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Acerca de los simbolismos: La Historia de Layla y Majnun

18/02/2006 - Autor: Al Hayy Orhan al Yerrahi - Fuente: sufismo.org.ar
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layla y majnum
layla y majnum
Bismillahir Rahmanir Rahim
En el Nombre de Allâh Clemente Misericordioso

Aquel que transita este Camino, transita el Camino del Amor. Transita un camino en el cual el ser se entrega en cuerpo y alma al Creador, y la búsqueda como muchas veces hemos repetido, es una búsqueda interna.

La sutilidad de esta búsqueda se incrementa a medida que uno avanza en este camino. Pero antes de entrar a esos estados sutiles lo primero que tenemos que hacer es eliminar las cosas básicas, las que nos atan a este mundo. Sea lo que fuere: ir a un quiosco a comprar las revistas para enterarnos de la chismografia sobre los artistas o la gente pudiente y famos en nuestro país. Y pasamos horas o minutos de nuestras vidas adquiriendo información que no sirve absolutamente para nada.

Así hacemos un montón de cosas en contra de nuestro bien. No porque hayamos comprado la revista, comprarla esta bien porque ayuda a que alguien se gane su sustento. Es el malgastar el tiempo en el contenido de la revista que a la mente no ayuda para nada. Y eso ocurre cuando nos ponemos a leer un material que no nos ayuda a mejorar, a desarrollar nuestro estado espiritual.

En una oportunidad, en la antigüedad había un sistema de provisión de agua. Y cada peón se ganaba su sustento llevando agua. Había una persona pudiente que le pedía a uno de estos, que todos los días fuera a su casa, retirase dos jarrones que el poseía, los llenase de agua y las trajera para su uso familiar.

Así diariamente el aguatero llevaba a esta familia pudiente las dos tinas llenas de agua pura, y al día siguiente las retiraba ya vacias y regresaba al lugar del agua pura que les proveía. Un dia una de las tinas se fisuró, la tina del lado derecho. Bueno, el hombre las lleno y en el camino de regreso, la tinaja empezó a perder gotas y al llegar a la casa la pérdida era casi la mitad del agua había cargado. El aguatero no dijo absolutamente nada, y fue a cobrar una suma de dinero por la cantidad de agua acarreada, y asi día por día.

Pero la tina estaba muy preocupada, perdía cada vez mas agua y el aguatero no lo advertía y ella no podía hacer nada para controlar esa pérdida de agua. Así transcurrieron los días, las semanas y los meses, y esta situación anormal continuaba, sin que el aguatero pudiera remediarla por su ignorancia de la fisura existente.

Así fue como la tinaja le pidió a Allahu Ta’Ala que le permitiera expresarse, para poder contarle a la familia que en realidad solo llevaba 1 tina y media de agua. 

El aguatero cuando escucho eso, se sonrió y le dijo: “No te preocupes”. Las cargo nuevamente de agua y así las llevo de regreso a la casa perdiendo la mitad de la tina en el camino. 

Entonces la tinaja pregunta: “Dime: ¿Continúas cobrándole a tu cliente lo mismo que cuando la traías llena?” 

El respondió: “Por supuesto que no”. 

Y la tina pregunto: “Y por que nunca me hiciste saber de alguna manera que asi era?”. 

Voy a mostrarte algo”, dijo el aguatero. La recoge y va nuevamente al arroyo, la llena de agua y mientras va de regreso hacia la casa, le dice: “Observa a ambos lados del camino, ¿qué ves?”. 

“De un lado veo flores...”. 

“Y del otro lado, ¿que ves?”. 

“Nada”. 

“Bueno”,
le dice el aguatero, “¿tu sabes como estan esas flores en el camino?”. 

La tina contesta: “No”. 

Entonces le dice: “Bueno, las flores estan ahí porque yo sabia que tu perdias agua. Traje semillas de flores y las fue plantando en el camino, y mediante el agua que tu ponias nacieron esas flores”.

Así es este Camino. Debemos entender la sutileza de nuestro retorno hacia Allahu Ta’Ala.
En una ciudad de Arabia, había una pareja que, ya entrada en años estaba preocupada porque no tenían un hijo a quien pudieran delegarle la función de ser el cabeza de la tribu a la cual pertencían y el hombre lideraba. El hizo traer a los mejores médicos para consultar, probó todo tipo de métodos que posibilitaban la procreación de un hijo. Finalmente la esposa le propone al marido: “¿Por qué no le pedimos a Allahu Ta’Ala que nos ayude en esto? Quizas El nos escuche”. El le respondió: “¿Por qué no?”. Y se arrodillaron a pedirle al Creador, que por favor EL bendijera su casa con un ser que fuera creyente, que fuera un servidor, virtuoso y devoto. Y pidieron y pidieron. Finalmente, su rezo fue aceptado y de esa unión nació un niño a quien llamaron QAIS.

Qais crecio de una manera ejemplar. Ya sabían desde pequeño que era alguien que poseía grandes virtudes, muy inteligente, hermoso en su apariencia, aprendía todo rápidamente. Estamos hablando de la Arabia de la Edad Media, en que los varones tenían que aprender el arte de la guerra. El se destacaba en todo eso. Y llegó el tiempo en que debía iniciar la educación formal. El padre, inmensamente agradecido al Creador por haberle otorgado un hijo, construyó una escuela e hizo traer a los mejores maestros de toda Arabia e invitó a los hijos e hijas de las mejores familias de Arabia a aprender en esa escuela.

El quería la mejor educación para su hijo y pensaba también educar a los líderes del futuro. Jovenes de ambos sexos comenzaba a tener la Escuela. Esto es ISLAM. Sabéis que hay separación por sexos, las mujeres de un lado y los varones por otro. Pero entre todos esos que aprendieron en esa Escuela llego una niña de cabello largo negro, hermosos ojos negros, muy vivaz e increiblemente hermosa. Su nombre era LAYLA. Su nombre significa “noche” en árabe. Le decían noche por lo negro de su cabello y sus ojos: era increíblemente atrayente.

Desde el primer momento en que pudieron verse en los recreos, Qais y Layla, tuvieron una atracción inmediata. Se miraban, y no podían despegarse los ojos el uno del otro. Cuando sus amigos estaban jugando, intercambiando palabras y demás, ellos no hablaban: simplemente se miraban. Esa amistad, ese cariño, ese aprecio, con el correr de los años se transformó en una pasión que los agobiaba, que llenó todo su ser. Layla ya tenía 12 años, y en la Arabia de aquella época, era común que cuando una jovencita era algo especial, alguien que quería que ella fuese su esposa pedía la mano a los padres de ella hasta la mayoria de edad. No significaba que se casaran como hombre y mujer, pero cuando se hacian esos arreglos, esa niña quedaba prometida a quien pidió su mano, como futura esposa.

Esa amistad, pronto se convirtió en más que amistad a través de esas miradas que intercambiaban (no como en nuestra sociedad occidental: alli no había ningún contacto en absoluto); se convirtió en algo que todo el mundo empezó a darse cuenta. Y los padres de ella no podían permitir una relación amorosa que estuviera en boca de todos. Entonces decidieron retirar a Layla de la Escuela. Qais, se desespero. Su corazón se rompió en mil pedazos. Ya adolescente no podía soportar estar separado de Layla, a tal punto que cuando sus compañeros le preguntaban que pasaba, el sólo podía hablar de ella. Sus palabras, sus pensamientos, sus acciones, estaban conectados a Layla y no podía hablarles nada más. Incluso, dejaron de preguntarle.

Y el en la desesperación, decidió mudarse al pueblo vecino de donde venía Layla. Se construyó en la alto de una colina que miraba al pueblo, una casa hecha de barro y de paja, y allí pasaba sus días, mirando hacia el pueblo, anhelando quizás en algún momento poder llegar a ver a Layla por alguno de los caminos. No fue así, porque los padres de Layla al enterarse de todo esto, sabían que la única manera de manternerla separada de Qais, era encerrarla en la casa. Qais, entretanto, aspiraba el viento del oeste porque sabía que pasaba por el pueblo de Layla y que ese viento había acariciado a su amada. Tomaba flores y tiraba los petalos sobre la huella que descendía al pueblo, porque quizás Layla en algun momento en el pueblo, vería flotar esos petalos y quizás ella se daría cuenta que eran de parte de él. Así era con todo.

Paso el tiempo, las semanas, los meses. El padre de Qais le pedía acongojado que regresara a su casa. Qais no prestaba ninguna atención. Todo sueño, toda su presentacion, toda su mente, estaban con Layla. Y poco a poco se fue conviertiendo en alguien salvaje. Gente que pasaba por la zona, lo iba a ver y el solo les hablaba de Layla. Finalmente, el padre dijo: “Bueno: esto tiene que acabarse”. Y penso largamente en que solución podía darle a este tema. Mientras tanto, los compañeros de escuela de Qais, muy preocupados por todo lo sucedido, decidieron ir a verlo. “Lo que vamos a hacer es ayudarlo a que vea a Layla de alguna manera”, dijeron. 

El estaba desesperado por volver a acercarse a ella. Entonces, entre todos, deciden que van a vestirse de mujeres para poder entrar en la casa de Layla. Y así también lo visten a Qais, a quien ya llamaban MAJNUN, la gente del pueblo, por su apariencia de “loco” que tenia, por su lenguaje incomprensible, ya que nadie podía entender como alguien podía concentrar todos sus pensamientos en el ser amado. Ni que existiera nada más para él. Pensaban que estaba loco, loco de amor: MAJNUN.

Disfrazados de mujeres, sus 3 compañeros y él, debían entrar en la casa de la familia de Layla; nadie prestaría atención pensando que eran mucamas de Layla. Cuando llegan logran acceder a los aposentos interiores. Ellos quedan afuera, Majnun abre la puerta, para ver a Layla. Mientras, Layla que había presentido que algo así podía llegar a ocurrir, se viste con sus mejores ropas, un vestido de color turquesa que constrastaba con su cabellos negros y sus ojos negros, que enmarcó con la pintura que usaban las mujeres en Arabia Saudita; sus mejillas lucían rosadas de alegría...Majun entra, y la ve sentada sobre su cama. Lo único que pudieron hacer fue mirarse, enbelesados. No podían creer que eso estaba sucediendo.

Entretanto una de las mucamas de la familia, ven a esas mujeres de apariencia extraña paradas frente a la puerta de Layla y llama a la madre, y le dice lo que sucede y hacen llamar a los guardias; cuando estos llegan a la habitación de Layla, ya Majnun y sus amigos habian desaparecido. Cuando interrogan a Layla sobre lo ocurrido, lo único que encontraron fue silencio y una sonrisa. Layla, jamas habló del amor que sentía por Qais con ningún ser humano.

Mientras tanto, el padre que deseaba recuperar a su hijo, decide finalmente preparar una caravana cargada de cosas valiosas: telas, joyas, perfumes, incienso e ir a pedir la mano de Layla a su familia. Es bien recibido. Los dos padres encuentran mucha armonía entre ellos, y cuando empiezan a hablar sobre el tema del casamiento, del posible casamiento, el padre de Qais dice: “Tu sabes que para una union, hacen falta solo dos cosas: amor y riqueza. Amor, sabemos que existe. Yo puedo asegurarles que ellos tengan suficientes riquezas de manera que nunca les falte nada”.

El padre de Layla escucha todo con mucha atención y le dice: “Yo no tengo nada en contra de Qais, se que tu eres una persona muy honorable, acepto todos tus argumentos, pero te pido que te pongas en mi lugar. Si yo fuera el padre de Qais y tu el padre de Layla, ¿darias tu hija en matrimonio a alguien que vive como los animales, en una choza, que no se ha bañado en meses, que habla solamente de amor, tiene una conducta muy extraña? Repito: ¿le darias tu hija a esa persona?”. 

¡Que podia responder el padre de Qais! Quien había sido alguna vez un ser muy inteligente, el mejor de su clase, honesto, el mejor guerrero de los de sus edad, no puede ser nada entre eso simplemente porque la realidad en ese momento, era que se había convertido en alguien simplemente enloquecido de amor. Entendió la preocupación del padre de Layla, y se fue.

No contento con eso, decide invitar a su hijo a su casa, el hijo accede dejando la choza y regresa a la casa de su padre. Había preparado una cena fastuosa, con la concurrencia de las mujeres mas jovenes y hermosas de los alrededores. Y él las miraba con atención: porque en algunas veía el hermoso cabello de Layla, en otras sus hermosos ojos, en otras el mejor vestido, en otras el delicioso perfume...¡Pero Layla no estaba!.

El padre decide llevarlo al Hajj. Y cuando llegan a la Casa de Allahu Ta’Ala en la Tierra, Qais queriendo mostrarse agradecido con su padre se arrodilla pero el pedido que salió de sus labios fue: “Oh Rey de Reyes; Tu que das amor a la Creación, te ruego que hagas que este amor y el objeto de este amor sean para siempre ensalzados...!”. El padre de Qais no podía creer que lo único que le seguía preocupando a Qais era el amor. Hacen su Hajj (Peregrinaje), y cuando regresan, Qais se despide de su padre diciendo:
“¡Padre, no deseo mas estar cerca de la gente, no soporto estar cerca de seres humano! Deseo irme”. Y se va al desierto. Pasaron años...nadie vio a Qais por larguísimo tiempo.

Finalmente, alguien se entera que en unas ruinas, vivía un ser extraño y loco,que lo único que hacía era escribir poesías de amor y las soplaba al viento. Los únicos que escuchaban a Majunun eran los animales. Un día, un viajero yendo camino hacia el Hajj, decide pasar por esas ruinas y ver si podía conocer a este ser extraño que era famoso en toda Arabia, por su conducta excéntrica. Al encontrarlo, se acerca y dice: “Assalamu Aleykum”. Advierte que no responde, que estaba escribiendo. Vuelve a decir: “Assalamu Aleykum” y nada. Hasta que a la tercera vez el responde: “Aleykum Selam”. Y se pone a hablar; describe su historia y lo único de lo que continuaba hablando era de Layla. El viajero, que tenía un poco de pan, lo comparte con Majnun. Al terminar de comer, el viajero parte y así continuaron pasando los años. El padre de Majnun nunca más volvió verlo. Finalmente, su padre se va al más allá y al poco tiempo también su madre.

Mientras tanto, Layla seguía sin decir absolutamente ni una palabra a nadie, ni de su amor, ni tampoco hablaba con nadie. El padre, conoce a un rico mercader quien le pide la mano de Layla, a lo que el padre accede para terminar de una vez por todas con esta historia. Layla le pide que no lo haga porque jamás podría amarlo. El padre no quiere escuchar y le da la mano al mercader de nombre Isa. Y ambos se casaron. Layla le dijo: “Jamás voy a poder amarte porque mi corazón pertenece a alguien. Por favor, búscate amantes, estoy segura que habrá muchas que puedes llegar a encontrar que podrán hacerte feliz. No cuentes conmigo porque jamas me voy a entregar”. Isa, un hombre sensible, nunca quiso imponerse a Layla. Nunca pudo hacerlo. Pasaron los años. La juventud de Layla, cambio por madurez. Su belleza no se apago, sino que se convirtió en algo diferente.

Cuando Majnun se entera que ella estaba casada, decide escribir un poema sobre eso. Y en medio de todo su dolor, de pronto hubo una transición, y ese dolor tan intenso paso a una serenidad interior muy intensa también. Ese poema le fue entregado a Layla, y ella escribe un poema en respuesta, el cual decia:

“¡O Qais! Tu amor se ha convertido en llamas que todo lo quema! EL mío ha sido siempre el silencio. Tu has derramado honor a los cuatro vientos. El mío ha sido siempre el silencio. ¡O Qais! ¡Quién de los dos piensas que esta más enloquecido de amor: ¿tu o yo?”

Esa fue la última vez que se comunicaron. Años despues Isa murio, y luego...Layla se fue al más allá. Cuando Majnun se entera que Layla habia partido al más allá, ya anciano apenas podía caminar, va hasta la tumba de Layla, y con una gran paz interior acompañada de la congoja de no haber podido compartir la vida terrena con su amada, apoya la cabeza sobre la tumba de ella y allí decidió entregar su alma...Al año de la muerte de Layla, la familia decide ir a visitar su tumba, y encontraron el cuerpo de Qais, muerto, sobre la tumba de ella. Amigos de la infancia de Qais, de alguna manera lo reconocieron y su cuerpo fue enterrado al lado del de Layla. Aquello que había estado unido por el amor en la eternidad, desde el comienzo de su relación, finalmente sus cuerpos pudieron estar juntos en esta tierra...

Un derviche tuvo un sueño. En ese sueño lo vió a Majnun en la presencia de Allahu Ta’Ala. Y Allahu Ta’Allah habia adoptado en el sueño una forma que podía ser reconocida por el derviche. Y El (Alabado Sea) trataba con muchisimo cariño a Majnun; le acariciaba la cabeza y le decía: “Majnun, ven aquí, ¡siéntate a mi lado!” Y habiendo sentado a Majnun a Su lado seguía acariciándolo y le decía: “¿No te avergüenzas de haber buscado a Layla, luego de haber bebido el vino del amor?”.

El derviche en ese momento pensó: “¿Y que le paso a la pobre Layla?”. Inmediatamente, Allah le respondió: “¡Ah...Layla! Layla es diferente. Layla esta en el más enaltecido de los estados, simplemente porque su amor fue siempre oculto...”

A aquellos que entendieron, les pido que expliquen esto a aquellos que no entendieron. Estas historias son la descripcion de nuestro Camino. Las diferentes etapas son los Estados del Alma. Ese es nuestro camino. Alguno de nosotros somos muy verborragicos en nuestras expresiones. Y otros llevamos ese amor adentro: es un SECRETO.

Así a título de ejemplo, fue mi último Sheikh Sefer Efendi (ra). Era un señor de unos 60 y pico de años, poseía una personalidad muy atrayente, pero si lo hubieramos visto por la calle no le hubieramos prestado mucha atención. El era un amante...¡Imitémoslo! Nuevamente...: no escuchemos ni busquemos lo negativo dentro nuestros; busquemos aquello que es positivo, aquello con lo que podamos servir a Su Creación.

Hablando de SIMBOLISMOS, esta historia es exactamente eso. Lo mismo que “Las Mil y Una Noches”, que describe la corte de uno de los Sultanes Omeyas, uno de los momentos de mas alto esplendor de la Ciudad de Bagdad y todo lo que era aquel Imperio. “Las Mil y Una Noches” no es nada más y menos que un viaje espiritual para aquellos que buscan al Señor. Por supuesto que admite diversas lecturas: como una novela, como una descripcion de la cultura y cosutmbres de aquella época. Pero también tiene, para aquellos que tienen ojos, un inmenso valor descriptivo del viaje espiritual.

Assalamu Aleykum
Al Hajj Orhan al Yerrahi al Halveti 

Al Hajj Orhan al Yerrahi al Halveti
Sohbet dado el 19 de Enero de 2006 – Asociacion Islamica Yerrahi
Orden Sufi Yerrahi al Halveti
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