webislam

Viernes 19 Julio 2019 | Al-Yuma 16 Dhul-Qaadah 1440
742 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=4383

Normalizar el Islam como realidad europea

29/03/2006 - Autor: Isaías Barreñada - Fuente: Tribuna Complutense
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Hay necesidad de un debate continuado, en Europa, sobre el lugar de lo religioso en la
vida pública, pues la secularización generalizada y las nuevas formas de religiosidad
plantean retos novedosos. Pero sobre todo urge un ejercicio de conocimiento mutuo, de
comprensión, de aceptación y de acomodación de lo distinto y a lo distinto. Hay que
revisar cómo se educa en la diversidad, hay que recuperar la memoria, y asumir la
diversidad en continuo cambio.

"Islam frente a Occidente", "Islam y democracia", "Mundo musulmán ante Europa" todos
estos son títulos frecuentes en debates, tertulias y prensa. En todos ellos subyacen las
ideas de diferencia, de confrontación, de oposición. Un punto de partida que creo
debemos cuestionar porque es un prejuicio que falsea todo acercamiento a una realidad
con la que convivimos en Europa desde hace décadas, aunque a muchos les cueste
reconocerlo.

Hay millones de ciudadanos europeos musulmanes, desde España a Finlandia, de Irlanda
a Grecia. El Islam forma parte de la realidad europea. Es la religión de una parte
importante de la población europea (13 millones en la UE, 23 millones si se incluye
Europa Oriental). Es producto de nuestra historia: hay un Islam autóctono (Balcanes),
hay una población musulmana descendiente de los colonizados, hay conversos, pero
sobre todo, desde hace cuatro décadas, está el Islam de la inmigración. Todo ello ha ido
modificándose con el paso del tiempo; el musulmán europeo nieto de inmigrantes turcos
o magrebíes vive un Islam diferente del de sus abuelos. El Islam es una religión
europea, como africana y asiática, y como el cristianismo lo es de Oriente Medio o de
otras regiones. Pero además es un hecho heterogéneo, dadas las muy variadas formas
de vivir la "identidad musulmana", y complejo, pues cambiante.

Por ello es necesario, incluso imperativo, asumir esta realidad con normalidad. Pero nos
confrontamos con un profundo y extendido desconocimiento, que se torna muchas veces, al ser manipulado, en ignorancia inducida y en fuente de conflictos graves.
Frecuentemente el Islam se nos presenta como la alteridad de Europa y se le presenta
como problema.¿A qué se debe?

En primer lugar hay una construcción ideológica culturalista y esencialista, cuyos más
insignes representantes son Bernard Lewis y Samuel Huntington, que presenta el Islam
como una construcción cerrada, invariable y absoluta, que lo explica todo. El dogma
determina los comportamientos. Por ello el mundo musulmán aparece como opuesto a
Occidente, y se hace inevitable el conflicto a escala global. A pesar de ser criticada, esta concepción es dominante y hegemónica. Insiste y perpetúa un acercamiento al Islam como marcador identitario de la diferencia. Y en estas posiciones se ve frecuentemente apoyada por fundamentalistas de la civilización occidental, de derecha o de izquierda.

En segundo lugar es que la globalización del Islam político ha tocado también a Europa.
El islamismo radical trasnacional ha obligado a concebir respuestas en materia de
seguridad, pero en muchos casos ha alimentado una cultura del miedo y de la sospecha
generalizada: el musulmán se ha convertido en ciudadano sospechoso per se, sujeto a
un control especial. Obviamente esto ha alimentado la discriminación y el racismo.

Luego, el discurso culturalista ha servido como medio de encubrimiento. El Islam "problemático" es tratado para explicar o justificar los problemas sociales, la
marginación económica, la exclusión, las limitaciones de ciudadanía. Al igual que los
esencialistas hacen del Islam un problema a escala global, muchos políticos hacen del
Islam un problema local; el musulmán, por ser musulmán, pone en peligro la paz social.
Incluso la gestión de esta confesión por parte de los sistemas políticos laicos es diferente.

Esta combinación de factores posibilita un uso político de la ignorancia y del miedo. En
vez de afrontar la diversidad y la complejidad, se cultiva con frecuencia una emotividad
primaria que impide el diálogo, el conocimiento y el debate racional. En un sentido y en
otro, con grados de responsabilidad desiguales, la prensa juega un papel clave.
Resultado de todo ello es la creciente permeabilidad de la opinión pública a la
islamofobia; hoy se permite con el Islam, lo que no se hace con otras identidades.

Esto no es un fenómeno aislado y desconectado. En los países de mayoría musulmana,
hay también una percepción del problema. Las poblaciones tienen un sentimiento de
haber sido heridas en su identidad. Viven como una injusticia, un maltrato, y una
dominación, no sólo los discursos que vienen de Occidente respecto a ellos, sino también las intervenciones de esos países y de la comunidad internacional. Tienen una conciencia
clara que la imagen de enemigo que se les atribuye desempeña un papel clave en la
guerra global y en las nuevas formas de dominación y de hegemonía. Esta frustración es
aprovechada por los grupos radicales yihadistas, cuando no por algunos gobiernos en
apuros. Al mismo tiempo, en esos países hay importantes movimientos de secularización, creando nuevas formas de vivencia de lo musulmán que conviven con formas tradicionales y con otras modernas, globalizadas y desconectadas de las culturas locales.

Por ello es necesario tener en cuenta la realidad del Islam europeo. Un Islam cada vez
más autónomo de sus orígenes históricos, de tradiciones nacionales y culturales;
imbricado en un medio fuertemente secularizado y en un marco político laico. Plural y
diverso, en el que conviven formas laicas, liberales, conservadoras, fundamentalistas o
salafistas. Es un Islam que busca crear instituciones representativas propias, que hagan
de interlocutor con los gobiernos; en el que aparecen nuevos cuadros y líderes, unos
formados en el exterior y otros que son verdadera expresión de la realidad europea. De
una forma u otra reivindican el reconocimiento de una identidad musulmana europea,
pues se da en Europa y por europeos.

Los ciudadanos europeos de confesión musulmana son un ejemplo evidente de la tantas
veces cuestionada compatibilidad entre Islam, laicismo y secularización. Si se asegura su plena ciudadanía, muchos podrían contribuir a la modernización y democratización de sus
países de origen. Si no, se posibilita que actores exteriores (Estados, organizaciones),
viendo sólo "Islam en Europa" y negando su europeidad, se presenten como defensores
de estos correligionarios marginados y discriminados, pretendiendo su control y haciendo
de ellos rehenes para causas concretas.

El caso de las viñetas del profeta Mahoma en la prensa europea y las reacciones en
varios países musulmanes es un ejemplo ilustrativo de esta problemática. Simplificación,
provocación desde posiciones irrespetuosas con el otro, instrumentalización trasnacional
por parte de radicales y gobiernos, encubrimiento con un debate sesgado sobre la libertad de expresión todo ello alimentando las percepciones esencialistas y reforzando el discurso del choque de civilizaciones y los estereotipos xenófobos y racistas. Si una
lección podemos sacar de este grave episodio es que el pluralismo de creencias y el
multiculturalismo de facto deben conllevar un pacto tácito de moderación en la expresión de las creencias, incluida la no creencia, y eso sin limitar la libertad de expresión.

El reto es por lo tanto en primer lugar europeo y político, pues toca a la construcción de
ciudadanía. No es una cuestión de incompatibilidad de creencias, valores o leyes, sino de percepciones y de voluntad política.

Hay necesidad de un debate continuado, en Europa, sobre el lugar de lo religioso en la
vida pública, pues la secularización generalizada y las nuevas formas de religiosidad
plantean retos novedosos. Pero sobre todo urge un ejercicio de conocimiento mutuo, de
comprensión, de aceptación y de acomodación de lo distinto y a lo distinto. Hay que
revisar cómo se educa en la diversidad, hay que recuperar la memoria, y asumir la
diversidad en continuo cambio.

Pero este reto debe contar también con una base política que favorezca la justicia y el
derecho a escala global, porque es difícil imaginar el diálogo con el ruido de fondo de las
ocupaciones militares en Iraq y Palestina, con el apoyo occidental a las dictaduras de
tantos países árabes y musulmanes, y con los dobles raseros
Anuncios
Relacionados

El Islam y la realidad histórica de España

Artículos - 29/01/2006

Normalizar el islam como realidad europea

Artículos - 09/03/2006

Debate sobre el Islam y Europa

Artículos - 20/02/1999



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/28740-normalizar_el_islam_como_realidad_europea.html