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Las fuerzas de ocupación están en un claro estado de derrota, mientras que la iniciativa sobre el terreno es de la resistencia

14/02/2006 - Autor: Abdel Yabar al Kubaysi - Fuente: IraqSolidaridad
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Buenas tardes. Es un honor para mí estar aquí entre vosotros y os agradezco de todo corazón vuestro trabajo y solidaridad. Me gustaría hablaros de la situación actual de Iraq y de lo que viví durante el año y medio que he estado encarcelado.

Vuestro esfuerzo de solidaridad con la causa iraquí, con la resistencia, es muy valioso porque la solidaridad internacional aterroriza a los ocupantes. Durante los interrogatorios a los que éramos sometidos nos dimos cuenta de que los ocupantes, en este caso quienes nos interrogaban, se ponían nerviosos cuando había actos, comunicados o declaraciones en relación con los presos iraquíes. A pesar de que estuvimos prácticamente aislados (no nos llegaban ni periódicos ni escuchábamos la radio, y mucho menos veíamos la televisión), sabíamos por los interrogadores que fuera de allí había protestas y solidaridad con nosotros porque nos ponían encima de la mesa algunos comunicados o declaraciones de solidaridad y porque nos interrogaban sobre nombres de personas concretas en España, en Italia, en Austria, etc.

La resistencia iraquí desarrolla hoy día una lucha contra la dominación ejercida por la potencia imperialista y salvaje que es EEUU, y que tiende a dominar a todos los pueblos del planeta. Somos conscientes de que ahora estamos en la primera trinchera de la lucha contra el imperialismo, y sabemos que estamos librando una batalla en nombre de toda la humanidad y que nuestro combate es el del mundo en su totalidad.

Estamos determinados y resueltos a seguir con nuestra lucha para vencer a EEUU. Si la resistencia iraquí gana esta batalla, será una victoria para toda la humanidad; si EEUU consigue vencer a la resistencia iraquí, será una derrota para toda la humanidad. Pero no tenemos ninguna otra opción que la de vencer.

Quiero recordaros que en Iraq, en cárceles conocidas hay decenas de miles de detenidos, mientras que nada sabemos de quienes están en cárceles secretas. Hay centros de detención a los que se prohíbe la entrada al Comité Internacional de la Cruz Roja Internacional (CICR), como las que encuentran en Naseriya, Tayi, Bagdad, Banush y en varias localidades iraquíes más. Al CICR solo se le permite visitar la cárcel de Abu Ghraib en Bagdad y Campo Bucca en Um Qasr, al sur de Basora. Las cárceles de al-Bagdadi y Balad son centros de detención donde se ejerce diariamente la tortura física.

Bush ha declarado que no ha habido más que 30.000 víctimas iraquíes desde el inicio de la ocupación; a nosotros nos consta que hay más de 313.000, solo entre civiles. La realidad de hoy en Iraq es el resultado de aquello que ha traído la ocupación estadounidense: destrucción de las ciudades, asesinato de seres humanos, detenciones masivas.

La detención

La consideración de Bush de que aquél que no está con nosotros está en contra nuestra es la base que permite la detención sin causa de todos aquellos que nos oponemos a la ocupación. En la madrugada del día 4 de septiembre de 2004 yo estaba en mi casa en Bagdad, desarmado, cuando 12 carros de combate, siete vehículos acorazados, tres helicópteros y tres coches repletos de agentes estadounidenses de paisano asaltaron mi hogar. La democracia estadounidense movilizó todas estas armas para enfrentarse a una pluma, a la mía: yo no soy más que un escritor, el redactor en jefe de un periódico con una línea claramente contra la ocupación. El asalto fue acompañado de la rotura de las puertas y de los cristales. Me detuvieron, me ataron las manos, me vendaron los ojos y me metieron en un helicóptero, que me trasladó a una cárcel secreta. Después de una hora llegamos a un centro de detención clandestino del que hasta hoy no sabemos dónde se encuentra. Los iraquíes allí recluidos lo denominan "La cárcel de las tumbas negras", debido a que los detenidos son introducidos en unas cajas negras de 70 centímetros de ancho, 170 de longitud y 170 de altura. En esta cárcel el detenido siempre está con las manos y los pies atados y los ojos vendados. El único momento en el que le quitan la venda de los ojos es cuando entra en los aseos, si bien incluso en tal circunstancia es acompañado de dos soldados estadounidenses armados.

Los interrogatorios duraban entre 20 y 22 horas al día. Todos los detenidos estaban sometidos a ese tipo de interrogatorio, yo incluido. Nos interrogaban cuatro grupos distintos, cada uno de ellos durante unas cuatro horas. Entre una y otra sesión de cada grupo, durante media hora, nos devolvían a nuestra caja negra hasta que venía otro grupo para continuar con los interrogatorios. Pasábamos así días y noches sin dormir nada en absoluto. Entre las agencias de inteligencia que nos interrogaban estaba la CIA, el FBI, la Inteligencia Militar y otro servicio secreto vinculado al Pentágono o al Ejército estadounidense.

La alimentación consistía en una bolsita de comida, una sola vez al día, acompañada de una botella de agua caliente (hay que tener en cuenta que septiembre en Iraq es un mes de mucho calor). Comíamos con las manos atadas y sólo podíamos comer durante los diez minutos en los que nos ataban las manos por delante en lugar de a la espalda. Sufríamos mucho por la falta de agua y el acto de comer era un calvario, porque además de estar con las manos atadas, al estar también con los ojos vendados no sabíamos ni siquiera lo que comíamos. A veces nos daban de comer algo como una galleta o similar.

Traslado a Campo Cropper

Después de diez u once días me trasladaron al centro de detención conocido como Campo Cropper, que está en el Aeropuerto Internacional de Bagdad. No sé exactamente si fueron diez u once días porque en aquella primera cárcel no nos resultaba fácil saber si era de día o de noche, con lo cual no podíamos contar ni siquiera los días.

En el centro de detención de Campo Cropper me metieron en una especie de zulo de dos metros y medio por tres, donde estuve con la luz encendida en todo momento. Disponía de dos botellas de agua, un barreño para lavarme y de una toalla. Para mí aquello era como estar en un hotel de cinco estrellas en comparación con la cárcel anterior. En realidad yo estaba en una caja de madera que estaba colocada dentro del zulo y desde ese zulo había un corredor que llegaba hasta un aseo. Así, durante cinco meses y siete días lo único que anduve fue ese camino hasta el aseo. En todo ese tiempo no pude ver el sol: mi mundo era aquel zulo y aquel aseo.

Pese a ello, las virtudes de esa cárcel eran varias: en lugar de la veintena de horas de interrogatorios únicamente teníamos ocho. A partir del 9 de febrero me trasladaron a un sector de la cárcel en el que había otros detenidos. En aquel sector de la cárcel se permitía que siete detenidos fueran juntos a los aseos. Cada noche teníamos una hora para salir al patio y estar juntos, un logro enorme en comparación con la situación de aislamiento en la que nos encontrábamos hasta entonces.

Pero la comida era igualmente escasa. Sin exagerar en absoluto, nos daban entre una y dos cucharadas de arroz hervido acompañadas de una tercera parte de mazorca de maíz y un alita de pollo. En eso consistía la comida o la cena. Cada tres días nos traían un trocito de pan del tamaño de una cajetilla de tabaco: era una manera de recordarnos que había pan, que se podía comer pan en Iraq. Realmente yo no como mucho, pero para otras personas aquello era claramente insuficiente pues eran raciones con las que no se podía alimentar ni a un pájaro.

Diez días antes de ponernos en libertad, el 8 de diciembre de 2005, hubo un cambio repentino. Nos llevaron comida suficiente: medio pollo, arroz suficiente, ensaladas ­que no las habíamos comido nunca durante toda nuestra estancia en la cárcel-, es decir, prácticamente no nos faltó de nada.

Los interrogatorios giraron en torno a la resistencia. Nos ofrecieron que colaborásemos con ellos a cambio de puestos, de dinero, etc. Entre las anécdotas que ocurrieron en esa cárcel, os contaré que una vez el jefe de los interrogadores me dijo que EEUU era una potencia, una gran potencia civilizada, con un nivel de tecnología muy superior al resto del mundo. Le pregunté si conocía la calle al-Rachid en Bagdad. Me contestó que sí y yo le conté que allí hay una pastelería que tiene 310 años, es decir, que es más antigua que su país. Lo cierto es que los estadounidenses están atemorizados, viven con pánico en Iraq. Podíamos ver que estaban desesperados y nos lo decían claramente: "Estamos en un impasse y queremos que nos ayuden a salir de este túnel".

Por nuestra parte, nosotros, los iraquíes, queremos que los ocupantes salgan derrotados de Iraq: han destruido nuestra industria, han quemado nuestros museos, nuestras bibliotecas. Ahora está bien que sigan en Iraq solo para que podamos hacerles el mayor daño posible: queremos que salgan derrotados, y vamos a seguir combatiéndoles en Iraq, en Arabia Saudí, en Jordania y en toda la zona hasta su derrota final.

La resistencia iraquí y el FPNI

El mayor logro que ha tenido al resistencia iraquí ha sido la formación de un frente común, el denominado Frente Patriótico Nacionalista e Islámico (FPNI), creado el día 2 de octubre de 2005. La creación del FPNI ha sido un paso de gigantes en el camino hacia la victoria iraquí y, consiguientemente, hacia la derrota final de los ocupantes. El FPNI se constituye como ­y va a ser-la única fuerza legítima que represente al pueblo iraquí. El Frente ha permitido la coordinación entre todas las facciones de la resistencia e impedirá todos los intentos de sembrar la discordia y la descoordinación entre las facciones de la resistencia. Su programa estipula que no va a haber ningún tipo de negociación con los ocupantes. Desde mi punto de vista, lo único que hay que hacer es derrotarles y destruirles. Todo lo que habéis escuchado sobre posibles negociaciones es incierto. No va a haber ninguna negociación. Lo que habéis escuchado sobre posibles contactos ya realizados es falso. Los contactos los intentan realizar algunos de los gobiernos árabes, algunos organismos internacionales y algunas personalidades iraquíes.

La resistencia iraquí efectúa más de 150 ataques militares al día contra las fuerzas de ocupación y las fuerzas colaboracionistas ligadas a ellas. Los estadounidenses mentían cuando cifraban los ataques de la resistencia entre 35 y 50 ataques diarios. El general estadounidense Kefee ha reconocido hace cinco o seis días que en 2005 hubo 34.150 ataques de la resistencia, es decir, una media de 100 ataques al día, lo que supone un 30% de incremento en comparación con el año anterior. Ciertamente, la resistencia ha llegado a un nivel muy avanzado de organización: dispone de servicios de inteligencia muy eficaces, desarrolla una actividad armada altamente cualitativa, ha conseguido un nivel muy alto de actuación con los artefactos explosivos por control remoto y ha llegado a fabricar granadas de mayor impacto y potencia que las famosas de carga hueca llamadas RPG.

Todos quienes están vinculados a la realidad iraquí o conocen el tema saben que la resistencia está logrando cada vez mayor apoyo y tener cada vez más combatientes en sus filas, mientras que el Ejército estadounidense ni siquiera puede sustituir a los soldados que finalizan su servicio en Iraq, teniendo que llegar a prorrogar la estancia de algunos de ellos por no disponer de suficientes efectivos. El Ejército de EEUU en Iraq es una fuerza desmoralizada.

Mienten y manipulan además en relación a las cifras de los efectivos de EEUU desplegados en nuestro país. En alguna ocasión, mandos estadounidenses han afirmado haber retirado 7.000 soldados; luego 22.000. En realidad, estos 22.000 efectivos retirados últimamente son los desplegados en Iraq con motivo de las elecciones del día 5 de octubre, a fin de apoyar al Ejército iraquí. Lo cierto es que si en 2004 los militares estadounidenses reconocieron que había 138.000 efectivos estadounidenses en Iraq (además de 9.000 británicos), en 2005 continúan desplegados esos mismos 138.000 efectivos estadounidenses y similar cantidad de británicos, junto a 27.000 miembros de empresas de seguridad privada que protegen las empresas estadounidenses y los efectivos iraquíes que apoyan a los ocupantes.

Pese a todo ello, la resistencia iraquí sigue ganando terreno. Lo único que han conseguido los ocupantes es que la resistencia iraquí siga en pie, fuerte y adquiriendo más fuerza, mientras que por su parte las tropas estadounidenses han conseguido, eso sí, destruir ciudades enteras: Faluya, Hadiza, al-Qaim, etc., etc. Ahora mismo, podemos considerar que las fuerzas de ocupación están en un estado de derrota y que quien toma la iniciativa sobre el terreno es la resistencia iraquí. Es más, consideramos que este año va a ser un año de muy duro castigo a los estadounidenses, un año crucial en su derrota en Iraq, y que vamos a precisar un par de años más para darles el golpe final, para derrotarles definitivamente.

EEUU ahora mismo está pidiendo la intervención de los países árabes y musulmanes a través del envío de sus soldados, sobre todo dirigiéndose para ello a Arabia Saudí y a Egipto: EEUU ya no tiene más efectivos, ya no puede desplegar más tropas sobre el terreno. Para la resistencia, todo soldado que llegue a Iraq, aunque sea árabe o musulmán, será considerado como estadounidense y, por lo tanto, se le tratará como a un enemigo a abatir. Los efectivos árabo-musulmanes serían escudos de protección para el Ejército estadounidense: no vendrían a ayudar o a apoyar al pueblo iraquí.

EEUU vende una estabilidad que no es tal. Nosotros queremos transmitir al mundo que en Iraq no ha ni hay estabilidad ni seguridad: es un escenario de guerra.

Empobrecimiento generalizado

Y qué decir respecto de la situación de los ciudadanos: ¡que los tiempos de la pobreza parece que ya han terminado!: según un informe emitido hace cuatro días por el propio ministerio iraquí de Trabajo y Asuntos Sociales, hoy en día hay dos millones de familias en Iraq que viven bajo el umbral de pobreza. Y enfatizo que se trata de dos millones de familias, no de personas. Si tenemos en cuenta que cada familia iraquí está compuesta por una media de cinco miembros, estamos hablando de que hay al menos diez millones de personas que viven con un dólar al día, es decir, el 35% de la población iraquí. (El ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales iraquí maquilla las cifras porque rebaja este porcentaje al 20% de la población.)

Y en relación con los fondos que en su día se dijo que iban servir para la reconstrucción de Iraq, la realidad es que han ido a parar a la creación de fuerzas de seguridad y fuerzas militares iraquíes ligadas a las fuerzas de ocupación. También han servido para financiar las labores del nuevo Ejército iraquí y para la creación de empresas de seguridad que reclutan a mercenarios desde Turquía, Sudáfrica, Ghana y Corea a países de Latinoamérica.

A pesar de que se ha hablado mucho sobre la reconstrucción de Iraq, hoy en día esa reconstrucción consiste en lo siguiente: no hay agua en Bagdad, no hay electricidad (solo hay suministro eléctrico cada diez horas y solo durante una hora) y, en un país que flota sobre petróleo, no hay combustibles. Iraq se ha convertido, además, en un país peligroso en el que no hay seguridad.

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