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Consejo a aquéllos que podrían escuchar, a aquéllos que desean entender

23/04/2006 - Autor: Kaygusuz Abdal - Fuente: sufismo.org.ar
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Bismillahir Rahmanir Rahim

En el Nombre de Allah, El Más Misericordioso

Oh tu que buscas la verdad, ven, ten pena de ti mismo. Encuentra una cura para la enfermedad de la ignorancia por la cual tomas a tu imaginación como la autentica realidad y con la cual has de sufrir toda tu vida. Mientras puedas, busca una cura, día y noche, hasta que te sientas a salvo de cualquier miedo.

Ves a alguna gente que se encuentra en paz, lejos de la enfermedad de la ambición, aunque ellos tengan menos de lo que tu tienes. Mientras tanto, tu te encuentras en medio del dolor y oprimido por todo lo que tienes.

Ciertamente vendrá un día en el que te arrepentirás de todo esto, pero será demasiado tarde. Busca la sabiduría ahora, empieza a aprender y deja la ignorancia que has tomado como si fuera conocimiento. Busca la compañía de aquellos que han venido a conocer la verdad y aprende su lenguaje de modo que puedas entender lo que ellos dicen. La Salvación se encuentra en un hombre perfecto.

Después que encuentres a un maestro perfecto para ti, deja que tu amor por él sea tu guía. Es por él que aprenderás a encontrarte a ti mismo y a encontrar la verdad de tu propio ser.

El Imam Ali, que Allah esté complacido con él, preguntó al Mensajero de Allah (saws):
¿Qué acción puedo llevar a cabo que no sea inútil?"

El Mensajero (saws) contestó:

“Busca la verdad. Te encontrarás a ti mismo en ella: por lo tanto conócete a ti mismo. Busca la compañía del sabio, del que conoce. Permanece de acuerdo con lo que dice, porque uno entiende únicamente algo con lo que está de acuerdo. Se sincero en lo que digas –una sola lengua no puede decir dos palabras diferentes. Ni el engaño ni el fraude deberían entrar en tus pensamientos. No menosprecies nada ni a nadie, porque todos y todo, en su ser, desean la misma cosa. No toques algo que no sea tuyo. Evita los lugares abarrotados y con muchedumbre, e incluso en tales lugares trata de estar contigo mismo, porque este también es un lugar donde la verdad se manifiesta. Ese es el lugar donde la verdad se encuentra. Su haces todo esto, tu vista llegará al final de los mundos y al final de los cielos y serás uno y completo. Luego, tu vida no se verá desperdiciada en lo indebido y estarás a salvo de las tentaciones y el dolor”.

Oh buscador de la verdad, el camino hacia la verdad es muy corto. Es más cercano a ti que tu propia vena yugular, aunque existan setenta mil barreras, todas creadas por ti. El único que ya posee conocimiento, entiende.
¿Qué te he dicho acerca de quien es negligente?

Él no está aquí.
¿Y qué es lo que el animal escucha sino ruido?
Ni huye ni se acerca.
Si no entendiste, no estás aquí.

Déjame decirte eso, de modo que puedas juzgarte a ti mismo. Si conoces, estarías con el Hombre, no con los animales que tienen forma de hombres.

Un día los habitantes dejarán este lugar. Cada célula retornará al polvo y tú serás abandonado por ti mismo. ¡Ay de aquel que no se conoce a sí mismo! Luego caminarás solo.

Oh tu que deseas entender el despertar de este estado de descuido, mira la realidad, admite que ahora estas ebrio y que todo lo que conoces es sólo tu imaginación. Si honestamente buscas la verdad, si realmente deseas levantarte, debes primero obtener la verdad de morir antes de morir. Debes morir antes de morir a fin de estar vivo. Debes dejar la imaginación de este mundo de modo que puedas llegar a tu destino.

Para aprender la constancia y el amor, debes sufrir que el amado se oculte de ti y sólo si eres paciente en el sufrimiento, encontrarás la fe. Pero si clamas que ya posees fe y te exhibes a ti mismo adorando al único que tu clamas que merece recibir tal fe, esperando Su recompensa…repentinamente, un día te encontrarás a ti mismo, cara a cara con la verdad que debería haber sido adorada. Sólo en ese momento será demasiado tarde. Estarás muerto. Te arrepentirás, pero será en vano.

He ido hacia allá y he vuelto y estoy comunicándote las noticias. Sólo cuando tu alma tenga forma humana podrás ganar o perder. Aprende las lecciones de todo lo que veas, pero nunca digas: “¿Por qué no sucedió de otra manera?”.

No hay sino trozos y pedazos y parecen estar desconectados. Trata de unirlos, usando tu raciocinio. Permanece en el ahora, pero contemplando el final.
Se que este reino tiene un dueño y el Sultán vive en el palacio de tu ser.

Conócete a ti mismo y luego no tendrás miedo cuando tengas que encontrarte con Él. No mires nada por encima del hombro, no trates de tomar la parte que corresponde a alguien más, conoce y discrimina lo correcto de lo que no lo es, lo justo de lo injusto – el ser humano es edificado con el ladrillo del sustento lícito y en el mortero del consejo del sabio. El ser humano es destruido por aquello que es ilícito, por el parloteo del ignorante.

Se conciente, toma nota de lo que ves. Escucha a tu conciencia y habla con la razón. Actúa correctamente incluso cuando estés solo. Conoce cual es tu lugar y se humilde. Arrodíllate y siéntate despacio en la presencia del sabio. No hables hasta que seas preguntado. Si se te pregunta, se breve y di únicamente lo que sabes. No seas egoísta. Debes saber que la verdad está contigo siempre y en todo lugar. Se leal y digno de confianza con respecto a tus amigos.

Habla gentilmente al ignorante. Se cortés y calmado en la presencia del sabio. Si preguntas a un maestro, hazlo con respeto. Nunca preguntes con la intención de probar y acepta la respuesta manteniéndote de acuerdo con ella, incluso si no era la que esperabas. Si la rechazas, tu mismo te estarás rechazando.

En el palacio de tu ser hay muchas cámaras, con Sus tesoros secretos, pero el palacio es de Él. No hay otro más que Él. Si tu aceptas ser Su siervo, compórtate con un siervo, pero si te has convertido en el hombre perfecto, entonces eres el sultán; todo es tuyo y tienes que mantenerlo a salvo y seguro.

Si no te conoces a ti mismo, no eres ni sultán, ni siervo. Debes estar preparado, serás puesto en vergüenza y nunca veras al Sultán de sus dominios. Luego serás sólo polvo arrojado acá y allá con cada soplo de aire. Aférrate al Único que tiene conocimiento de modo que tu lo tendrás también. De otro modo, te encontrarás desconcertado y confundido.

El propósito de venir a este mundo es conocerte a ti mismo y conocer la Verdad. En esta etapa de tu vida eterna debes aprender a diferenciar la verdad de la falsedad. No gastes tu única vida en vano.

Si te llamas as ti mismo ser humano, entonces sube a la cumbre de tu ser, donde encontrarás la razón, y busca. Mira las tierras llanas, las cimas y las cascadas – hay muchas grietas tremendas- de modo que puedas estar a salvo del miedo.

Aquéllos que son incapaces de discernir la verdad de la falsedad caminan ciegos a través de la vida. Aun ahora siguen corriendo en círculos.

Cada hombre es responsable por su propia alma. Para muchos, lo que ellos creen saber es un velo, evitando que ellos puedan descubrir el secreto. Se preguntan unos a otros, ¿qué lugar es éste?, ¿Quién lo construyó? – desconcertados, el ciego guía al ciego.

Aquél que se siente alto, busca y mira hacia abajo. Aquél que es bajo se dirige y busca arriba.

Desde el tiempo en el que Él reunió a las almas y les preguntó: “¿No soy acaso vuestro Señor?” hasta la llegada del ser humano perfecto, ciento veinticuatro mil mensajeros benditos han venido y pasado.
Cada uno dijo una cosa y muchos hicieron caso.

Luego, el Último Bendito vino y vio al Constructor en lo que Él había construido, mostrándonosLo manifestado en Su creación. Aquel que ve, ve. ¿Qué es esto para un ciego? Si estas ciego, encuentra un guía que sea capaz de ver. Pero ¿cómo el ciego podría saber si alguien ve?

La verdad que buscas no tiene antes, ni después; no está ni en el pasado, ni en el futuro. Está en el ahora. No tiene ni arriba ni abajo Está donde tú estás. No tiene derecha ni izquierda. Es el centro. Es un océano que encaja en cada existencia, porque todo lo que existe proviene de una sola existencia.

Aquéllos que ven algo feo en él son rechazados, porque la luz viene de la flama en un candelero de cristal, donde cada cristal refleja la luz de la misma vela. Toda la creación no es sino un solo ser. Alas, ellos hablan diferentes lenguas.

No era mi intención darte un consejo, por frecuente que la verdad sea dicha y que todos lo que escuchan se desvíen. Sólo aquéllos que estén destinados a escuchar, escucharán.
No hablo por mi mismo. Es la verdad la que habla por compasión. La verdad no desea que alguien sea consumido por el fuego. Alguien que se encuentra en la miseria, a pesar de tener los bolsillos llenos de gemas, que rechaza poner sus manos en sus bolsillos, no puede llamar tirano a aquél que le dio los tesoros y las manos con las que sujetarlos.

Él, que es el más Justo de los justos, dijo:

Y el que haya hecho el peso de una brizna de bien, lo verá;
Y el que haya hecho el peso de una brizna de mal, lo verá. (Zilzal, 7)

Extracto de Budalâ-namê: "Una carta de quien se abandonó a sí mismo para recibir a su Señor”, escrita por el ashik (un errante poeta del amor) del siglo quince Kaygusuz Abdal. El manuscrito original se encuentra en la librería Nuruosmaniye, en Estambul.

Traducción al Castellano: Abu Hassan Riad al Yerrahi (Lima, Peru)

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