webislam

Domingo 7 Junio 2020 | Al-Ajad 15 Shawwal 1441
1230 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=4009

El edicto de Muhammad sobre la libertad religiosa

El Clarin de Argentina publica la ordenanza de Muhammad (SAWS) sobre respeto religioso. Está prohibido arrojar a un obispo de su obispado, a un sacerdote de su iglesia, a un ermitaño de su ermita

23/02/2006 - Autor: El Clarin - Fuente: El Clarin
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

El 25 de noviembre de 1981 se produjo la solemne proclamación por parte de la Asamblea de la ONU de la “Declaración sobre la Eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones”.

Se trata del instrumento internacional que más enfáticamente ha proclamado el derecho fundamental a la libertad religiosa, tanto para individuos como para comunidades religiosas. Por esa razón en la Argentina se acaba de proponer al día 25 de noviembre como “Día Nacional de la Libertad Religiosa”.

La medida cuenta con el aval del secretario de Culto, Guillermo Oliveri y de varios diputados nacionales de distintos partidos. Contrariamente a lo que muchos creen, existen antecedentes en el Islam acerca de la libertad religiosa y de los derechos de judíos y cristianos, y de los no creyentes. Vale repasar antecedentes.

El miércoles 6 de julio de 623 de la era occidental (2 de Muharram, año II de la Hégira, según el calendario islámico) el Profeta Muhammad promulgó el siguiente edicto de su autoría en la ciudad de Medina: “He escrito este edicto bajo la forma de una orden para mi pueblo, y para todos aquellos que están dentro de la cristiandad, en el Este y en el Oeste, cerca o lejos. Jóvenes y viejos, conocidos o desconocidos, sea quien sea, sultán o musulmán simplemente.

Cuando un sacerdote o un ermitaño se retira a una montaña o a una gruta, o se establece en la llanura, el desierto, la ciudad o la aldea o la iglesia, estoy con él en persona, junto con mi ejército y mis súbditos, y lo defiendo contra todo enemigo. Me abstendré de hacerle ningún daño.

Está prohibido arrojar a un obispo de su obispado, a un sacerdote de su iglesia, a un ermitaño de su ermita. No se ha de quitar ningún objeto de una iglesia para utilizarlo en la construcción de una mezquita o casa de los musulmanes. Cuando una cristiana contrae matrimonio con un musulmán, éste debe tratarla bien y permitirle orar en su iglesia, sin poner obstáculos entre ella y su religión. Si alguien hace lo contrario, será considerado como enemigo de Dios y su Profeta. Los musulmanes deben acatar estas órdenes hasta el fin del mundo”.

Más. El Sagrado Corán es muy claro y terminante respecto de la libertad religiosa. En el capítulo segundo se especifica: “Nada de coacción (imposición) en la religión”. Más adelante, refiriéndose a los creyentes y los no creyentes, dice: “Quién quiere que crea y quién quiera que no crea”. Así, no es casual el apotegma de Al-Saqundi, preceptor del califa cordobés al-Hakam II: “Todas las tierras, en su diversidad, son una. Y los hombres todos son vecinos y hermanos”. Recordemos que la hermosa palabra “convivencia” (vivir con el otro), sólo existe en las lenguas romances (Al-Ándalus era una sociedad bilingüe donde se hablaba árabe y romance).

En los restantes idiomas occidentales, el concepto es expresado como coexistencia; palabra mucho menos comprometida que “convivencia”. Manuela Marín Niño, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, atestigua sobre la libertad religiosa que imperaba en aquella Península regida por el Islam: “Los judíos del norte de África sabían que El Corán admitía la libertad de cultos de todos los pueblos que tenían un texto revelado y les adjudicaba un rango igual al de los cristianos, sus perseguidores en España.

En consecuencia, los judíos peninsulares no vacilaron en convertirse en auxiliares de los recién llegados árabes”. Otro tanto corrobora Rachel Arié, especialista del Centre Nacional de la Recherche Scientifique de París: “Durante el siglo VIII se permitió a los judíos de Al-Ándalus, al igual que a los mozárabes, el libre ejercicio de su culto”.

Más adelante, la arabista francesa agrega: “La autoridad omeya les permitía el libre ejercicio de su culto en las sinagogas, a cuyo beneficio podían constituirse bienes de manos muertas (waqf). Cada comunidad judía designaba entre sus miembros a un jefe, responsable de su conducta ante el soberano musulmán”
Anuncios



play
play
play
play
play
play
play
play

 

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/28534-el_edicto_de_muhammad_sobre_la_libertad_religiosa.html