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El discurso sapiencial de Muhámmad (sobre él sean las bendiciones y la paz de Allah)

Según ejemplos de Los Jardines de los Justos del Imam An-Nawawi

13/03/2006 - Autor: Juan Asís Palao Gómez (Abdullah Abenyusuf)
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Bismillah al-rahmân al-rahîm

Sumario

Introducción y presentación 

1. Los tres hombres de la cueva 

2. El asesino arrepentido 

3. La esposa fue paciente 

4. La violencia de género : la ideología machista. El discurso sapiencial
como justificación. Crítica de la razón sexualizada

5. Conclusión: El análisis del discurso sapiencial de Muhámmad (s)
no es crítica ni rechazo del Islam 


Introducción y presentación

Mi propósito en este trabajo es comentar in shâ’ Allah el estilo y los mecanismos de interpelación en ciertos hadices representativos para componer una humilde contribución al conocimiento del saber de Muhámmad (s). Me propongo calificar como sapiencial el discurso profético didáctico, en base a los elementos estilísticos de los hadices que se nos presentan en una obra concreta, Los Jardines de los Justos, del Imam An-Nawawi, traducido por Zakaría Maza Vielva. Edición en español: Junta Islámica, 1999.CENTRO DE DOCUMENTACIÓN Y PUBLICACIONES ISLÁMICAS. Córdoba.

Este calificativo, sapiencial, nos permitirá teorizar y comprender los arquetipos de la comunicación entre el sabio y sus receptores, en este caso los Sahaba (r). 

Aprovecho la ocasión para agradecer la disposición del material informático, en concreto la edición digital de la fuente, que facilita enormemente la tarea de análisis.

Citaré los ejemplos escogidos señalando únicamente los capítulos y la numeración que se refiere al orden interno de estos. Así mismo, daré títulos a los hadices con propósito meramente organizativo.

Que Allah (s.t.) nos ayude en la tarea.

1. Los tres hombres de la cueva

Cápitulo 1 : Libro de la sinceridad.12. 12


De Abdurrahmán Abdallah Ibn Úmar Ibn Al Jattab, Allah esté complacido con los dos, que oyó decir al Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:

“Hace algún tiempo partieron tres individuos hasta que llegaron a una cueva y entraron en ella para pasar la noche y una vez dentro, se desprendió una roca de la montaña y taponó la entrada, quedándose atrapados.

Y se dijeron: ‘Realmente no nos libraremos de esta roca mientras no invoquemos a Allah con la más recta de nuestras acciones.’

Empezó uno de ellos su relato diciendo: ‘¡Oh Allah! Yo tenía unos padres ancianos a los que daba de beber antes que a nadie, pero un día me alejé de ellos demasiado, tratando de encontrar pasto para el ganado, por lo que tardé en volver a casa y cuando regresé los encontré durmiendo; así que ordeñé para darles de beber la leche y no quise ni despertarles ni dársela de beber a nadie antes que a ellos. 

Entonces me quedé con el cuenco en la mano, esperando a que se despertaran hasta
el amanecer y los niños llorando de hambre a mis pies. Por fin se despertaron y les di de beber su leche. ¡Oh Allah, si esto lo hice tratando de complacerte, libéranos de esta roca!’ Y en ese momento se descorrió un poco la roca sin que pudieran salir aún.

A continuación dijo otro: ‘¡Oh Allah! Yo tenía una prima a la que quería más que a nadie, tanto como puede querer un hombre a una mujer. Pues, quise hacer el amor con ella pero me lo impidió y se alejó de mí. Hasta que llegó un año de sequía, vino a mí y le di ciento veinte dinares a fin de que se quedara a solas conmigo.

De manera que ella accedió en principio a mi pretensión. Y cuando me senté entre sus piernas, estando a punto de tomarla dijo: ‘Teme a Allah y no lo hagas si no es con su legítimo derecho. Así que me retiré de ella dejándole el oro que le había dado, siendo la persona que más quería.

¡Oh Allah, si esto lo hice por complacerte, sácanos de aquí!’

Y se descorrió otro poco la roca, sin que todavía pudieran salir de la cueva.

Después dijo el tercero: ‘¡Oh Allah! Yo contraté unos trabajadores y a todos les di su salario, excepto a uno que se marchó sin él. Pero lo invertí y se multiplicó su dinero. 

Hasta que vino un día y me dijo:

‘¡Abdallah, págame el salario que me debes!’

Entonces le dije: ‘Todo esto que ves es de tu sueldo: camellos, vacas y corderos.’

Él me respondió: ‘¡Abdallah, no te burles de mí!’

Y le dije: ‘No me estoy burlando de ti.’

Finalmente lo cogió todo y se lo llevó sin dejar nada.

‘¡Oh Allah, si hice esto tratando de complacerte, libéranos de aquí!’

Y en ese preciso instante, se apartó la roca para que salieran y se marcharon.”

                                                                                           Lo relataron Al Bujari y Muslim.

Este hadiz se construye con diferentes elementos sapienciales relevantes :

a) La división tripartita. 

b) El avance progresivo y por etapas hasta el desenlace.

c) El machismo y la tensión sexual de un personaje.

d) Verosimilitud ética en tensión con la física positiva. 

e) La narratio virtuosa de los personajes.

La división tripartita

La presentación de tres personajes en cualquier proceso narrativo es universal. La encontramos en cuentos, chistes, leyendas y alegorías. El interés de tener tres personajes es que el público va identificándose sucesivamente con ellos, hasta el último, a menudo el más digno de identificación. La división tripartita crea un efecto de interés progresivo en el receptor.

El avance progresivo y por etapas hasta el desenlace

El obstáculo es una piedra que no se puede mover. A cada intervención, la piedra se mueve un poco, animando y excitando la atención del receptor. Para que la piedra libere el paso es necesario el esfuerzo común de los tres, aunque cada uno proponga un esfuerzo individual. Así se combina la llamada a la colaboración y al esfuerzo ineludible de cada uno.

El machismo y la tensión sexual de un personaje

El machismo es un referente constante en el discurso sapiencial clásico. En este caso, se resuelve con el arrepentimiento y la virtud in extremis del personaje, en este caso el segundo. El ejemplo recuerda y permite un paralelo con el caso del Profeta Yúsuf, sobre él la paz. Notemos ya la importancia de las palabras firmes y bien guiadas de la mujer, la prima del personaje, que ante una situación de adversidad expresa claramente su fe y su miedo. Anuncia el rasgo de virtud en la palabra.

Verosimilitud ética en tensión con la física positiva

Los hechos enunciados son perfectamente inteligibles y estimulantes, sin que lo pueda impedir la percepción tanto común como científica. Parafraseando la ética expuesta en el hadiz, la fe mueve montañas.

La narratio virtuosa de los personajes

Los personajes no intentan mover la piedra por la fuerza. Hay una fe profunda en ellos que les induce a actuar con más virtud, mediante la palabra. En ese sentido, y como hemos expuesto en el caso de la prima del segundo personaje, se sobreentiende que el creyente debe hablar, despejar todo lo que carga su corazón.

2. El asesino arrepentido

Capítulo 2 : Libro de Tawba. 8. 20


De Abu Saíd Al Judrí, Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Él le bendiga y le dé paz, dijo:

“Hubo un hombre que mató a 99 personas y preguntó por el más sabio de la tierra. Le indicaron a un monje, fue a verlo y le preguntó que si habiendo matado a 99 personas se le aceptaría su tawba.

Y le respondió: ‘¡No!.’

Entonces lo mató, completando así los cien.

Después volvió a preguntar por el más sabio de la tierra. Y le indicaron a un gran sabio al que preguntó que si habiendo matado a cien personas se le aceptaría su tawba.

Le respondió: ‘¡Sí! Y nadie se podrá interponer entre tú y tu arrepentimiento.’

A continuación le dijo:

‘Parte a una tierra en la que encontrarás a una gente que adora a Allah, Altísimo sea. Adórale tú con ellos y no regreses a tu tierra, que es mala.’

Marchó y llegando a la mitad del camino le sobrevino la muerte. Entonces dilucidaron
sobre él los ángeles de la misericordia y los del castigo, y dijeron los primeros:

‘¡Venía con su corazón arrepentido a Allah, Altísimo sea!’

Después dijeron los segundos: ¡Realmente nunca hizo bien!’

Entonces llegó un ángel con forma humana, lo hicieron juez entre ellos y dijo:

‘Medid desde la tierra que venía hasta la que iba y de la que más cerca estuviere al morir, de ella es.’

Midieron pues, y lo encontraron más cerca de la tierra a la que iba. Así que lo cogieron los ángeles de la misericordia.”

                                                                                        Lo relataron Al Bujari y Muslim.

En este hadiz encontramos los siguientes elementos sapieciales relevantes:

a) Las cifras simbólicas.

b) El viaje en busca de una respuesta sabia.

c) El debate entre los ángeles.

Las cifras simbólicas

El personaje se nos presenta de forma muy elíptica : sólo sabemos que ha matado a 99 personas. La cifra 99 es muy simbólica : expresa la idea de cantidad casi completa, de enumeración de vidas y tragedias sin fin. Además el hombre, al alcanzar la cifra 100, hace lo aparentemente imperdonable : llegar a la plenitud del crimen. Véase sobre la cifra 99 los nombres de Allah (s.t.) en su enumeración tradicional. El centésimo nombre sólo es conocido por el Altísimo.

El viaje en busca de una respuesta sabia

El viaje en busca de una respuesta esencial es una metáfora sin parangón en toda la narratividad islámica. Así se entiende por ejemplo el término tariqa, que es la vía espiritual de una cofradía, empleando la raíz de camino, como también shar’ia, hudà, sabîl. Cómo no pensar en el famoso hadiz que dice «Buscad la ciencia hasta en China ». Irse es deshacerse del contexto que impide recapacitar los errores cometidos. Los motivos que llevaron al asesino en serie se esfuman ante la explicación última sin contexto : un asesinato es sólo un asesinato.

El debate entre los ángeles

Con tal debate se escenifica la temática de la pregunta. El alma se encuentra en una constante lucha entre las verdades contradictorias que le impone la percepción natural. El debate también es constante en la sociedad. En cuanto hay tres personas, al cabo de una rato surgirá un debate. Es interesante fijarse en cómo el debate sólo puede ser zanjado con une decisión focalizada exclusivamente en la forma. Los ángeles de cada lado podían haber seguido discutiendo sobre el destino del asesino arrepentido toda la eternidad, motivo por el cual sólo cabe replantarlo todo : se fijarán en la cantidad, ya que la calidad de su arrepentimiento, tan subjetiva, sólo podrá juzgarla Allah (s.t.).

3. La esposa fue paciente

Capítulo 3 : Libro de la paciencia. 20. 44


De Anás, Allah esté complacido con él, que dijo:

“Abu Talha tenía un hijo enfermo y cuando se marchó de viaje Abu Talha murió el pequeño. Cuando regresó, preguntó a su esposa por su hijo. Y le contestó Umm Sulaim, la madre del niño: ‘Está más tranquilo que nunca’. Y a continuación le preparó la cena. Después ocurrió lo que ocurre entre un hombre y su esposa.

Cuando terminaron, ella le informó de que su hijo había muerto.

Salió Abu Talha al amanecer y fue a informar de lo sucedido al Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz. Y éste le preguntó: ‘¿Estuvisteis haciendo uso de vuestro matrimonio por la noche?’

Dijo: ‘Sí.’

Y dijo: ‘¡Oh Allah, dales Tu bendición!’

Así que quedó la mujer embarazada y dio a luz un varón. Entonces me dijo Abu Talha: ‘Tómalo y llévalo al Profeta, Allah le bendiga y le dé paz’. Y llevó consigo algunos dátiles.

Al llegar le dijo que si tenía algo de comer. Y dijo: ‘Sí, dátiles.’

Así que cogió un dátil, lo masticó y lo sacó de su boca para ponerlo en la boca del niño y frotarle con él en el paladar y le puso de nombre Abdallah.”

                                                                                      Lo relataron Al Bujari y Muslim.

Y en otro relato de Al Bujari dijo Ibn Huyaina:

“Dijo un hombre de los ansar: ‘Pude ver cómo nueve hijos de Abdallah habían  memorizado el Corán’.”

Y en otro relato de Muslim:

“Murió un hijo de Abu Talha y Umm Sulaim. Y ésta dijo a su familia que no informaran a Abu Talha de la muerte de su hijo hasta que ella lo hiciera. Cuando llegó, ella le preparó la cena, de la que comió y bebió. Después se embelleció más que nunca para agradarle y llamar su atención, de tal modo que tuvieron relaciones conyugales.

Cuando vio que había quedado totalmente satisfecho, después de haber cohabitado con ella, le dijo:

‘¿Abu Talha, si una gente fuese a pedir a la gente de otra casa que le devolvieran aquello que le habían prestado, porque lo necesitaban, ellos se lo negarían?’

Contestó: ‘¡No!’

Y dijo ella: ‘¡Pues ten paciencia y serás recompensado porque tu hijo ha muerto!’

Y él se enojó diciendo: ‘¡Me dejaste incluso cohabitar contigo y después me diste la noticia de la muerte de mi hijo!’

Fue a ver al Profeta, Allah le bendiga y le dé paz, que cuando le informó de lo ocurrido hizo una petición a Allah diciendo: ‘¡Qué Allah bendiga vuestra unión de esa noche!’

Y ella, quedó embarazada por la báraka de la petición del Profeta, Allah le bendiga y le dé paz.”

Para nuestro estudio del discurso sapiencial resulta de gran interés este conjunto de tres hadices. El tercero, al ser una variante aún más narrativa del primero, permite ver como elementos narrativos en estado embrionario son desarollados con la intencionalidad de mejorar la claridad de la ética expuesta.

Citemos los principales elementos sapienciales:

a) La trampa de la esposa con un sano propósito, la superación de la tragedia de la perdida del hijo.

b) El desarollo misógino de los mecanismos de la trampa en el tercer hadiz. 

c) La contrareacción del Profeta- sobre él la paz- al enojo del marido.

d) El simbolismo del dátil.

La trampa de la esposa con un sano propósito, la superación de la tragedia de la perdida del hijo.

La capacidad de una madre para controlar y superar su dolor ante la muerte de su hijo es la enseñanza fundamental de este hadiz. Lejos de querer demostrar su dolor, sabe que sólo su paciencia y autocontrol le permitirán tenetr la fuerza de conseguir tener otro hijo, para construir despues de la muerte. Si se hubiera dejado llevar por el dolor, el abatimiento del marido hubiera precipitado la aniquilación de los sentimientos. Su marido habría rechazado copular y, de facto, dejar la puerta abiera para que el destino dé despues de haber arrancado.

Es emocionante comprobar el papel de valentía de la esposa, Umm Sulaim. Recuerda en cierta medida los tópicos sobre el patriotismo de las mujeres espartianas, pero con la dulzura y sensualidad de la feminidad más auténtica.

El desarollo misógino de los mecanismos de la trampa en el tercer hadiz.

En el tercer hadiz, parece que el emisor se recrea en su narración y deja que la escena gane en intensidad y vitalidad. Comparemos la presentación funcional del primer hadiz :

«Y a continuación le preparó la cena. Después ocurrió lo que ocurre entre un hombre y su esposa.

Cuando terminaron, ella le informó de que su hijo había muerto.

Salió Abu Talha al amanecer y fue a informar de lo sucedido...»

con el desarollo del tercero:

«Cuando llegó, ella le preparó la cena, de la que comió y bebió. Después se embelleció más que nunca para agradarle y llamar su atención, de tal modo que tuvieron relaciones
conyugales.

Cuando vio que había quedado totalmente satisfecho, después de haber cohabitado
con ella, le dijo:

‘¿Abu Talha, si una gente fuese a pedir a la gente de otra casa que le devolvieran
aquello que le habían prestado, porque lo necesitaban, ellos se lo negarían?’

Contestó: ‘¡No!’

Y dijo ella: ‘¡Pues ten paciencia y serás recompensado porque tu hijo ha muerto!’

Y él se enojó diciendo: ‘¡Me dejaste incluso cohabitar contigo y después me
diste la noticia de la muerte de mi hijo!’

Fue a ver...».

Por un lado, Umm Sulaim no sólo esconde su dolor, sino que es capaz de ponerse más guapa que nunca. No sepuede sino comprobar el asombro del receptor ante tal fuerza femenina, asombro que anuncia el propio asombro de Abu Talha. Así, la identificación pasa de estar centrada sobre la mujer a concentrarse en el marido, víctima y beneficiario de la trampa de su esposa.

La contrareacción del Profeta- sobre él la paz- al enojo del marido

Llegados a este punto de identificación con Abu Talha, deslumbra el dinamismo de la narración : El Profeta – con él la paz de Allah- toma sin dudar la defensa de la esposa y bendice su acto, favoreciendo que quede embarazada.

La belleza de la mujer encuentra su contrapunto en el reconocimiento del hombre  completo, el Profeta bienamado. Ya no hay ni misoginia ni machismo ni enojo : sólo fascinación ante la maternidad bendecida, que proveerá buenos musulmanes, como, creemos, apunta el segundo hadiz, circunstancial y apologético.

El simbolismo del dátil

En el primer hadiz, que habíamos calificado antes como más funcional, aparece un símbolo constante en la narratividad islámica : el dátil. Ejemplo de perfección y simpleza natural, de paciencia en su maduración, pequeño pero dulce y muy nutritivo, el dátil es un regalo.

El profeta se mete el dátil en la boca, lo mastica y después lo frota en el paladar del recién nacido con amor: toda la pedagogía y el calor paternal está en ese gesto de cuidado. La religión, la vida, la creación, son cosas que debemos masticar, y si aún no tenemos dientes, nuestros padres nos ayudarán con devoción.

4. La violencia de género: la ideología machista. El discurso sapiencial como justificación. Crítica de la razón sexualizada.

Capítulo 5 : De la perfecta observación de Allah hacia las acciones de sus siervos 9. 68

De Úmar, Allah esté complacido con él que dijo el Profeta, Allah le bendiga y le dé paz:

“A un hombre no se le piden explicaciones porque haya golpeado a su mujer.”*

Lo relató Abu Daud (Hadiz Daíf).

*A no ser que el asunto pasara a manos del juez para establecer el derecho de cada uno.

Este hadiz machista no es válido como ejemplo de conducta, es condenable ética y jurídicamente. Curioso es notar que es considerado daíf, es decir, débil en la seguridad de su transmisión. Por otro lado, la nota del traductor, Sidi Zakariya Maza Abu Mubarak al-Qurtubí, es mala, indignante y ambigua, ya que toda violencia de género debe ser denunciada y juzgada, protegiendo a la víctima, y es necesario condenar al culpable. 

En este caso, como en los siguientes de hadices machistas, se atribuye al Profeta que haya concedido a los hombres el poder de pegar a sus mujeres. Y si tal hubiera sido el caso, no cabe otra opción que rechazar esa sunna concreta, sin duda, pues el bien es el deber y el mal está prohibido, y Allah es Juez y Sabio.

Este hadiz está destinado a un público receptor de hombres que ven así protegida su misoginia, perpetuando un sistema social patriarcal y ligándolo desde la raíz al desarollo del Islam. Pero Islam es justicia. Sin justicia no hay Islam.

Otros hadices machistas, diseminados en la fuente de nuestro estudio:

a) Capítulo 28 : DEL CUBRIMIENTO DE LOS DEFECTOS DE LOS MUSULMANES
(Y la prohibición de su divulgación sin necesidad) 3. 246

Y del mismo Abu Huraira , que dijo el Profeta, Allah le bendiga y le dé paz:

“Si queda claro que la esclava se ha prostituido, que su dueño le aplique la pena
(de cincuenta latigazos) y que no se la reprenda o se la insulte. Y si lo hace por
segunda vez tampoco. Pero si lo hace una tercera vez que se venda aunque sea por
una cuerda de pelo.”

                                                                                        Lo relataron Al Bujari y Muslim.

Este hadiz no puede ser el fundamento de una comprensión del fenómeno de la prostitución, realidad diacrónica que manifiesta la desigualdad estructural de la condición que atribuyen las sociedades a los sexos, así como lo que denominamos la razón sexualizada, o la desigualdad entre sexos razonada.

El hadiz y su comprensión están además protegidos y desplazados de nuestra racionalidad por la cuestión sincrónica de la esclavitud, que se superpone a la de la explotación sexual.


b) Capítulo 33 : DE LOS BUENOS SENTIMIENTOS HACIA LOS HUÉRFANOS, LAS NIÑAS Y EL RESTO DE LOS DÉBILES (Del bien, la ternura, modestia y humildad para con ellos) 11. 274

De Abu Shuraih Juwailid Ibn Amrin, Allah esté complacido con él, que dijo el Profeta, Allah le bendiga y le dé paz:

“¡Oh Allah! Yo perseguiré a todo aquel que prive de sus derechos a dos clases de personas débiles: al huérfano y a la mujer.”

                                                                                      Lo relató An Nasai (Hadiz Hasan).

Este hadiz es machista, pero es sin duda un hadiz bienintencionado. Muhámmad (s) prentende dejar claro que no acepta la injusticia, y sobre todo con los débiles. El problema es que indicar que la mujeres son más débiles que los hombres es el primer paso para la protección, y la consecuencia de la protección es el control, y, de facto, la desigualdad entre sexos.

c) Capítulo 34 : DEL BUEN CONSEJO Y BUEN TRATO HACIA LAS MUJERES. 4. 280

De Amrin Ibn Al Ahuas, Allah esté complacido con él, que: “Oyó al Profeta, Allah le bendiga y le dé paz, en la peregrinación de despedida, pedir alabanzas y exaltaciones para Allah, Altísimo sea, y también exhortaciones para después decir:

‘Os aconsejo en el bien acerca de las mujeres. Pues ellas no son sino vuestras cautivas. No poseéis nada de ellas excepto el goce y la preservación del honor y de la riqueza. Y si han incurrido claramente en falta grave, separaos de ellas en los lechos y pegadlas, pero sin brusquedad. Y si se mantienen rectamente no las molestéis ni las dañéis. ¿Acaso no tenéis derechos sobre vuestras mujeres? ¿Acaso no tienen vuestras mujeres derechos sobre vosotros? En cuanto a vuestros derechos sobre ellas están el de no dejarlas a solas con quien no deseáis y el de no permitir la entrada a vuestras casas a quien no deseáis. Y en cuanto a sus derechos sobre vosotros está el de gastar en vestidos para ellas y alimentos’.”

                                                                       Lo relató At Tirmidi (Hadiz Hasan Sahih).

Este hadiz expone todo el machismo convencional que el discurso sapiencial de Muhámmad (s) transmite a la comunidad mundial de creyentes. Presentando la argumentación como una protección de las mujeres, se admite la violencia de género, aunque sea atenuada por precauciones. No se reconoce la mayoría de edad y la igualdad de derechos y libertades de las mujeres. 

No menos problemas plantea la atribución de los derechos mutuos entre esposos, ya que reserva al sexo femenino bienes materiales. Así, se construye uan feminidad frívola y materialista, en consonancia con la misoginia más antipática.

5. Conclusión: El análisis del discurso sapiencial de Muhámmad (s) no es crítica ni rechazo del Islam

Despues de todo lo expuesto, puede parecer que mi propósito con este estudio es oponer libertad e igualdad de sexos al Islam. Todo lo contrario. Por mi amor a Allah, a su Libro, a los profetas y a Muhámmad no puedo sino analizar lo que se atribuye a Muhámmad (s) y usar todo mi intelecto en la tarea. Mi espíritu es de yihâd, y mi objetivo no es otro que el de acercarme a Allah, que es Verdad y Paz.

Que Allah acompañe con sus bendiciones y paz a Muhámmad, el sello de los profetas.
Gracias por su atención. 

Ma’a assalâma.

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