta (swa) todas las grandes decisiones se tomaron en la mezquita. Allí estaban todos incluso las mujeres y los niños y también los pobres, la gente que no tenía nada… Así pues allí se daba una verdadera concertación, se producía una verdadera discusión y había una decisión que estaba directamente tomada por un número significativo de compañeros y compañeras del Profeta (swa).

No era esta una sociedad a nivel político perfectamente rodada porque el Profeta (swa) estaba inventando un sistema nuevo. No había un sistema sagrado establecido. Había una búsqueda política continua. Los diferentes modelos políticos desarrollados por Abu Bakr, Omar o Uthmán, cada uno de ellos tiene una concepción política que intentan mejorar. No hay un esquema fijado en el Islam.

Pienso que a nivel político tenemos muchas cosas que descubrir, especialmente en relación a la sociedad que nos ha precedido en una cierta experiencia democrática. No sólo a nivel instrumental porque incluso la democracia tiene fallos. Lo difícil es dar el ejemplo a los musulmanes de una verdadera democracia.

M.E.: ¿Aceptarías para tu movimiento el término de democracia islámica? ¿Preconizas un sistema político que esté de acuerdo con esos valores de la democracia y que incorpore los valores islámicos, ¿Podría decirse que Justicia y Espiritualidad es un movimiento de democracia islámica?

N.Y.:
¡Por supuesto!. Nosotros partimos de la república, hablamos de república. República quiere decir “res publica”, la cosa pública. Y esto se corresponde con todo lo que ocurrió en tiempos de Omar, de Abu Bakr… y los musulmanes actuales se escandalizan y dicen: ¡Ah! ¡hablan de república y no hablan de Califa! y todo eso…

Nosotros decimos que Califa no es un título, es un espíritu. Así que, cuando hablamos de república, de democracia musulmana, etc, esto no son más que palabras. No son las palabras lo que nos interesa sino lo que hay detrás de las palabras.

Pero si las palabras o las apelaciones pueden asegurar el espíritu moderno, entonces vamos a por la apelación de democracia islámica. De esta manera sí estoy por las apelaciones que creen un dinamismo de convergencia y no de divergencia.

Los musulmanes nos hemos ahogado a nosotros mismos con términos estériles: que si el Califa, que si el Emir, etc. Y han sido los poderes establecidos los que nos han manipulado. En este sentido soy una iconoclasta.

M.E.: En tu última visita a los EE.UU. hablaste del tema de la república y a la vuelta en Marruecos tuviste algunos problemas.

N.Y.:
Mira, esta es la manipulación de la que estamos hablando. Cuando he estado en los EE.UU no he hablado un solo momento de la república. Pero el gobierno marroquí ha pensado que este era el momento propicio para pararme, porque esto es lo que buscan hacer desde siempre. Justamente porque vengo de la casa de los yanquis y porque hay una corriente de opinión pública que está en contra de ellos, han intentado evitar de esta manera que la gente diga: ¡Ah! ha estado con los americanos, está protegida por ellos…

No, no es cierto. De la república vengo hablando hace muchos años. En este momento tengo un proceso abierto y me enfrento a cinco años de prisión.

Cuando he vuelto he tenido una entrevista con la prensa marroquí y yo he dicho que nosotros estamos por el hecho de que la república es algo mucho más próximo al sistema islámico que la monarquía hereditaria. La policía pensaba que iba a decir:”no, no me han entendido bien…” Pero no, yo les he dicho que estoy dispuesta a ir diez años a prisión si es preciso, justamente por hacer saltar este tabú, por hacer saltar este aprisionamiento que han impuesto a los musulmanes a nivel de crítica.

Pienso que nuestra lucha es una lucha simbólica por la libertad de expresión de nuestro derecho a criticar la historia. Todo esto continúa, y me esperan cinco años…

M.E.: Parece que ahora los americanos están reorientando su política y ya hablan de la necesidad de hablar con lo que ellos denominan partidos islámicos moderados. ¿Os han hecho alguna oferta de diálogo, de apoyo?

N.Y.:
Un ofrecimiento directo, no. Yo, en tanto que persona pública, no he sido mal recibida por los diplomáticos de la embajada americana; no hay una oferta directa.
Pero hay una indirecta, porque es cierto que han sido ellos quienes me han defendido y han evitado mi ingreso en prisión. Parece que ha sido una intervención de la embajada americana que se sintió interpelada por un periódico laico que es el periódico de Abu Bakr Jamaï que se llama Journal Hebdomadaire y ha sido este periódico quien ha dicho: “ustedes hablan de democracia y libertad de expresión y están viendo a Nadia Yassine que va a prisión y no hacen nada. ¿Entonces, qué es lo que están diciendo ustedes?”.
Así es que se han visto obligados a reaccionar.

Es cierto que nosotros quizá entremos en una lógica americana. Una lógica que parte de principios basados en estudios estratégicos a largo plazo, que tienen puesta su mirada muy lejos en el futuro y que, además, invierten mucho dinero en ello. Ellos están muy seguros de que el futuro islámico en el mundo árabo-musulmán no tiene elección… que sean los islamistas quienes tengan el poder y que esto corresponda a una verdadera lógica democrática… ya sabemos cómo son las democracias de los americanos…

Pero los intereses hacen que el futuro necesitará estar compuesto de democracia e Islam. Así que están en un momento en el que tienen que elegir un “partenair”. Pienso que siempre preferirán mejor el diálogo que las bombas, y es ahí donde entramos nosotros. Por que estamos por la no-violencia, lo hemos probado, por el diálogo… las cosas que garantizan una cierta estabilidad en la región. Esto es lo que les interesa. Es por eso que los americanos nos buscan. No es por convicción sino por sus intereses.

M.E.: Se da por hecho que el Partido Justicia y Desarrollo entrará en el gobierno, que los americanos han dado el visto bueno. ¿Qué le falta a vuestro partido para poder ser aceptado o qué condiciones pondríais para poder participar en el sistema de elecciones?

N.Y.:
Los americanos son extremadamente pragmáticos y extremadamente cínicos. Juegan varias bazas a la vez. Lo importante es que ellos garanticen una cierta estabilidad en estos tiempos. Pero saben que la mayoría es nuestra, porque nosotros somos el pueblo marroquí. Somos nosotros los que tenemos un enorme apoyo popular, muchísimo mayor que el Partido Justicia y Desarrollo. Lo que les interesa del PJD es que este partido juega el juego del sistema; están dentro del sistema.

Nosotros pensamos que la mejor manera de minar la fuerza democrática de un partido es justamente participar en el sistema “democrático”. Primero porque es un sistema que está cerrado. El PJD, por ejemplo, ha tenido una base procedente de las comunidades. Son gente que está muy bien, son gente del estilo a como eran en un principio, son gente que han tratado de luchar contra la corrupción. Pero han hecho la experiencia de entrar en el sistema y han sido bloqueados antes de que hayan podido cambiar algo. Mientras tanto, la elite del partido está transfiriendo el capital a Suiza, porque hay riesgo en Marruecos con los militares… Así pues, el PJD está a punto de perder toda credibilidad.

Yo escucho al pueblo marroquí decir: “incluso los islamistas son como los otros”. De igual manera, si no estuviesen corrompidos no tendrían los medios para cambiar nada…

Nosotros decimos que integrarse en el sistema sería la “gran metedura de pata”, como la que ha hecho el PJD, perder la confianza del pueblo, perder energía gratuitamente, unirnos a un sistema que ha cerrado la Constitución; que tiene presa, a todos los niveles, la ley…


Así que no tenemos ninguna manera de entrar en el sistema… salvo si la Constitución va al vertedero de la historia. Hay que tirar esta Constitución a la basura y esta sería verdaderamente la única condición para que nosotros nos integrásemos en el sistema. Si no, no hay nada que hacer.

Hacer política, verdadera política, es quedar fuera del sistema marroquí.

M.E.: Pero dices que se puede cambiar el sistema sin participar en él. ¿Cómo puedes cambiar la Constitución sin participar en un sistema en el cual la gente pueda elegir cambiar la Constitución?

N.Y.:
Nosotros no queremos quedarnos aprisionados en el sistema. Mira, hay observadores que han venido a estudiar nuestro movimiento de cerca y atan cabos sobre nuestro rechazo a integrarnos, y dicen que mi padre es maoísta. ¿Por qué? Porque nosotros trabajamos sobre el individuo, sobre la persona. El trabajo que comenzó hace treinta años no es un trabajo quietista. Trabajamos la educación, estamos sobre el terreno. Dominamos el terreno a nivel de la educación, que es algo que está atascado en Marruecos en cuanto a derechos. Y si ahora se oye a gente que osa decir ¡No! a la administración, es porque son personas que tienen alguna relación con el movimiento. Porque estamos despertando la conciencia espiritual de la gente y cuando oyes decir “La ilaha illa Allah” estas oyendo algo que es ya en sí subversivo, es que hay ya despierta una cierta conciencia política. Más aún, si en nuestra enseñanza decimos que el poder no es sagrado, que el rey no es sagrado. Es una revolución lo que está ocurriendo… así pues, en la base estamos muy cerca del pueblo marroquí. Hemos preparado una alternativa de resistencia política que es muy importante y no se puede minar, de ninguna manera. Entrando en el sistema perderíamos toda credibilidad, porque estamos por la no-violencia. Si no estuviésemos por la no-violencia, por soluciones militares, de acuerdo. Pero como nosotros estamos por la no-violencia, es preciso estar fuera del sistema.

Pero nosotros hacemos una guerrilla. Mi proceso es una guerrilla, una manifestación es una guerrilla, no perder la ocasión de escribir, de decir… estamos retando al poder a través de la no-violencia.

M.E.: Es bien conocido que vuestro partido trabaja muy intensamente a nivel social, de satisfacer las necesidades sociales de la gente, de la educación, del plano espiritual, pero ¿qué estrategia hay para llegar a cambiar el orden vigente de una forma pacífica si no es a través de la participación?

N.Y.:
Sí, es cierto que trabajamos en lo social. Como musulmanes tenemos la obligación de estar al lado de los pobres de una manera u otra. Pero quiero decir una cosa, partimos de un principio de base y es que practicamos la no-violencia, la no clandestinidad, la transparencia; no hacemos nada incorrecto ni prohibido. Además creemos que no debemos aceptar financiación exterior. Así pues, somos un movimiento bastante pobre. No tenemos los medios para financiar el trabajo social que hacemos, que es enorme. Y, cuando piensas en la indigencia que existe en Marruecos, te das cuenta de que es muy difícil de satisfacer toda esta necesidad. Pero tenemos fuerza, no necesitamos mano de obra porque nuestro gran capital es el voluntariado. Esa es nuestra fuerza, nuestra entrega, nuestro gesto. Pero somos muy conscientes de que es imposible cambiar la realidad del pueblo solamente a través del trabajo social, sobre todo en Marruecos. Así que, es por esto que para nosotros es importante que el poder cambie, porque la verdadera política se hace a nivel de poder. El trabajo social debe ser el servicio de socorro del Estado.

Hay muchos medios extranjeros que nos dicen: “estáis muy cerca del pueblo porque tenéis mucho dinero. ¿Qué queréis? Vuestro rey distribuye la sopa a los pobres…” Y nosotros les decimos: ¿Qué pensaríais si vuestros líderes occidentales propusieran en sus programas electorales que van a distribuir la sopa a los pobres, que van a jugar a ser buenos?

Hay que hacer programas económicos serios. Así es que, para nosotros el poder es indispensable si se quiere cambiar la realidad social. Pero mientras tanto, porque tenemos la obligación como musulmanes, debemos estar al lado de los pobres y ayudarles.

M.E.: ¿Tiene Justicia y Espiritualidad alguna propuesta para solucionar el problema del Sahara?

N.Y.:
Ja, ja,ja. Mira, si además de hablar de la República hablo de esto, voy a estar quince años presa, seguro. Este es el último tabú. Vamos a saltárnoslo… (risas generales).

No, no. Mi padre ha sido muy claro en esto. La política empleada por el rey Hassan ha sido una estrategia catastrófica. Esta no es la manera si se quiere recuperar a un pueblo como el saharaui. No se les puede colonizar. Quizás puedas ganártelos con diplomacia, con el diálogo… pero no podemos ir por ahí colonizando. Para nosotros es imperativo que vayamos juntos ambos pueblos pero sin un espíritu colonizador en absoluto. El Islam no ha permitido jamás que un pueblo colonice a otro en nombre de lo que sea.

Vale, ya estoy lista para los quince años…

M.E.: ¿Lo que sugieres entonces es utilizar el poder blando?

N.Y.:
No he comprendido. ¿Qué es esto del poder blando?

M.E.: Es ganarse los corazones y las mentes de los otros por medio de la diplomacia, de relaciones públicas, financiación, etc, más que por la fuerza de las armas.

N.Y.:
Claro, claro. Es por eso que nosotros estamos por la no-violencia, porque es un discurso extremadamente poderoso porque va directo al corazón de las personas. Por que los musulmanes buscan un sentido a sus vidas. Esta es la manera de obtener una obediencia libre y bien entendida.

Nadia Yasín es portavoz del movimiento islamista marroquí Justice et spiritualité (Justicia y espiritualidad) e hija del Sheij Abdessalam Yasin, líder y fundador de este movimiento. Licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Fez (Marruecos), ha participado en diversos congresos y foros internacionales y ha impartido numerosas conferencias en París, Lyon, Bruselas, Chambery. Es autora del libro Toutes voiles dehors (Alter Editions, 2003) y colabora con distintos medios de comunicación.

1. “Iytihad”: (Esfuerzo personal para entender los textos coránicos y su aplicación en el Islam)

Traducción del francés para Webislam de Abdelhadi Conget

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