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El concepto de qawâma (1ª parte)

Traducido por Ndeye Andújar

02/04/2006 - Autor: Tahar Mahdi - Fuente: http://taharmahdi.com
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En los versículos de la qawâma el Corán incluyó la igualdad de las mujeres a los hombres.
En los versículos de la qawâma el Corán incluyó la igualdad de las mujeres a los hombres.

Fue en Medina cuando fueron revelados los versículos de la qawâma de los hombres sobre las mujeres. Al comprender su verdadero sentido, la mujer pudo vivir libre e independiente de todo lo que le abrumaba de las costumbres heredadas de la era antiislámica, llamada la ÿâhiliyya. Su papel se extendió a todos los ámbitos de la vida activa, no solamente familiar, sino también social y política. Los compañeros conocían perfectamente el sentido de qawâma sin que eso les llevara a impedir a las mujeres a que participaran de manera activa. A través del estudio de los acontecimientos sociales y el análisis del comportamiento de las mujeres, observamos que éstas gozaban de una incontestable libertad. De hecho era una libertad real y no teórica, por lo que las mujeres musulmanas no sintieron jamás la necesidad de reivindicarla con fuerza como les ocurrió para otros derechos. 

En los versículos de la qawâma el Corán incluyó la igualdad de las mujeres a los hombres. Incluso hizo que la igualdad adelantara a la qawâma, para mostrar con ello que la qawâma no puede, en ningún caso, usurpar la igualdad entre los dos sexos, ni disimularla y menos aún suprimirla. En todo caso los dos conceptos no son antinómicos. El Corán menciona esta igualdad de manera explícita, cuando habla de la familia y de sus problemas, sin dejar ninguna duda para los que se creen superiores a las mujeres. El Corán dice: 

Las divorciadas deberán esperar, sin volver a casarse, un período de tres menstruaciones: pues no es lícito que oculten lo que Dios ha creado en su seno, si creen en Dios y en el Último Día. Y sus maridos tienen pleno derecho a tomarlas de nuevo durante ese período, si desean la reconciliación; pero, en justicia, los derechos de las mujeres con respecto a sus maridos son iguales que los derechos de estos con respecto a ellas, si bien los hombres tienen prioridad a este respecto. Y Dios es poderoso, sabio. (La Vaca, 228). 

Pero ya en la sura "Las Mujeres" encontramos la explicación de ese famoso grado reservado a los hombres sobre las mujeres dispuesto en el conjunto de las cuestiones relacionadas con la familia, la herencia y los derechos y deberes de la pareja. Incluso se habla de un acto inviolable establecido entre el hombre y la mujer. En cuanto a la qawâma, está mencionada a continuación de todas las cuestiones que acabamos de mencionar. Dicho sea de paso la qawâma se evoca de manera secundaria. Eso significa un recuerdo al hombre sobre la importancia de su responsabilidad hacia las mujeres en general y hacia su mujer especialmente. Por coherencia con el principio igualitario, el privilegio está totalmente descartado, al contrario de lo que piensan los hombres en todas las sociedades humanas. Los versículos que hacen referencia a este tema hablan de una distribución de papeles equitable entre el hombre y la mujer tomando como único juez el esfuerzo y el cuidado del trabajo hecho, es decir, la utilidad y la productividad (no solamente en el sentido material de la palabra). Podemos leer: 

Así pues, no codiciéis aquello que Dios ha concedido en mayor abundancia a unos que a otros. Los hombres obtendrán una recompensa conforme a sus méritos y la mujeres obtendrán una recompensa conforme a sus méritos. Pedid, pues, a Dios que os dé de Su favor: ciertamente, Dios tiene en verdad conocimiento de todas las cosas.
Hemos designado para cada uno herederos de lo que deje: los padres, los parientes cercanos y aquellos unidos a vosotros por juramento. Dadles, pues, su parte. Ciertamente, Dios es en verdad testigo de todas las cosas.
LOS HOMBRES son responsables (qawwâmûna) del cuidado de las mujeres en virtud de lo que Dios les ha concedido en mayor abundancia a ellos que a ellas, y de lo que ellos gastan de sus bienes
. (Las Mujeres, 32-34). 

Pensamos que la qawâma concedida al hombre, no lo es porque sea de sexo masculino, sino solamente en función de los medios que posee: como la capacidad tanto física como material. Lo que quiere decir que si esta capacidad recae en una pareja en la mujer, ella debe ejercer esa famosa qawâma. Así pues, no hay ninguna exclusividad masculina al respecto. 

’Abd Allah Ibn ’Abbâs comprendió el precepto, y expresó su discernimiento de una manera muy sencilla, pero muy significativa en su comentario del versículo: los derechos de las mujeres con respecto a sus maridos son iguales que los derechos de estos con respecto a ellas, "me pongo guapo para mi mujer -decía– al igual que me gusta que se ponga guapa para mí". De hecho, el hombre normal debe sentir la necesidad de ser agradable físicamente para su mujer, así como ver a su mujer agradable. Se trata de la naturaleza sana de los hombres y las mujeres. Ya que la necesidad de agradar al otro, de gustarle es espontáneo. Fue por eso por lo que el Profeta dijo: "Dios es bello, El ama la belleza" (Muslim, imân, 131). 

La caractéristica general de los musulmanes, antes de la época de decadencias comunitaria musulmana, era esa conducta verídica y esa mirada espontánea. Y fue durante esa decadencia cuando resurgieron todas las tradiciones ancestrales y las costumbres antiislámicas. El hombre padeció un problema de memoria, de identidad civilizadora y de gusto por la vida, perdió el equilibrio y se ensañó contra la mujer para transformar su vida en un calvario y una inquisición casi diaria. 

En cuanto a la qawâma, sólo se inscribe en el ámbito de una responsabilidad de naturaleza diferente de la de la mujer y para nada se trata de un privilegio atribuido al sexo masculino. Pero al no querer Dios transformar esta qawâma en un despotismo y una tiranía, estableció la consulta con la otra parte como principio fundamental para el buen funcionamiento de la qawâma

Hoy por hoy no hay ninguna interpretación controvertida, ni ninguna constatación apresurada, sino una concepción basada según las reglas ineludibles del derecho conyugal musulmán, que son autoridad para los especialistas. De hecho, la consulta o shûrâ es la base fundadora de la cohesión en la pareja, ya que el Corán establece que es uno de los principios inmutables de la sociedad civil, lo que se incorpora perfectamente a la finalidad democrática. En consecuencia es más importante en el seno de la familia ya que constituye la primera célula de la sociedad humana. Por eso el Corán quiere que las cuestiones conyugales sean gestionadas por la pareja a la luz de una consulta constante e inviolable. Los textos establecen la consulta como una de las cualidades del musulmán que se puede comparar totalmente a la piedad, la nobleza, el temor de Dios, la tolerancia, la instauración de la salat y la paciencia. Dice: 

Los que evitan los pecados más graves y las abominaciones; y que cuando se enfadan, perdonan inmediatamente; y que responden a la llamada de su Sustentador y son constantes en la oración; y que tienen por norma consultarse entre sí en todos los asuntos de interés común; y que gastan en los demás de lo que les damos como sustento; y que, cuando son víctimas de la tiranía, se defienden.
(La Consulta, 37-39). 

El miedo sólo desaparece de la vida cotidiana familiar con la consulta en el interior de la familia. Así la esposa ya no temerá a su esposo, la hermana ya no temerá a su hermano, el más joven no temerá al más mayor, etc. De esta manera, habrá un clima de entendimiento y de paz familiar tan esperados, para llegar al fin a una democratización familiar. Insistimos en el hecho de que la familia es la primera célula social, si está sana toda la sociedad lo está también, sino todo se vendrá abajo como un castillo de naipes. También debemos tener en cuenta que la familia es la primera escuela del hombre. La madre concretamente, ya que es ella la primera que contribuye a la educación del niño, es decir, de las generaciones futuras, en consecuencia, su huella marcará para siempre el futuro de toda la humanidad. Es por eso por lo que el Corán hace hincapié en la mujer. Ha legislado para ella mucho más que para el hombre. Quizás en relación a lo que cada uno lleva a cabo y nunca en relación a la masculinidad o la feminidad. 

También cabe destacar que el Corán quiere que la familia sea administrada con mansedumbre, gratitud, amor, respeto, consulta y no con un conjunto de leyes fabricadas por el hombre con cualquier "pieza", allí donde siempre actúa la mano del macho dominante. Ya que con la ley no se puede crear la estabilidad en la familia, en cambio con la educación todo es posible desde el momento en que tomamos en cuenta los valores morales y humanos. 

En el caso más sensible y más delicado de la vida conyugal, el Corán recomienda la consulta como medio para el acuerdo. De hecho según el Corán, cuando un recién nacido llega al mundo, se debe amamantar al bebé sin que por ello haya imposición alguna. Si la madre desea hacerlo, debe estar convencida y debe tener voluntad para hacerlo. Sino el marido debe pagar a una nodriza para su hijo. Es cierto que es mejor que la madre dé el pecho, pero no hay ningún imperativo al respecto. El versículo especifica:
Y las madres amamantarán a sus hijos dos años enteros, si desean completar la lactancia (la vaca, 233). 

En cuanto a la qawâma del hombre en el ámbito familiar, es necesario tener en cuenta varios puntos: 

1. La convivencia total con la esposa y la fidelidad inviolable hacia ella

El esposo no tiene derecho a dejarla sola durante mucho tiempo, ni a ausentarse incesantemente, incluso si son ausencias cortas. Y aún menos abandonarla sola en el domicilio conyugal para ocuparse de otra cosa ya que no hay nada que merezca dedicar más tiempo que ocuparse de su propia mujer; a menos que la ausencia tenga un motivo válido para su mujer. Sino la mujer tiene derecho a considerarse como abandonada. Por ese motivo puede pedir el divorcio a las autoridades competentes. Teniendo en cuenta que el propio marido o alguien a través de su familia le dará una pensión suficiente. El derecho conyugal es claro sobre este tema, ya que no le permite al esposo liberarse de la convivencia y la fidelidad so pretexto de que asume el mantenimiento de la pareja. Pasa lo mismo en el caso de que el marido esté en prisión. En ese momento se discute simplemente sobre el tiempo de encarcelamiento. De hecho, entre 2 y 5 años después, la esposa tiene derecho a pedir el divorcio. He aquí un derecho conyugal prescrito que no se les dice nunca a las mujeres en tierra de Islam. 

2. Ocuparse de ella constantemente, satisfacer sus necesidades

El esposo debe satisfacer legalemente a su compañera sexualmente. Es un deber conyugal que no es posible escamotear. El derecho conyugal exige que el esposo no incite a su mujer a quejarse de él, sino deberá rendir cuentas ante las instancias competentes en la materia. Si se obstina a seguir con esa actitud se toma acta de las quejas de la esposa y se pronuncia el divorcio a favor suyo. El Corán obliga al esposo a la fidelidad absoluta: "Convivid castamente con ellas apartándoos del desenfreno." (Las Mujeres, 19), lo que significa explícitamente que el musulmán casado sólo debe mantener relaciones carnales con su mujer. De otra manera será castigado con un castigo apropiado y su mujer tiene derecho a divorciarse si lo desea. Si bien los sabios proclaman que el adulterio es un crimen que ha de tener un castigo, la fidelidad es un deber meritorio. Si el esposo ha llegado a un acuerdo con su mujer sobre el hecho de no casarse con otras mujeres, debe respetar su compromiso y en los países en los que la poligamia está prohibida debe abstenerse totalmente, incluso si la convivencia clandestina con varias mujeres está tolerada ya que se trata de una forma ilegal de poligamia. Cuando el Profeta (saw) se casó con la noble Jadiÿa, le fue fiel hasta su muerte. Exigió la misma promesa de ’Alî cuando se casó con su honorable hija Fâtima. 

3. También debe abstenerse de cualquier maltrato, de cualquier maltrato de negligencia, ignorancia o insolencia hacia su mujer

Los golpes, los insultos e incluso las miradas irónicas están prohibidas en el derecho musulmán. El Profeta (saw) dijo al respecto: "Los mejores de vosotros no pegan, no insultan y no abandonan a sus mujeres" (Abû Dâwûd, nikâh 1840). Incluso en caso de falta de respeto por parte de la mujer sobre los compromisos hacia su marido, se recomienda tratarla con humanidad, e intentar que cambie con buenas acciones, sobre todo con regalos. Con respecto a esto el Corán dice: "Tales son las leyes de Dios no las transgredáis. Los que transgreden las leyes de Dios son injustos" (La Vaca, 229). 

4. El respeto de su familia política es ineludible, ya que todo lo que puede hacer feliz a su mujer debe hacerse

Concretamente, tiene derecho a visitar a sus padres y a su familia de parentesco prohibido, así como recibirles en su casa incluso con la oposición de su esposo. Sin embargo, si el esposo teme malas influencias en la pareja por parte de las personas autorizadas a visitar el domicilio conyugal, éste tiene derecho a asistir o a que alguien asista en su lugar. El enclaustramiento está absolutamente prohibido en el derecho conyugal musulmán, excepto si las autoridades competentes lo decidiesen para uno de los dos esposos y para el bien de la pareja.

 

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