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El manifiesto de la provocación

La cruzada contra el yihad

12/03/2006 - Autor: Ndeye Andújar - Fuente: Webislam
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Manifestantes indonesios delante de la embajada de Dinamarca en Jakarta.
Manifestantes indonesios delante de la embajada de Dinamarca en Jakarta.

El conflicto de las caricaturas danesas se presenta a menudo como la expresión de un choque de civilizaciones entre un Occidente liberal, democrático y un Islam retrógrado, que rechaza la libertad de expresión. En realidad, el debate sobre la libertad de expresión es un debate permanente en el seno de las sociedades occidentales (recordemos las presiones de la Iglesia para que se retirase un anuncio de una marca conocida que parodiaba la Última Cena).

Pero cualquier queja o protesta sobre la visión imperante que defiende una dictadura del laicismo a ultranza y una visión maniquea de la realidad, supone estar bajo sospecha. Todos debemos pensar, respirar y actuar de la misma manera sino nos arriesgamos a que nos señalen con el dedo, a ser tratados como fundamentalistas peligrosos. Es una expresión más de la islamofobia que se quiere ocultar mediante un juego retórico hábil y unos eufemismos con todo lo que está relacionado con el islam. Paradójicamente, sin caer en el victimismo cansino, parece que hoy sean los musulmanes los que lleven la estrella amarilla cosida en la piel.

Actualmente, en los medios que muestran una hostilidad contra el islam, está bien visto reivindicar una fatwa contra uno mismo para darse importancia. Por ejemplo, en el artículo de Daniel Pipes "Khalid Duran, an American Rushdie? " o el libro de Ibn Warraq, ¿Por qué no soy musulmán?, se utilizan las mismas técnicas de promoción, es decir, mediante el reclamo de una fatwa que amenazaba al autor. Por supuesto, siempre encontraremos a un sheij en alguna parte dispuesto a dictar fatwas amenazadoras (de hecho es el tema de este libro), pero hoy en día la referencia a unas fatwas marginales o imaginarias es un argumento que vende.

Se olvidan de muchos musulmanes creyentes que abogan por una reforma no del islam sino en el islam, una reforma a favor de la liberación del pensamiento, de la libertad de conciencia, en la que la defensa de los derechos humanos es el tema central. Se olvidan de mujeres que también sufren las presiones de los integristas y son víctimas de fatwas pero que no necesitan "venderse" para que se las escuche. Como Amina Wadud, que defiende el imamato de la mujer, o Raheel Raza, a favor de los tribunales shariáticos en Canadá e imama de musulmanes homosexuales. ¿Por qué ningún musulmán creyente ha firmado el manifiesto? ¿Esto quiere decir que para estar de acuerdo con la democracia y la libertad de expresión se ha de ser ateo?

Dicen que el problema no es el islam en el ámbito privado, sino el islamismo, que lo que se opone es la democracia a la teocracia, la libertad a la opresión. Es un discurso simplista muy bonito que reafirma los prejuicios de muchas personas y tranquiliza a los que no ven más que una amenaza global y asfixiante. Pero no ponen todas las cartas sobre la mesa, ocultan expresamente declaraciones como las de Ayaan Hirsi Ali, que afirma que el problema no es el islamismo sino el islam y que sólo los fanáticos pueden ganar si se siguen realmente las fuentes islámicas… Es decir, el que no es fanático es porque no es buen musulmán.

Como dice Olivier Roy, "el término demócrata pierde su sentido, ya que hay sólidos laicos republicanos, tanto en Turquía como en Argelia, que cuentan con el ejército para erradicar (es cierto que en un sentido diferente) a los islamistas. En definitiva, el obstáculo a la democratización no se debe tanto a los islamistas centristas como a las élites laicas conservadoras, preocupadas ante todo por bloquear el acceso al poder y excluir a los islamistas".

Llegamos pues a la sorprendente conclusión de que quien no defiende la libertad para ofender gratuitamente es antidemócrata. Llegamos a simplificaciones sin saber muy bien a qué le llaman islamismo: ¿es igual el islamismo, el neofundamentalismo, el terrorismo islámico? Todo está en el mismo saco: una amenaza global. El manifiesto dice que "como todos los totalitarismos, el islamismo se alimenta de miedos y frustraciones". En cambio los firmantes no tienen reparos en utilizar un discurso del miedo poco menos que apocalíptico: "una nueva amenaza totalitaria mundial", "convocamos la resistencia", "librar una lucha", "los predicadores del odio", "batallones", "desesperación", "oscurantismo, totalitarismo y odio", "asesina la igualdad, la libertad y el secularismo"…

Analicemos otra de la ideas expuestas. Empiezan el manifiesto oponiéndose aparentemente a las tesis de Hunttington sobre el choque de civilizaciones: "No se trata de una lucha entre culturas o una oposición Occidente-Oriente, sino de un combate mundial que ubica a los demócratas contra los teócratas". Pero más adelante leemos: "Rechazamos el "relativismo cultural", que consiste en aceptar que los hombres y mujeres de cultura musulmana deben ser privados del derecho a la igualdad, la libertad y los valores seculares en el nombre del respeto por culturas y tradiciones". ¿En qué quedamos ? ¿No hay una contradicción evidente entre la primera cita y la segunda? La captatio benevolentiae inicial es una simple figura retórica. ¿No será más bien que el radicalismo se debe a la aculturación y a la occidentalización del islam?

Además, dicen: "Rechazamos renunciar a nuestro espíritu crítico por miedo a ser acusados de "islamofobia", un concepto desafortunado que confunde la crítica del Islam como religión con la estigmatización de sus creyentes".

Ni una sola condena contra la islamofobia, que dicho sea de paso, no habría estado mal… Quien defiende el espíritu crítico debe aplicarlo en su conjunto, no sólo para criticar lo que creen que son supuestos dogmas religiosos coercitivos sino para criticar también la visión eurocentrista y occidentalista que ve los problemas con doble rasero según convenga. Siempre es más fácil ver la paja en el ojo ajeno.

Bernard-Henri Lévy no está de acuerdo con las tesis de Huntington ni con las de Fukuyama, no hay un choque de civilizaciones ni el radicalismo es minoritario. En realidad este manifiesto defiende implícitamente las dos posturas a la vez: sí oponen Oriente a Occidente por mucho que digan lo contrario y creen que el radicalismo va a más... La cruzada contra el yihad. Es decir, más de lo mismo.

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1 Comentarios

Rafael Hernndezli dijo el 08/01/2015 a las 07:49h:

No hacer cosas buenas que parezcan malas atrae mucha salud y nos evita problemas, ojala y el arte de dibujar en caricatura no se les convierta en maldicion,pues donde termina su libertad comienza la de orros.


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